lunes, 29 de noviembre de 2010

Europa vive hoy lo que Argentina vivió en los noventa

La crisis de la deuda soberana en Grecia ha disparado una ola de pánico que se traduce en exigencias políticas radicales de disciplina fiscal en toda la Unión Europea por parte de una perversa coalición neoliberal de ideólogos de las finanzas públicas y conservadores "antiestatistas". Los propugnadores de la disciplina fiscal arguyen que la Unión Monetaria Europea (UME) y su divisa común, el euro, no resultarían sostenibles sin la drástica reestructuración de las finanzas públicas en todos los países miembros de la eurozona a través de una combinación de aumentos de impuestos y reducción del déficit mediante austeridad fiscal. Pero los acreedores, el grueso de los cuales son bancos transnacionales, se verán protegidos de cualquier “recorte” en los títulos de deuda soberana de los que son tenedores.

Sin embargo, este tipo de políticas de dura austeridad fiscal en una época en la que la recesión global de 2008 espera todavía la recuperación incrementará aún más el riesgo de una profunda recesión de doble zambullida en 2011 en un mercado dominado por expectativas bajistas. Las voces alarmistas de los halcones del déficit claman por programas de austeridad fiscal especialmente punitivos para los trabajadores de la eurozona, al tiempo que siguen tolerando una abusiva manipulación del mercado financiero que sólo ha de beneficiar a la elite financiera, pasando el sufrimiento al conjunto de la población.

Los déficits fiscales de la eurozona se reducirán recortando salarios en el sector público, así como beneficios sociales y gastos de subsidio, de modo que los acreedores transnacionales cobrarán todo, mientras se hace la vista gorda frente a la descarada evasión fiscal practicada por los ricos con ingresos no salariales que contribuyen a la pérdida recaudatoria y a los déficits fiscales. La disparidad disfuncional del ingreso y la polarización de la riqueza entre las masas asalariadas y la elite financiera con ingresos derivados de beneficios y ganancias de capital constituyen las causas principales de la sobrecapacidad de la economía. En las últimas décadas, la respuesta neoliberal a la sobrecapacidad consistió en evitar la obvia solución del incremento salarial, aprestándose en cambio a inundar la economía con enormes montañas de deuda de consumo y empresarial que terminó en un tsunami de quiebras de los prestatarios y desembocó en una crisis del crédito global. Ofrecer ahora la misma respuesta a la actual crisis llevará sólo a otra crisis global.

Mientras que los culpables del desplome global de 2008 han sido rescatados con dineros públicos procedentes de futuros impuestos, la crisis de la deuda soberana en todo el planeta se imputa ahora a los inocentes asalariados, supuestamente por recibir unos salarios insosteniblemente altos y unos beneficios sociales excesivos que, o eso se pretende, amenazarían la competitividad de las economías en un régimen de comercio globalizado, concebido para deprimir los salarios por doquiera.

La furia con que los ricos y los poderosos se aprestan ahora a castigar a unos trabajadores pobres supuestamente causantes del lío choca, por lo pronto, con una muchedumbre de pruebas que muestran que la actual crisis de la deuda soberana no está causada por un gasto social elevado, sino por una súbita caída del ingreso público debida a la recesión económica, causada a su vez por el desplome de unos mercados crediticios dominados por la contabilidad fraudulenta permitida en las finanzas estructuradas, finanzas de las que es exclusiva y directamente responsable la elite financiera.

A través de retorcidos “vehículos de propósitos específicos” (el único propósito específico de los cuales es tratar las ganancias de emisión de deuda como ingresos de ventas, a fin de eliminar pasivo financiero de la contabilidad gubernamental y poder presentar una imagen engañosamente robusta de las finanzas públicas), beneficios fantasma son succionados de la economía general para ir a parar a los bolsillos de financieros atacados de codicia, mientras se empuja a la economía real al desequilibrio, resultando todo en un elevada deuda pública real, imposible de sostener por un insuficiente ingreso agregado de la población trabajadora. Como porción del PIB, los salarios y los beneficios no han dejado de caer en las últimas décadas, mientras que la deuda pública ha ido en aumento. Las instituciones financieras internacionales generan rutinariamente beneficios mayores que el ingreso público de las economías pequeñas.

A pesar de las distorsiones propagandísticas, el problema de la deuda soberana no ha sido causado por el elevado coste del Estado de Bienestar; ha sido causado por unos mercados financieros desregulados, permitidos por los gobiernos con objeto de tomar prestadas enormes sumas a cuenta de futuros ingresos de las empresas del sector público, sin que constaran como pasivo en la contabilidad pública. Las finanzas estructuradas suministraban liquidez a los gobiernos que en ellas participaban, al tiempo que quedaban ocultas las deudas soberanas que habrían de honrarse en el futuro. Pero el grueso del dinero prestado fue a parar a los bolsillos de los negociadores de la privatización del sector público, mientras que las deudas quedaron para el conjunto de la sociedad. Una buena parte de la riqueza nacional se transfiere de la economía nacional a los especuladores internacionales a través de la manipulación legalizada posibilitada por la desregulada globalización de los mercados financieros. Es una nueva forma de imperialismo financiero sintético practicado contra las economías débiles a través de un esquema de movimientos cortos contra las monedas y los títulos de las naciones vulnerables.

Además, esas punitivas soluciones de austeridad fiscal harán insostenible a la UE como sobrestructura política a causa de la violenta oposición popular que suscitará en los países miembros. El fundamentalismo de mercado ha sido desenmascarado por los malhadados pero predecibles acontecimientos que ayudó a crear como un fracaso tan desorbitante como espectacular. El costo exorbitante de este fracaso espectacular del fundamentalismo de mercado se cargará sobre las inocentes espaldas de los pobres que trabajan.

Hay robustos indicios de que los votantes de países con sistemas políticos democráticos multipartidistas han sufrido un lavado de cerebro que les induce a creer que el capitalismo de libre mercado con mínimas intervenciones públicas es la única vía a la prosperidad. Los votantes han sido subliminalmente condicionados para adquirir una ideología antiestatista en flagrante contradicción con sus exigencias de generosas redes de seguridad socioeconómica, que sólo el Estado puede proporcionar.

Cuando en la vida social el incauto débil resulta convencido por el retorcido fuerte de que el Estado es el problema, y no la solución, los débiles quedan atrapados en un clima político que permite la destrucción de su único protector institucional, puesto que la función existencial del gobierno, con independencia de su color político y económico, es proteger al débil del fuerte.

La no interferencia del gobierno que significan la desregulación y la privatización del sector público lleva a la ley de la selva en unos mercados libres bajo los que la función económica del financieramente débil es servir de carnaza al financieramente fuerte. Históricamente, el Estado evoluciona en la civilización para que las masas débiles puedan resistir a la opresión de la elite fuerte. Por eso los fuertes en la vida social siempre buscan abatir al Estado.

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El caso irlandés

Los economistas ortodoxos dicen que los problemas centrales de la eurozona son la incontinencia fiscal y la inflexibilidad económica. Por tanto, las soluciones correctas son la disciplina fiscal, la reforma estructural y la reestructuración de la deuda. No es de extrañar, siempre dicen lo mismo sobre cualquier cosa estos pelotudos. Irlanda no está en problemas por fallas fiscales, sino por excesos financieros; Irlanda ha necesitado un rescate, pese a la notable flexibilidad de su economía; y el énfasis en la reestructuración de la deuda ha, predeciblemente, desencadenado una crisis. En 2007, la deuda pública de Irlanda era sólo de 12% del PBI. Esto se compara con el 50% en Alemania y 80% en Grecia. También España tenía una deuda pública neta de sólo 27% del PBI en 2007. En el ambiente de bajas tasas de interés provocado por la debilidad crónica de la demanda en países europeos clave (la demanda doméstica real de Alemania era apenas 5% más alta en 2008 que en 1999) los precios de los activos y el crédito explotaron en varios países de la periferia, en especial Irlanda. Una política monetaria expansiva tiene que trabajar en esta forma, en alguna parte. Más aún, hasta noviembre de 2007, los diferenciales de la deuda pública irlandesa y española sobre la alemana eran cercanos a cero. Tampoco es sorprendente que los proveedores privados de crédito fracasaran en contener el boom: lo provocaron. Los mercados financieros cambiaron de ánimo, los precios de los activos colapsaron, todos los préstamos descontrolados salieron a la luz y el gobierno irlandés corrió a garantizar sus bancos. La combinación de las garantías con enormes déficit fiscales causados por el repliegue del sector privado ha causado una explosión del endeudamiento público. Pero esta calamidad es consecuencia de la crisis, no su causa. Más aún, la idea de que Irlanda pudiera tener un excedente fiscal suficientemente grande como para compensar el impacto desestabilizador del boom del sector privado es ridícula. Tampoco lo exigían los tratados, que no toman en cuenta la mala conducta del sector privado. A Irlanda no le falta flexibilidad. Por el contrario, sus costos laborales unitarios han colapsado en relación con los de Alemania. La caída en sueldos y precios empeora la resaca del endeudamiento denominado en euros. Bajo presión, Irlanda ha impuesto también un repliegue fiscal. Pero buscar la deflación de una economía que sufre del colapso de una burbuja en los precios de los activos no funciona. El caso irlandés muestra que la negligencia fiscal no es el principal problema y el repliegue fiscal y la reestructuración de la deuda no son las soluciones. No se puede aprender de la historia si no se la entiende.

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domingo, 28 de noviembre de 2010

¿Qué hacemos mal los latinoamericanos que no podemos salir de pobres?

América Latina tuvo universidades antes de que Estados Unidos creara Harvard y William & Mary, que son las primeras universidades de ese país. En este continente por lo menos hasta 1750 todos los americanos eran más o menos iguales: todos eran pobres. Cuando aparece la Revolución Industrial en Inglaterra, otros países se montan en ese vagón: Alemania, Francia, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda… y así la Revolución Industrial pasó por América Latina como un cometa, y no nos dimos cuenta. Ciertamente perdimos la oportunidad. Hace 50 años, México era más rico que Portugal. En 1950, un país como Brasil tenía un ingreso per cápita más elevado que el de Corea del Sur. Hace 60 años, Honduras tenía más riqueza per cápita que Singapur, y hoy Singapur –en cuestión de 35 ó 40 años– es un país con $40.000 de ingreso anual por habitante. ¿Qué hicimos mal?. Para comenzar, tenemos una escolaridad de siete años. Esa es la escolaridad promedio de América Latina y no es el caso de la mayoría de los países asiáticos. Ciertamente no es el caso de países como Estados Unidos y Canadá, similar a la de los europeos. De cada 10 estudiantes que ingresan a la secundaria en América Latina, en algunos países solo 1 termina esa secundaria. Hay países latinoamericanos que tienen una mortalidad infantil de 50 niños por cada mil, cuando el promedio en los países asiáticos más avanzados es de 10. Nosotros tenemos países donde la carga tributaria es del 12% del producto interno bruto, y pero esa carga la soportan solamente los pobres porque en Latinoamerica no se les cobra impuestos a la gente más rica. Ser muy rico en Latinoamerica es barato. En 1950, cada ciudadano norteamericano era cuatro veces más rico que un ciudadano latinoamericano. Hoy en día, un ciudadano norteamericano es 10, 15 ó 20 veces más rico que un latinoamericano. Sin embargo, nuestra pobreza no impide que en América Latina se gasten $50.000 millones en armas y soldados. ¿Pero quién es nuestro enemigo y donde esta?. Nuestro enemigo es la desigualdad, la falta de educación; es el analfabetismo; la falta de la infraestructura necesaria, la falta de caminos, la falta de carreteras, de puertos, de aeropuertos, de industrias. Nada de esto se consigue con “armas y soldados”. Cuando Deng Xiaoping visitó Singapur y Corea del Sur, después de haberse dado cuenta de que sus propios vecinos se estaban enriqueciendo de una manera muy acelerada, regresó a Pekín y dijo a los viejos camaradas maoístas que lo habían acompañado en la Larga Marcha: “Bueno, la verdad, queridos camaradas, es que a mí no me importa si el gato es blanco o negro, lo único que me interesa es que cace ratones”. Y si hubiera estado vivo Mao, se hubiera muerto de nuevo cuando dijo que “la verdad es que enriquecerse es glorioso”. Y mientras los chinos hacen esto, y desde el 79 a hoy crecen a un 11%, 12% o 13%, y han sacado a 300 millones de habitantes de la pobreza, nosotros seguimos discutiendo sin hacer nada en concreto.

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La caida del dominó europeo

No sólo los países de la periferia europea como Grecia e Irlanda atraviesan dificultades por la crisis de la deuda. A medida que la pandemia se extiende y la insolvencia en que han quedado los países por rescatar al sistema financiero queda demostrada, se intensifica la presión de los tenedores de bonos de deuda soberana que juegan a sus dobles apuestas. Es esta presión de los tenedores de bonos de deuda soberana la que ha obligado en los últimos meses a comerse sus palabras a varias autoridades. Porque Elena Salgado, al igual que Yorgos Papandreu, al igual que Brian Cowen, y al igual que Jose Sócrates, ha respondido “Absolutamente No” ante la pregunta de si España necesitará un rescate. La misma respuesta que dieron anteriormente sus colegas de Grecia, Irlanda y Portugal: “Absolutamente No”. Pero los hechos dijeron otra cosa. ¿Qué es lo que ha llevado a las autoridades a desconocer tan cabalmente el terreno que pisan? Pues nada menos que los swaps de incumplimiento crediticio. Desde el año 2007, y a sugerencia del Banco Internacional de Pagos, todos los Bancos Centrales del mundo se rigen por las tasas de los CDS. Mucha gente supone que los banqueros centrales se guían por la tasa Libor o alguna tasa de referencia estable dentro del sistema. Nada de eso. Como devotos del fundamentalismo de mercado, se dejan guiar por la tasa de interés que mejor representa al mercado, y ésta es la de los CDS. Toda persona razonable lo haría según la tasa de la Fed o el BCE. Pero no, los banqueros centrales, justo antes de la crisis, adoptaron la tasa más caprichosa, una tasa que se amplifica con las turbulencias para generar ganancias a los especuladores y hundir a los países. Francia, Alemania e Italia tienen deudas que triplican la de España: mientras la de España duplica la de Grecia y cuadruplica la de Irlanda y Portugal. Grecia se verá obligada a reestructurar su deuda, dado que los planes de austeridad han significado un colapso aún mayor para su economía al desincentivar la inversión y provocar la fuga de capitales. Es el destino que le espera a todos los países europeos que han adoptado draconianos planes de ajuste por defender al sistema financiero. El problema mayor es que la caida no se ha evitado sino simplemente se ha postergado. Y Grecia no será el único moroso: pronto se le unirán España, Portugal, Bélgica, Italia, el Reino Unido y gran parte de la Europa del Este. Ninguno de estos países tiene opciones de crecer por haber rescatado al sistema financiero. La pesadilla europea recién comienza. Los países que han sido rescatados, como Grecia e Irlanda, son aun demasiado pequeños para hacer un daño mayor. Por eso se piensa que la caida de España puede ser la del primer país grande de Europa, y al que seguirían rapidamente Francia y Alemania. Y Estados Unidos no es diferente. Su esquema ponzi ha comenzado a colapsar y la debilidad de su economía se hace cada día más evidente. El euro y el dólar han iniciado un intenso proceso devaluatorio. Como consecuencia, hay que advertir que vienen varios años de "ajuste económico" y de "reestructuración del sistema". En este período los bancos apalerán a todas las artimañas para reconstruir sus bases de capital con la ayuda involuntaria de la gente. Liberales, cuando el mundo esté en llamas, saquen sus liras como Nerón ante Roma destruida y canten: “¡Que grandes artistas que somos!”.

Fuente: Marco Antonio Moreno, El Blog Salmón

Las reformas de Deng Xiaoping

Desde el punto de vista teórico Deng puntualizó uno de los conceptos claves de la reforma: “Más que el valor o el volumen de la producción lo que nos debe preocupar son los resultados económicos”, una clara opción por el concepto de valor agregado en vez del valor bruto de la producción que era el indicador básico en la economía soviética. Deng mostró una gran preocupación por la escasez de cuadros y propuso realizar concursos para la contratación de personal profesional, dar una mayor importancia a la ciencia y a la técnica, estimulando a las “personas de valía”. Reclamó mayor atención a la capacitación de obreros y empleados y a elevar verticalmente la matrícula de la educación universitaria. Hay que resolver, enfatizó, el déficit de intelectuales y mejorar sus condiciones de vida. El personal científico y técnico debe trabajar en funciones correspondientes a sus conocimientos. En 1983 introduce uno de sus más discutidos aforismos, “dejar que una parte de la gente se enriquezca antes que el resto”, al que agregó más tarde “y una regiones antes que otras”. Se le atribuye también la frase “enriquecerse es glorioso”. El enriquecimiento es legítimo, afirma Deng, si es como producto del trabajo laborioso, siempre que contribuya al fortalecimiento del país y al mejoramiento general del nivel de vida. Advirtió que “si la distribución se hiciera a la manera capitalista, solamente vivirían en la opulencia unos cuantos, mientras más del 90% de la población seguiría vegetando en la miseria”. Deng defiende la apertura comercial al exterior y los intercambios culturales, pero, a la vez, exige “no dejar entrar lo extranjero a ciegas, sin planificación ni selección.” Tambien dice: "Debemos aprender de los países capitalistas desarrollados todo lo que tienen de avanzado en las ciencias, tecnologías, métodos de administración y gestión económicas, todo lo provechoso en conocimientos y cultura". Lo que hoy se denomina oficialmente en China “la teoría de Deng Xiaoping” tiene como antecedente a Lenin, el fundador de la economía política del socialismo. Particularmente las tesis leninistas del período de la Nueva Política Económica que Deng conoció en su aplicación práctica durante su permanencia en Moscú. Muchos han visto con razón, en la NEP, una anticipación de las ideas de reforma y apertura de Deng. Es inevitable la comparación entre la perestroika de Gorbachov y las reformas de Deng. Para algunos la diferencia estuvo en el estilo "shock" de los rusos y la "gradualidad" de los chinos. Mientras la perestroika fracasaba y el régimen de Yeltsin promovía el derrumbe del socialismo, la apertura a un capitalismo caótico y corrupto, las reformas de Deng superaron las crisis del socialismo burocrático, abrieron un espacio a un capitalismo controlado, y mejoraron las condiciones de vida del pueblo. En 1979 afirmó que dentro del país podía existir “una economía de mercado bajo el socialismo”, cuestión que en ese tiempo, y aún hoy, algunos consideran como una herejía o un imposible. En 1984, Deng planteó que China podía construir una economía mercantil planificada, sobre la base de la propiedad pública. Lenin durante la NEP había argumentado que la utilización de formas mercantiles eran inevitables para superar el atraso y la miseria de Rusia. Por su parte Deng apostó a la posibilidad téorica y práctica de proseguir la construcción de una sociedad socialista con las características de China, mediante la participación de un sector capitalista privado, incluido el capital extranjero y las multinacionales, pero bajo la dirección independiente y el control político del estado como condición esencial, mediante la regulación y el control de los mercados, para superar y corregir sus conocidas falencias. Todo lo ocurrido en China después de 1997 ya no tiene relación directa con la gestión personal del líder fallecido. Pero las teorías de Deng Xiaoping siguen marcando el rumbo del estado chino. Ahora es posible concluir que los éxitos han sido innegables. Durante las últimas tres décadas son indiscutibles los avances logrados en el crecimiento y modernización de su economía, el fortalecimiento del estado y el mejoramiento general de las condiciones de vida de muchos millones de seres humanos. Los éxitos del socialismo de mercado chino, pese a sus falencias y resultados desiguales, ameritan el estudio de la obra innovadora de este gran estadista chino, dejando de lado prejuicios y apologías. La vertiginosa modernización socialista de China no sólo concierne a Asia, sino que genera impactos en todos los continentes. Por sus dimensiones es ya uno de los cambios planetarios más importantes de esta época.

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Un sombrío presagio atormenta a EE.UU

El crecimiento de China, que destronó a Japón del rango de segunda economía mundial, está desplazando también al actual campeón de la economía global de una forma arrolladora. La economía estadounidense, enormemente endeudada y menos vigorosa, deberá abandonar su título de primera potencia mundial que ocupa desde hace cerca de un siglo. La perspectiva obsesiona a buena parte de los estadounidenses. Un exitoso documental sobre la deuda exhibido en plena crisis financiera en 2008, I.O.U.S.A. (I owe you, frase usada en reconocimiento de deuda), representaba a Estados Unidos como la “Ciudad de la cigarra”, a punto de ser comprada por los habitantes de la “Ciudad de las hormigas”, los industriosos chinos. Este sombrío presagio tiene un sabor conocido para los estadounidenses de más de 60 años. En los años 80, Estados Unidos registraba un déficit comercial creciente con Japón. El yen se apreciaba y los riquísimos bancos nipones compraban activos financieros estadounidenses por montos colosales. En 1987, bajo la presidencia de Ronald Reagan, la Casa Blanca había llamado a sus principales socios, con Tokio a la cabeza, a reducir la dependencia de sus economías respecto al consumidor estadounidense. El tono empleado en la época habría estremecido hoy a más de uno. Malcom Forbes, fundador de la revista que lleva su nombre, encontraba “inadmisible” en 1988 que los japoneses utilizaran “sus miles de millones de dólares para comprar importantes partes en las grandes empresas estadounidenses, o controlar grupos tecnológicos, médicos o estratégicos de Estados Unidos”. El milagroso crecimiento japonés se hundiría en la década siguiente, asfixiado por años de sobreinversión y créditos desmesurados. En 2008, los japoneses perdieron su liderazgo como primeros acreedores extranjeros del Estado federal estadounidense, en beneficio de los chinos, que reinvierten los dólares acumulados como primeros exportadores al mercado estadounidense. Uno de los críticos más severos de Pekín hoy es el premio Nobel de economía estadounidense Paul Krugman. “Lo que hace China equivale a una política comercial predatoria, el tipo de cosas que debería impedir la amenaza de sanciones. Pero los chinos estudian nuestras intenciones y decidieron que no pasaremos a los actos”, afirmó en su blog. Krugman querría que el presidente Barack Obama fuera más firme en relación a la revaluación de la divisa china, que Washington considera subvaluada. Pero el Imperio del Medio se aboca a un juego que molesta a la Casa Blanca. En lugar de comprar dólares, China compra yenes, lo que lleva a Japón a comprar dólares para impedir la valorización de su divisa. Esto mantiene los flujos artificiales de capitales hacia Estados Unidos, permitiendo al mismo tiempo a China escapar a las acusaciones de que manipula su moneda. ¡Estos chinos son unos maestros totales!. Los liberales cruzan los dedos y rezan para que la política que llevó tanto al ascenso vertiginoso de Japón como a su también vertiginosa caída se repitan en China. Pero los chinos no van a ser tomados por sorpresa. La lección japonesa la tienen muy presente y esta muy fresca. Desde el lanzamiento de la política de reforma y apertura del país comunista a fines de los ‘70 por parte de Deng Xiaoping, el PIB de China ha superado al de Gran Bretaña, Francia y Alemania y ese surgimiento ha procurado a los países en desarrollo un peso más importante en el Banco Mundial (BM) y en el Fondo Monetario Mundial (FMI). Recientemente, China, el país más poblado del mundo, se convirtió en el primer exportador mundial, primer mercado del automóvil y primer productor de acero. Pero China todavía tiene mucho trabajo por delante y se encuentra muy por detrás de sus rivales en cuanto al ingreso per cápita. El ingreso por habitante en China es de 3.800 dólares, lo que sitúa el país en la 105ª posición mundial. De sus 1.300 millones de habitantes, 150 millones viven bajo el umbral de pobreza establecido por la ONU.

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sábado, 27 de noviembre de 2010

Crónica de cómo la industria alimenticia argentina quedó en manos extranjeras

Hubo un tiempo en que la identidad argentina de algunos productos hablaba por sí sola y no hacía más que poner de manifiesto a un país pujante en materia de alimentos. Marcas como Criollitas, Paty, Quilmes, Canale, Mantecol, Tita y Rhodesia, entre tantas otras, fueron durante muchos años un símbolo del auténtico "made in Argentina" que acompañó a muchas generaciones. Pero hoy en las plantas de las marcas más emblemáticas ya no se agita sólo la bandera albiceleste. Antes que los liberales hijos de mil puta empezaran a destruirlo todo (cosa que siguen haciendolo hasta la actualidad) cuando se hablaba de galletitas, los nombres de Terrabusi o Bagley automáticamente se hacían presentes en la mente de los argentinos íconos locales. El pan de mesa era Lactal y las empanadas con sello autóctono eran La Salteña. Pero ese tiempo pujante de marcas "albicelestes" terminó. A partir de la década del 90, y a lo largo de sucesivas "oleadas extranjeras", el poderío de las principales multinacionales del sector alimenticio comenzó a hacerse sentir con fuerza en el país. Pasados los años, se llegó a un presente en el que el grueso de los alimentos que pueblan las mesas, alacenas y heladeras de los argentinos han dejado de ser producidos por compañías de capitales nacionales. Peor aún, muchas de estas "naves insignias" han desaparecido. Una primera muestra de esta tendencia, que golpea de lleno en el corazón de los nostálgicos de la producción 100% local, puede ubicarse en la compra de Terrabusi por parte de Nabisco Foods. Ese traspaso, que implicó el pago de 361 millones de dólares, colocó bajo el paraguas de la multinacional norteamericana a productos clásicos como las galletitas Express. El movimiento de Nabisco tuvo su complemento apenas unos años después, cuando la firma le compró al grupo Macri la también emblemática Canale. Entre ambas operaciones, la multinacional llevó para sus arcas otra marca de peso: Mayco, reconocida por elaborar las vainillas Capri. Y a eso le adicionó, también, la adquisición de Vizzolini, la tradicional línea de pastas. En paralelo a esta avanzada, que dejó bajo el control externo la fabricación de etiquetas como Melba, Duquesa, Manón, Variedad y Tita, por sólo mencionar algunas, se iniciaron -fuera de la Argentina- las primeras conversaciones entre Nabisco y otro gigante en franca expansión. El resultado: Nabisco comunicó que toda su operatoria iba a pasar a manos de la también estadounidense Kraft. Así, las deliciosas Pepitos, entre tantos otros íconos, volvían a cambiar de dueño. Estos casos apenas representan la punta de un iceberg y no hacen más que poner de manifiesto el derrotero que ha seguido la industria alimenticia local. Una evolución que lejos está de mostrar un potencial cambio de rumbo. Por el contrario, las voces de empresarios y especialistas coinciden, una y otra vez, en que los traspasos seguirán a la orden del día. Es así como la tendencia de vender marcas reconocidas llegó para quedarse. Hoy casi no hay empresario argentino que se resista a vender si la oferta que le llega es buena. La actitud es comprensible. Sienten que se encuentran en desventaja para competir ya que no tienen acceso ni a créditos importantes, ni a montos a largo plazo. Perciben que carecen de respaldo para poder hacerle frente a una multinacional. El Estado los abanona al “libre mercado”, no los ayuda porque eso es “distorsionar” la economía. ¡Váyan con ese cuento a los chinos y se les reirán en la cara, manga de mal paridos!.

Al momento de abordar algunos de los casos que mejor representan la penetración de las multinacionales en el segmento alimenticio local, Terrabusi asoma, sin dudas, como uno de los ejemplos más concretos. Kraft, luego de comprar a esta marca tan tradicional, y posteriormente al pasar a controlar a Cadbury a nivel global, se hizo de otro interesante combo de marcas clásicas, como los chicles Beldent y Bazooka, así como del Mantecol, uno de los emblemas indiscutidos entre las golosinas argentinas. Así las cosas, hoy el gigante estadounidense tiene bajo su haber en el segmento:

• Chocolates: Cadbury, Shot, Rhodesia, Milka, Tita y Toblerone.
• Galletitas: Cerealitas, Express, Club Social, Oreo, Pepitos, Melba, Duquesa, Aventura, Manón y Variedad.
• Bebidas en polvo: Clight, Tang y Verao.
• Pastas: Canale, Vizzolini, Don Felipe.
• Premezclas: Royal.

Otro muestra de cuán relevante ha sido el desembarco de este tipo de grandes compañías en territorio nacional está dado por el caso Bagley, que quedó en poder de la francesa Danone. A partir de su absorción, la elaboración de Criollitas, un ícono de las galletitas argentinas, dejó de tener "ADN" argentino. El siguiente movimiento de la compañía europea tuvo lugar en 2005, con la firma de un acuerdo con Arcor mediante el cual no sólo tomó posición dentro de la empresa cordobesa, sino que, además, le permitió hacer pie en mercados regionales como Chile y Brasil. Así, los negocios de galletas, alfajores y barras de cereal de ambas compañías se unieron para constituir la mayor empresa de ese rubro de toda América del Sur: Bagley Latinoamérica. Además de Criollitas, Danone, la dueña de la otrora Bagley, produce Sonrisas, Merengadas, Opera, Traviata, Saladix, Bon o Bon, Tofi y Cabsha, entre tantísimas otras. Pero la presencia de Danone no se agota sólo en el control de Bagley y la sociedad con Arcor.

Muy por el contrario, la francesa también se hizo sentir en el negocio lácteo. Previo pago de u$s22 millones a Mastellone Hermanos, la compañía también pasó a decir presente en el esquema comercial de La Serenísima. En el segmento lácteo la firma es dueña de las marcas Yogurísimo, Actimel, Danonino, Ser y Activia, entre otras. Ambas firmas comparten hoy la logística del abastecimiento de leche cruda y la distribución de varios de sus productos. Además de estos atributos, Danone también ejerce otra condición: es la compañía líder en el mercado local de agua mineral. En 1999, la firma europea pagó u$s135 millones para quedarse con Villavicencio. Mediante esa adquisición, la empresa se transformó en la dominadora absoluta del mercado de agua mineral en la Argentina, con el 64% de penetración en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires y el 44% en el interior.

En el ámbito de las bebidas, el sector cervecero acumula el grueso de las compras más resonantes concretadas por multinacionales. En 2006, el grupo belga-brasileño InBev cerró la adquisición de Quilmes a cambio de 1.200 millones de dólares. La operación se canalizó a través de AmBev, la filial brasileña de InBev, que pasó a controlar casi la totalidad del paquete accionario de Quilmes Industrial (Quinsa), la sociedad holding dueña de la cervecera argentina. Desde hace años, Quinsa es la compañía poseedora de las marcas de cervezas líderes no sólo de la Argentina, sino también de Uruguay, Paraguay y Bolivia. Por fuera del negocio cervecero, Quinsa también es propietaria del agua mineral Eco de los Andes y tiene la licencia para la producción y comercialización de la línea de bebidas de Pepsi en gran parte del territorio argentino. En el mismo segmento, las principales competidoras de la consagrada Quilmes también son controladas por una firma foránea. Así, la chilena Compañía Cervecerías Unidas (CCU) tiene bajo su control la producción de las cervezas Budweiser, Bieckert, Palermo e Imperial.

En el segmento cárnico, frigoríficos brasileños como Marfrig marcaron el ritmo en lo que hace al control de marcas emblemáticas. La firma mencionada concretó en 2007 la compra de Quickfood, controlante de las reconocidas hamburguesas Paty. En su momento, el avance de la brasileña sobre la empresa local conmocionó el negocio de la carne. Sucede que la firma era una de las grandes exportadoras controladas aún por capital nacional. Quickfood elabora cerca del 50% de las hamburguesas que se consumen en el país. También, en octubre de 2007, Marfrig compró Argentine Breeders & Packers, un frigorífico exportador ubicado en la localidad santafesina de Hughes. Su par brasileña JBS-Friboi, en tanto, adquirió en septiembre de 2005 Swift Argentina, que la convirtiera en la multinacional con mayor capacidad de faena del mundo (47.100 cabezas por día).

En lo que hace a los panificados, la mexicana Bimbo concretó en 2004 su desembarco en la local Fargo, dueña de la marca Lactal. Mediante esa adquisición, los aztecas pasaron a dominar sin mayores problemas el mercado de pan lactal de la Argentina. Esta batería de compras y movimientos llevados a cabos por multinacionales se completó con traspasos como el de Gándara que, desde 2009, quedó en poder de los supermercados chinos. La operación abarcó no sólo la planta que tiene Gándara en la localidad bonaerense de Lezama, sino también todas sus marcas, incluyendo Saavedra (quesos blandos), Chascomús (dulce de leche) y Sandy (línea de postres).

El control de la láctea se suma a las incursiones accionarias que ostenta la ya mencionada La Serenísima, y también la santafesina Milkaut que, desde 2006, cuenta con la participación de la francesa Bongrain en su esquema accionario. Antes de esta incursión, la firma europea ya producía -y aún lo hace- en el país algunas de de las marcas más valoradas de quesos como Adler y Bavaria (adquiridas a Nestlé), Santa Rosa, Atuel y Huemul.

Mientras que América latina construye multinacionales, Argentina va en dirección contraria. Hoy por hoy, si hay una buena oferta extranjera es probable que hasta Molinos Río de la Plata termine cambiando de dueños.

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viernes, 26 de noviembre de 2010

La economía oculta de los piratas

Peter Leeson, en el libro "El gancho invisible: La economía oculta de los piratas" (Princeton University Press, 2009) explica los principios fundamentales de la economía y democracia modernas, tomando como modelo las tripulaciones de los barcos piratas del siglo XVIII. Sí, los mismos barcos que, en un tiempo, navegaban bajo el mando de gente como Barbanegra y el capitán Kidd y ondeaban estandartes que lucían cráneos y tibias. Leeson muestra que, gracias al férreo código de los bucaneros -obedecido por todo pirata digno de ese nombre- era un sistema justo: democrático, igualitario y abierto a la diversidad. Era, en pocas palabras, un modelo perfecto de sociedad capitalista. El primer hombre que trazó un paralelo entre los piratas y los mercaderes (en otras palabras, los empresarios libres, modelos del capitalismo futuro) fue Aristóteles -si bien él no pudo haber sabido nada acerca del capitalismo-. Aristóteles fue el primero en definir "metáfora", tanto en "Poesía" como en "Retórica", y en esas primeras definiciones aseguraba que la metáfora no es un simple ornamento sino una forma de conocimiento en sí. No obstante, durante muchos siglos después de Aristóteles la metáfora siguió siendo vista sólo como una forma de embellecer un discurso sin cambiar su sustancia. Y hasta la fecha, algunos siguen opinando que ésa es su función. Pero en "Poética", Aristóteles escribió que comprender buenas metáforas es ser capaz de identificar conceptos similares o relacionados. El verbo que empleó es "theorein", que significa discernir, investigar, comparar, juzgar. Con relación a esta función cognoscitiva de la metáfora, Aristóteles entró en más detalles en "Retórica" cuando escribió que cosas que generan admiración son agradables porque nos llevan a descubrir una analogía inesperada. En otras palabras, como él escribió, "colocan ante nuestros ojos algo de lo que nunca nos habíamos dado cuenta, y nos lleva a pensar: 'Mira, eso es realmente como es, y sin embargo yo no sabía'". Como podemos ver, en esta forma Aristóteles asignó a las buenas metáforas una función semicientífica. Es un tipo de ciencia que no involucra descubrir algo desconocido, sino que crea una nueva forma de ver las cosas. ¿Y cuál es uno de los ejemplos más convincentes de metáfora que colocó ante nuestros ojos? Una metáfora (y no tengo la menor idea dónde la encontró Aristóteles) en la que los piratas eran descritos como "proveedores" o "abastecedores". Como con otras metáforas, Aristóteles sugería que, cuando estuviéramos enfrentados con dos cosas aparentemente diferentes o incompatibles, debíamos identificar cuando menos una propiedad común que compartieran, y entonces quizá viéramos las dos cosas diferentes como especies del mismo género. Generalmente los mercaderes eran vistos como gente buena que navegaba los mares para transportar y vender legalmente sus mercancías, en tanto que los piratas eran los villanos que atacaban y saqueaban esos barcos mercantes. No obstante, la metáfora sugiere que lo que los piratas y mercaderes tenían en común era que transferían bienes de una fuente hasta el consumidor. Sin duda, una vez que los piratas habían saqueado a sus víctimas, se alejaban navegando para vender sus ganancias mal habidas en uno u otro lugar, y en consecuencia, ellos eran también transportadores, proveedores y abastecedores de mercancías -aun cuando sus clientes estuvieran adquiriendo bienes de dudoso origen-. En cualquier caso, esa sorprendente similitud entre mercaderes y sus predadores crea toda una serie de suspicacias, de forma que el lector es llevado a pensar: "Así es como era, y yo estaba equivocado antes". Por una parte, esta metáfora hace necesario reconsiderar el papel del pirata en la economía del Mediterráneo. Pero, por la otra, lleva a uno a reflexionar con cierta sospecha sobre el papel de los mercaderes y sus métodos. En pocas palabras, esta metáfora parece anticipar lo que el escritor alemán Bertolt Brecht diría siglos más tarde: que poseer un banco es un crimen peor que robarlo. Aristóteles no pudo haber anticipado lo extrañamente inquietante que sonaría hoy la frase de Brecht, a raíz de la crisis financiera internacional. No hay necesidad de pretender que Aristóteles hubiera estado de acuerdo con Karl Marx. Pero es muy fácil sentirse divertido por esta historia de piratería. Astuto diablo, ese Aristóteles.

Fuente: Umberto Eco

miércoles, 24 de noviembre de 2010

¿Cuál es el problema de los desequilibrios económicos globales?

Está claro que el aumento de los déficit en los EU y de los excedentes en China no puede continuar para siempre. Exportar más de lo que se importa se ve como una cosa buena para China. En efecto, el éxito económico de ese país ha sacado a millones de sus habitantes de la pobreza. Pero uno de los problemas está en que el superávit de China se basa principalmente en el consumo de Estados Unidos, que al contrario tiene un déficit comercial que debe financiar por medio de la venta de activos, como los bonos de deuda del Tesoro. Incluso si yaquilandia no sufre una crisis de deuda, sus ciudadanos encontrarán que su dinero vale menos en los mercados mundiales si el déficit comercial sigue creciendo y sus productos importados y los básicos como el petróleo y alimentos terminarán aumentando de precio. Al tener problemas de inflación, la reserva federal se verá obligada a subir las tasas de interés, limitando el crecimiento económico. La guerra de divisas no es más que el producto de estos desequilibrios comerciales. El exceso de consumo de los americanos y las bajas tasas de consumo interno de China. La prueba está en que Estados Unidos tiene un déficit comercial con la mayoría de sus socios comerciales, incluso los que tienen una tasa de cambio flotante. Las reducciones en el gasto de los yanquis son necesarias si se quiere obtener un nuevo equilibrio sin crisis. Por su parte, el gobierno chino está trabajando para que los ciudadanos aumenten el consumo y se disminuya el efecto de la baja en las exportaciones golpeadas por la disminución del consumo americano. Así mismo, los yanquis ahora están ahorrando para su jubilación, para pagar gastos inesperados, ante la posibilidad de quedarse sin trabajo y para pagar cuentas médicas, por lo tanto están moderando su consumo. ¡Eeeeh!, el viejo Smith leería con gusto esto…… jejejeje.

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lunes, 22 de noviembre de 2010

China, las nuevas multinacionales

Este documental constituye un viaje al interior de una de las empresas multinacionales más grandes de China, que está comprando firmas como Schneider y Panasonic. Un análisis profundo que nos permitirá comprender el poder económico de China y sus paradojas. En 20 años, China ha experimentado un crecimiento económico extraordinario y sin precedentes y se ha impuesto como el mayor agente económico del planeta. Entre las empresas chinas más prometedoras, TLC Corp. se ha convertido en el mayor fabricante de televisores del mundo, al comprar a precio de saldo marcas en quiebra de prestigiosas empresas occidentales. Después de Schneider, Panasonic y Go-Vidéo, TCL acaba de comprar la marca Thomson, con lo que ya puede vender sus televisores en el mercado europeo. TCL es el ejemplo perfecto de esta “economía de mercado socialista”, una especie de mutante con valores genuinamente capitalistas desarrollados dentro de un régimen comunista. Asimismo, en este documental tendremos la oportunidad de descubrir el país de China.

El rescate de Irlanda es de US$ 123.000 millones

Los irlandeses tendrán que cumplir con las drásticas condiciones y costos disuasorios que van aparejados con la aceptación del plan de rescate de la UE. A cambio del salvataje mas resistido de la historia económica (se negaron a aceptarlo durante meses) la UE exigirá a Irlanda que reestructure su sistema bancario y otros esfuerzos presupuestarios. Durante tres años la Verde Erin pierde su soberanía, tiempo durante el cual su politica economica estara bajo supervision externa. Los servicios sociales y el salario mínimo sufrirán serios recortes. La ayuda estará destinada, obviamente, a los bancos, en los que el gobierno inyectó ya unos 50.000 millones de euros (69.000 millones de dólares), lo que llevó su déficit público hasta el 32% del PIB esperado este año. El objetivo prioritario de la UE es evitar un contagio a otros países frágiles de la eurozona, como Portugal o España, altamente endeudados. Adoptar el mismo plan de acción de Grecia habría parecido impensable para Irlanda hace algunos años, cuando era el "Tigre Celta" en crecimiento y la envidia económica de Europa. Otros países de la eurozona y el Banco Central Europeo ya habían presionado a Dublin para que aceptara la ayuda de contingencia después que creció el nerviosismo sobre un masivo proyecto irlandés para rescatar a sus bancos. Solicitar ayuda a la UE y al Fondo Monetario Internacional significó un anuncio humillante para el gobierno irlandés. Irlanda necesita 100.000 millones de euros para usarlos como línea de crédito para sus bancos respaldados por el Estado. Esas instituciones bancarias irlandesas reciben cada vez menos depósitos y tienen cada vez más dificultades para recibir préstamos en el mercado regular. Irlanda esta al borde de la bancarrota por la desafortunada decisión de asegurar a sus bancos contra todas las pérdidas, lo que ahora le ha costado más de 50.000 millones de euros (u$s69.000 millones.) y ha llevado a su déficit a terrenos insondables. Este país de 4,5 millones de habitantes enfrenta al menos cuatro años más de importantes recortes a su presupuesto y aumentos de los impuestos. Un recorrido por los principales indicadores de este país da cuenta de la delicada situación que su economía atraviesa. El PIB se contrajo un 11% desde su máximo relativo en 2007 y el déficit público irlandés será el mayor de Europa hacia fin de año. En tanto, el resultado de la cuenta corriente también es deficitario. Se prevé que el año cierre con una tasa de desempleo en torno al 14%, la más alta de las últimas décadas. El plan de ajuste irlandés afectará a la masa salarial de los funcionarios, la inversión en infraestructuras y los gastos sociales. Los empleados públicos de Irlanda han sufrido considerablemente en los últimos tiempos, con recortes en sus salarios de un 15% de promedio. Se baraja también una disminución de sus horas de trabajo.

La catástrofe perfecta de Ignacio Ramonet

El ensayo de Ramonet contiene una introducción, dos partes y cerrando el volumen las perspectivas de futuro. En la Introducción se toma nota de lo que esta crisis puede significar, el fin no del capitalismo, pero sí de la economía desregulada, la culminación de la era ultraliberal, el capitalismo mafioso y la globalización financiera, que se están llevando por delante a las clases medias de todo el globo. ¿Puede ello significar el advenimiento de algún tipo de revolución? Quizá sí, o al menos una revisitación a John Maynard Keynes, y la vuelta a papá Estado para estimular la economía y vigilarla. Vaya, que ponga un poco de disciplina en esta cueva de hienas a que ha llevado el neoliberalismo y los alegres experimentos de Milton Friedman y sus compinches: Joseph Schumpeter y Friedrich von Hayek. En la primera parte, titulada la crisis del siglo, Ramonet acude a una extensa bibliografía, entre la que The Shock Doctrine de Naomi Klein se alza en una de las principales referencias. La catástrofe perfecta rebusca con brocha fina por la arqueología del Crac, desde las ideas preconizadas por los tres economistas nombrados más arriba y el fanatismo económico que les llevó a colaborar con gobiernos dictatoriales, Chile, Indonesia, Venezuela, Rusia y Polonia, varios países de África y Asia Oriental. Para llevar a estas naciones al buen camino neoliberal, Washington no dudará en ejercer presión sobre ellas, recurriendo a los "asesinos financieros", profesionales muy bien pagados que estafan por miles de millones de dólares a diversos países del globo, dirigiendo el dinero del Banco Mundial, de la Agencia Estadounidense de Desarrollo Internacional (USAID), y otras organizaciones “humanitarias” hacia los cofres de las grandes compañías y los bolsillos de grandes familias. Es una lucha a muerte del mercado contra el Estado, en la que se destruye todo lo colectivo y la palabra “público” produce urticaria. Esto crea una mercantilización generalizada que genera enormes e insalvables desigualdades al privatizar servicios y necesidades básicas: sanidad, educación, agua, electricidad, vivienda, transporte… Los organismos mundiales que han atado y bien atado todo este proceso de desintegración de lo colectivo y público son considerados “Poker del Mal” (FMI, Banco Mundial, OCDE y OMC), ejerciendo verdaderas dictaduras en las políticas económicas de los estados. Expone el autor los escándalos financieros que avergonzaron al sistema financiero estadounidense, Enron, Bear Stearns, Citigroup, Merril Lynch, con la complicidad de auditoras como Grant Thornton, Deloitte&Touche, Ernst & Young, PwC, seguidos de escándalos europeos como el de Parmalat, o la feria de las subprimes (créditos hipotecarios de alto riesgo) que se extendió como un virus de gran contagio por todo el planeta. Librados a su propia suerte, los mercados demostraron que no funcionan, y que Friedman conocía muy poco el género humano y su codicia dejada al libre albedrío sin supervisión ni vigilancia. Hasta el mismo Alan Greenspan se cuestiona hoy día la superioridad del sistema de mercado libre, del que era devoto creyente. Le sigue en este interesante ensayo la especulación de los hidrocarburos, y con ello la subida de alimentos, titularización de activos, crédito-defaults swaps, hedge funds, paraísos fiscales por doquier, etc todos bien trabajaditos para producir el derrumbe del dogma neoliberal que deja a los responsables políticos con cara de idiotas y sin soluciones viables, como no sean las de insuflar dinero público a instituciones que juegan a la ruleta rusa. Y así tropezar una y otra vez con la misma piedra. ¿Quien osa decir que los poderosos no son socialistas y comunistas? Ellos saben aplicar, a su manera, el socialismo en momentos de crisis, como Bush en la primavera de 2008 cuando se negó a firmar una ley que ofrecía cobertura médica a nueve millones de niños pobres, y ayudar seguidamente sin mirar el monto a los rufianes de Walt Street y la banca. Vive la politique!

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sábado, 20 de noviembre de 2010

El coreano Ha-Joon Chang elogia la independencia Argentina

Ha-Joon Chang señaló que “es claro que, de mantenerse las políticas que hoy aplica el Estado, la Argentina va a seguir creciendo”.
–¿Su diagnóstico es la percepción general respecto del país?
–Sí, porque en los últimos siete años, la Argentina fue uno de los que más rápido ha crecido. El problema es que a algunos sólo les interesa cuánto crece China, aunque tampoco les gusta mucho lo que está haciendo China, pero como es tan grande, no pueden ignorarlo.
–Suele decirse que Chile y Brasil crecen más que la Argentina. ¿Es cierto?
Es un error creer que Brasil vive en auge. Ellos, si bien progresan, están obsesionados con la inflación y su economía, en los últimos años, creció, como mucho, al 1%. Y la Argentina creció entre el 6 y el 9%. Creo que si la Argentina mantiene los lineamientos de este gobierno le va a ir mejor que a Brasil y Chile, porque además no tiene problemas. Chile no hizo nada, en los últimos 20 años, para exportar más que vino, cobre y salmón (con pesca intensiva). Es un modelo primario que lleva a un cuello de botella insalvable. Y con Brasil no hay que engañarse, porque claramente tiene una economía neoliberal, que intenta mantener a toda costa las tasas de interés altas. La tasa de interés real de Brasil (nominal menos la inflación) llegó a ser una de las más altas del mundo. Y esto ha generado que las empresas no inviertan mucho.
–Mencionó la inflación, algo de lo que se habla mucho por estos días. ¿En la Argentina hay inflación o suba de precios?
–Escuché a muchos opinar que la inflación está al 20%, pero realmente no hay ninguna evidencia que respalde esa información.
–Usted es un defensor de la intervención del Estado en la economía. Aquí, las corporaciones aceptan a medias ese control, pero a la vez ejercen un fuerte lobby a favor del libre mercado. ¿Es normal la conducta?
–Pasa en todos lados, pero cuando se meten en problemas corren a pedir salvataje del gobierno. Es hipócrita, si no querés al Estado, no pidas ayuda. De todos modos, creo que los argentinos deberían involucrarse más y entender que en la década de 1990 tuvieron desastrosas experiencias con las políticas neoliberales, que casi destruyeron el país. Y uno, desde afuera, no se explica por qué todavía hay gente que quisiera repetir esos años. Salvo que los argentinos crean en una doctrina filosófica que predique que cuanto más sufre una persona mejor está.
Todos los que siguen los lineamientos del FMI terminan creando una recesión para reducir la demanda interna y conseguir dinero para pagar a los acreedores extranjeros. La Argentina lo ha hecho varias veces, y lo sabe bien”, explicó Chang sobre el anuncio del rompimiento con Fondo Monetario para negociar con el Club de París.
–¿Podrían otros países copiar el ejemplo?
–Es posible pero no sencillo, los organismos de crédito son un arma de doble filo. Le pongo un ejemplo: supongamos que tengo una empresa con deuda y me declaro en bancarrota. La ley me protege de los acreedores, como en los Estados Unidos, donde los acreedores no pueden exigir pagos durante seis meses, plazo que se utiliza para reestructurar y enderezar la compañía. Eso pasa todo el tiempo en las empresas, pero nos rehusamos a hacerlo con países. El FMI, con mucha injerencia de los Estados Unidos, no da facilidades de recomposición. De hecho, desde la última crisis asiática en 1997, se empezó a pensar en aplicar a los países las mismas leyes de quiebras.
–Ya que menciona a los EE UU, Obama asumió con alto apoyo popular, como Néstor Kirchner en 2003. ¿Por qué no logró cambios?
–Cuando Obama ganó la presidencia, teníamos expectativas injustificadas. El que creó la desregulación financiera y dirigió el Tesoro en la época de Clinton, hoy maneja la economía, es claro que era todo una pantalla. De todos modos, Obama tiene buenas intenciones, pero no conoce de economía. Obama tuvo el mismo problema que Néstor Kirchner al asumir, se enfrentó al desafío de mejorar la economía, pero Néstor tuvo el coraje y el apoyo político para hacer los cambios que eran necesarios. Obama tenía popularidad, pero no lo hizo.

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viernes, 19 de noviembre de 2010

Japón cuesta abajo

Es difícil recordar ahora que en los años 80 Japón contaba con la economía más admirada del mundo. Alcanzaría, pensaba todo el mundo, el más alto estándar de vida y sería pionera de las más ingeniosas tecnologías. Los problemas económicos de Japón se originaron en las enormes "burbujas" de bienes. De 1985 a 1989, el mercado de valores de Japón se triplicó. Los precios de la tierra, en las ciudades principales, se triplicaron para 1991. La caída fue brutal. Para fines de 1992, las acciones cayeron un 57 por ciento desde su nivel de 1989. Los precios de la tierra cayeron en 1992 y declinaron después de eso constantemente; ahora están a niveles previos a los años 80. La riqueza se redujo. Los bancos -tras haber otorgado préstamos utilizando como garantía valores inmobiliarios inflados- se debilitaron. Algunos se volvieron insolventes. La economía anduvo a los saltos. Creció alrededor de un 1,5 por ciento anualmente en los años 90, mientras que en los 80 lo había hecho a un 4,4 por ciento. La deuda bruta del gobierno se elevó hasta representar, de un 63 por ciento de la economía (producto bruto interno) en 1991, a un 101 por ciento del PBI para 1997. Ahora representa alrededor del 200 por ciento. El Banco de Japón (su Reserva Federal) recortó las tasas de interés a cero en 1999; una política que, con algunas interrupciones leves, continúa. La deflación no explica el estancamiento económico persistente. Los precios para el consumidor en Japón han declinado en nueve de los últimos 20 años; el declive anual promedio fue seis décimos de un uno por ciento. Si los japoneses estuvieran postergando sus gastos, la tasa del ahorro familiar se hubiera elevado; en cambio, cayó de un 15,1 por ciento de los ingresos disponibles en 1991 a un 2,3 por ciento en 2008. El opaco desempeño de Japón tiene dos causas principales. Una es la "economía dual": un sector exportador sumamente eficiente (los Toyotas y Toshibas) contrarrestado por un sector interno menos dinámico. Hasta los años 80, Japón dependía de un crecimiento impulsado por las exportaciones que creó puestos de trabajo e inversiones. El yen subvaluado fue un factor fundamental. El 20 por ciento de la economía arrastraba al otro 80 por ciento. Cuando Japon estaba floreciente ocupó la posicion que hoy tiene China. Entonces los yanquis empezaron a hecharle la culpa a Japon de su eterno déficit (tal como hacen hoy con China) y como despues de los bombazos de Hirohima y Nagasaki los "pongas" son como perritos falderos que mueven la cola cuando reciben órdenes, cuando le exigieron la apreciación del yen a mediados de los años 80 -que encareció las exportaciones japonesas condenando esta estrategia económica- Japón obedeció. Asi el ex-Imperio del Sol Naciente se inmoló cumpliendo la orden de su amo, pero en vano, el déficit yanqui siguió creciendo a un ritmo galopante hasta el dia de hoy, tomando la posta la China de Deng Xiaoping. Desde entonces, Japón ha buscado un sustituto en vano. El crédito barato (que alimentó las "burbujas" originales) y muchas "reformas" no han sido suficientes. El sector interno de Japón sigue artrítico. Japón tiene una de las tasas más bajas de creación de empresas de los principales países industriales. Los mejores años recientes de Japón en crecimiento económico (2003-2007) tuvieron lugar cuando un yen más débil reactivó las exportaciones. La segunda causa es una población que envejece y declina, lo que reduce los gastos internos. El pobre desempeño de la economía desalienta aún más la formación de familias. Debido a los jornales bajos y a los puestos de trabajo inseguros, los hijos parecen demasiado costosos. La economía de Japón está atrapada: el elevado yen penaliza las exportaciones; la baja tasa de nacimientos y las empresas escleróticas dañan el crecimiento interno.

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jueves, 18 de noviembre de 2010

Las lecciones de Corea del Sur

Hace apenas cinco décadas Corea del Sur tenía un ingreso per cápita de 900 dólares anuales, muchísimo menos que los 5.000 anuales de ingreso per cápita que tenía Argentina, los 2.000 de México y los 1.200 de Brasil. Hoy Corea del Sur tiene un ingreso per cápita de 28.000 dólares anuales, más del doble de los 13.400 anuales de Argentina, los 13.200 de México o los 10.100 de Brasil. ¿Qué hizo Corea del Sur que no hicieron las naciones latinoamericanas? Existen varias explicaciones, incluyendo el hecho de que el país asiático no cambió constantemente sus políticas económicas, sostuvo una estrategia de desarrollo basada en las exportaciones y ha practicado un capitalismo dirigido por el Estado que ayudó a crecer a sus gigantescas multinacionales, tales como Hyundai Motors, Daewoo y Samsung. Pero prácticamente todo el mundo coincide en que una de las principales razones del crecimiento surcoreano ha sido su obsesión nacional por la educación. Corea del Sur despegó en la década de 1960, cuando Estados Unidos y Europa redujeron drásticamente su ayuda externa al país y la economía de Corea del Sur se desplomó. Corea del Sur decidió entonces que necesitaba exportar más y que para ello necesitaba una fuerza laboral calificada. Así, los surcoreanos invirtieron cuantiosamente en educación, ciencia, tecnología e innovación. El año escolar en Corea del Sur tiene 220 días. En comparación, los años escolares en México y Brasil son de 200 días y el de Argentina, de 180 días. Pero en muchos estados o provincias mexicanos, brasileños y argentinos el año escolar real es de alrededor de 140 días, si se toman en cuenta las huelgas de maestros y los feriados imprevistos. Además, en Corea del Sur el día escolar es mucho más largo que en los países latinoamericanos. Los jóvenes y niños surcoreanos suelen estudiar 12 ó 14 horas diarias. Un gran número de niños surcoreanos asiste a institutos privados de noche, después de clases, para poder mejorar sus calificaciones. Las familias surcoreanas de clase media gastan alrededor del 30% de sus ingresos en educación particular para sus hijos. Al igual que en China, en Corea del Sur hay una cultura familiar de inversión en la educación que es tanto o más importante que la inversión gubernamental. En Corea los padres no piensan dos veces si deben o no gastar su dinero en la educación de sus hijos.

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miércoles, 17 de noviembre de 2010

China golpea al monopolio aéreo de Boeing y Airbus

China anunció la compra de cien aviones a su compañía local, Comac. Fíjense los grandioso de este país, China le compra a China, prefiere la fabricación propia a la extranjera, nada la obliga a ser asi, tiene plata para comprar lo que quiere y a quien quiere. Y opta por lo propio. ¡Que diferencia con los liberales argentinos que sienten arcadas porque se tiene la humilde pretension de tener una linea aerea propia!. La noticia ha significado un duro golpe para las grandes empresas de la aeronáutica encabezadas por Boeing y Airbus, que se ven privadas de un trozo de pastel por valor de 1,7 billones de dólares. La empresa china Comac presentó su modelo C919 para 150 asientos, y señaló que ya tiene encargos de las cuatro aerolineas chinas. China quiere reducir la dependencia de las compañías extranjeras y fortalecer su industria interna en una área clave y estratégica como el transporte aéreo. Además, para la próxima década China tendrá mil millones de chinos que volarán por motivos de negocios o de turismo a lo largo y a lo ancho de todo el mundo. Boeing y Airbus, que se disputaban parte importante del mercado Chino, han quedado asi… pedaleando en el aire. Algo humillante para quienes estan acostumbrados a ser los dueños del cielo. Jejejejejeje (perdón, no quiero reirme mucho porque tengo los labios paspados) jejejejeje. Los pedidos a Comac han sido realizados por las principales empresas chinas: Air China Ltd., China Suothern Airlines Co. China Eastern Airlines Corp, HNAGroup Co. y CDB Leasing Co.

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martes, 16 de noviembre de 2010

Por el camino que provocó la crisis

Estados Unidos está estimulando su demanda interna, China y Japón sus exportaciones y ese mismo boom del sector exterior es el que ha llevado a Alemania a rápidos crecimientos del PIB. Es decir, se busca salir de la recesión profundizando los desequilibrios que desencadenaron la recesión. Una parte de los economistas -entre los que están Krugman y Stiglitz- abogan por seguir con las políticas de estímulo, al estilo keynesiano, hasta que la economía se recupere. Otro economista, un tal Rajan -catedrático de Chicago y ex economista jefe del FMI, (con estos datos ya sabemos de que pie cogea)- dice que ya no hay espacio para nuevas ayudas fiscales -desde luego no en Europa, y para el profesor de Chicago tampoco en EE UU- y que la política monetaria carece de tracción. Contra el criterio de otros economistas, Rajan defiende una subida de los tipos de interés y una retirada de los estímulos fiscales y monetarios. Es decir, Rajan, fiel lacayo fondomonetarista, propone combatir la recesión con medidas recesivas. Todo esto parece una discursion bizantina acerca del sexo de los ángeles mientras el barco se hunde. Estamos ante una de esas terribles situaciones en las que se haga lo que se haga parece estar mal.

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Golpes de mercado

Los liberales antes iban a golpear la puerta de los cuarteles y entonces salian los tanques a la calle o las escuelas de cadetes iniciaban un desfile hacia la Casa Rosada (como en el 30). Ahora, es distinto. Ahora las grandes cadenas empresarias que concentran la producción y operan como formadoras de precios deciden, en reuniones a puertas cerradas, cuánto debe pagar un argentino que busque satisfacer una necesidad básica o simplemente darse un gusto comiendo un chocolate. Asi funciona el “libre mercado” en la Argentina. Las empresas no compiten entre si para ver quien produce mas para ofrecer el menor precio y así vender mucho. No, si es una sola la que produce pone el precio, si son varias se reunen y deciden a que precio van a vender todas. Desde enero de 2007, son los alimentos los que llevan la delantera en la expansión de los precios. Justamente, el 80 por ciento de la producción y comercialización de alimentos está en manos de sólo una decena de empresas, de las cuales la mitad son multinacionales que operan en la Argentina y envían sus ganancias al exterior. Por ejemplo, dos firmas concentran el 78 por ciento de las galletitas saladas en el país y otras dos se quedan con el 89 por ciento de las ventas de pan lactal, mientras que un tercer dúo produce el 84 por ciento de las gaseosas. La lista continúa con dos empresas que fabrican el 77 por ciento de la leche chocolatada y tres que concentran el 100 por ciento de las ventas de cervezas, mientras que sólo dos producen el 60 por ciento de la leche, las pastas secas, las conservas, el arroz y el harina. A su vez, estas compañías operan con segundas y terceras marcas a las cuales le imprimen precios levemente más bajos que los de sus primeros productos, por lo que terminan “compitiendo contra sí mismas” y decidiendo en qué momento y de cuanto será el nuevo incremento. De esa manera, las corporaciones no dan lugar a la competencia a las pequeñas y medianas empresas que responden por siete de cada diez empleos en el país y que además se enfrentan a variables como la escasez de crédito para ampliar la competitividad. Las alimenticias ajustan sus precios sin sentir obligación de incrementar su oferta porque directamente dominan el mercado y deciden por sí mismas, y golpean con dureza a los pobres, que destinan hasta el 95 por ciento de sus ingresos a la compra de alimentos. Así se entiende que, la canasta de alimentos que consumen los pobres aumentó un 22 por ciento en octubre, respecto del mismo mes del año pasado, muy por encima de la inflación general del 11 por ciento registrada en el mismo período. Estas grandes empresas, al ponerse de acuerdo, pueden decidir cuando se les antoje iniciar una hiperinflacion concertada para voltear un gobierno…

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lunes, 15 de noviembre de 2010

EE.UU. analiza un duro ajuste para combatir el déficit fiscal

Obama esta pensando en tratar de reducir el déficit fiscal con una serie de medidas de austeridad tan draconianas que, si son instrumentadas, conducirán a una explosión social. Su plan incluye un recorte significativo de los beneficios de la Seguridad Social, el aumento de la edad de la jubilación de 66 años (que es la que rige actualmente) a 69 años, la reducción de un 10% de los empleados públicos y el congelamiento de sus salarios durante tres años como también una disminución drástica de los gastos de Defensa. En materia impositiva el plan prevé un aumento de 15% del impuesto a la nafta y la eliminación a los beneficios impositivos por tener un hijo. El objetivos del plan es reducir el déficit fiscal del 8,9% del PBI al 2,2 % de aquí al 2015, instrumentando un recorte de gastos por 4.400 billones de dólares. Actualmente el déficit es de US$ 1,2 trillones. El plan prevé un recorte de los gastos de defensa de 100 billones de dólares de aquí el 2015. Para lograr esto, reducirán las compras de equipos bélicos, se congelarán los salarios de los militares y se eliminarán muchas bases desperdigadas por el mundo.

Despues del 2010, en EEUU, el diluvio

En los primeros meses del 2011 el gobierno federal yanqui se quedará sin dinero en efectivo. Las consecuencias, obviamente, serán dramáticas y, posiblemente, catastróficas. Los yanquis van a dejar de financiar la actividad de hasta el 40 por ciento de todos los gobiernos federales. Si bien el Tesoro se sentirá obligado a pagar a los inversionistas internacionales para calmar los temores de un incumplimiento histórico no van a tener suficiente dinero para pagar por el Seguro Social, el Medicare, la Seguridad Nacional, y el mantenimiento de la marcha del gobierno. Los trabajadores perderán sus empleos. Las empresas sus contratos. Tanto dentro como fuera de los Estados Unidos, el pánico proliferará. Los mercados mundiales se se agitarán (ya mas de lo que estan) y la economía de EE.UU. se zambullirá de lleno en una segunda recesión por tiempo indeterminado. El paralelismo con la ex Unión Soviética es impresionante…

El arsenal inútil del capitalismo

Esta crisis es muy superior a la de 1929. Es única en la historia del capitalismo, sin paralelismos con crisis anteriores ni con los remedios conocidos. En 1929 la utilización de instrumentos keynesianos fue exitosa. Hoy a la intervención masiva del Estado en los paises centrales no resultó. Es decir, estamos presenciando la ineficacia de las economías centrales para superar la crisis. Greenspan, en febrero de 2007, lanzó la voz de alarma anunciando la posibilidad de que Estados Unidos entrara en recesión hacia fines de ese año. Nadie le creyó, pero la recesión se puso en marcha cumpliendo la profecía. En septiembre de 2008 estalló el sistema financiero y la recesión comenzó a extenderse rápidamente a escala planetaria al tiempo que se evidenciaban síntomas muy claros de tránsito global hacia la depresión cuya llegada comenzó a ser admitida desde comienzos de 2009. La avalancha de dinero que arrojan sobre los mercados no frena la caída, además está creando las condiciones para futuras olas inflacionarias y burbujas especulativas. El sistema financiero mundial se ha desintegrado. Hay similitudes entre la situación actual y la vivida durante el desplome de la Unión Soviética. ¿Cuáles son esos paralelismos? Como sabemos, el sistema soviético comenzó a desmoronarse hacia fines de los años 1980 para finalmente “implosionar” en 1991. El fenómeno ha sido por lo general atribuido a la degradación de su estructura burocrática haciéndolo en principio intransferible al capitalismo que alberga una vasta burocracia aunque no hegemónica como lo fue en el caso soviético. Sin embargo, existe una enfermedad que no es el patrimonio exclusivo de los regímenes burocráticos, y que se ha desarrollado en el capitalismo al igual que en civilizaciones anteriores a la modernidad: se trata de la hipertrofia parasitaria, del predominio aplastante de elites que depredan el sistema productivo generando al mismo tiempo una dinámica de degradación de su entorno hasta un punto tal en que el conjunto del sistema va perdiendo capacidad de reproducción apuntando hacia el colapso general. Las decadencias de civilizaciones como la greco-romana, egipcia o babilónica ilustran ese esquema. Las tres últimas décadas presenciaron la aceleración del proceso de “financierización”; su momento de gloria fue alcanzado durante el último lustro del siglo 20, en plena expansión de las burbujas bursátiles seguidas al comenzar el nuevo siglo por la proliferación de burbujas financieras de todo tipo (principalmente inmobiliarias pero también comerciales, de endeudamiento, etc.). A mediados de la década actual en Estados Unidos más de 40% de los beneficios de las grandes corporaciones provenía de los negocios financieros, en Europa la situación era similar. El diagnóstico oficial sigue siendo el de una crisis de liquidez y de confianza de los consumidores y empresarios en los países ricos, ante lo cual fueron lanzadas sucesivas andanadas de fondos, estímulos fiscales y crediticios que como sabemos han sido completamente ineficaces. Los estímulos no han funcionado porque el problema de fondo no es la falta de crédito o de confianza o las cargas fiscales sino la abrumadora masa de deudas públicas y privadas que en el caso de Estados Unidos supera US$ 54 billones (más de tres veces el Producto Bruto Interno estadounidense y casi equivalente al Producto Bruto Mundial). Por su parte las deudas públicas de países como Japón, España o Italia superan 100% los PBI respectivos. ¿Qué sentido tiene ofrecer créditos y otros estímulos para consumir e invertir a gente sobrecargada de deudas?. El arsenal de soluciones está vacío. La receta no está escrita en ningún lugar.

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Los librecambistas no leyeron a Adam Smith

Los mercados libres sin regulación estatal no figuran en las páginas de La Riqueza de las Naciones, de Adam Smith, dice Amartya Kumar Sen, un economista bengalí que en 1998 recibió el Premio Nobel de Economía por sus investigaciones sobre el bienestar económico. Smith nunca usó la palabra capitalismo, dice Sen, y sería difícil para nosotros extraer de sus trabajos alguna teoría sobre la suficiencia de la economía de mercado, o de la necesidad de aceptar el dominio del capital. En La riqueza de las naciones él habló del importante papel de los valores para elegir la conducta y de la importancia de las instituciones. Pero fue en su primer libro, The Theory of Moral Sentiments, (publicado hace exactamente 250 años) que investigó a fondo el poderoso rol de los valores sin fines de lucro. Allí decía que la “prudencia” era la virtud más útil para el individuo. Y luego enumeraba la “humanidad, justicia, generosidad y espíritu público” como las cualidades más útiles para los demás. ¿Qué es capitalismo exactamente? ¿Cuáles son las características especiales que hacen un sistema indudablemente capitalista-antiguo o nuevo? Parecería que descansar sobre los mercados para las transacciones económicas es una condición necesaria para que una economía se identifique como capitalista. De manera similar, la dependencia del beneficio y de las recompensas individuales basadas en la propiedad privada se consideran como arquetipos característicos del capitalismo. Sin embargo, si estos son requisitos necesarios, los sistemas económicos que tenemos actualmente, por ejemplo, en Europa y América no serían genuinamente capitalistas. Todos los países ricos en el mundo tienen, desde hace bastante tiempo, una parcial dependencia de las transacciones y de otros pagos que se producen en gran medida fuera de los mercados, como las prestaciones por desempleo, jubilaciones y la provisión de educación pública y salud.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Conocimiento, palanca de la riqueza

Los países que crecieron en el siglo XIX y XX lo hicieron invirtiendo en educación, ciencia y tecnología. En América Latina, la Argentina incluida, por supuesto, los indicadores de esos rubros son penosos. En el ranking de las 200 mejores universidades del mundo aparece primero Harvard y sólo incluye a la UNAM de Mexico en el puesto 190. En cambio, en ese ranking figuran varias universidades de China, India, Corea del Sur e Israel, incluso una de una ciudad estado como Singapur. En el cuerpo de 800 investigadores generadores de patentes de Microsoft, el 40% son asiáticos y el 1% … latinoamericanos. Sun Microsystems tiene en sus laboratorios 8.000 investigadores distribuidos en todo el mundo: el 45% son chinos e indios, el 1% … latinoamericanos. Las transformaciones científico tecnológicas del último siglo han determinado que la sociedad esté basada en la disponibilidad y capacidad de gestión del conocimiento. De allí que los países de más rápido desarrollo son los que hacen mayores inversiones en educación y tienen mejores desempeño en ese campo. Por el contrario, en los países de bajo desarrollo, o cuyas clases dirigentes carecen de visión estratégica, la inversión en educación y los rendimientos educativos están por debajo del promedio. Así sucede en Argentina y en otros países latinoamericanos. La inversión en educación tiene altos rendimientos por la productividad que genera y porque el aumento de la demanda de personal calificado es mayor que el incremento de la oferta. Según las investigaciones realizadas en países del este asiático, la contribución al aumento de la productividad y el retorno social de la educación en la economía es por lo menos tan elevado como la de cualquier otra inversión alternativa del capital. Por eso, la inversión en capital humano, específicamente en educación, puede conducir al crecimiento económico más que la inversión en capital físico. Suplementariamente, los beneficios de la inversión en educación son relativamente mayores en los países de menor desarrollo que en los de mayor. Incluso en el agro de los países asiáticos, el grado de educación influye en el crecimiento agrícola porque las personas más educadas tienen más capacidad para elegir y utilizar tecnologías más modernas que las menos educadas. Esto no es una novedad histórica. La disponibilidad de conocimiento es un requisito del progreso desde el comienzo de la historia. Y la investigación científico tecnológica sistemática y la difusión de la educación masiva son factores productivos cruciales desde el siglo XIX. La revolución industrial fue el producto de la incorporación de saberes tecnológicos que tuvieron la capacidad de transformar y aumentar drásticamente la productividad de las actividades productivas. La revolución industrial no fue el resultado de aplicaciones de conocimientos teóricos sino, en lo fundamental, consecuencias de descubrimientos y desarrollos realizados por hombres prácticos: fabricantes, hombres de negocios y hasta trabajadores. James Watt que perfeccionó la máquina de vapor e inventó el motor rotativo, fue uno de los pocos inventores influenciados por la ciencia de la época y en contacto con ella. Este cuadro comenzó a cambiar al fin del siglo XVIII. La primera revolución industrial se basó en industrias como la textil, astilleros y ferrocarriles. Progresivamente, comenzó a basarse en otras más intensivas en conocimientos como la química y la de bienes de capital. El aumento en la complejidad de las máquinas y de los metales utilizados para construirlas, hizo indispensable la aplicación de la ingeniería y de la investigación científica y aumentó la necesidad de contar con una oferta de trabajadores, técnicos y profesionales más capacitados. En consecuencia, el nivel educativo y el alcance de los sistemas de investigación científica y desarrollo tecnológico, públicos o privados, tendrían un papel determinante en el desarrollo económico y en la competitividad de las economías. En este nuevo escenario, Gran Bretaña sufrió un progresivo retraso frente a otros países por su baja producción del conocimiento especializado, necesario para las nuevas industrias. Una de las razones es que, en el siglo XIX, respondiendo al ideal liberal, la educación británica era básicamente privada y orientada a las ciencias humanas y el estado no tomó medidas para desarrollar el tipo de conocimiento requerido. La educación pública fue instaurada en Gran Bretaña recién a fines del siglo XIX. Los liberales británicos de aquella época al igual que los liberales actuales en todo mundo (y muy particularmente en la Argentina donde su accionar maligno es ininterrumido), se opusieron a la participación estatal en la educación con el mismo énfasis y el mismo éxito que se opusieron a que el Estado protegiera industrias en declive. Los británicos trataron de vivir una segunda revolución con las mismas herramientas que habían empleado en la primera, tal como un general aplica las tácticas de la última guerra a la que se está peleando en el presente. La aplicación sistemática de las ciencias naturales, de reciente desarrollo, se vio retrasada por la perdurable tradición de aficionados y chapuceros y por la virtual ausencia de educación técnica… El sistema educativo, que nunca ha sido la institución más progresista de Gran Bretaña, se opuso a la incorporación de las ciencias aplicadas dentro de su programa de estudios. El entrenamiento informal, de antigua tradición, siguió siendo el principal medio de transmisión de la información tecnológica. En ese período, los científicos británicos se dedicaban prioritariamente a la investigación básica y daban poco lugar a la aplicada. Mientras el estado y la sociedad británicas adherían a, en los términos de Keynes, “la religión del laissez faire”, sus competidores llevaban a cabo políticas de estado para el desarrollo educativo y científico tecnológico. En el continente europeo, los gobiernos promovieron la educación primaria, aunque limitadamente, porque la escolarización completa hubiera significado retirar los niños de las fábricas o de sus tareas rurales. También desarrollaron las escuelas públicas de educación superior. En Francia, Napoleón I profundizó la tarea de formación de la elite técnica y científica destinada al servicio del estado que había sido iniciada por el Antiguo Régimen. En Alemania y en Estados Unidos las investigaciones de las universidades estaban vinculadas con la producción y en muchos casos directamente con las necesidades de grandes empresas. Alemania se distinguió por su impulso a las escuelas de artes y oficios y a los estudios de ingeniería, que abastecieron las industrias de la segunda revolución industrial, las de la química y la siderurgia. La mayoría de los países europeos fundaron escuelas técnicas, que desempeñaron un papel decisivo en la actualización del conocimiento. Los graduados de la Technische Hochschule alemana sorprendieron a los hombres de negocios británicos y acrecentaron el temor que sentía ante la competencia. Aún así, la mayor parte del costo seguía a cargo de las familias, lo cual subordinaba el acceso a la educación a las clases pudientes. Pero, las nuevas clases medias y burguesas tenían más aprecio por la educación y por las oportunidades que proporcionaba que las clases tradicionales y los viejos representantes de la burguesía, que habían crecido en base a sus habilidades específicas y sin preparación técnica especial. En Estados Unidos el talento individual no quedaba limitado a los dirigentes de la industria sino que también lo compartían los trabajadores, especialmente en Nueva Inglaterra, por lo que algunas de las razones que explican esta competencia industrial pueden aplicarse tanto a los empresarios como a los obreros americanos. Una de ellas era, sin duda, la excelente educación que se impartía en el Norte de los Estados Unidos y muy particularmente en Nueva Inglaterra. En 1850 la producción de escolares con respecto a la población total en Nueva Inglaterra era de 26 por 100; en los Estados Unidos (excluyendo los esclavos) era del 20 por 100. Los porcentajes siguen en orden descendiente para los demás centros industriales de la época: Sajonia, 17%, Prusia 16%, Gran Bretaña 14% y Francia 10%. En Estados Unidos se agregó otro ingrediente. Las grandes empresas que aparecieron en el siglo XIX, incorporaron una cultura de la organización científica del trabajo y de la administración y, por lo tanto una cultura que estimuló la incorporación de equipos de investigación científica. Tenían, además, la dotación de capital suficiente para financiarlos. A fines del siglo XIX Gran Bretaña ya estaba detrás de Estados Unidos, Alemania y otros países europeos en nivel de alfabetización y número de estudiantes universitarios y sus ingenieros tenían una preparación muy inferior a los de las universidades estadounidenses o alemanas. El fracaso británico de fines del siglo XIX no fue económico sino científico y tecnológico. La importancia del conocimiento en la economía se acentuó a medida que se profundizaba el avance tecnológico y en el siglo XX el conocimiento fue desplazando a los recursos físicos como factor productivo fundamental. La experiencia moderna más importante en desarrollo educacional en todos los niveles se encuentra en los países asiáticos de rápido crecimiento y en países occidentales que apoyaron su crecimiento en el conocimiento, como Finlandia e Irlanda. Países asiáticos como Japón, Corea o Taiwan hicieron fuertes progresos educativos asociados con programas de crecimiento y en base a planificación estatal. Las estadísticas internacionales sobre gasto en educción muestran la importancia que los países más desarrollados otorgan al tema y los escasos esfuerzos que hacen países atrasados que necesitan mejorar sus estándares educativos para crecer. La desinversión en conocimiento de Argentina y otros países de bajo desarrollo es un salvoconducto para la consolidación del atraso.

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viernes, 12 de noviembre de 2010

El Capitalismo Estatal

La crisis financiera occidental acelera desde 2007 el desarrollo del capitalismo de estado y mixto. En rigor, existieron desde el siglo XVIII empresas controladas o privilegiadas por gobiernos. En el caso de la compañía comercial de Bengala, un emprendimiento inglés en India acabó estatizado por la corona (1757) y originó nada menos que el enorme imperio colonial británico. En la actualidad, una nueva globalización –vía fondos de inversión soberanos y multinacionales- no favorece al sector privado sino a estados como China, Brasil, Rusia o los emiratos del golfo Pérsico. Estas nuevas organizaciones son crecientemente relevantes y exitosas. En general, rivalizan con la empresa privada en nuevos –o viejos- campos de acción. El neocapitalismo estatal representa equilibrios geopolíticos distintos a los convencionales. Durante los últimos cuarenta años, un tipo particular de globalización, cifrado en el sector privado occidental, impulsaba a una economía ya sin convertibilidad oro-dólar. Un trío (EE.UU., Europa del oeste, Japón) era hegemónico y su punto culminante cristalizó en el consenso de Washington, 1989. Terminando 2010, todo eso ha cambiado. Las empresas occidentales deben admitir que dos sistemas compiten. Por una parte, un supuesto “libre mercado” con economías otrora fuertes pero hoy anémicas. Por la otra, actores en veloz expansión, ajenos al libre mercado y donde el estado es actor, socio o árbitro. Entre ellos China, Rusia, Brasil, India, Turquía, Sudáfrica, etc. Este doble sistema realmente comenzó con la aparición de petroleras nacionales, originadas en dos crisis de altos precios, las de 1973/4 y 1979/80. Los nuevos jugadores eran compañías estatales o mixtas. En último término, llegaron los fondos soberanos ligados a estados. Este proceso deriva de la crisis sistémica estallada en Estados Unidos en 2007, prolongada con la crisis europea de sobreendeudamiento. Muchos analistas hablan de crisis financiera global, pero no es global, esta circunscripta al area de acción del capitalismo privado de tipo anglosajón. Esta crisis no afecta ni a China, ni a India, ni a Sudamérica o ni al sudeste asiático.

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jueves, 11 de noviembre de 2010

A los “paises serios” les importa un pito la inflación…

El seguimiento de la velocidad con la cual evolucionan los precios para determinar si expandir o contraer la cantidad nominal de dinero está cayendo en desuso. Los objetivos de los bancos centrales del mundo han sido sobrepasados por la necesidad de mantener los niveles de empleo y la demanda agregada frente a una economía que se recupera con lentitud. Estados Unidos y Japón se colocan a la vanguardia de este proceso al tomar el tipo de cambio y el nivel de actividad como objetivos de sus Bancos Centrales. Lejos ha quedado la rigidez de especificar una inflación objetivo y delinear la política monetaria en consecuencia. La realidad se ha encargado de limitar esta lógica al verificarse que frente a tasas de interés muy cercanas a 0 los precios no presentan presiones inflacionarias. Debajo de 0 no se puede ir y, consecuentemente, el recurso se agota, es necesario explorar otras herramientas. Japón decidió frenar lo que consideró una “sobreapreciación” de su moneda comprando dólares y vendiendo yenes, intentando proteger su industria de exportación. Bernanke esta dispuesto financiar gasto público mediante la compra de bonos del tesoro. La inflación no importa a ese país cuando la tasa de desempleo se acerca al 10%. La señal es clara.
Si tomamos a la zona euro como referencia, la realidad es que sus principales exponentes, Francia y Alemania, nunca se apegaron a un sistema de metas de precios explícitas sino que más bien mantienen un monitoreo de estas variables puertas adentro. El Banco Central europeo no operó nunca bajo un sistema de “inflation targeting”. La situación es diferente para los restantes países del G-7, Canadá, Australia y Reino Unido, ya que allí si se respetaron las reglas en torno a cantidad de dinero y tasas de interés de referencia. El sistema de metas de inflación se sigue aplicando, habiéndose destacado el alza de las tasas de interés en las ex-colonias británicas cuando aparecieron presiones inflacionarias y el relajamiento monetario cuando la crisis forzó la recesión. Este apego a la ortodoxia tiene consecuencias negativas. El alza de las tasas de interés atrae capitales especulativos a estas economías forzando la “sobreapreciación” de la moneda y el auge financiero sin respaldo productivo. Dentro de los emergentes no se han verificados reglas monetarias rígidas y explícitas, a excepción de Brasil. China, India y Rusia no poseen “inflation targeting” y actúan más a favor de objetivos de actividad y tipo de cambio. China ha sido acusada en repetidas ocasiones de manipular “artificialmente” su moneda provocándole un perjuicio a sus competidores en el mercado internacional, su inflación es mucho más elevada que lo que un sistema de metas de inflación permitiría.

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lunes, 8 de noviembre de 2010

Lluvia de billetes desde el Norte

La expansión monetaria que ordenó la Fed favorece a los países emergentes (dado que al mantenerse las tasas a niveles cercanos a 0%, los inversores prefieren colocar sus fondos en activos de mayores rendimientos). Pero los fondos inyectados en la economía se derramarán hacia otras naciones apreciando las monedas de países que precisan una moneda más débil, aumentando el riesgo que estos terminen instalando controles al ingreso de capitales y tomen medidas proteccionistas. Dicho de otra manera: el resto del mundo no necesita de esta liquidez extra que provocó la Fed. Brasil ya puso las barbas en remojo: con el objetivo de contener la apreciación de su moneda, el secretario del Tesoro comentó que podría recomprar parte de su deuda colocada en el mercado internacional denominada en reales y vender deuda con mayores plazos. Aspiran a colocar en el exterior nuevos bonos a 10 y a 30 años. En la práctica, esta iniciativa de la Fed, que se denomina "expansión cuantitativa" (Quantitative Easing), supondrá que la Fed imprimirá 600.000 millones de dólares para adquirir deuda pública, con el objeto de bajar los tipos a largo plazo para que la gente consuma más, y las empresas puedan endeudarse y contratar. Cuando existe mucha demanda de deuda pública, se produce un aumento del precio de los bonos, pero un descenso de la rentabilidad ofrecida, que se mueve de forma inversa al precio. Precisamente, el rendimiento de los bonos se toma como referencia para los préstamos a largo plazo, por lo que repercute en el abaratamiento de la financiación de las empresas y las familias. Esta medida tendrá poco impacto en el crecimiento económico, porque los tipos de interés ya están en niveles históricamente bajos, y solo servirá para disparar la inflación y crear burbujas especulativas en algunos mercados, como el de valores. Con los tipos de interés a corto plazo por debajo del 0,25 por ciento, a la Fed no le quedan muchas más armas para estimular el crecimiento. A los 600.000 millones de dólares anunciados, se sumarán entre 250.000 y 300.000 millones de dólares que la Fed ha obtenido como rendimiento de su propia cartera de activos inmobiliarios. Por ello, el total de la cifra inyectada en el sistema podría situarse entre 850.000 y 900.000 millones de dólares, a razón de unos 100.000 millones de dólares por mes. Esta no es la primera vez que la Fed recurre a este instrumento monetario poco convencional. Entre diciembre de 2008 y marzo de 2010, en el punto más álgido de la crisis financiera, lanzó un programa más ambicioso, 1,7 billones de dólares, para comprar deuda pública y activos del mercado monetario. En aquel momento sirvió para dar liquidez al mercado de crédito, que estaba paralizado por la crisis de las hipotecas subprime, situación bien diferente a la de ahora, en la que existe liquidez suficiente. Entre los expertos que se oponen a esta medida están el antiguo asesor de la Casa Blanca durante la presidencia de Bill Clinton, John Taylor, ahora profesor de la Stanford University, o Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y profesor de la Columbia University. Para Taylor, en vez de emprender la compra de deuda pública, el Gobierno debería lanzar medidas alternativas, como no subir los impuestos y frenar la imposición de nuevas regulaciones. Para Stiglitz, lo que la economía estadounidense necesita es un nuevo plan de gasto publico y menos impuestos. En pocas palabras, los yanquis ya no saben que hacer.

viernes, 5 de noviembre de 2010

¿Adónde va USA? ¿Va a algún lado?

Garton Ash, historiador, periodista y profesor en Oxford, con ese talento que tienen los ingleses para ironizar sobre los yanquis, dice:

Para ser optimistas sobre las posibilidades de renovación de Estados Unidos conviene ir a Silicon Valley. Para ser pesimistas, basta con llegar a Washington. La lucha por la recuperación del país es la batalla del iPad contra el bloqueo parlamentario. En Silicon Valley, se ve todo lo que la sociedad norteamericana tiene de inspirador: la innovación basada en la ciencia y la libertad intelectual; empresarios y capitalistas que se arriesgan para explotar comercialmente esa innovación; una sociedad dinámica y abierta que atrae a los mejores de todas partes: indios, chinos, europeos. Si se le pregunta a la gente de todo el mundo qué es lo que más admira de Estados Unidos, seguramente incluirán el iPhone, Facebook, Twitter y Google. Ahora bien, si encendemos la televisión o leemos las páginas de política del periódico, se nos hunde la moral. ¿Por qué es tan deprimente la política estadounidense? Porque está al mismo tiempo polarizada y bloqueada. En Silicon Valley, los cambios se producen a una velocidad de ciencia-ficción; en Washington, al ritmo de la Unión Soviética de Brezhnev. Esa disfuncionalidad tiene varios aspectos. Está lo que yo llamo la política de la distracción cultural. Los medios de comunicación dedican millones de horas a discusiones sobre el matrimonio gay, el aborto, la homosexualidad o, en los últimos tiempos, el centro islámico previsto a dos manzanas de la zona cero en Nueva York. Cada vez más, parecen debates sobre qué canción debe tocar la orquesta en la cubierta del Titanic. El movimiento del Tea Party, aunque contribuye a la locura, por lo menos dedica más tiempo a hablar sobre los problemas en la sala de máquinas. Luego está la estridente polarización partidista de las cadenas de 24 horas de noticias por cable : Fox News rugiendo desde la derecha, MSNBC gritando desde la izquierda, y CNN agitándose en medio de las dos. No hay que olvidarse del poder que tiene el dinero en la política estadounidense. Presentarse a la reelección es increíblemente caro, y los miembros de la Cámara de Representantes tienen que hacerlo cada dos años, así que están constantemente en deuda con sus donantes. De acuerdo con una perversa decisión reciente del Tribunal Supremo, ahora, en la práctica, las empresas pueden gastar todo el dinero que quieran en propaganda política. Todos estos factores crean una disfuncionalidad exacerbada. Pero el problema más inmediato y acuciante es la combinación del bloqueo institucional con la falta de cooperación entre los dos partidos, y ambas cosas se refuerzan mutuamente. Pero Estados Unidos no puede seguir permitiéndoselo. No puede seguir así. O, mejor dicho, sí puede, pero en ese caso continuará con su declive, y China estará encantada de beneficiarse de ello.

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jueves, 4 de noviembre de 2010

Otro "mazazo" deja tendido al dólar en el mundo

La economia de EEUU es como un paciente enfermo que no logra recuperarse de una larga enfermedad. De manera que ayer se anunció otra “pichicata terapéutica” de más de u$s 600.000 millones y el billete verde recibió otro duro golpe. El Gobierno de Obama optó por "profundizar el modelo". Y hasta lo hizo contrariando las críticas, los pedidos de cambio de agenda y los resultados fuertemente negativos en las elecciones legislativas. En las filas obamistas existe una fuerte convicción sobre cuál es la mejor (¿la única?) forma de estimular el crecimiento: emitir billetes, volcar dinero al mercado y mantener bajas las tasas de interés para incentivar el consumo. Aunque eso debilite la moneda y genere inflación. Pero ya a la economia yanqui le han aplicado todo tipo de inyecciones. Han probado con distintas dosis. Mostró en algún momento signos de revitalización. Pero duró sólo eso, un momento. La enfermedad viene desde hace varios años. El primer síntoma fue el descalabro que causara la crisis de hipotecas en Estados Unidos. A partir de ahí, no logró ponerse nuevamente de pie. ¿Qué tipo de dosis se utilizaron para frenar esa afección? Muchas y de todo tipo. Desde utilizar billones de dólares para rescatar a bancos y empresas de la quiebra, hasta bajar el costo del dinero (tasa de interés) a una cifra casi "ridícula". Precisamente, cero. El objetivo perseguido sigue siendo el mismo: abaratar el crédito, incentivar el consumo, y que el país recupere su vitalidad. Pero "el paciente" no logra sobreponerse. Y cuantos más estímulos se utilizan para revitalizarlo, más se debilita su moneda, el dólar. Como si lo sucedido en todo este último tiempo fuese poco -a punto tal de que ya muchos expertos internacionales piensan que en el largo plazo podría dejar de ser "la moneda de las monedas" -, ayer el billete verde sufrió otro "mazazo". En efecto, las autoridades de la Reserva Federal de los Estados Unidos decidieron aplicar otra "pichicata" para ver si logran sacar al país de su actual estado crítico: apelarán a la "maquinita de emitir" para comprar bonos por un total de u$s600.000 millones. La medida implica crear dinero "de la nada" para adquirir activos financieros, incluyendo bonos del gobierno, valores respaldados por hipotecas y títulos corporativos. Además, a esta cifra, deben sumársele otras cuestiones (reinversión de cupones -intereses que pagan los bonos- y los vencimientos de otras emisiones) que elevarán la potencia total del programa hasta la friolera de casi u$s 900.000 millones. Todo esto traerá “consecuencias” en la economía de Estados Unidos y en el resto del mundo. Ahora bien, ¿por qué ese país sigue recurriendo a medidas de este tipo? La respuesta la dan los propios datos de la realidad: el desempleo no baja del 10%, las familias ostentan un elevado nivel de endeudamiento, el sector hipotecario no se recupera, entre otras tantas cuestiones. Pero, además, existen otras razones: lo que se intenta es no sólo fortalecer el mercado interno sino debilitar lo suficiente la moneda como para aumentar las exportaciones y licuar la deuda pública. Uno de los objetivos que se busca al incrementar la oferta monetaria es calentar la economía evitando un potencial espiral deflacionario. Por lo pronto, todo indica que la decisión adoptada por las autoridades de la principal potencia mundial dejará en el mercado de divisas una profunda huella y un debilitamiento aún mayor del dólar. La pregunta que sobrevuela en el mundo es si, finalmente, la economía de ese país podrá recuperar su dinamismo, tras el golpe recibido por la crisis de hipotecas. Hay escepticismo respecto a que la medida anunciada ayer sirva para darle un fuerte espaldarazo al crecimiento. Si bien podría favorecer el consumo, esta mayor lubricación tiene que estar acompañada por medidas fiscales, como inversiones en obra pública e infraestructura. ¿Por qué no lo hacen? Por razones políticas. Los republicanos le niegan esa posibilidad a Obama argumentando que se generaría un aumento del déficit. Pero reducir ese rojo e intentar -simultáneamente- consolidar la recuperación son objetivos claramente incompatibles. La flexibilización monetaria trae consigo tasas bajas por el período que dure esta medida. Si bien, en principio parece una ventaja, haciendo un análisis más profundo esto conduce a la conocida trampa de la liquidez. Tanto las familias como las empresas optan por ahorrar en vez de gastar e invertir al encontrarse frente a un escenario en el cual los tipos de interés son súper bajos y las tasas de los depósitos muy altas. Así, los efectos de la política monetaria no tienen consecuencias en la economía real. ¿Qué consecuencias trae un dólar débil?. Las materias primas se encarecen (los inversores salen del dólar y de los grandes centros financieros -al ver las bajas tasas que reciben- y refuerzan sus posiciones en commodities). Los capitales se desplazan hacia los mercados emergentes en busca de mayores rentabilidades. Y esa mayor cantidad de billete verde finalmente hace que otras divisas se aprecien frente a la sobreoferta de moneda estadounidense. Muchos bancos centrales se ven obligados a "limpiar" parte de ese excedente y para ello deben emitir. Los empresarios, que se encuentran con una moneda local ahora más fuerte, comienzan a encontrar más dificultades a la hora de colocar sus productos en el mundo. Y es ahí cuando las autoridades tienen que salir a controlar más de cerca, o aplicar medidas tendientes a restringir el ingreso de capitales. La liquidez se crea en EEUU pero buena parte de ese dinero termina en otros países. ¿Qué otros efectos se generan más allá del encarecimiento del "yuyito"? Los expertos creen que el escenario financiero global que se abre, luego de las medidas anunciadas por Estados Unidos, favorece a que los títulos argentinos se tornen más atractivos. En otras palabras, que la "lluvia de dólares" tiene garantizada su continuidad, ya no sólo por la exportación de soja sino por los fondos de inversión que buscan renta financiera.

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