Desde que estalló la crisis mundial en el 2008, el dinero es gratis, o casi gratis, en la mayoría de las potencias occidentales. Tanto EEUU, como Reino Unido o Japón, han mantenido sus tipos de interés cercanos al cero, un nivel históricamente bajo, durante años, pero, lejos de producirse una gran expansión económica, como cabría esperar, estas economías siguen estancadas o creciendo poco.
Cada vez que se produce una reunión de la Reserva Federal, el organismo con plena potestad sobre el dólar, se repite el mismo sintagma: los tipos de interés están “históricamente bajos”, casi al 0%, es decir, que el sistema financiero puede tomar dinero del banco central prácticamente gratis, medida con la cual se pretende que el dinero fluya con facilidad por el sistema y no haya problemas de crédito ni de liquidez. Esta medida, que fue adoptada por el emisor del dólar nada más comenzar la crisis, fue seguida por el resto de bancos centrales relevantes del mundo, excepto el BCE, cuyos tipos de interés son algo más altos. Sin embargo, esta medida inusitada, esta lluvia de maná, no ha producido una expansión económica análoga. Más bien se trata de una transfusión sanguínea masiva, a un muerto que no termina de levantarse de la cama con normalidad. Según su último dato de PIB, EEUU, la mayor economía del mundo, crecía tan sólo un 2,2% en el primer trimestre del año, frente al 3% del último trimestre de 2011, lo que denota una desaceleración a pesar de las agresivas políticas expansivas de la Reserva Federal y el Tesoro norteamericano, con ya casi cuatro años de dinero entre el 0% y el 0,25%. En 2009, Reino Unido decidió dejar sus tipos de interés en el 0,5%, un nivel histórico si se tiene en cuenta que en los peores momentos de la crisis del petróleo de los años setenta en la economía británica, los tipos tocaron fondo en el 5%. Pero si en aquella ocasión esa medida apenas duró un mes, el Banco de Inglaterra ha decidido dejar el dinero ’casi gratis’ durante tres años. Pero esta inusual política monetaria tampoco ha dado frutos: la economía británica ha caído un 0,3% en el primer trimestre de 2012, según se ha conocido este viernes. Pero uno de los casos más llamativos es el de Japón. La economía nipona mantiene una política de dinero muy barato desde hace mucho tiempo. Cuando estalló la crisis, el Banco de Japón bajó los tipos del 0,5% al 0,3%. Tras el terremoto y posterior tsunami que devastó el país el pasado año, decidió dejar el dinero con un precio de un rango entre el 0,1% y el 0%, una medida que el banco central mantuvo en su última reunión, celebrada este miércoles. Sin embargo, su economía no termina de reflotar y el último trimestre decreció un 4,1% con respecto al anterior.
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Comentarios económicos
domingo, 27 de mayo de 2012
lunes, 14 de mayo de 2012
Desde USA destacan el modelo argentino
El norteamericano Mark Weisbrot analiza en profundidad la macroeconomía del país desde el diario británico The Guardian.
Mark Weisbrot publicó en estos días una nota en el diario británico The Guardian, en la cual asegura que el notable crecimiento de la Argentina entre 2004 y 2010, de 7,7% promedio, no ha sido consecuencia del denominado “boom exportador de materias primas”, y mucho menos de la soja como ciertos analistas y medios pretende instalar desde hace nueve años. Weisbrot, quien es codirector del Centro de Investigación en Economía y Política en Washington, y presidente de Just Foreign Policy, destacó que el crecimiento de la Argentina durante ese periodo “más que duplicó el de Chile, país frecuentemente citado como un modelo para las políticas económicas”. En su artículo, publicado el 4 de mayo último bajo el título “Argentina y la soja mágica: el ‘boom de los commodities’” que nunca fue”, Weisbrot también subraya que las exportaciones de materias primas explicaron apenas un “12 por ciento” del crecimiento del país.
Asimismo señala que la teoría del “boom de la soja” es una excusa de los “detractores de la Argentina” para hacer caso omiso de un crecimiento liderado por "el consumo interno y la inversión doméstica". La siguiente es la traducción del artículo de The Guardian:
“Uno de los grandes mitos sobre la economía argentina que se repite casi todos los días es que el crecimiento rápido de la economía durante la década pasada se debe a un "boom de las exportaciones de commodities". Por ejemplo, el New York Times publicóla semana pasada: “Gozando de un boom de las exportaciones de commodities como la soja, la economía de Argentina creció a una tasa promedio del 7,7 por ciento entre 2004 y 2010, casi el doble del crecimiento promedio anualizado del 4,3 por ciento en Chile, un país frecuentemente citado como un modelo para las políticas económicas, durante el mismo período”. Michael Shifter, el Presidente del Diálogo Interamericano y probablemente la fuente más citada sobre América Latina en la prensa de Estados Unidos, escribió en un artículo despectivo sobre
Argentina esta semana que: “si las ventas y el precio de la soja, el producto principal de exportación de Argentina (principalmente a China), siguen altos, el país quizás pueda ser capaz de seguir su camino de crecimiento económico”. No he visto a ningún economista afirmar que el crecimiento económico extraordinario de Argentina en los últimos nueve años - que lo ha llevado a niveles récord de empleo y a una reducción de dos tercios en la pobreza - ha sido impulsado por la soja o de un boom de las exportaciones de commodities. Tal vez sea porque no es verdad. Sé lo que está pensando: "¿A quién le importa?" Bueno, trate de seguir leyendo, porque este tema sí tiene implicaciones más allá de los campos extensivos de soja en la provincia argentina de Córdoba.¿Qué significa tener un "boom de los commodities" o el crecimiento impulsado por la exportación de commodities? Una posibilidad se basaría en la cantidad: la producción y la exportación de estos productos crece tan rápidamente que constituyen una gran parte del crecimiento real de producción en el país. Por lo tanto, como un asunto de contabilidad, podríamos considerar el crecimiento del PIB real para 2002-2010 y preguntar, ¿cuánto de este crecimiento real (ajustado por inflación) se debe a las exportaciones de commodities? Resulta que sólo el 12 por ciento del crecimiento real del PIB durante este período se debió a algún tipo de exportaciones en lo absoluto. Y sólo una fracción de este 12 por ciento se debió a las exportaciones de commodities, incluyendo a la soja. Por lo tanto, el crecimiento económico de Argentina de 2002-2010 no fue una experiencia de crecimiento impulsado por las exportaciones, bajo ningún concepto, y todavía menos un "boom de los commodities". La otra posibilidad se basa en los precios: los precios de la soja y las exportaciones de otras materias primas también subieron durante una parte de este período. Esto puede impulsar la economía de varias maneras, incluso si la cantidad física de exportaciones no aumenta tan rápidamente como la economía. Si esto estuviera impulsando el crecimiento de la economía Argentina, esperaríamos ver un crecimiento del valor en dólares de esas exportaciones más rápido que en el crecimiento del resto de la economía. Pero esto tampoco ocurrió. El valor de las exportaciones agrícolas (incluido lo de la soja por supuesto), como porcentaje del PIB de Argentina no subió durante la expansión. Estaba a aproximadamente un 5 por ciento del PIB cuando la economía comenzó a crecer en 2002 y a un 3,7 por ciento del PIB en 2010. En otras palabras, no existe ninguna historia plausible que alguien pueda extraer de los datos para apoyar la idea de que el crecimiento de Argentina durante los últimos nueve años fue impulsado por un “boom de los commodities”. ¿Por qué es importante esto? Bueno, como el economista Paul Krugman notó ayer, "comentarios sobre la Argentina tienen un tono más que negativo: la Argentina es irresponsable, está renacionalizando sus industrias, tiene un discurso populista, así que les deber ir muy mal, sin importar lo que los estudios indiquen". Lo cual, él señala, "no habla bien del estado del periodismo sobre la economía". Y lo seguro es que no. El uso del mito del "boom de los commodities" es una manera en que los detractores de Argentina hacen caso omiso del crecimiento económico de Argentina como pura casualidad. Pero la realidad es que la expansión económica ha sido liderada por el consumo interno y la inversión doméstica. Y sucedió porque el gobierno argentino cambió sus políticas macroeconómicas más importantes: monetarias, fiscales y cambiarias. Eso es lo que sacó a Argentina de su depresión de 1998 a 2002 y la convirtió en la economía de crecimiento más rápido en las Américas. Ahora, la importancia a nivel mundial de cómo realmente ocurrió la recuperación de Argentina: como yo y muchos otros economistas hemos escrito, las políticas que actualmente se están imponiendo en las economías de la eurozona, especialmente las más débiles - son similares a las que Argentina sufrió durante la depresión que la llevó a su impago de las deudas y la devaluación. Estas políticas fueron procíclicas, es decir que amplificaron el impacto de la recesión. Junto con una tasa fija, y un tipo de cambio sobrevaluado, hicieron que la economía empeorara. Debido al impago de su deuda y a la devaluación de su moneda, Argentina quedó libre para cambiar sus políticas macroeconómicas más importantes. Si las autoridades europeas (la Comisión Europea, el Banco Central y FMI) siguen bloqueando la recuperación económica de la eurozona con medidas de austeridad sin sentido, cada país querrá considerar alternativas más racionales con el fin de restablecer el pleno empleo. Se les dice a los habitantes de Grecia, España, Portugal, Irlanda y otros países todos los días que se tienen que tragar esta medicina amarga, y que no hay alternativa al sufrimiento prolongado ni al alto desempleo que están experimentando. Sin embargo, la experiencia argentina - en realidad, más que en las representaciones míticas - indica que esto no es verdad.Sin duda hay alternativas mejores - y no tienen nada que ver con la soja ni los booms de exportaciones de los commodities”.
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“Uno de los grandes mitos sobre la economía argentina que se repite casi todos los días es que el crecimiento rápido de la economía durante la década pasada se debe a un "boom de las exportaciones de commodities". Por ejemplo, el New York Times publicóla semana pasada: “Gozando de un boom de las exportaciones de commodities como la soja, la economía de Argentina creció a una tasa promedio del 7,7 por ciento entre 2004 y 2010, casi el doble del crecimiento promedio anualizado del 4,3 por ciento en Chile, un país frecuentemente citado como un modelo para las políticas económicas, durante el mismo período”. Michael Shifter, el Presidente del Diálogo Interamericano y probablemente la fuente más citada sobre América Latina en la prensa de Estados Unidos, escribió en un artículo despectivo sobre
Argentina esta semana que: “si las ventas y el precio de la soja, el producto principal de exportación de Argentina (principalmente a China), siguen altos, el país quizás pueda ser capaz de seguir su camino de crecimiento económico”. No he visto a ningún economista afirmar que el crecimiento económico extraordinario de Argentina en los últimos nueve años - que lo ha llevado a niveles récord de empleo y a una reducción de dos tercios en la pobreza - ha sido impulsado por la soja o de un boom de las exportaciones de commodities. Tal vez sea porque no es verdad. Sé lo que está pensando: "¿A quién le importa?" Bueno, trate de seguir leyendo, porque este tema sí tiene implicaciones más allá de los campos extensivos de soja en la provincia argentina de Córdoba.¿Qué significa tener un "boom de los commodities" o el crecimiento impulsado por la exportación de commodities? Una posibilidad se basaría en la cantidad: la producción y la exportación de estos productos crece tan rápidamente que constituyen una gran parte del crecimiento real de producción en el país. Por lo tanto, como un asunto de contabilidad, podríamos considerar el crecimiento del PIB real para 2002-2010 y preguntar, ¿cuánto de este crecimiento real (ajustado por inflación) se debe a las exportaciones de commodities? Resulta que sólo el 12 por ciento del crecimiento real del PIB durante este período se debió a algún tipo de exportaciones en lo absoluto. Y sólo una fracción de este 12 por ciento se debió a las exportaciones de commodities, incluyendo a la soja. Por lo tanto, el crecimiento económico de Argentina de 2002-2010 no fue una experiencia de crecimiento impulsado por las exportaciones, bajo ningún concepto, y todavía menos un "boom de los commodities". La otra posibilidad se basa en los precios: los precios de la soja y las exportaciones de otras materias primas también subieron durante una parte de este período. Esto puede impulsar la economía de varias maneras, incluso si la cantidad física de exportaciones no aumenta tan rápidamente como la economía. Si esto estuviera impulsando el crecimiento de la economía Argentina, esperaríamos ver un crecimiento del valor en dólares de esas exportaciones más rápido que en el crecimiento del resto de la economía. Pero esto tampoco ocurrió. El valor de las exportaciones agrícolas (incluido lo de la soja por supuesto), como porcentaje del PIB de Argentina no subió durante la expansión. Estaba a aproximadamente un 5 por ciento del PIB cuando la economía comenzó a crecer en 2002 y a un 3,7 por ciento del PIB en 2010. En otras palabras, no existe ninguna historia plausible que alguien pueda extraer de los datos para apoyar la idea de que el crecimiento de Argentina durante los últimos nueve años fue impulsado por un “boom de los commodities”. ¿Por qué es importante esto? Bueno, como el economista Paul Krugman notó ayer, "comentarios sobre la Argentina tienen un tono más que negativo: la Argentina es irresponsable, está renacionalizando sus industrias, tiene un discurso populista, así que les deber ir muy mal, sin importar lo que los estudios indiquen". Lo cual, él señala, "no habla bien del estado del periodismo sobre la economía". Y lo seguro es que no. El uso del mito del "boom de los commodities" es una manera en que los detractores de Argentina hacen caso omiso del crecimiento económico de Argentina como pura casualidad. Pero la realidad es que la expansión económica ha sido liderada por el consumo interno y la inversión doméstica. Y sucedió porque el gobierno argentino cambió sus políticas macroeconómicas más importantes: monetarias, fiscales y cambiarias. Eso es lo que sacó a Argentina de su depresión de 1998 a 2002 y la convirtió en la economía de crecimiento más rápido en las Américas. Ahora, la importancia a nivel mundial de cómo realmente ocurrió la recuperación de Argentina: como yo y muchos otros economistas hemos escrito, las políticas que actualmente se están imponiendo en las economías de la eurozona, especialmente las más débiles - son similares a las que Argentina sufrió durante la depresión que la llevó a su impago de las deudas y la devaluación. Estas políticas fueron procíclicas, es decir que amplificaron el impacto de la recesión. Junto con una tasa fija, y un tipo de cambio sobrevaluado, hicieron que la economía empeorara. Debido al impago de su deuda y a la devaluación de su moneda, Argentina quedó libre para cambiar sus políticas macroeconómicas más importantes. Si las autoridades europeas (la Comisión Europea, el Banco Central y FMI) siguen bloqueando la recuperación económica de la eurozona con medidas de austeridad sin sentido, cada país querrá considerar alternativas más racionales con el fin de restablecer el pleno empleo. Se les dice a los habitantes de Grecia, España, Portugal, Irlanda y otros países todos los días que se tienen que tragar esta medicina amarga, y que no hay alternativa al sufrimiento prolongado ni al alto desempleo que están experimentando. Sin embargo, la experiencia argentina - en realidad, más que en las representaciones míticas - indica que esto no es verdad.Sin duda hay alternativas mejores - y no tienen nada que ver con la soja ni los booms de exportaciones de los commodities”.
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viernes, 11 de mayo de 2012
La receta asiatica
La receta asiática para el desarrollo se encuentra en la capacidad de esos Estados para disciplinar a las elites capitalistas y condicionar su comportamiento para garantizar que promuevan el cambio tecnológico, reinviertan, exporten más, innoven, aumenten el empleo y mejoren las condiciones laborales. Los Estados de América latina, en cambio, se muestran incapaces de exigirles a los sectores empresarios dominantes la reinversión de sus ingresos pero si son muy generosos para ofrecerles subsidios, para protegerlos de las perdidas y garantizarles las ganancias . Hoy en América latina los Estados no pueden ni quieren condicionar los beneficios que entregan a las elites capitalistas. HAY QUE DISCIPLINAR A LAS ELITES CAPITALISTAS. El problema no es que las empresas ganen plata, sino que no devuelven a las economías una parte sustantiva de lo que se llevan. En América latina el 10 por ciento más rico se lleva el 45 por ciento del ingreso, mientras que en los países exitosos de Asia, como Corea del Sur y Taiwan, se llevan el 22-23 por ciento. Ese es un lado de la moneda, el otro lado es el comportamiento de la inversión privada. En América latina la inversión privada representa en promedio un 15 por ciento del PIB, mientras que en Asia es muy superior, en algunos casos llega hasta el doble. Lo fundamental no es sólo que la distribución del ingreso en nuestra región es tan desigual, sino la relación entre la inversión privada y lo que atesora el 10 por ciento más rico. En América latina sólo un tercio de lo que retiran del circuito productivo se invierte. En Asia, no sólo se llevan menos sino que invierten más. En Corea la inversión privada equivale a todo lo que se lleva el 10 por ciento más rico. En China, India, Malasia y el resto del Asia más dinámica, la relación alcanza al 75-80 por ciento. El problema de América latina no es sólo la concentración del ingreso sino que las elites empresarias usan sus ingresos en forma muy ineficiente. El motor del desarrollo económico es la inversión privada, la acumulación de capital y en América latina invierten muy poco, aunque se llevan la proporción del ingreso más alta del mundo. ¿Por qué las elites empresarias asiáticas invierten más que las latinoamericanas? No se trata tanto de empresarios diferentes, sino de Estado diferentes. En Asia las reglas del juego que ponen los Estados permiten que las elites capitalistas conserven sus lugares de privilegio mientras esos sectores inviertan, promuevan el cambio tecnológico, innoven, creen empleo e impulsen el crecimiento económico. Si no cumplen con esas normativas son atacados ferozmente por el aparato estatal. En cambio, las elites latinoamericanas se comportan como si su posición fuera eterna, inmutable e independiente de su rendimiento y los Estados están entregados incondicionalmente a su poder. Se debe recuperar la capacidad del Estado para disciplinar a las elites empresarias. ¿Qué significa disciplinar a las elites empresarias? Se trata de condicionar las rentas y beneficios que el Estado entrega a las elites capitalistas. Hoy en América latina los Estados no quieren condicionar todas las rentas que les entregan a las elites capitalistas. No significa que los empresarios dejen de ganar plata, sino que reinviertan sus ingresos, suban productividad e innoven tecnológicamente. Son dos conceptos de capitalismo totalmente distintos: en América latina el capitalismo funciona bien sólo si los ricos están contentos, en Asia la política económica se rige por el principio de que el capitalismo funciona bien sólo si los ricos están disciplinados. Los sectores dominantes latinoamericanos tuvieron una capacidad de imponer su voluntad rentista mucho más fuerte que en Asia. Nuestros Estados son débiles. En Brasil, Chile, Perú, Colombia, Argentina existe una ideología neoliberal que hace a los Estados impotentes, ya que considera que ese disciplinamiento sería contraproducente. En los últimos cinco años, por falta de un royalty de verdad, las empresas en Chile, fundamentalmente mineras, remitieron al exterior utilidades equivalentes a dos veces el PIB de Paraguay. Eso sería inconcebible en Asia. No hay problemas de principios con que la inversión extranjera gane plata siempre y cuando reinvierta, incorpore cambio tecnológico, innove, busque nuevos recursos y devuelva a la economía local una porción sustantiva de lo que gana. Si no lo hace, se debe expropiar. Eso es disciplinar. Si no reinvierten utilidades, se cortan los subsidios, el acceso al crédito y el resto de los beneficios. En los años ’80 algunos conglomerados coreanos debieron cerrar porque el gobierno les cortó el acceso a susbsidios porque no habían cumplido las condicionalidades de rendimiento. Cerraron y se despidió a trabajadores, pero en una economía que crece al 6, 7, 8 por ciento, la demanda de trabajo es fuerte. Hyundai en los ’70/’80 tenía acceso a todo lo que quería, el mercado doméstico cerrado para ellos, tasas de interés reales negativas, pero la condicionalidad era que exportara un tercio de su producción y para eso debía estar en la frontera tecnológica, reinvertir prácticamente todas sus utilidades y ofrecer un producto de alta calidad. En América latina se dieron las mismas facilidades durante el proceso de sustitución de importaciones pero sin condicionarlo. Para eso se necesita un Estado capaz de recortar subsidios, sin titubear, cuando las empresas no cumplen.
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lunes, 2 de abril de 2012
Educación para el progreso tecnológico
No es nada fácil para un país en desarrollo progresar económicamente sin prestar atención al nivel educativo de su población. La acumulación de capital humano bien capacitado, particularmente en las áreas científicas y tecnológicas es hoy un requisito esencial para fortalecer el proceso de inversión productiva. Si una nación emergente quiere superar la etapa primaria productiva, caracterizada por bajos salarios y la simple exportación de materias primas minerales o agrícolas con escaso nivel de valor agregado por la industrialización, tiene que apuntar a mejorar el nivel de conocimientos de su fuerza laboral, o sea tiene que invertir en acumular capital en sus propios recursos humanos. Esto esta siendo bien entendido en Brasil, donde se esta implementando el ambicioso programa “Ciencia sin Frontera”, cuya meta hacia el año 2015 es tener nada menos que 100.000 graduados universitarios estudiando en las mejores universidades del mundo. El gobierno brasileño ha definido las siguientes áreas prioritarias para este masivo programa de becas: biotecnología, ciencia oceánica y ingeniería de hidrocarburos. Esta elección de áreas del conocimiento no es arbitraria ya que apunta directamente a sectores productivos de gran potencial en Brasil. El costo de este programa se ubica, según informa TheEconomist, en alrededor de 1700 millones de dólares, de los cuales la cuarta parte será aportada por empresas y el resto por el gobierno del Brasil. Este programa ya esta en plena ejecución: las universidades norteamericanas recibirán 20.000 estudiantes, las del Reino Unido, Alemania, Francia e Italia recibirán entre 6000 y 10.000 cada una.
Para apreciar la gran importancia de esta iniciativa de la Presidenta DilmaRouseff tengamos en cuenta que hasta ahora no eran muchos los estudiantes brasileños en universidades extranjeras (por ejemplo apenas 9000 en los Estados Unidos). Recordemos que hace varias décadas Brasil tuvo que acudir a profesionales extranjeros para encarar la exploración petrolera, la investigación agropecuaria y la industria aeronáutica; en estas áreas Brasil es hoy nación líder. Claro que para avanzar en la capacitación altamente profesional de los postgrado primero hay que avanzar en los niveles propios del grado universitario; vale aquí una comparación entre Brasil y Argentina. Entre 1998 y 2009 la graduación universitaria aumento 96 por ciento en Argentina y 175 por ciento en Brasil. Es así como en Brasil cada 1000 habitantes hay anualmente 4,3 graduados y en Argentina apenas 2,5; las universidades estatales argentinas gradúan apenas el 23 por ciento de los que ingresan anualmente, mientras que en Brasil se gradúa mas de la mitad de los ingresantes.
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domingo, 4 de marzo de 2012
China, espectacular
ZTE presentó ocho nuevos terminales y amenaza con convertirse en el tercer fabricante mundial este año, Huawei presentó el 'smartphone' más potente del mercado y Meizu irrumpe en occidente después de robarle la cartera a Apple en Asia. Los teléfonos móviles del gigante asiático ya no son imitaciones de escasa calidad. El objetivo de ZTE es pasar a LG y a Apple este mismo año. Por otro lado, Huawei (el segundo mayor vendedor del sector detrás de Ericsson) tras colarse en el sector de la telefonía móvil y aprender fabricando terminales económicos, ahora pasa a ser una marca de calidad. Meizu es menos conocida internacionalmente pero en China ya era la referencia en reproductores MP3 cuando Apple aún no pensaba en crear teléfonos. Y nunca quiso competir con productos de baja calidad. Ahora entra en occidente con el MX, un teléfono que rivaliza con el iPhone 4S en todo. Incluso en colas. La imagen ocurrió en Hong Kong, uno de los distritos financieros más importantes del mundo. Allí se produjo este año la típica estampa de miles de personas esperando una noche entera a que fuese lanzado oficialmente el Meizu MX. Y hubo más gente esperando que cuando Apple lanzó el iPhone 4S poco tiempo atrás. Si en Asia el sello de la manzana pesa mucho, una marca puramente china logró arrancarle el podio en semejante ciudad mayor. Y atención al nombre de Xiaomi, desconocida en este lado del mundo por no haber salido jamás de su territorio, pero que ha lanzado un teléfono que compite con el MX a casi la mitad de precio. El Meizu MX es 130 euros más barato que el iPhone 4S en Asia. Las marcas chinas siempre se miran con lupa en occidente, ya que sus cifras están cerradas y nunca se hacen públicos sus balances. Además, siempre se las enlaza con el Gobierno chino e incluso Huawei siempre ha tenido que defenderse de acusaciones que la relacionaban con… el ejército chino. No en vano, su fundador Ren Zhengfei fue un destacado oficial del Ejército de Liberación Popular dedicado a proyectos de ingeniería, cargo que abandonó en 1982, cinco años antes de fundar la empresa. Y nunca se hizo público cómo con unos pocos millares de dólares rápidamente logró estar en lo más alto de las telecomunicaciones.
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El Gobierno de China piensa cada vez menos en verde y aumenta sus compras de euros
China ha perdido el apetito por invertir sus reservas en dólares y podría estar aumentando sus compras de papeles en euros, en una época en que la crisis de deuda sigue agobiando a los mercados europeos. Si el gigante asiático comienza a reducir sus compras de bonos de EE.UU., las tasas de interés estadounidenses podrían subir, lo que perjudicaría su economía. La diversificación de sus gigantescas reservas no ha causado problemas hasta ahora, en parte debido a la sólida demanda global de bonos de EE.UU. como un refugio durante tiempos difíciles. En general, las compras de extranjeros de papeles en dólares se ha mantenido sólida: los títulos aumentaron u$s 1,8 billones, o alrededor de 17%, a u$s12,52 billones durante los 12 meses previos a junio. Hay pocas pistas sobre cómo China invierte sus reservas, pero los datos sugieren que el porcentaje de reservas en moneda extranjera colocadas en dólares cayó de 65% en 2010 a 54%, su nivel más bajo en una década. Las compras de bonos estadounidenses ascendieron a sólo 15% del aumento en las reservas chinas en moneda extranjera en los 12 meses, un descenso frente a 45% en 2010 y un promedio de 63% en los últimos cinco años. Beijing no revela cómo invierte sus reservas, que crecieron mucho durante los últimos 10 años. Cabe apuntar que China usó el control sobre la tasa de cambio como una herramienta clave en su estrategia de desarrollo y acumuló inmensos superávits comerciales. Eso requiere que el Departamento Nacional de Moneda Extranjera del gobierno chino (SAFE por sus siglas en inglés) invierta las ganancias en otros países. En el pasado, SAFE dio señales de que alrededor de dos tercios de sus reservas están colocadas en bonos estadounidenses. Los nuevos datos del Tesoro sugieren que China ha comenzado a diversificar con rapidez su portafolio de monedas. El país tiene muchos motivos para intentar reducir su exposición al dólar. Entre ellos, los retornos muy bajos que pagan los títulos del Tesoro estadounidense y la vulnerabilidad de las decisiones de Washington sobre la administración de su deuda que podría causar inflación que erosionaría el valor de esos papeles. El debate el año pasado sobre un aumento del tope de la deuda estadounidense generó temores de que la Casa Blanca podría dejar de hacer algunos pagos.
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jueves, 1 de marzo de 2012
Adiós Atenas por Dante Caputo
Hace pocos días se realizó, en Nueva York, una mesa redonda sobre la crisis. Con el título “La economía global: crisis sin fin. Desde Europa a Beijing y a Washington”, se reunieron dos premios Nobel de Economía, Paul Krugman y Edmund Phelps, el economista Jeffrey Sachs y el financista Georges Soros. El debate se hizo en un anfiteatro repleto del Museo Metropolitano de Arte, rodeado de dioses y faraones egipcios que recordaban 40 siglos de historia y, obviamente, las tantas crisis que la humanidad vivió. Esta no es la más grave, excepto por el hecho que nos toca vivirla.
Había pensado que podría escuchar el análisis de personas ampliamente reconocidas como expertas para entender mejor lo que pasa y cómo imaginan lo que vendrá. En todo caso, no usaré su tiempo, lector, en relatar lo dicho allí porque la expectativa terminó en frustración. En cambio, menciono dos temas que sorprendentemente estuvieron ausentes en el debate: la especulación financiera como causa de la crisis y las consecuencias políticas de lo que sucede en Europa.
Supongo que usted coincidirá en lo llamativo que resulta que teniendo entre los expositores al señor Soros, un experto en la comprensión y práctica de la especulación, el tema haya sido ignorado. Estas personas crean opinión en Estados Unidos. Si ellos no mencionan la cuestión es probable que lo más importante de lo que sucede en esta crisis quede semioculto.
Otro tanto sucedió sobre las consecuencias políticas y sociales que están a la vista y que no requieren un esfuerzo particular de imaginación para mencionarlas. No estaba entre mis expectativas que este conjunto de economistas analizaran los impactos sobre la democracia y la vida política de los europeos, aunque gente como ellos tomen diariamente decisiones que alteran la vida política de las naciones.
El tema internacional también estuvo, en contradicción con el título, ausente: nada se dijo de la posible modificación del sistema de poder en el mundo, a pesar de que se admitió que la economía china será mayor que la estadounidense de aquí a cuatro años.
Recordé que en música los silencios cuentan como las notas. Lo que no se dijo fue lo más importante del encuentro.
En cambio, la intervención del señor Sachs fue llamativa por lo que dijo. Primero sostuvo que la crisis no era global. Argumentó que en muchos países no hay crisis. Lo cual es cierto, pero eso no implica que las consecuencias de la crisis no sean globales. Luego, sostuvo que la crisis griega no era importante porque la participación de Grecia en el producto bruto interno (PBI) total de Europa es menor al 3%.
Es interesante que se pueda medir el efecto de una crisis que somete la soberanía de un pueblo, destruye su sistema político y sumerge en la pobreza a sus habitantes, a partir de la medida del PBI. Es lo que llamaríamos, lector, una visión humanista del mundo.
El profesor Sachs ha tenido en su vida posiciones ideológicas pendulares. No hace tanto era un economista ortodoxo de derecha. Ahora al escucharlo suena a algo semejante a lo que se podría oír a la izquierda de los socialistas europeos. Recuerdo haber discutido largamente con él en 1992 en Moscú, cuando era el principal asesor económico del presidente Boris Yeltsin, que llevó a la economía rusa de entonces a la miseria. No sorprende, entonces, que Sachs, como muchos otros, no vea o no quiera hablar de las inmensas implicancias de la crisis griega.
Nadie alertó sobre la situación de la moribunda democracia griega ni cómo la canciller alemana Angela Merkel había impuesto su posición.
Este es el primer caso en que un sistema regional integrado por países democráticos produce una alteración sustantiva en el funcionamiento de la democracia de uno de los Estados miembros y un recorte severo de su soberanía.
El parlamento y las formas originarias de la democracia representativa nacieron en torno a la manera en que se tomaban las decisiones sobre los impuestos y se controlaba el gasto. El rey dejó de ser un autócrata que cobraba y gastaba arbitrariamente. Los representantes de la sociedad (noción que varió a lo largo de la historia), el parlamento, tomaba las decisiones.
Este principio desapareció de Grecia. El gobierno no decide sobre los recursos. El funcionamiento de las finanzas ha escapado a los electos y a los electores.
Con el acuerdo alcanzado esta semana, cada euro que ingrese al fisco irá a una cuenta bloqueada para cumplir en primer lugar con el pago de la deuda y luego, lo que quede, será destinado a salarios y jubilaciones. Ya no se trata de si el gobierno cumplirá o no el acuerdo. Eso ya no importa. Un representante del Banco Central Europeo tendrá a su cargo el control de la cuenta bloqueada.
El primer ministro griego, Lukas Papademos, fue colocado allí por presiones de Alemania y Francia. Es el mismo que siendo presidente del Banco Central griego actuó bajo la inspiración de Goldman Sachs para dibujar las cuentas del país en la época de su entrada a la zona euro. No lo eligieron los griegos. Fue impuesto. Ahora se completa la jibarización de la democracia a través de la cesión de los principales ámbitos de decisión de un gobierno que dejó de ser soberano.
Lector, no hemos visto ningún titulo en los diarios diciendo “Grecia: adiós a la democracia”. Sin embargo, es lo que sucede.
A pesar de todo, en abril próximo habrá elecciones en Grecia. Las encuestas predicen que los dos principales partidos pagarán caro su apoyo a este acuerdo. Los socialistas caerían del 44% obtenido en 2009 a 8 o 14%, y los conservadores, del 34% al 24 o 28%. En cambio, ha emergido una coalición de comunistas y otras fuerzas de izquierda que esperan alcanzar el 40%. Proponen salir de la Unión Europea y rechazan los acuerdos de ajuste.
El profesor Sachs mira los números del PBI griego y sostiene que el caso no es importante. La especulación financiera (“burbuja financiera”) nos metió en este terremoto, pero los expertos no la mencionan. Marchando al paso alemán, Grecia ha perdido su soberanía. Sólo queda el recuerdo de que la democracia existe para el bienestar de los habitantes.
Fuente: Perfil
Fuente: Perfil
martes, 31 de enero de 2012
La estatal china State Grid
La semana pasada, la estatal State Grid hizo una oferta por el 25% de la estatal portuguesa REN, que distribuye electricidad y gas en ese país y que el gobierno privatizará parcialmente para reducir su deuda. State Grid, una de las mayores empresas del mundo, es una compañía estatal creada en el 2002 para operar las redes eléctricas de China y ofrecer suministro eléctrico. En la actualidad cuenta con un millón y medio de empleados y entre sus activos figuran más de 200.000 kilómetros de líneas que abastecen al 88% del territorio nacional. ¿Quién me puede explicar porque una estatal china da ganancias y avanza invirtiendo por el mundo y una estatal europea da perdidas y debe ser “privatizada” para reducir gastos?. Repito: va a ser PRIVATIZADA vendiendo una parte a una empresa estatal extranjera. ¡Estamos todos locos!. ¿Qué clase de privatización es esa? ¿Por qué las estatales chinan ganan y el resto de sus colegas del mundo dan perdidas?. Ningún liberal es capaz de explicar esto. State Grid ha logrado desarrollar tecnología para el transporte de electricidad a muy alta tensión, imprescindible para las líneas que recorren largas distancias. La compañía china ha desarrollado la tecnología que permite transportar electricidad a 1.000 kilovoltios (kV) en corriente alterna y 800 kV en continua. En España las líneas de alta tensión son de 220 y 400 kV y siempre en corriente alterna. ¿Cómo es posible que el ineficiente y corrupto estado comunista chino es capaz de desarrollar tecnología a la que occidente debe recurrir?. State Grid responde por el 88% de la transmisión eléctrica en China. Ahora también va a responder por la transmisión en Portugal, en Brazil y en España. Maldito liberales, como nos han mentido asquerosamente, malditos sean…
China invierte más de US$ 13.100 millones en Europa
Tras el rechazo que generaron sus inversiones en Estados Unidos durante la crisis de 2008, las últimas inversiones de China en Europa han pasado casi inadvertidas. Pero el gigante asiático ya se hizo con empresas del mundo financiero, sanitarias, eléctricas, y fabricantes de químicos. Tras las últimas crisis en los mercados de Occidente, a partir de 2008 el gobierno chino se vio obligado a cambiar de estrategia. "Queremos navegar calmadamente", dijo al Financial Times, ya a mediados del año pasado, el supervisor del fondo soberano de China (CIC), Jin Liqun. Eso explica que en menos de un año, fondos y empresas chinas hayan cerrado operaciones por más de US$ 13.100 millones, sin ocupar los titulares de los diarios. Pese a que aún no hay cifras oficiales sobre 2011, en 2010 la inversión directa de China en Europa alcanzó los US$ 1.300 millones, 200% más que el año anterior, pero apenas el 10% de las inversiones concretadas (y conocidas en los últimos doce meses). "Aún son cifras pequeñas, no son representativas en el total de la inversión extranjera en Europa, pero es sólo el comienzo", explicó John Holslag, investigador jefe del Instituto Europeo de Estudios Contemporáneos sobre China. Aunque pequeñas, las inversiones chinas en Europa generan tantas suspicacias como en Estados Unidos, especialmente porque las realizadas en el último año parecen tener un foco claro: servicios básicos y financieros. Así, por ejemplo, los chinos se hicieron con una empresa eléctrica en Portugal, una sanitaria en Inglaterra, participan ahora en la francesa GDF-Suez, han abierto bancos e ingresado al London Stock Exchange a través de su banco de inversión CICC. Según bancos de inversión europeos, el fondo soberano chino es el primer inversionista en la lista de interesados por los activos que gobiernos como Grecia, Irlanda y Portugal pondrán en la venta en el corto plazo, debido a su enorme crisis de deuda. Pero la ambición de China va más allá: en noviembre último el presidente ejecutivo del fondo soberano chino, Lou Jiwei, afirmó que estaban interesados en invertir en el sector de infraestructura en Europa, y no sólo como constructores sino también como inversionistas, desarrolladores y operadores. "Esto genera rechazo porque las constructoras chinas pueden acceder a créditos baratos, y las empresas europeas lo ven entonces como competencia desleal", explicó Holslag sobre el rechazo europeo al aterrizaje chino. En ese sentido -agregó-, el proceso es similar al vivido con la llegada de los inversionistas japoneses desde finales de los años 70. Para los investigadores del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, también existe el problema de una distintiva falta de transparencia sobre la estructura e intereses de las empresas chinas, así como una congénita falta de reciprocidad. "Europa tiene un limitado acceso a oportunidades similares en China, debido a que este país mantiene cerrados al extranjero a los sectores que considera estratégicos para su crecimiento", afirmaron François Godement, Jonas Parello-Plesner y Alice Richard en su ensayo "La lucha por Europa". Suspicacias, críticas o no, gobiernos y empresas europeas no están en posición de rechazar la ola de dinero del socio asiático, precisamente cuando los bancos de la región están obligados a reducir sus carteras y los gobiernos luchan para reducir sus déficits. La semana pasada, la estatal State Grid hizo una oferta por el 25% de la estatal portuguesa REN, que distribuye electricidad y gas en ese país y que el gobierno privatizará parcialmente para reducir su deuda. Se pueden esperar más operaciones chinas a futuro. Con US$ 410 mil millones en su cartera, el fondo soberano chino tiene una enorme capacidad de compra...
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