viernes, 31 de diciembre de 2010

Los cararrotas del FMI insisten en recetar ajustes

El Fondo Monetario insiste con una de sus recetas más trilladas, pese a la crisis mundial que no logró prever y al descrédito en que lo sumieron las severas críticas que le dedicaron en los últimos meses los propios países ricos que lo controlan. Su economista jefe, Olivier Blanchard, pronosticó que la recuperación económica “en dos velocidades” del 2010 continuará el año que viene, lo que implica un crecimiento débil en los países avanzados y una fortaleza mayor en los no industrializados. Pero agregó que para estos últimos, los dos principales desafíos son “cómo evitar el sobrecalentamiento económico y cómo manejar los flujos de capitales”. Casi en forma explícita, así, recomendó que ajusten sus niveles de consumo y se adecuen al ritmo lento de recuperación del Norte. ¿Cómo se atreven los paises pobres a crecer mas que los paises ricos? ¡Por favor, que insolencia!... Europa y todas las naciones industrializadas en general están frías porque tienen desastres macroeconómicos irresueltos. Más que repetir recetas de enfriamiento, deberían encontrar recetas de cómo aumentar la demanda en sus propios países. Blanchard admitió que los países avanzados afrontan las consecuencias de una crisis con raíces "profundas" que desbarató el sistema financiero y creó una gran incertidumbre. Si eso se combina con bajos ahorros e inversiones excesivas en el sector inmobiliario, el resultado es "una recuperación lenta", que carece del empuje para reducir las elevadas tasas de desempleo. Se trata por eso de un proceso "doloroso" pero no sorprendente. La historia, dijo, demuestra que la recuperación de las crisis financieras es "larga y lenta". Para Blanchar la solucion es simple: los países con déficit deben apoyarse más en las exportaciones, mientras que los que disfrutan de superávit deben hacer lo contrario. Es decir, lo que quieren es que nuestros países acompañen su crecimiento lento. China e India están creciendo rapidísimo, ¿Por qué carajo nosotros tenemos por qué desacoplarnos de ese crecimiento?.

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El nuevo desarrollismo

En la década de 1930, la crisis mundial desacreditó la ortodoxia neoclásica y dio lugar al surgimiento del paradigma keynesiano. También en América Latina, los años treinta revelaron la impotencia del canon ortodoxo para resolver los problemas que la crisis planteaba a cada uno de nuestros países. En el extremo Sur del subcontinente, la Argentina, comenzó a elaborarse entonces una visión crítica de la ortodoxia. La revisión keynesiana en los mismos países centrales influyó en el planteo crítico formulado desde la periferia. Pero este incorporó otra dimensión que estaba ausente en la formulación de Keynes. La dimensión del desarrollo económico. En nuestro caso, no se trataba solo, como sucedía en las economías avanzadas, de reactivar la economía y el empleo. Estaba planteado, al mismo tiempo, el desafío de erradicar el subdesarrollo y la relación periférica y subordinada dentro del orden mundial. En la posguerra, desde la CEPAL, las ideas inicialmente planteadas por Prebisch en la Argentina se difundieron en América Latina y el resto del mundo en desarrollo. En la actualidad ocurren hechos que guardan semejanzas con la de aquellos años. En efecto, la crisis financiera mundial desautorizó la versión contemporánea de la ortodoxia, el neoliberalismo. Fue precisa la intervención masiva de los gobiernos de las mayores economías para rescatar al sistema de la debacle producida por la globalización financiera y la especulación. Como en aquel entonces, la crisis actual desautorizó la fundamentación teórica de la ortodoxia. Consecuentemente, entre los economistas de los mismos centros desarrollados, ha vuelto a resurgir el planteo keynesiano y el enfoque neoliberal está a la defensiva.
También en América Latina, la crisis mundial desacredita el canon ortodoxo y promueve el rechazo del “pensamiento céntrico”, que ahora llamamos “Consenso de Washington”. También, actualmente, la heterodoxia latinoamericana incluye la dimensión del desarrollo y no solo, como en las economías avanzadas, el problema de la reactivación de la economía y la regulación financiera. . La semejanza no se agota aquí. Incluye también el papel pionero de la Argentina en el cambio de rumbo de ambos períodos. Recién recordamos cual fue su rol en los años treinta. En la actualidad, a partir de su descomunal crisis del 2001/02, Argentina se anticipó a los acontecimientos que tuvieron posteriormente lugar en la economía mundial y en América Latina. En efecto, Argentina salíó de su crisis rechazando el canon ortodoxo y reasumiendo el comando de su política económica sin pedirle nada a nadie, ni dinero ni consejos. Es decir, demostró que no son recursos los que escasean sino la buena calidad de las políticas públicas. Mientras que, después de 1945, el mensaje heterodoxo se difundió en América Latina desde un lugar preciso, Santiago de Chile, sede de la CEPAL, en la actualidad, la renovación teórica esta surgiendo simultáneamente desde diversos centros de reflexión y análisis de nuestros países. Uno de ellos, en la Argentina, es, por ejemplo, el Grupo Fénix de la Universidad de Buenos Aires. En esta onda renovadora del pensamiento económico latinoamericano, figura la propuesta del “nuevo desarrollismo”, cuyo principal inspirador es el economista y ex Ministro de Hacienda del Brasil, Luiz Carlos Bresser Pereira. Esta iniciativa convocó a un amplio grupo de economistas, de varias partes del mundo, que comparten un “enfoque keynesiano y una aproximación estructuralista a la macroeconomía del desarrollo”, para reflexionar sobre la “governanza financiera y el nuevo desarrollismo”. En el escenario abierto por la crisis mundial, la iniciativa se propone debatir la nueva estrategia para promover el desarrollo con estabilidad, que reemplace al fracasado Consenso de Washington. La iniciativa ha elaborado “diez tesis sobre el nuevo desarrollismo”, con particular referencia a los países de desarrollo intermedio, como lo son la mayor parte de los que componen la América Latina. El nuevo desarrollismo se funda en la tradición del estructuralismo latinoamericano y la actualiza tomando en cuenta los cambios producidos en el orden internacional. Las “tesis” insisten en el desarrollo como un proceso de transformación estructural a través de la acumulación de capital y el cambio técnico, el pleno empleo, el aumento del valor agregado y el incremento de la productividad. Las “tesis” se refieren a economías de mercado, en cuyo desarrollo, el Estado cumple un rol estratégico, incluyendo la canalización de los recursos internos hacia las actividades que generan mayor valor agregado. Como el desarrollo no es un resultado espontáneo de las fuerzas del mercado para responder con eficacia a los desafíos y oportunidades de la globalización, es indispensable una estrategia nacional de desarrollo. Las “tesis” destacan las consecuencias negativas de la concentración del ingreso debida, entre otros factores, al crecimiento de los salarios por debajo de la productividad. Se ocupan, también, de la tendencia secular a la sobrevaluación cambiaria y sus consecuencias sobre la competitividad y los equilibrios macroeconómicos, es decir, de la “enfermedad holandesa” en su versión latinoamericana. El financiamiento del desarrollo “esencialmente con ahorro interno”, es parte fundamental de la estrategia de desarrollo. La dependencia del financiamiento externo genera fragilidad macroeconómica y subordina la política económica a los criterios de los mercados. Por las mismas razones, es preciso mantener una relación prudente ene la deuda pública y el PBI, en el marco de la estabilidad financiera y de precios. En resumen, las diez “tesis” del nuevo desarrollismo ofrecen un paradigma alternativo al decálogo del Consenso de Washington, fundado en una perspectiva propia de los problemas del desarrollo y de la inserción de nuestros países en el orden mundial. Enriquecen los planteos originales de Prebisch, Furtado y otros maestros del estructuralismo latinoamericano y propone prioridades a la política económica. Hasta ahora la revisión teórica impulsada por la crisis mundial ha tenido más influencia en las políticas concretas de nuestros países que en los Estados Unidos y la Unión Europea, en donde, después que los gobiernos multiplicaron sus deficit y los bancos centrales insuflaron montos descomunales de liquidez, para salvar a los especuladores, ha vuelto a prevalecer el ajuste para recuperar la confianza de los mercados y reiniciar el juego que desembocó en la crisis. Hasta ahora, los países desarrollados están corriendo atrás de los problemas, en vez de resolverlos. En efecto, las nuevas normas regulatorias no alcanzan para limitar los excesos de un sistema financiero, cuya dimensión excede, con creces, las demandas de la economía real y cuya rentabilidad se funda esencialmente en la especulación. Será, en efecto, difícil ordenar el orden global mientras subsistan los desequilibrios actuales en los pagos externos de las mayores economías del mundo y el deficit de los Estados Unidos siga sustentando la expansión de la liquidez de los mercados financieros. Mientras tanto, como propone el nuevo desarrollismo, tenemos que ocuparnos de nuestros problemas. Es un buen consejo, porque, desde América Latina, no podemos cambiar el mundo, pero contamos con la capacidad necesaria para decidir como estamos en ese mundo.

Fuente: Aldo Ferrer

La economía perpleja

La economía mundial atraviesa por un periodo de agudo desconcierto que impide establecer criterios básicos de inversión. Sirva como prueba de ese desbarajuste la presión de los mercados de deuda sobre los bonos estadounidenses o alemanes; porque, aunque los analistas que ofrecen explicaciones para casi todo consideran que son episodios momentáneos, describen perfectamente la ruptura de la lógica financiera tradicional. ¿Cómo es posible que caiga el precio de los bonos emitidos por el Tesoro de Estados Unidos después de que Ben Bernanke anunciara la intención de comprarlos? La perplejidad inquieta a los inversores: la renta fija ni siquiera se comporta como fija. Este y otros misterios prefiguran 2011 como un ejercicio confuso, pródigo en sorpresas, muy duro para la banca (el aumento de la morosidad puede dispararse) y menos ásperos para otros mercados (por ejemplo, los regulados) que todavía ofrecen refugio para el dinero, protegidos por las garantías públicas de rentabilidad a largo plazo. El riesgo de la inversión en 2011 no puede gestionarse con criterios demasiado claros. La renta variable promete (en principio) rentabilidades altas, basada en fundamentales genéricos, como el aumento del beneficio de las empresas, visible en 2010; pero depende de que se despeje la crisis de la deuda (de las deudas, habría que decir con mayor propiedad) y de que se consolide la recuperación económica. No desaparecerán fácilmente las tensiones sobre las deudas soberanas, puesto que las dificultades de crecimiento tienen un efecto inmediato sobre la calidad del endeudamiento público y privado. El balance es que un inversor lo mismo puede alcanzar la rentabilidad soñada que perder simétricamente ese 20%. La decisión menos comprometida para un gestor de carteras sería optar por la renta fija de países emergentes y por los activos de alto rendimiento de empresas contrastadas. Petroleras o automovilísticas parecen opciones razonables (sobre todo combinadas), dado que el año que viene continuará la debilidad del dólar y el afianzamiento de los países emergentes. Cada día que pasa está más claro que el núcleo del desorden está en la banca internacional. Después de billones de euros utilizados en recapitalizar balances y limpiar activos tóxicos, la confianza de los inversores no ha vuelto a los niveles de 2006. Ni en Europa ni en Estados Unidos.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Los liberales tergiversan la experiencia económica de Canadá

Canadá y Australia son naciones arquetípicas para la ideología neoliberal criolla. Exacerbados por el conflicto en torno de la Resolución 125, son innumerables los ejemplos de artículos, discursos y expresiones por parte del inmovilismo agropecuario argentino que insiste en comparar el pasado, presente y futuro del país con el de las naciones aludidas. Y no es que la comparación resulte inoportuna, sino que se parte de supuestos absolutamente equivocados y tergiversados. Nos detendremos específicamente en esta práctica recurrente y equivocada de medir la prosperidad nacional en función exclusiva del crecimiento del PBI. La Argentina de fines del siglo XIX y principios del siglo pasado exhibía importantes registros de su Producto Bruto. Inclusive y en determinados períodos, su PBI resultó ser ostensiblemente mayor que los de Canadá y Australia, entre otras potencias actuales. Ahora bien y aquí la gran censura del neoliberalismo doméstico: a diferencia de lo ocurrido en nuestro país, el crecimiento económico de esas naciones se traducía en fuertes políticas de industrialización, de redistribución de la riqueza, en reformas agrarias de variada profundidad y en un rol del Estado progresivamente protagónico. En fin, el análisis ausente reside justamente en callar que el crecimiento sostenido del Producto Bruto Interno carece de sentido sin industrialización, sin expansión del mercado interno, sin desarrollo regional equitativo y sin políticas socialmente inclusivas. Y es lógico que carezca de sentido si se piensa en términos de un país atrofiado y semicolonial. Volviendo a la cuestión del PBI como parámetro de progreso, analicemos el punto de quiebre entre el “Canadá colonia” y el “Canadá nación”. Tres décadas antes de concluir el siglo XIX, Canadá experimentaría un cambio de época que la marcaría para siempre: de ahí en adelante viviría a su modo y en función de sus propias decisiones y particularidades. Entre 1870 y 1896 la tasa de crecimiento anual de su PBI per cápita rondó el 1,06 por ciento, valor que luego ascendió a 3,95 por ciento anual entre 1896 y 1913. Pero esas tasas sostenidas de crecimiento fueron acompañadas por una declinación en la importancia relativa de la agricultura en la economía. El crecimiento del PBI fue aprovechado para la modernización institucional, democrática y económica de Canadá, sólo posible con el triunfo de las clases emergentes por sobre las tradicionales clases minoritarias y elitistas que hasta entonces venían apropiándose del excedente social

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martes, 28 de diciembre de 2010

Gran Bretaña, adalid de la ortodoxia

Gran Bretaña, una economía más chica que la de Francia, meses atrás, lanzó el programa de ajuste más duro desde la posguerra. Entonces, David Cameron, anunció “el fin de John Maynard Keynes y su concepción estructural”, algo que los neoclásicos vienen anunciando desde su muerte física en 1946. Pero, hoy, según sostienen “disidentes” como Martin Wolf, Joseph Stiglitz (Nobel 2001) o Paul Krugman (2008), priman ingredientes políticos inquietantes. Estos expertos temen que Gran Bretaña se convierta en ensayo piloto ortodoxo, justo mientras Estados Unidos (origen del monetarismo neoclásico), la Eurozona, Japón, Brasil o China protagonizan experiencias completamente opuestas. En efecto, Londres –también Madrid, Dublin, Lisboa, etc.- despiden 500.000 personas, suprimen gastos públicos por US$ 130.000 millones anuales y suben un año la edad jubilatoria mínima. Este golpe a la pequeña burguesía puede agravar la presente recesión y acarrear reacciones como en París o Lion. Pero lo absurdo del asunto es que el antiguo puntal británico de la “alianza noratlántica para el siglo XXI” (según George Friedman en StratFor) se aparta de EE.UU. en aras de una política económica inspirada en el difunto Milton Friedman.

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La lucha de clases en EEUU

Estados Unidos está en curso de colisión consigo mismo. El acuerdo alcanzado este mes entre Obama y los republicanos en el Congreso para extender los recortes fiscales iniciados hace una década por Bush está siendo saludado como el comienzo de un nuevo consenso bipartidista. Pamplinas, es una falsa tregua de lo que será una batalla campal, sin cuarteles. Estados Unidos tiene un déficit presupuestario anual de un billón de dólares, que se ampliará aún más como resultado del nuevo acuerdo tributario. Este nivel de endeudamiento anual es demasiado alto. Hay que reducirlo, pero ¿cómo?. El problema es la política corrupta y la pérdida de moral cívica de los Estados Unidos. Un partido político, los republicanos, apuesta a poco más que a reducir los impuestos, objetivo que pone por encima de cualquier otro. Los demócratas tienen una gama algo más amplia de intereses, como el apoyo a la atención de salud, la educación y la infraestructura. Pero, al igual que los republicanos, también están interesados en regalar con profusión recortes de impuestos a sus grandes contribuyentes de campaña, entre los que predominan los estadounidenses ricos. El resultado es una paradoja peligrosa. El déficit presupuestario de EE.UU. es enorme e insostenible. Los pobres se ven exprimidos por los recortes en los programas sociales y un mercado laboral débil. Uno de cada ocho estadounidenses depende de cupones para alimentos para comer. Sin embargo, a pesar de estas circunstancias, un partido político quiere acabar con los ingresos fiscales por completo, y el otro se ve en la necesidad mantener contentos a sus contribuyentes ricos. Este frenesí de recortes de impuestos viene, increíblemente, después de tres décadas de un régimen fiscal de élite en los EE.UU. que ha favorecido a los ricos y poderosos. Desde que Reagan asumiera la presidencia en 1981, el sistema presupuestario de Estados Unidos se ha orientado a apoyar la acumulación de una inmensa riqueza en la cúspide de la distribución del ingreso. Sorprendentemente, el 1% más rico de los hogares estadounidenses tiene ahora un valor neto más alto que el 90% inferior. El ingreso anual de los 12.000 hogares más ricos es mayor que el de los 24 millones de hogares más pobres. Marx sonreiría complacido viendo esta polarización. El verdadero juego del Partido Republicano es tratar de fijar en su lugar esa ventaja de ingresos y riquezas. Temen, correctamente, que tarde o temprano todo el mundo comience a exigir que el déficit presupuestario se cierre elevando los impuestos a los ricos. Los republicanos se proponen evitar esto por cualquier medio. Este mes tuvieron éxito, al menos por ahora. Pero quieren hacer que a su victoria táctica -que pospone el restablecimiento de las tasas tributarias previas a Bush por un par de años - le siga una victoria de largo plazo la próxima primavera. Sus líderes en el Congreso ya están diciendo que van a recortar el gasto público a fin de comenzar a reducir el déficit. Irónicamente, hay un ámbito en el que ciertamente se justifica hacer grandes recortes presupuestarios: las fuerzas armadas. Pero ese es el tema que la mayoría de los republicanos no va a tocar. Quieren recortar el presupuesto no mediante el fin a la inútil guerra en Afganistán y la eliminación de los sistemas de armas innecesarios, sino recortando la educación, la salud y otros beneficios de la clase pobre y trabajadora. La mayoría de los estadounidenses parecen estar de acuerdo con los argumentos republicanos de que es mejor cerrar el déficit presupuestario mediante recortes de gastos en lugar de aumentar impuestos. Pero, con la espalda contra la pared, los estadounidenses pobres y de clase trabajadora comenzarán a manifestarse por justicia social. Bueno, eso si les corre sangre por las venas, a lo mejor eligen morir de a poco a las puertas de las mansiones de los ricos, como han hecho los parias en la India durante siglos… El nivel de corrupción política en Estados Unidos es asombroso. Ahora todo gira en torno al dinero para las campañas electorales, que han llegado a ser increíblemente costosas. Las elecciones de mitad de período tuvieron un coste estimado de $ 4.500 millones, y la mayor parte provino de grandes empresas y contribuyentes ricos. Estas fuerzas poderosas, muchas de las cuales operan de forma anónima bajo las leyes de EE.UU., trabajan sin descanso para defender a aquellos que se encuentran en la cima de la distribución del ingreso. Obama va a recaudar $ 1.000 millones o más para su campaña de reelección: esta suma no vendrá de los pobres. El problema para los ricos es que, aparte de los gastos militares, no hay espacio para recortar el presupuesto más que en áreas de apoyo básico para la clase pobre y trabajadora. ¿Estados Unidos realmente se va a recortar los beneficios de salud y las jubilaciones? ¿De verdad va a equilibrar el presupuesto reduciendo el gasto en educación en momentos en que los estudiantes de EE.UU. ya están siendo superados por sus contrapartes de Asia? ¿Realmente va Estados Unidos a permitir que su infraestructura pública siga deteriorándose? Jeffrey Sachs dice que los republicanos fracazarán, pero el lúcido de Jeffrey es norteamericano, ama a su pais y no quiere que se derrumbe. Es una expresion de deseos, loable. No se puede ser lucido cuando intervienen los sentimientos, se comprende. Predice que surgirá un tercer partido, comprometido con la limpieza de la política estadounidense y la restauración de una medida de decencia y justicia. Esto tomará su tiempo, dice Jeffrey. Y agrega: “Los republicanos creen que tienen la ventaja y pueden seguir pervirtiendo el sistema para favorecer a los ricos. Creo que los acontecimientos futuros demostrarán lo equivocados que están”. Pero en realidad EEUU no tiene tiempo, se esta cayendo al precipicio, debería haber actuado con rapidez hace mucho y ya estar produciéndose efectos de medidas enérgicas tomadas anteriormente. Hoy es tarde.

Fuente: Jeffrey Sachs

domingo, 26 de diciembre de 2010

El "capitalismo" chino

Se lee cada vez más a menudo eso de que China es “el país más capitalista del mundo”. Se cree que si una economia tiene éxito, necesariamente tiene que ser capitalista, es decir, tiene que ser una economia en donde gobierne el mercado, un mercado constituido exclusivamente por empresas de propiedad privada que compiten sin que el gobierno interfiera en ningún aspecto. Ninguna otra forma de economia puede funcionar… en teoria. Pero en la practica, la exitosa economía china sigue estando fuertemente intervenida por el Gobierno. Oficialmente, las empresas estatales generan un tercio del Producto Interior Bruto (PIB) y la mayoría de las grandes empresas privadas también están monitoreadas, de una manera u otra, por el Estado. Todos los sectores estratégicos (transportes, telecomunicaciones, energía, etcétera) siguen en manos del Estado. Son de propiedad publica pero compiten entre sí y están sometidas a la ley del mercado, esto es algo imposible para un occidental formado en las teoría económicas liberales. En China, las corporaciones públicas son gigantes instalados en monstruosos rascacielos que obedecen a las directrices del Partido Comunista, gozan de todo tipo de facilidades para financiar proyectos, de una legislación favorable y cuantiosas ayudas. Supuestamente su territorio natural son los sectores estratégicos, mientras que el resto de la economía debería quedar en manos privadas. Pero, en los últimos tiempos, sin embargo, las empresas públicas, impulsadas por su propio éxito, están traspasando esta barrera, invirtiendo, abriendo y comprando de todo, desde fábricas de galletas hasta restaurantes. Es más, según un reciente informe del Banco Mundial, las empresas públicas no sólo no han disminuido en los últimos tiempos, sino que están ganando terreno, incluso en sectores donde nadie las esperaba, como el alimentario. A esto hay que añadir el asombroso avance inversor que han logrado en el exterior estas empresas públicas...

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La pesca se encamina a cerrar un año récord en facturación

Todo indica que al concluir el año la industria pesquera argentina podría llegar a concretar exportaciones por un total de 1300 millones de dólares, batiendo así un récord histórico. En gran medida, el incremento en la facturación registrado este año obedece a la notable mejoría en la comercialización de dos especies que años atrás, habían tenido un pésimo rendimiento: el calamar y el langostino. Ambos recursos experimentaron una notable recuperación respecto de otras temporadas. El 2009 fue para el calamar el peor año de la historia ya que además de obtener muy escasas capturas, el sector se había encontrado con mercados abarrotados de mercadería, escaso interés por comprar y precios bajísimos que llevaron a muchos hasta el quebranto. En cambio en 2010 la situación fue muy diferente. Hasta el 31 de octubre último la industria pesquera local vendió casi 47 mil toneladas de calamar illex en distintas presentaciones, obteniendo por ello poco más de 105 millones de pesos. La otra especie que generó buenas ganancias fue el langostino que también venía en picada en los últimos años. Hasta octubre de 2010, la industria exportó unas 54 mil toneladas, por un valor de 400 millones de pesos. En este caso, al comparar las cifras con las del año pasado, se advierte que hubo una suba del 23,8% en volumen y del 49,5% en facturación por ventas al exterior. En gran medida, la mejoría en el mercado del langostino se explica por la gran calidad de la materia prima obtenida en aguas nacionales, que permitió que las empresas obtuvieran muchos mejores precios a la hora de negociar. La recuperación del calamar y del langostino tuvo lugar pese a la situación de crisis por la que todavía atraviesan los países que más se destacan en el consumo de estas especies, como son España, Italia o Estados Unidos. Más allá de las optimistas cifras globales, hubo durante este año algunos indicios sobre la forma en la que la crisis que aún persiste modificó ciertos aspectos del negocio, obligando a las empresas a adaptarse a nuevas demandas de mercados que se encuentran recesión y en los que hay menor poder adquisitivo. En el caso del langostino, por ejemplo, comenzó a consolidarse una tendencia de demanda de empaques más pequeños a los tradicionales que permitan presentar en las góndolas raciones más chicas y, por lo tanto, más accesibles en precio para los consumidores finales.

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sábado, 25 de diciembre de 2010

La salida definitiva del default

Se va cerrando el año y se va cerrando el default. El Gobierno, que tiene la carga de levantar el “muerto” que dejaron los liberales, decidió reabrir el canje de deuda para aquellos bonistas que no entraron en el canje que se produjo entre abril y junio del corriente año y que alcanzó un 66% de los bonos holdout del primer canje del 2005 (u$s12.067 millones). Sumando el primer canje y el que se realizó a mediados de este año abarcó un 92,4% de los bonistas en default desde el 2001. Sin embargo, quedaron fuera de la reestructuración de la deuda un 7,6%, para los cuales el Gobierno decidió nuevamente reabrir el canje para que estos bonistas pudieran definitivamente participar y dejarse de joder de una vez por todas y para siempre. Mientras los países desarrollados ajustan sus cuentas públicas para seguir pagando la deuda, el Gobierno argentino desde el 2003 decidió salir del default pero no a costa del pueblo tal como reclamaban que habia que hacer los responsables de la deuda: los liberales. De esta manera, en lugar de reducir el salario de los empleados públicos y despedir a los trabajadores del Estado (como está haciendo Europa en la actualidad) tanto Néstor Kirchner como Cristina Kirchner decidieron encarar un proceso largo pero exitoso de reestructurar la deuda para aliviar los efectos del pago de los servicios de la deuda en el Presupuesto público. Y lo logró. En efecto: en el 2005 se produjo el primer canje de deuda que implicó, como los posteriores, una quita tanto en los intereses como en el capital de la deuda externa pública. Luego, este año se produjo el segundo canje de deuda para aquellos que no aceptaron el primero. Ahora se inicia el tercero por pedido de los mismos bonistas que quedaron afuera de los dos canjes anteriores. Estos canjes que se traducían en salida progresiva del default y reducción de la deuda pública externa permitía al Estado nacional contar con mayor cantidad de recursos para llevar a cabo una política fiscal expansiva que fue una de las causas centrales que permitió el fuerte crecimiento económico de los últimos años. Por lo tanto, el mensaje desde el 2003 fue claro: salir del default pero al mismo tiempo mejorar la situación económica y social de los argentinos. De esta forma, con este nuevo canje de la deuda se termina el default declarado por Rodríguez Saá, lo cual permitirá reducir aún más las tasas de interés para el sector privado para que se puedan capitalizar. Los sectores dominantes, representantes del sistema financiero internacional, apostaban a un fracaso del canje de la deuda para así obligar al Gobierno nacional a tener que encarara el camino más corto: ajustar para pagarle a los acreedores externos. En contraposición, desde el 2003 se viene dando clase de independencia económica y soberanía política demostrando que se puede pagar la deuda externa sin el sacrifico de la población.

La empresa no va a la universidad (se refiere a España)

Cerca de la mitad de las empresas españolas (46%) no ha tenido ninguna relación con la universidad todavía. Este dato es levemente inferior al obtenido en 2004, donde el porcentaje se situaba en el 53%. Por otro lado, el principal vínculo entre universidad y empresa son los convenios para incorporar estudiantes o titulados en prácticas (77%), ya que permiten a las compañías obtener ventajas económicas en términos de contratación laboral. En las empresas de más de 200 trabajadores este porcentaje aumenta hasta el 85% y, asimismo, son estas organizaciones las que más utilizan los servicios de la universidad para incorporar titulados (70%). No obstante, la empresa española valora ahora menos su relación con la universidad que hace seis años. Solo el 23% de las empresas encuestadas actúa como proveedora de bienes o servicios de la universidad, porcentaje algo superior al 17% que se alcanzaba en 2004. Las empresas encuestadas (55%) consideran que la universidad no dispone de una organización apropiada para ejercer de motor de desarrollo económico. Empeora la valoración de la universidad como motor de desarrollo económico. El 55% de las empresas encuestadas considera que la Universidad no dispone de una organización apropiada para ejercer de motor de desarrollo económico. Este porcentaje es superior al 43% detectado en 2004, y contrasta con el 11% de respuestas positivas. Asimismo, un 66% de empresas no se consideran suficientemente comprometidas con el modelo actual de universidad (60% en 2004), en contraste con el escaso 7% de opiniones positivas. La práctica totalidad de los encuestados (99%) considera que la universidad debe promover las actitudes emprendedoras de los estudiantes. Asimismo, un 24% de los empresarios considerado insatisfactoria la formación actual de los titulados respecto a los requerimientos reales de los puestos de trabajo, frente al escaso 14% que valoró dicha formación de forma positiva. Entre los aspectos puntuales que deberían mejorar los actuales planes de estudios, los empresarios consultados señalan los idiomas, la formación de carácter práctico y las habilidades directivas. Otro dato que se destaca en el citado estudio, es la escasa relevancia de la universidad en la formación continua de las empresas. Más del 88% de las empresas encuestadas declaró haber invertido en recursos en formación, frente al 70% de respuestas positivas obtenidas en 2004. En el caso de las empresas con más de 200 empleados, el porcentaje se incrementa hasta su práctica totalidad (98%). Sin embargo, se detecta que las prioridades de formación de las empresas están cubiertas en su mayor medida por el propio departamento de formación de la compañía, u otras empresas externas especializadas, mientras que el recurso de la universidad resulta marginal. Concretamente, solo el 19% de las empresas encuestadas afirma que ha recurrido a la universidad para cursos de formación no diseñados exclusivamente para sus empleados, mientras que apenas el 4% afirma haber recurrido para cursos diseñados a medida. Este último valor representa una disminución del 50% respecto al 2004. Asimismo, cabe destacar que, entre las empresas que no han recurrido a la universidad para realizar formación continua, un 38% desconocía que existen cursos generales a tal efecto, y hasta un 43% de los encuestados, afirmó desconocer la posibilidad de que se elaboren programas y cursos específicos para sus trabajadores. Estos resultados corroboran los ya obtenidos el año 2004 y, en consecuencia, el citado informe urge a llevar a cabo una reflexión sobre la formación continua en la universidad, pues se trata de una de sus principales funciones sociales, pero las empresas no tienen la percepción de que se esté cumpliendo con tal cometido y están lejos de identificar a la universidad como principal agente en este ámbito. Existe una óptima predisposición, pero el trabajo efectivo aún es discreto en la transferencia de tecnología. El 88% de las empresas encuestadas considera que la universidad debe favorecer la creación de empresas de base tecnológica mediante la aportación de recursos humanos, físicos y financieros. Asimismo, un porcentaje muy similar, el 86% opina que es conveniente potenciar la estancia de profesores universitarios en las empresas y de personal investigador, especializado de las empresas en el sector académico. No obstante, solo un 14% de las empresas encuestadas afirma que ha recurrido a la universidad para desarrollar proyectos de I+D, mientras que un 17% afirma que ha contratado actividades de consultoría, estudios y asesoramiento.

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viernes, 24 de diciembre de 2010

Dos crisis en 10 años, o el crac que duró una década

Las crónicas sobre la Gran Depresión de los años 30 tienden a arrancar hablando de los felices 20, sencilla contraposición entre euforia y pánico. Ahora, tras la mayor crisis financiera desde entonces, la contraposición no es tan sencilla. El mundo en 2007 parecía un lugar más cómodo del que es ahora, pero no corría champán por las calles, y ganar dinero no era, por lo general, fácil. Por eso, y por algún motivo de más fuste, no es descabellado pensar que la crisis actual no empezó al caer Lehman en 2008, ni en 2007 cuando los banqueros empezaron a huir de la burbuja por ellos construida, sino en 2000. Porque sí hubo unos felices 20 en el siglo XXI. Un tiempo en que un fallo informático -al pasar los procesadores del año 99 al 00- era la mayor de las preocupaciones. Una época en la empresas de actividad difusa -pero ligada a la Red- podían pedir dinero al mercado, gastarlo, y volver a por más. Aun tratando de entender estas dos crisis como procesos diferentes, serían madre e hija. Y, si bien en la segunda mitad de los años 90 el optimismo era más llamativo, entre 2004 y 2007 el mercado tampoco se quedaba corto en aberraciones. ¿Era más estúpido que en el Nasdaq cotizasen varias empresas de comercio electrónico de comida para perros o que los mejores expertos en titulización del mercado pensasen -y convenciesen a otros- que juntando un suficiente número de hipotecas basura se conseguía un activo con el mismo rating que Suiza?. En verdad, pocas cosas hay tan destructivas como una crisis cerrada en falso o una enfermedad mal curada. En 2002 los médicos combatieron los síntomas -el desplome de los precios de los activos- en vez de la enfermedad; el exceso de crédito y la proliferación de prácticas de riesgo. Fue en 1995 cuando Alan Greenspan alertó de la "exuberancia irracional" en los mercados. Generó revuelo, pero la rueda no se detuvo. Entre 1995 y 1999 el S&P 500 subió un mínimo del 20% cada uno año, pese a las turbulencias de 1997 y 1998. Esta última, con la quiebra del fondo LTCM y su rescate por Wall Street con Greenspan bajando tipos, fue a la vez germen y ensayo en miniatura del crac de 2008. La facilidad con la que se sorteó este amago de colapso animó aún más a los inversores, y llevó 1999 al Olimpo de las burbujas especulativas. Las primeras caídas se consideraban una corrección necesaria para el sector tecnológico. Pervivía el mito de que la economía había superado los ciclos y se encaminaba a un crecimiento sin inflación y sin mucho desempleo. Pero después del 11-S quebró Enron, y al año siguiente Worldcom, no solo dos de las mayores compañías de Wall Street, sino dos modelos de gestión. El mundo se asomó al abismo de la crisis crediticia en aquel otoño de 2002. Pero la esquivó, en parte por un recorte de tipos desde el 6,5% hasta el 1,75% en un año. El crac puntocom truncó proyectos empresariales, hizo volatilizarse fortunas bursátiles y generó paro. Pero, en términos económicos, el PIB de EE UU nunca llegó a contraerse, y solo dos trimestres creció menos del 1%. Esta salida airosa -como la de 1998- se convirtió en arma de doble filo. Generó la falacia de que la política monetaria era capaz de corregir ciclos y desequilibrios macroeconómicos. Es lo que en se llamó "The Greenspan put"; los inversores creyeron ver una red de seguridad que les permitía apostar siempre al alza, pues otro se encargaría de conjurar los riesgos. Un put es una opción de venta que protege de las caídas. En paralelo, los tipos de interés se mantuvieron en niveles inferiores a la inflación durante casi tres años, y el mundo financiero registró una eclosión de nuevos y complejos productos de inversión que permitían sacar grandes rendimientos de tanto dinero barato. Fue la época del carry trade -pedir dinero con tipos bajos e invertirlo en áreas de tipos altos-, de los hedge funds, del private equity, los CDS y las titulizaciones. Prácticas que generaban poca inversión productiva final, pero generaron una época dorada para la banca de negocios. Todo, bajo otra presunción, la de que el mercado no se equivoca, que contra toda evidencia empírica, había sobrevivido a la burbuja tecnológica y a los fraudes de Enron y Worldcom. La hipótesis de la eficiencia de los mercados, predicada por profesores como Eugene Fama desde Chicago, dominaba el discurso económico desde los 80. Bajo este paraguas intelectual se tomaron decisiones que crearon la bomba de relojería. EE UU anuló la separación entre banca comercial y de inversión, en vigor desde los años 30. Se desreguló el mercado de derivados hasta el punto de que la exposición de la banca a riesgo de derivados no solo no era pública; las propias entidades tardaron meses en averiguar sus propios riesgos. Los modelos matemáticos de inversión y control de riesgos, desarrollados también bajo la perspectiva de que los precios que dan los mercados son correctos, ya se habían demostrado fallidos en 1998 con el LTCM. Aquel hedge fund estaba gestionado por Robert Merton y Byron Scholes, creadores del modelo de valoración de opciones, semilla de gran parte de la innovación financiera desde los 80. En 2007, Goldman dijo que, según su modelo, la probabilidad de que el mercado registrase movimientos como los experimentados ese mes era de seis entre 10 elevado a 138, es decir, un seis entre un número con 138 ceros... Con estas premisas se construyó un rascacielos sin cimientos. Las empresas se endeudaron, y los ciudadanos no iban a ser menos. Los banqueros, deslumbrados por los bonus, pensaron en el beneficio a corto plazo y confiaron su futuro a unos modelos de control de riesgos hechos para alimentar la máquina. El crecimiento exponencial de la complejidad y la interdependencia financieras no vinieron acompañados de más supervisión, requerimientos de capital o transparencia... Más bien fue al contrario. Se creó un sistema bancario en la sombra, en el que la banca empaquetaba hipotecas y se las vendían a hedge funds para, con el dinero obtenido, poder dar más hipotecas y poder empaquetarlas. Según un informe de la Fed de Nueva York, el pasivo de este sistema bancario en la sombra llegó a los 20 billones de dólares frente a los 13 de la banca tradicional... Hasta que en verano de 2007, los intermediarios vieron que las hipotecas no se pagaban, y tanto la banca tradicional y la banca en la sombra se quedaron sin liquidez. La crisis de liquidez puso al descubierto los problemas de solvencia, el exceso de endeudamiento y, en general, los riesgos incubados durante dos décadas en las que Occidente confundió valor con precio y fió su futuro a dos viejos impostores, el crédito fácil y la Bolsa alcista. La Historia enseña que la mayor parte de las ideologías -especialmente las más dogmáticas- acaban sepultadas bajo su propio peso. Eso sí, en el debate político sobre las reformas necesarias para que no se repita, el lobby financiero no ha perdido peso. Y la factura de los bancos rescatados ha corrido a cargo del contribuyente. Quién si no.

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Empresa estatal de producción de carne porcina

Beder Herrera anunció la creación de otra empresa con mayoría estatal para la producción de carne porcina. Según prevée el Plan Integral 2009/2011, impulsado por la Secretaría de Planeamiento Estratégico. La empresa para la producción de carne porcina se radicará en Chepes y Ulapes y demandará una inversión de 25 millones de dólares. Parece que La Rioja ha decidido adoptar el modelo económico chino. Mientras Buenos Aires se mira el ombligo, como ha hecho siempre...

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jueves, 23 de diciembre de 2010

Crisis alimentaria para el 2011

Proximamente habra faltante mundial de productos alimenticios a nivel global y ello producirá un aumento desproporcionado de sus precios en los mercados internacionales. Las causas son: creciente demanda de algunos grandes mercados emergentes en Asia, particularmente China e India, cambio climático, especulación y el desarrollo creciente de los biocombustibles. La evolución de los precios internacionales pueden ser ilustrativos. El índice de los precios de los alimentos, que considera carnes, lácteos, cereales, azúcar, aceites y grasas, que alcanzó un máximo en 2008 al llegar a 191 (2002-2004=100), alcanzó 205 en noviembre pasado. Pero el índice de precios de los cereales llegó a 225, mientras que el de azúcar alcanzó los 375. Los precios promedio de los cultivos durante los próximos diez años para los productos básicos estarán por arriba de los niveles de la década anterior a los máximos alcanzados en el 2007-2008, tanto en términos reales como nominales. Por ejemplo, en el caso del trigo y cereales secundarios, se estima que estarán hasta 40% (en términos reales) por arriba de lo observado en el pasado. Pero a nivel mundial se ha observado una producción menor de alimentos a la esperada y una disminución no deseada de inventarios. Las perspectivas son de una menor oferta respecto a la demanda creciente. Por lo tanto habrá una inflación en alimentos.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Operación de rescate Chino para salvar a Europa y al Euro de los especuladores

China tiene bajo la manga una solución real de alivio para la deuda europea, con más de 900.000 millones de dólares en efectivo, disponibles para adquirir los bonos de deuda soberana que causan tantos dolores de cabeza a Bill Gross y Mohamed El-Erian, los ejecutivos de Pimco que el lunes abogaron por la salida del euro de Grecia, Irlanda y Portugal. Las altas tasas de crecimiento y el auge que ha tomado la demanda agregada en China, le ha obligado a poner un freno de cautela a su economía para evitar la creación y propagación de burbujas. Con este objetivo el mes pasado elevó la tasa de reservas bancarias al 18,5 por ciento. Un dato que marca una gran diferencia con los países occidentales en los que la tasa bancaria está en el 2% (lo que significa que los bancos multiplican 50 veces la base monetaria real). Nadie desconoce a estas alturas que la estabilidad lograda por China durante la crisis se debe al plan de estímulo por 585 mil millones de dólares impulsado en noviembre de 2008, tras la G-20 de Washington. La diferencia crucial con Europa y Estados Unidos fue que mientras estos países se dedicaron a rescatar a instituciones financieras, China se dedicó a apoyar a empresas sólidas y creadoras de empleo. Por eso China puede ahora tender una mano a Europa con su problema de los bonos de deuda soberana. La actitud protagónica que ahora toma China con los países europeos, la realizó a lo largo del siglo XX Estados Unidos, principalmente tras las dos guerras mundiales. Al término de ambos conflictos, siempre fue Estados Unidos el que tendió la mano, cobrando, por cierto, su libra de carne. De hecho, Gran Bretaña terminó de pagar su parte de los compromisos a Estados Unidos hace apenas una década. Y los bancos estadounidenses se beneficiaron mediante la financiación de ambos lados de la campaña, como lo dio a conocer el investigador inglés Antony Sutton en 1980. Esta vez, y en tiempo de paz, China ofrece su ayuda financiera a Europa, y quita a Europa un gran problema de encima. Es probable que también exija su libra de carne en base a acuerdos comerciales. Pero en las actuales circunstancias, Europa está dispuesta a todo con tal de aliviar la presión que se cierne sobre su deuda. Además, es una clara demostración de que la hegemonía global va desplazándose hacia oriente, donde China tomará las riendas. Esta auténtica operación de rescate, no deja de ser relevante en una Europa convulsionada por los ataques especulativos y sitiada por los anuncios de las agencias de calificación de riesgo. Justo en los momentos en que Moody y Fitch han degradado nuevamente la calidad de la deuda de España y Portugal, China hace oídos sordos a esos anuncios demostrando que son informaciones ridículas e interesadas. Tan interesadas como los turbios arreglos que involucraron a Lehman Brothers con Ernst & Young, para engañar a la gente. Las agencias de calificación han desempeñado un rol patético: No fueron capaces de advertir la enorme crisis de los créditos basura, y luego, en vez de aliviarla, le agregan más combustible castigando a los países que cometieron el error de creer sus dichos como un dogma… Mientras más pronto se decidan los gobiernos a terminar con esta farsa, mejor será para la humanidad. Por eso que la operación de rescate de China, con sus 900 mil millones de dólares en efectivo, será es un golpe lo suficientemente potente como para adormecer la propuesta lanzada el lunes por Pimco de que Grecia, Irlanda y Portugal deben abandonar el euro. El fondo del gobierno chino, China Investment Corporation, tiene un arsenal muy poderoso para ganar la batalla especulativa que encabezan Bill Gross y Mohamed El-Erian. Y aunque Estados Unidos ha sido y es el mayor cliente de China, esta vez es Europa la que se lleva el premio. En otras palabras, China le soltó la mano a EEUU y lo abandona a su suerte porque con esta operación, China proclama su salida de las inversiones en deuda pública de Estados Unidos, que le permitieron el gran despilfarro. El gigante asiático ha sido el gran financista de la primera economía del planeta. Pero las debilidades que acusa esta economía han quedado al descubierto: Estados Unidos se asfixia por deudas que se reproducen día a día, y que no tiene como pagar, dando comienzo a un proceso de largo y continuo deterioro imposible de revertir.

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martes, 21 de diciembre de 2010

La nave insignia de las empresas estatales

Ha cumplido un año de trabajo la empresa estatal Agro Andina S.A. de La Rioja (SAPEM), inaugurando nuevas ampliaciones de la planta. Se pusieron en funcionamiento dos nuevas líneas de producción de esta empresa, con mayoría estatal, en la ciudad de Chilecito, que permitirán duplicar el volumen de elaboración diaria de tomate perita pelado y tomate perita cubeteado, llevándolo a los 500 mil kilogramos. El modelo de trabajo de las empresas SAPEM impulsado por el gobierno provincial permitió poner fin a años de estancamiento. Ante la imposibilidad que lleguen inversiones genuinas, capitales privados, se tomó la iniciativa de generar el modelo de las SAPEM. No se trata de las viejas empresas del Estado, con gente que no trabajaba principalmente por la falta de directivas de quienes debían hacerlas funcionar eficientemente, sino que ahora son sociedades anónimas, con la diferencia que las acciones son del Estado. Esta empresa estatal riojana ya logró imponer las marcas Sabores del Valle y Frutos del Nevado. Con presencia en supermercados nacionales como Macro, Coto, Cooperativa Obrera y Tarquino. Además de los hipermercados más importantes de la provincia. Este es el estilo económico chino puesto en acción.

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domingo, 19 de diciembre de 2010

Las mentiras liberales

Las ideas que siempre se les escucha decir a los liberales son completamente falsas, pero a fuerza de repetirlas, una, dos, diez, cien, mil veces durante mañana, tarde y noche, años tras años por todos los medios de comunicación convencen a la gente de que son verdades indiscutibles. Es el método de Joseph Goebbels. Los liberales acusan permanentemente al Estado de haber fracasado, es más, de ser un fracaso en si mismo, algo intrinsecamente malo. Lo privado, mejor dicho, lo que es propiedad de ellos es bueno y debe privilegiarse. Se acusa el estado de ser inmenso e inutil. Vociferan de que el Estado “asfixia” a los contribuyentes con una carga fiscal altísima. Pero no es así: Argentina recauda, incluyendo a las provincias, el equivalente al 27,6 por ciento de su PBI, según datos de la Cepal. Esto implica una recaudación inferior a la de países que suelen generar aplausos por su correcto manejo macroeconómico: Brasil, por ejemplo, recauda un asombroso 35 por ciento del PBI, mientras que en los países desarrollados la presión tributaria es aún mayor: asciende al 35,9 por ciento entre los integrantes de la OCDE. Ademas de asfixiante, el Estado perverso hace soportar un porcentaje mayor de la carga tributaria a los que deben además abonar ellos mismos por los servicios que el Estado no presta (educación, salud, seguridad). Pero la afirmación de que las clases medias y altas, que pagan por escuelas, planes de salud y hasta seguridad privadas, son las que pagan más impuestos, también es falsa. Como sucede en casi todos los países en vías de desarrollo, en Argentina la distribución del ingreso empeora, en lugar de mejorar, luego de impuestos. Esto significa que, proporcionalmente, los pobres pagan más y no menos impuestos que los ricos, tal como demuestra un trabajo de Oscar Cetrángolo y Juan Gómez Sabaini (“La tributación directa en América latina: equidad y desafíos”): en Argentina el Coeficiente de Gini (el índice más popular para calcular la desigualad) empeora 3,5 puntos luego de impuestos. En Suecia, en cambio, mejora 52,2, en Holanda 40 y en Francia 41. A parte de denunciar el tamaño los liberales acusan al Estado de una patética mezcla de ineficiencia, desidia y corrupción. Pero lo que los liberales no dicen es que a mediados del siglo XX Argentina contaba con un Estado de bienestar obviamente imperfecto pero amplio y generoso para los estándares regionales: ¿qué país latinoamericano –salvo Uruguay y en menor medida Costa Rica– contaba con seguro de salud prácticamente universal, sistema jubilatorio, planes de turismo social, etc.? Argentina fue el 8º país del mundo en construir un avión a reacción, el primero de Sudamérica con una central nuclear del continente y el único con tres Premios Nobel en ciencias– y todo como resultado del accionar del Estado que ellos denostan. Si hoy tenemos un Estado en decadencia (punto que habría que discutir), no es por una malformación genética, sino por un proceso de destrucción que comenzó en los ’70 y continuó en los ’90, con el desguace neoliberal.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Las enseñanzas de Argentina para Europa

Rubén M. Lo Vuolo

La crisis de la deuda en los países europeos ha estimulado la comparación con la crisis argentina de fines de 2001. Dos cuestiones suelen señalarse en esa comparación: 1) la imposibilidad de devaluar la moneda doméstica en la Argentina sometida a la regla de convertibilidad con el dólar sería similar a la situación de los países europeos atados a un euro "sobrevaluado" para sus niveles de competitividad; 2) los problemas de la deuda en correlación con el déficit fiscal y la necesidad de financiamiento externo exponían a la Argentina a un permanente monitoreo de los operadores financieros como así también a un "certificado de garantía de solidez de pago" de los organismos de asistencia crediticia, de modo semejante a lo que hoy se observa para algunos de los países europeos endeudados. Dadas estas similitudes, algunos analistas aventuran que la salida de la crisis de los países europeos endeudados es devaluar y salir del régimen monetario del euro, así como Argentina empezó a resolver su crisis devaluando y saliendo del régimen de la Convertibilidad.

Frente a estas opiniones, creo necesario formular algunas reflexiones sobre la crisis argentina como posible espejo para mirar el caso de los países europeos endeudados. En principio, es importante señalar que el creciente endeudamiento público argentino durante los años 90 estaba vinculado al funcionamiento del régimen monetario de la Convertibilidad, de resultas que por el mismo entraban dólares para alimentar una oferta monetaria totalmente "pasiva" en relación con las reservas de divisas. La deuda pública servía para alimentar el régimen bi-monetario (cuentas bancarias que recibían pesos pero eran nominadas en dólares). Así se estimulaba el crecimiento liderado por la valorización financiera del capital gracias a que las altas tasas de interés y el "seguro de cambio" que garantizaba la regla de Convertibilidad alentaban el ingreso de capitales foráneos. El déficit fiscal, que derivaba en endeudamiento público creciente, tenía diversos orígenes, entre otros la pérdida de recursos por la privatización del sistema de seguridad social, el creciente peso de los servicios de la deuda y un sistema tributario regresivo y de baja recaudación.

Los dos casos hasta ahora más críticos de Europa, que son Grecia e Irlanda, difieren de la Argentina (y también entre sí) en varias de estas cuestiones. Si bien es cierto que en Grecia el endeudamiento se vincula con el déficit fiscal, el origen del mismo no es asimilable a las exigencias de un régimen de Convertibilidad ni a transferencias de recursos públicos al sector privado como ocurría en la Argentina de los 90. Por su parte, Irlanda tuvo superávit fiscal entre 2000 y 2007 y esto permitió una sustancial reducción de su deuda pública. Lo que creció desmesuradamente fue la deuda de la banca de la mano de la especulación inmobiliaria. La deuda pública se cuadruplicó a partir de allí, pero la explicación está principalmente en el rescate al sector financiero y no en el déficit público por razones operativas. En cualquier caso, cabe anticipar que el hecho de pertenecer al régimen monetario del euro no es lo mismo que estar bajo un régimen de Convertibilidad; las posibilidades de hacer política monetaria en ambos casos difieren.

La Argentina de la Convertibilidad y su crisis

Un punto en común entre Argentina y los países endeudados en Europa es que ambos llegan a una crisis por haber apostado a un régimen de crecimiento económico alimentado por la renta financiera. En Argentina, la renta financiera estaba habilitada por un régimen de Convertibilidad que garantizaba libre entrada y salida de capitales especulativos que lucraban en dólares con tasas de interés elevadas en el sistema financiero local. El crédito no estaba muy expandido y el bajo "riesgo país" tenía que ver con la garantía que daba la Convertibilidad. El problema del sector financiero eran los depósitos bi-monetarios y la expansión secundaria que los mismos habilitaban: las reservas cubrían la emisión pero no la expansión por el multiplicador de los depósitos.

De hecho, el FMI llegó a la Argentina en agosto de 2001 con dólares frescos, de manera bastante similar a cómo lo está haciendo con Irlanda, para sostener con liquidez la eventual fuga de depósitos. Sin embargo, en Argentina esto sólo pospuso el problema; su principal efecto fue permitir que se "fuguen" del sistema bancario los grandes jugadores, de forma tal que fueron los pequeños y medianos ahorristas quienes quedaron atrapados en el sistema bancario cuando empezó la corrida y se decretó la indisponibilidad para extraer fondos ("corralito" y "corralón"). El problema central era la escasa capacidad del Banco Central para actuar como prestamista de última instancia en ese sistema bi-monetario. En la corrida bancaria argentina de fines de 2001, el BCRA fue lógicamente desbordado porque sus reservas no podían cubrir el total de los depósitos nominados en dólares.

El lógico corolario de esta situación fue la devaluación cercana a 300%, aplicada en el piso de una larga depresión económica (1998-2001), que fue precedida por la imposición de trabas para disponer de los depósitos en el sistema bancario. Inmediatamente se decretó un default de la deuda pública privada que suspendió por un tiempo la carga de buena parte de los servicios de la deuda en el presupuesto. Junto con la devaluación, a comienzos de 2002 se decretó una "pesificación asimétrica" de créditos y deudas nominadas en dólares a favor de los acreedores del sistema bancario, compensándose los desequilibrios en los balances de los bancos con emisión de nuevos títulos de la deuda pública que pasaron a ser el activo más importante de los mismos (a los que también se asistió con redescuentos del Banco Central). Con estas y otras medidas se modificaron las reglas económicas y financieras para que el régimen de crecimiento económico deje de financiarse con ahorro externo y pase a financiarse con ahorro doméstico "extraído" de los grupos más vulnerables de la población.

La suspensión del pago de la deuda afectó principalmente a los acreedores privados no institucionales del extranjero. La deuda en poder de los bancos locales fue canjeada y los bancos capitalizados con nueva deuda pública. Mientras tanto, se siguió pagando la deuda de los organismos multilaterales e incluso a fines de 2005 se pagó por adelantado y con reservas del Banco Central, la totalidad de la deuda con el FMI.

Los impactos del brusco ajuste implementado por todas estas medidas fueron brutales. Por nombrar algunos, en el primer trimestre de 2002 el PBI cayó (–16%), mientras que la tasa de desempleo abierto para ese año saltó hasta 21% y el salario real promedio cayó 24 %. Este shock puso al país en un estado de descalabro político y social, con dimisión del gobierno nacional y sucesión de presidentes provisionales.

La economía empezó a recuperarse a mediados de 2002. Al poco tiempo, el crecimiento se aceleró gracias al cambio en las reglas macroeconómicas pero también como consecuencia de la masiva entrada de divisas por el creciente valor de las exportaciones en un contexto internacional muy favorables a los precios de las commodities que exporta el país. Así, el déficit en la balanza comercial de los noventa se transformó rápidamente en superávit. Esta entrada de divisas permitió al Banco Central acumular reservas y al mismo tiempo sostener el tipo de cambio elevado esterilizando la oferta monetaria con deuda de la propia institución monetaria. El crecimiento económico junto con el default y el posterior canje de deuda, permitió bajar el ratio deuda/PBI del gobierno nacional.

El ajuste fiscal también fue potente. La Administración Nacional pasó de un déficit de 4% del PBI en 2001, a un pequeño superávit de 0,3% en 2003 y a partir de allí se ubicó en niveles superiores a 3% del PBI hasta 2008, cuando empieza a caer el superávit fiscal. El brusco ajuste fiscal se explica en el corto plazo por tres factores fundamentales: i) el señalado default de la deuda pública en poder de privados; ii) la fuerte caída del valor real de los salarios públicos y de los subsidios monetarios pagados por el Estado (pensiones, asignaciones familiares, etc.); iii) el aumento de la recaudación por impacto de la inflación (el estimada en 42% para el año 2002) y también por la aplicación de nuevos impuestos al creciente valor de las exportaciones. Estas y otras medidas derivaron en ganancias extraordinarias para los grupos económicos más concentrados, especialmente los ubicados en los sectores de bienes transables, como así también en cambios de valores patrimoniales extraordinarias en favor de deudores privados y en desmedro de los depositantes del sistema bancario y de los "fondos de jubilaciones y pensiones", entre otros.

La recuperación salarial empezó a acompañar el crecimiento económico más tarde, especialmente luego de 2005, pero vuelve a enfrentar problemas con la aceleración de la inflación, notable desde 2007. Lamentablemente, no hay cifras oficiales creíbles sobre la inflación porque a comienzos de ese año fue intervenido el organismo nacional de estadística (Indec) y adulterada la metodología de cálculo de los índices de precios. Sólo para dar un ejemplo, para el período enero 2006 - marzo 2010 el crecimiento del índice oficial nacional es apenas superior a 40%, mientras que, tomando registros de cuatro provincias con sistemas estadísticos no intervenidos por el gobierno nacional, se llega a valores superiores a 100%.

Argentina y los países europeos endeudados

Esta apretada síntesis de un proceso muy complejo muestra que la comparación entre el caso argentino y el europeo debe hacerse con cuidado. Un punto en común parece ser que la crisis deviene de un régimen de crecimiento económico liderado por la valorización financiera. La salida de la crisis en Argentina se hizo con diversas medidas y no sólo con la fuerte devaluación. También son relevantes el default, la indisponibilidad de depósitos, la pesificación asimétrica, etc. Los bancos fueron salvados colocando nueva deuda pública (sumando a la del Tesoro la emitida por el Banco Central), lo cual habilitó la continuidad de la renta financiera garantizada por el Estado. El ajuste fiscal, por su parte, tiene mucho que ver con la licuación por inflación del valor real de los salarios y del gasto público, así como suspensión y posterior reprogramación de los servicios de la deuda, junto con la aplicación de nuevos impuestos a las exportaciones en un contexto de crecimiento del precio de las commodities que exporta el país.

Argentina salió de la crisis pagando costos muy elevados y con medidas que demuestran que las crisis de los mercados se trasladan hacia el Estado y se resuelven por mecanismos políticos que involucran a todos los campos de la política pública. Hasta el momento, no se observa que Europa tome en cuenta esa enseñanza. Los países en problemas han anunciado fuertes ajustes fiscales y sin embargo es probable que continúe ascendiendo el ratio de deuda pública/PBI por el propio freno económico de ese ajuste fiscal (que no obstante algunos ya tildan de "insuficiente"). El "salvataje" del FMI y la Unión Europea a Irlanda es una inyección de liquidez que garantiza el pago por un tiempo pero no resuelve los problemas del peso de la deuda. Tampoco parece que la deflación de costos internos, principalmente salariales, haga recuperar suficiente competitividad para que las economías se vean empujadas por demanda externa. Esta fue la fracasada experiencia argentina del año 2001 antes del colapso.

Queda pendiente la potencial vulnerabilidad del sector bancario y aquí hay diferencias con la Argentina bi-monetaria de la Convertibilidad: el Banco Central de Argentina no podía emitir dólares para cubrir los depósitos. En cambio, el Banco Central Europeo puede actuar como prestamista de última instancia emitiendo euros. Esto le permitiría, por ejemplo, comprar títulos públicos de los países en problemas y de este modo "monetizar los déficits" para suavizar el ajuste, alejando así el riesgo del default. Esto no era posible en Argentina, porque antes tuvo que recuperar la capacidad de hacer política monetaria.

Claro que esto puede debilitar a la moneda europea, pero una caída de los países en problemas también lo haría y tal vez de modo mucho más grave. Y aquí se ve nuevamente que el problema es político, en tanto atañe a prioridades entre países miembros con diferentes situaciones. Algunos, como Alemania, parecen estar preocupados por el recalentamiento de su economía en crecimiento, pero no es la situación de los países con problemas de endeudamiento donde la eventual inflación no sería nociva y puede ayudar bajo cierto control a acomodar las cuentas.

Argentina enseña que inyectar liquidez, sin resolver el peso de la deuda y forzando un ajuste recesivo, probablemente sea ganar tiempo para que los grandes grupos económicos vean el modo de escapar de los efectos de la crisis. También enseña que la entrada de actores supra-nacionales en este proceso implica su involucramiento en decisiones de la política interna con una visión estrecha cuando no equivocada de los problemas. Las crisis de esta envergadura no se resuelven con medidas parciales y con ortodoxia fiscal y monetaria, sino con políticas heterodoxas coordinadas en muchos campos. Y cuanto antes se apliquen, mucho menor será el costo para la población más desfavorecida y vulnerable.

Fuente: Jaque al Neoliberalismo

Las calificadoras aliadas de los liberales

Las calificadoras de riesgo no otorgan la nota de “investment grade” (grado de inversión) a la deuda soberana argentina. Y lo hacen deliberadamente para perjudicar al pais y aquí, los roñosos liberales siempre les estan dando la razón a los enemigos. Estos traidores siempre le dan la razón a todo aquel que critica a la Argentina, o la perjudica o la daña. Son feroces enemigos de este pais, en permanente alianza con cualquier extranjero que nos ataque. Las calificaciones soberanas subieron solo un escalón la nota de la deuda despues de siete años de crecimiento sostenido, con superávit fiscal y externo y con una exitosa política de desendeudamiento. Sin embargo, los inversores han prestado mayor atención a los buenos indicadores de la Argentina, y asi mientras el riesgo país continúa bajando, la calificación se sigue manteniendo. La Argentina debe ser ‘investment grade’, una nota de cuatro o cinco escalones superior de la que tiene, y las inversiones están convalidando esta realidad pero las “calificadoras” con la sola intencion, con el unico objetivo de perjudicar a este pais sigen manteniendo la misma calificacion mientras los liberales aplauden satisfechos. Brasil y Perú que también incumplieron sus obligaciones en un momento actualmente detentan la calificación de grado de inversión. El default declarado por el país a principios de 2002 continúa siendo utilizado por las agencias como argumento para evitar una mejora en la nota. Eso no es válido. Muchos países latinoamericanos han tenido este problema y hoy tienen una muy buena calificación excepto la Argentina. No hay ninguna razón económica de base, ninguna razón de peso técnica para que así sea. Solo una mirada política discriminatoria justifica esta situación. La Argentina viene reclamando en los distintos foros del G-20 una reforma verdadera sobre las calificadoras, para que se evalúe al país como corresponde, que haya racionalidad, justicia y un verdadero análisis técnico de la capacidad y voluntad de pago.

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viernes, 17 de diciembre de 2010

Te extrañamos, Nestor

Varias fuerzas políticas en Estados Unidos obstaculizan las negociaciones entre el Gobierno de Argentina y los países acreedores del 'Club de París'. Argentina debe 9.000 millones de dólares al Club, y quiere realizar los pagos sin la intervención del FMI, ya que este si interviene exige la aplicación de su clásica receta (esa que se esta aplicando en Grecia…). El legislador estadounidense, Russ Carnahan, pidió en una carta a la secretaria de Estado Hillary Clinton no apoyar a la parte argentina en las negociaciones, al considerar que cualquier trato especial que ofrezca el 'Club de París' afectará a los pagos de deudas contraídas con bonistas privados de los EE. UU. La deuda que Argentina tiene con el 'Club de París' está en default desde fines del 2001, es una deuda que empezó en 6.000 millones de dólares, y ahora ya acumula un total (con intereses caídos) de 9.000 millones de dólares, es una deuda con muchos países. Además Argentina tiene problemas con acreedores privados a los que dejó de pagarles también el mismo año, y que están pidiéndole al 'Club de París' y en particular al Gobierno de Washington que no le conceda un trato especial a Buenos Aires hasta que no les pague a ellos, afirmando que ya tienen sentencias firmes en juzgados de EE. UU. para cobrar. Hay más de 30 diputados del Congreso norteamericano, de la Cámara de Representantes en particular que firmaron un proyecto que pide penalizar a países que como la Argentina, entren en cesación de pagos. El denominado club solicitó al Ejecutivo argentino que la deuda se pagara en no más de 18 meses, mientras que este último rechazó la demanda, insistiendo en un plan de amortización de seis años. La no intervención del FMI es clave ya que si mete sus pezuñas traería recesión y acortaría el crecimiento económico. Los países acreedores dicen “ok, aceptamos el pago a uno o dos años sin el Fondo, pero si es un pago de más largo plazo tiene que intervenir el Fondo como supervisor". Nos chantajean. ¡Nestor, como te extrañamos!...

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La negociación entre Cristina Fernández y el Club de París tropieza con el lobby agroalimentario de EEUU

Un lobby agroalimentario estadounidense, que dice ser tenedor de deuda argentina, quiere obstaculizar las negociaciones entre el Gobierno de Cristina Fernández y el Club de París. De momento, este "selecto" grupo de acreedores propone a Argentina un plazo de dos años para hacer frente a la deuda pendiente, frente a los seis que solicita Argentina.

Sin embargo, este lobby agroalimentario estadounidense ha pedido que no se le dé ningún trato especial al país latinoamericano, y apuesta porque el plazo para pagar dicha deuda no llegue, ni de lejos, a los dos años.

El ‘American Task Force Argentina’ (ATFA) es un grupo de patronales del sector agroalimentario estadounidenses. En su página web dicen ser “una alianza de individuos y organizaciones unidos para una conciliación justa y equitativa del incumplimiento de pago y la reestructuración de la deuda soberana del gobierno argentino”.

El ATFA considera que el gobierno estadounidense debería involucrarse en el tema del incumplimiento de pago y la reestructuración de la deuda de Argentina, y se formó “en respuesta a las preocupaciones por su manejo imprudente de la deuda soberana”. Tal y como se puede leer en su página web, su objetivo es “reforzar la estabilidad de los mercados de crédito globales, trabajar para conseguir un resultado adecuado para los acreedores restantes y asegurar la integridad de la ley estadounidense”.

Esta caterva de delincuentes (grupo de patronales agroalimentarias estadounidenses protegidos con subsidios) son competidores desleales de la Argentina, un país exportador, principalmente, de soja, trigo y, sobre todo, carne. Durante 2008, las exportaciones agroalimentarias supusieron un 34,1% de las ventas totales al exterior de Argentina. El valor de las exportaciones de la carne durante este año fue de 2.214 millones de dólares (1.650 millones de euros). El de los cereales, 6.817 millones de dólares (5.083 millones de euros).

El ATFA está presidido por dos personas que fueron funcionarios del gobierno de Bill Clinton. Se trata de Robert Shapiro y de Nancy Soderberg. Sus quejas responden, como decíamos, a sus preocupaciones por que el gobierno de Obama acepte un plazo de dos años para que Argentina pague al Club de París la deuda que tiene en suspensión de pagos desde 2001.

Pero no es solo eso. También están en contra de que EEUU esté de acuerdo con que Argentina difiera su deuda con el organismo multilateral de crédito sin la intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI). En efecto, el FMI no estará presente en la negociación con el Club de París, lo que, según las palabras de Amado Boudou, permite que no haya “condicionales ni tampoco un paquete cerrado de cómo hacer la negociación”.

Estas quejas de la ATFA se relacionan con el hecho de que uno de los líderes de la bancada de los demócratas en la Cámara de Representantes, Russ Carnahan, le ha pedido a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, que EEUU no permita a Argentina gozar de dicho trato especial. Este representante de Missouri, presidente del subcomité de Asuntos Internacionales de la Cámara de Representantes, es uno de los coautores de la ley que promueve penalizar a países de medianos ingresos que no cumplan con sus obligaciones financieras con EEUU. La ley impediría a estas naciones hacer negocios comerciales, emitir deuda o pedir préstamos en Washington. El proyecto legislativo está todavía bajo tratamiento del Comité de Asuntos Internacionales de la Cámara Baja.

Durante esta semana, Amado Boudou ha mantenido la primera reunión por la negociación de la deuda argentina con el Club de París. Boudou se ha entrevistado en la capital francesa con el titular del club de acreedores, Ramón Fernández, y con la ministra de Economía francesa, Christine Lagarde.

En el encuentro, se definió la creación de dos comisiones. Ambas estarán encabezadas por la secretaria general del Club, Delphine d’Amarzit, y el secretario de Finanzas argentino, Hernán Lorenzino. La primera comisión estudiará a cuánto asciende la deuda argentina. La segunda, definirá los plazos de pago. Al respecto, y como ya hemos dicho antes, Argentina pretende que sean seis años, mientras que el Club de París no parece dispuesto a aceptar más de dieciocho meses. El organismo multilateral de crédito pretende que Argentina haga un primer pago equivalente a la mitad del capital y los intereses en mora.

El importe del dinero que el Estado argentino debe al Club de París todavía tiene que discutirse. Pero todo apunta a que sean cerca de 9.000 millones de dólares (6.711 millones de euros). Este importe equivale a los 6.050 millones de dólares (4.511 millones de euros) que el país dejó en impago cuando se declaró en quiebra en el año 2001, más los intereses y punitorios.

Los principales acreedores de Argentina son Alemania, Italia, España, Japón, EEUU y Holanda, todos con serias dificultades económicas en la actualidad. Estos países poseen importantes agencias de financiación internacional que tienen prohibido extender créditos y garantías a países en cesación de pagos. El que escupe al cielo, le cae el gargajo en la cara, ¿que haran cuando entren ellos en "cesación de pagos"?. Los seguros de riesgo que otorgan estas agencias a las compañías nacionales son cruciales para países como Argentina, con el fin de obtener inversiones a largo plazo en sectores de infraestructura o de energía y minería.

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Los países ganadores y perdedores del 2010

La reciente crisis internacional, a diferencia de las crisis ocurridas en las últimas décadas, tiene la particularidad de tener su origen exclusivamente en el mundo desarrollado. Es por esto que, si bien el impacto de la misma alcanzó a todos los países, la recuperación se da de forma dispar entre las distintas regiones. Mientras el 2010 será un año de fuerte crecimiento para los países en desarrollo, las potencias mundiales cerrarán un año de bajo crecimiento económico, siendo más delicada aún la situación en algunos países europeos.

Estados Unidos crecerá este año un 2,6% a fuerza de políticas monetarias expansivas que mantienen la tasa de interés en valores mínimos y plantean un desembolso de U$S 600.000 millones en cuotas mensuales de U$S 75.000 millones. Si bien logra volver al crecimiento económico, existen ciertas dudas acerca de la recuperación norteamericana sin este tipo de ayudas. La proyecciones para 2011 hablan de un crecimiento del 2,3%.

Del otro lado del atlántico, Inglaterra presenta un menor crecimiento, expandiéndose apenas un 1,7% en 2010 y esperando un crecimiento del 2% para el año siguiente, mientras que Alemania, el mejor alumno de Europa, llegará a crecer un 3,3% este año, esperándose un expansión del 2% para el año siguiente. También dentro del grupo de países con crecimiento moderado se encuentran Australia, Nueva Zelanda, Japón y Francia, cerrando el año con un crecimiento entre un 3% y un 2%.

En el grupo de países con peor desempeño se encuentran principalmente naciones de Europa que durante el corriente año presentaron grandes problemas de deuda soberana y aplicaron fuertes medidas fiscales contractivas, lo cual derivo en un pobre desempeño económico. En este grupo se destaca Grecia, cuyo PBI se contraería un 4%, mientras que España e Irlanda presentarían una contracción del 0,3% en 2010. Por otra parte, si bien tanto Portugal como Italia consiguieron expandirse respecto del año pasado, ambos lo hicieron a una tasa que apenas alcanza el 1%.

El único país sudamericano que pertenece a este último grupo es Venezuela, cuyo PBI presentaría una caída del 1,3% en 2010, revirtiendo esta situación recién el año siguiente, cuando crecería un 0,5%.

Al observar el grupo con mayor crecimiento económico se encuentran principalmente países en desarrollo, destacándose China, al crecer un 10,5% seguido de India, cuyo producto creció un 9,7% en 2010. Más abajo, pero dentro de los que mejor desempeño tuvieron en el año, se encuentran la mayoría de los países de Sudamérica, expandiéndose en promedio un 6,8%.

El aumento de los precios de los commodities, principal producto de exportación de los países en desarrollo, el crecimiento de las inversiones globales en la región y el aumento de los mercados internos de dichos países son algunos de los factores que determinaron este fuerte crecimiento en los países en desarrollo.

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martes, 14 de diciembre de 2010

EE.UU. ha perdido la razón

El escenario de recuperación económica moderada en Estados Unidos (EE.UU.) en un contexto de aumento de la deuda pública muestra una situación contradictoria para la política económica. En el corto plazo, el mix macroeconómico de baja inflación (1,2 por ciento anual) y elevado desempleo (9,8 por ciento) da cuenta de un país que necesita la asistencia del respirador artificial de la política económica para asegurar la recuperación en curso. Si bien la economía crea empleo, a un ritmo promedio mensual de 98 mil puestos de trabajo en los últimos siete meses, éste es aún insuficiente para reducir la tasa de desocupación cuando esa economía destruyó cerca de 8,5 millones de puestos en los meses de recesión y requiere crear anualmente 1,6 millones adicionales para incorporar a los nuevos ingresantes del mercado laboral (se necesitan 130 mil puestos por mes para estabilizar la tasa de desempleo). En esta coyuntura se inscribe el anuncio de la Reserva Federal (FED) de una segunda vuelta de inyección monetaria para mantener bajas las tasas de interés y evitar una inercia deflacionaria. Pero la dosis de estímulo no termina ahí y, a diferencia de Europa, la política fiscal demora la fase de austeridad y emprende, tras el acuerdo político entre Obama y los republicanos del Senado, la continuidad del impulso fiscal con un sesgo republicano (enfocado en la extensión de los recortes impositivos de Bush en 2001 y 2003). Y esto a pesar de la trayectoria creciente de la deuda pública (hoy en 62 por ciento del PIB) que agrega incertidumbre sobre la solvencia del sector público. En una coyuntura global de vulnerabilidad financiera en torno a los niveles de deuda pública, la tolerancia de los mercados tiene un límite y, ante la falta de un plan de consolidación fiscal de largo alcance en EE. UU., aparecen claras señales de alarma, que cualquiera en posesión de sus facultades mentales sabría interpretar. Pero a contramano de Europa, la política estadounidense aprovecha su posición de emisora de la moneda de reserva mundial y resuelve el conflicto con más estímulo monetario y fiscal de corto plazo. Al revés de lo que le exige el FMI a los paises europeos (aumento de los impuestos y una reducción brutal del déficit publico) EE. UU. amplia la reducción de impuestos abarcando a la clase media y prolongando la ya establecida para las clases altas dejando por lo tanto que el déficit siga aumentando astrónomicamente. Los yanquis la van de vivos, pero estan totalmente desquiciados, totalmente…

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Austeridad y equilibrio fiscal: el debate equivocado

La historia de Estados Unidos es excepcional. Es el único país que siempre vivió bajo la potestad del capitalismo. Quizás eso explica por qué la única fuente de legitimidad política en Washington ha dependido esencialmente de la capacidad de mantener un alto nivel de consumo. Cuando eso sufre una crisis, la elite en ese país ha tenido que renovar su fuente de legitimación política. A veces eso ha pasado por la redefinición de pactos sociales, como en los años treinta, cuando el Nuevo Trato de Roosevelt estableció nuevas bases para la distribución del ingreso y las relaciones entre trabajo y capital. La derecha nunca perdonó esa afrenta y esperó el momento para revertir ese pacto social. La coyuntura favorable se le presentó en los años 80 bajo la presidencia de Reagan. Las relaciones laborales vieron la desintegración del movimiento sindical y a partir de ese punto de inflexión los salarios se estancaron. Si la legitimidad política en Washington se sostiene con el consumo masivo, ¿cómo se mantuvo cuando los salarios se estancaron? En Estados Unidos la respuesta fue a través del crédito. La demanda agregada se pudo mantener solamente a partir del crédito que recibieron las familias para todo tipo de bienes: hipotecas para casas, crédito para automóviles y electrodomésticos, educación universitaria, viajes y consumo corriente, etcétera. En los años 80 al mismo tiempo que la participación de los salarios en el PIB comienza a contraerse, se inicia un proceso de endeudamiento de las familias para compensar la caída en los ingresos. La tarjeta de crédito se convirtió en el documento de identidad del ciudadano estadunidense. Eso mantuvo a la economía caminando. Le acompañó siempre una propensión a las burbujas crediticias. La última se presentó en el mercado de bienes raíces. Antes de explotar en el segmento de hipotecas chatarra, permitió a los consumidores estadounidenses ilusionarse con el American dream. No hay que engañarse. Aparentemente la especulación desenfrenada y la desregulación financiera aparecen como causas inmediatas de la crisis. No son más que el último eslabón de una cadena de transmisión que se remonta a la caída en los salarios. El desmantelamiento gradual de la industria manufacturera en Estados Unidos también contribuyó a mantener deprimidos los salarios y la globalización entra como otro elemento en esta historia. Pero la clave de la crisis está en la lucha por la distribución del ingreso y la riqueza. En este escenario es evidente que la idea misma de recuperación es problemática. ¿Recuperación para retornar a una economía enferma? Es una pregunta importante que parece que casi todo mundo está evadiendo en Estados Unidos. La verdad es que el debate político está muy empobrecido. Gira alrededor del tema de austeridad versus estímulo fiscal, como si eso fuera todo. Se sigue hablando de recuperación y se apuesta al viejo modelo económico que está en la más completa bancarrota. En ese contexto las formas de legitimidad del edificio político tendrán que sufrir cambios profundos. La promesa de acceder al consumo masivo ya no podrá justificar el sistema político estadunidense. ¿A qué va a recurrir la clase política de ese país? El odio a los migrantes y el miedo a todo lo que huela a extranjero serán opciones tentadoras, sobre todo cuando ese pueblo descubra que Estados Unidos sólo es un país como cualquier otro.

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La Argentina es uno de los países que más logró disminuir la pobreza

La mexicana Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, organismo dependiente de la ONU, elogió las políticas de inclusión implementadas desde el año 2003. Dijo que el empleo iguala oportunidades, y pidió una convergencia productiva para superar el atraso.

"La Argentina tuvo un cambio muy importante a partir de 2003, cuando hubo enormes avances en la lucha contra la pobreza. La pobreza y la indigencia estaban ese año en un 45,4% y un 20,9%, y hoy se sitúan en un 11,9% y un 3,8%, respectivamente. Y esto es atribuible a un buen desempeño en materia económica y social porque la Argentina, lo que logró, fue apoyar a los hogares más pobres", explicó a Tiempo Argentino Alicia Bárcena, secretaría ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). En una de las pocas entrevistas que otorgó a medios nacionales, la funcionaria del organismo que responde a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Bárcena se explayó respecto a temas como la inclusión social y los índices nacionales de desarrollo humano.

–En un escenario latinoamericano que muestra números positivos en materia de reducción de la pobreza, ¿en qué escalafón se ubica la Argentina?
–Los salarios de los trabajadores tuvieron un desempeño muy bueno en 2008 y 2009, y lo mismo sucedió con las transferencias monetarias, lo cual fue clave para que la pobreza bajara de una manera significativa. En este período es uno de los países que más logró disminuir la pobreza.
–¿Tuvo el mismo resultado en la equiparación de los ingresos?
–Por el lado de la distribución del ingreso, también vemos que ese esfuerzo que se hizo permitió que la brecha entre los quintiles se redujera en 14 de 18 países de la región. La Argentina está entre ellos. Entonces, en materia social, vemos que hay avances muy importantes en los programas que ha emprendido la Argentina, sobre todo en los relacionados con la crisis, donde el país tiene una robusta política social.
–¿Qué rol juega en estas mejoras sociales el crecimiento sostenido de la industria?
–Lo que nosotros hacemos es considerar dos variables en particular: precios de la canasta y ajuste a cuentas nacionales. Hicimos hace poco un documento donde establecimos una agenda para el desarrollo. En junio de este año lo publicamos y propusimos una agenda para cerrar estas brechas y lograr así una convergencia territorial más igualitaria. El territorio importa, tiene que haber una política que ayude a cerrar esa brecha entre regiones y ciudades, porque nuestro continente se ha urbanizado en gran medida. En la Argentina, nuestra propuesta estriba en que haya instrumentos que puedan apoyar este cierre de brecha. En el Índice de Desarrollo Humano damos cuenta de dónde están los focos rojos. Una de las propuestas en el caso argentino es, justamente, con el Ministerio de Industria, donde trabajamos en diez sectores y estamos tratando de ver cómo se construyen esos sectores productivos dentro del territorio y las tramas productivas del país.
–¿A qué cadenas de valor se apuntó?
–La metalmecánica, las textiles y la industria del calzado. Allí hacemos un mapeo de cómo se comportan esas cadenas, cuáles son los actores involucrados y qué acciones específicas se pueden hacer, porque lo que va a igualar es el empleo. La verdadera solución a la pobreza es el empleo: lograr convergencia productiva, que los sectores agropecuarios y productivos puedan reindustrializarse y llevar adelante un programa de desarrollo productivo que permita integrar y cohesionar a la sociedad a través de empleo productivo.
–Para hacer las mediciones, ¿qué cifras utilizan?
–Empleamos los números oficiales de cada uno de los países. Tenemos además el Comité de Estadísticas de las Américas, donde sí hacemos cifras propias. Pero homologamos formas de medir con todos los países.
–La Argentina tiene, en particular, zonas bastante atrasadas en materia de pobreza y otras que están más equilibradas. ¿Cómo se hace para luchar contra la pobreza en un país que ya es de por sí sumamente desigual?
–La clave está en fortalecer las diferentes áreas productivas para lograr una mayor convergencia en grandes y pequeñas localidades, teniendo como resultado la mayor creación de empleo. El objetivo que perseguimos es un nivel de empleo con derechos.
–Otro de los indicadores que considera la CEPAL para graficar los niveles de crecimiento e inclusión es la capacitación de la población. ¿Qué análisis hace de la Argentina respecto a este punto?
–En cuanto a formación de capacidad para insertarse, la Argentina es uno de los países que más invierte por estudiante, sin embargo todavía tenemos una brecha digital importante: creo que debemos intentar llegar a todos los hogares. La Argentina, en particular, tiene un sistema educativo potente, es de los mayores en cuanto a tasas de matrícula y escolaridad. Pero creo que hay un desafío de lograr que los hogares más pobres completen los estudios y logren llegar a la parte superior de la curva, que es donde se desarrollan las capacidades más importantes. El objetivo es apropiarse de la innovación tecnológica, tenemos que ser cada día más capaces de desarrollar nuestra propia tecnología. De todas maneras, vale destacar que en el período 2006-2008, la inversión argentina en materia educativa supuso casi un 4,9% del PBI.
–Por último, el gran enigma de Latinoamérica para los años venideros parece ser la inversión que se destine para sostener el crecimiento.
–Tenemos una enorme oportunidad de trabajar en conjunto y crear mecanismos para que estas ganancias de la región puedan invertirse en temas de largo y mediano plazo. La Argentina está en el camino correcto para hacerlo. Pero no hay que descuidar otro tema fundamental como el energético, es decir, cómo logramos una mayor eficiencia. La Argentina tiene una matriz energética relativamente limpia en la región.

Fuente: Tiempo Argentino

lunes, 13 de diciembre de 2010

Brazil se pone las pilas

Lula enviará al Congreso un Plan Nacional de Educación que prioriza invertir en la calidad de la enseñanza y en la formación de profesores. La meta es llegar a 2020 con el siete por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) invertido en el sector para hacer que la educación en Brasil sea cada vez de mayor calidad. Lula dice que en adelante es necesario que haya una mayor evolución, más osadía en la enseñanza fundamental, y desde el jardín de infancia hasta la universidad en general. Y agrega: “Vamos a esforzarnos más para que los brasileños tengamos una enseñanza de calidad, construir alianzas con gobernadores y prefectos para que todos asumamos definitivamente la responsabilidad de que la educación es nuestra prioridad”. La próxima década, subrayó, tiene que ser la del profesor brasileño, que aún recibe un salario inferior al del resto de los profesionales y por ello la valoración de los maestros constituye el eje central del Plan Nacional de Educación.

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domingo, 12 de diciembre de 2010

Un libro sobre la ciencia argentina, entre los más vendidos

“La Ciencia Argentina, un proyecto inconcluso: 1930-2000” del físico Diego Hurtado ocupó durante semanas el tercer lugar en ventas en una de las principales cadenas de librerías del país, en el rubro de Historia. Se trata de la más reciente y actualizada historia política de la ciencia argentina que pone en evidencia las fortalezas y las debilidades del desarrollo científico y tecnológico argentino.

Si bien es inesperado que un libro de historia de la ciencia llegue a estar entre los primeros libros más vendidos en el rubro historia, eso ha ocurrido con la edición de “La Ciencia Argentina, un proyecto inconcluso: 1930-2000” (Editorial Edhasa) de Diego Hurtado, doctor en física y director del Centro de Estudios de Historia de la Ciencia y de la Técnica José Babini, de la Escuela de Humanidades de la Universidad Nacional de San Martín, en Buenos Aires. Según la Agencia de Noticias Científicas y Tecnológicas Argentinas, del Instituto Leloir, la obra de Hurtado durante semanas ocupó el tercer lugar en ventas en la cadena de librerías Cúspide, en el rubro de Historia, después de dos libros, escritos por los muy conocidos Pacho O’Donnell y Felipe Pigna.
¿A qué se debe ese éxito? Por un lado la publicación es la más reciente y actualizada historia política de la ciencia argentina que pone en evidencia las fortalezas y las debilidades del desarrollo científico y tecnológico del país. Por otra parte brinda un análisis de la evolución de la ciencia y de la tecnología en la Argentina en el contexto internacional en el que los países desarrollados apuntan a generar una dependencia cultural y económica a nivel global. Por último, cabe mencionar, entre otros ingredientes, la escritura ágil y de buen ritmo que generan las 247 páginas del libro, pensado no sólo para científicos, sino sobre todo para el público general.

De acuerdo con su autor, el libro se propone una historia política de la ciencia argentina centrada en las trayectorias de las principales instituciones de ciencia y tecnología. “Empieza en 1930, cuando en la Argentina se consolida el proceso de industrialización y simultáneamente aparece en escena un grupo de científicos que comienzan a dar forma a lo que podríamos llamar una comunidad científica nacional. Entre las principales variables de análisis, mencionaría la influencia de las rupturas políticas y económicas, la interacción de políticos, científicos y militares, las relaciones internacionales y, por supuesto, las políticas científicas explícitas o implícitas”, señaló a la Agencia CyTA el doctor Hurtado. Y agregó: “El libro también intenta mostrar las diferentes representaciones e ideologías que jugaron en la definición del lugar que debe tener la ciencia y la tecnología en la Argentina y el correlato de tensiones y enfrentamientos. En este sentido, creo que el libro pone en evidencia que en el desarrollo científico también está presente el estilo faccioso de hacer política que caracteriza la historia de nuestro país. Finalmente, desde una perspectiva algo más teórica, la publicación también intenta aportar elementos de análisis de las dinámicas institucionales en contextos periféricos.”

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Universidades en pugna

Las clasificaciones internacionales de calidad educativa surgieron en esta década con el fin de establecer criterios objetivos de excelencia académica en plena globalización de la educación superior. Pero detrás de estos rankings se cuelan lobbies poderosos que pujan por millonarias donaciones e incluso el interés de los Estados, que a menudo deciden las políticas del área en función de estas mediciones. Estados Unidos, 15; Reino Unido, 3; Canadá, 1; Suiza, 1. Resto del mundo, 0. Los números son elocuentes: en las top 20 universidades del mundo, según el ranking de Times Higher Education(THS), “el gran país del Norte” lleva una ventaja abismal sobre el resto del planeta. Eso no quiere decir, sin embargo, que el resto del planeta prefiera mirar para otro lado, o le reste importancia al asunto. Por el contrario, desde hace algunos años hay una obsesión generalizada -y en aumento- por que las instituciones de educación superior de cada país aparezcan, si no en entre las top 20, al menos entre las top 100 o incluso 200 de los rankings más prestigiosos a nivel internacional. La razón es muy simple: los listados más reconocidos, como el del THS, el QS World University Rankings y el Academic Ranking of World Universities (ARWU, también conocido como Shanghai ranking) dejaron de ser simplemente una forma de comparar la excelencia universitaria en la era de la educación globalizada para tomar una importancia que va mucho más allá de su objetivo original: a partir de los resultados de estos rankings las universidades a menudo definen sus estrategias, e incluso los gobiernos deciden políticas educativas. A escala global, los rankings se usan para comparar el prestigio de los países, y su importancia en el orden mundial. Pocos puntos del planeta han quedado inmunes a la desesperación por pertenecer y ascender que estos rankings despiertan. En Holanda, por ejemplo, una nueva ley de inmigración explícitamente abre las puertas a los graduados de las universidades que aparecen en el top 150 de estas listas. En Francia, la escasez de campus galos entre los primeros 100 puestos derivó en una reforma educativa. Y en España, el programa del gobierno Campus de Excelencia Internacional reparte fondos a los mejores proyectos con el objetivo, entre otros, de colocar a las principales universidades españolas dentro de las 100 mejores de Europa tomando como referencia estos rankings. En una universidad en Gran Bretaña, cuyo nombre se mantiene en reserva, se llegó a pedir a sus alumnos que las evalúen de manera muy positiva aunque estén disconformes con algo o con todo de ellas: el argumento era que si la universidad ascendía posiciones, el curricculum de los alumnos sería más cotizado por los futuros empleadores. Estos rankings surgieron entre 2003 y 2004. El llamado Shanghai ranking, por ejemplo, se originó en la Universidad de Shanghai para mostrarles a las universidades chinas todo lo que les faltaba para ponerse a la par de las universidades más prestigiosas del mundo. Pero pronto tanto éste como el THS y el QS -que en un principio eran el mismo- se convirtieron en la manifestación más visible de la batalla mundial por el talento y la excelencia. Pero Einstein decía que no todo lo que pueda ser cuantificado cuenta, y no todo lo que cuenta puede ser cuantificado. Cada vez son más feroces las críticas a esta forma de medir la excelencia académica. Por ejemplo, un factor que pesa mucho al evaluar las universidades es la cantidad de premios Nobel o las medallas Fields asociados a ellas. Esto, sin embargo, hace que salgan mejor clasificadas las instituciones más inclinadas hacia las ciencias y las matemáticas y peor aquellas que ponen más énfasis en las artes y las humanidades, que sin duda reciben menos de estas distinciones. También hay casos como el de la Universidad Complutense de Madrid, que bajaría unos 80 puestos si no se considerase el Nobel concedido a Severo Ochoa medio siglo atrás. Y las dos universidades de Berlín, de las más importantes de Europa, no figuran entre las cien primeras porque no se ponen de acuerdo en a cuál de ellas asignar el Nobel de Einstein, por lo que no se le computa a ninguna. Por otra parte, cuando las universidades contratan profesores que han ganado ya el premio Nobel para así elevar el status de la universidad, muchas veces se está contratando a gente bastante mayor, cuyo trabajo más significativo fue hecho tiempo atrás. En los círculos académicos, uno de los mantras que con más frecuencia se escuchan es el publish or perish, en referencia a la necesidad de sacar libros y artículos en journals especializados (publish ), no sólo para progresar sino porque la alternativa es quedar fuera de carrera o morir en la disciplina (perish). Los rankings exacerbaron esta necesidad ya que la bibliométrica es otra de las formas fundamentales de evaluar la producción de las universidades. En la edición de esta año, por ejemplo, la Universidad de Alejandría, en Egipto, ascendió al puesto general 147, por encima de instituciones de gran prestigio, como el Delft Institute of Technology, en Holanda (puesto 164) y la Universidad de Georgetown, en Estados Unidos. La de Alejandría se convertía así en la única universidad del mundo árabe entre las top 200. Más aún: en una subcategoría específica, superaba a Harvard y Stanford y sólo era superaba por Princeton, MIT y Caltech. La noticia corrió como pólvora por las torres de marfil, y en seguida comenzaron las especulaciones. Según fuentes citadas por el diario The New York Times, la Universidad de Alejandría ni siquiera es la mejor universidad de la ciudad de Alejandría. Lo que el matutino norteamericano finalmente reveló fue que un profesor de la institución había logrado publicar tantos artículos y papers que los índices que contabilizan cuántas veces aparecen los profesores en los medios especializados se dispararon, a tal punto de empujar hacia arriba la posición de la uiniversidad en los rankings. Finalmente, las autoridades del Times Higher Education reconocieron que la sorprendente prominencia de la Universidad de Alejandría se debía a la extraordinaria producción de un solo profesor. Varios blogs se encargaron luego de identificarlo y de revelar que había publicado 320 artículos firmados por él... en un journal del cual era el editor. La revista The Atlantic realizó una encuesta entre 30 presidentes de universidades norteamericanas para ver qué países, a su juicio, atraerán en las próximas décadas a los alumnos internacionales que hoy acuden a universidades norteamericanas. China, contestaron 24 de ellos, seguida por la India (16), Singapur (15), Hong Kong (10) y Corea del Sur (9). Las universidades asiáticas atraen hoy cada vez más estudiantes, tanto en términos proporcionales como absolutos. En China y la India esto se explica por la fuerte inversión en educación superior, combinado con la mayor cantidad de jóvenes que, por la mejoría económica, pueden acceder a la universidad. Sin embargo, todos los consultados subrayaron que, con la excepción de unas pocas instituciones tradicionales europeas que disputan algunos de los primeros puestos, no parecería haber un peligro a la vista para la supremacía de las instituciones norteamericanas. Por cada cien mil estudiantes de la India que van a estudiar a EE.UU., hay tres mil de EE.UU. que van a estudiar a la India. Rebalancear esa ecuación sin duda tomará su tiempo.

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