viernes, 26 de febrero de 2010

El Reino Unido: una economía en decadencia

Gran Bretaña, más que cualquier otro país desarrollado, ha venido aplicando las recetas convencionales de los keynesianos. Bajó las tasas de interés, aumentó el gasto público, emitió dinero a lo loco, y nacionalizó casi la mitad del sector bancario. Los resultados fueron calamitosos. La economía está planchada, el desempleo aumenta, la libra se hunde, y el precio de los bonos está poniendo al país, junto con Grecia y Portugal, en la categoría de “bancarrota inminente”. El debate público sobre el estado de la economía británica se animó la semana pasada con una pelea entre economistas. Un grupo de neoclásicos que incluía a los ex responsables de la política del Banco de Inglaterra Tim Besley, Howard Davies, Charles Goodhart y John Vickers publicó una carta en el Sunday Times solicitando al irascible Gordon Brown que controlara el déficit en rápido aumento. Los responsables de la crisis actual advierten que si no lo hiciera, la estabilidad de la recuperación económica que intentan desesperadamente los keynesianos se vería amenazada, y los inversores venderían libras. Como no podía ser de otra manera, esto generó una respuesta mordaz de los keynesianos, que están instando al Reino Unido a gastar mas para salir de la recesión. Los premios Nobel Stiglitz y Solow fueron algunos de los firmantes de cartas escritas por un grupo de 67 economistas que insisten en que el gasto con déficit es la única manera de salvar la economía. Las cartas, publicadas en el Financial Times, sostenían que “un shock agudo” en este momento “sería positivamente peligroso”. ¿Quiénes tienen razón, y quiénes están equivocados?. Unos generaron esta megacrisis con sus recetas y los otros no pueden resolverla con las suyas. Mas allá de los debates “ideologicos” los hechos son que el déficit presupuestario ya supera el 12% del PBI, a la par de Grecia. Las tasas de interés fueron rebajadas a 0,5%, y la libra perdió valor, lo que supuestamente debería impulsar la demanda de bienes británicos y contribuir a achicar el déficit de la balanza comercial cosa que no sucedió. Se hizo prácticamente todo lo posible por alentar el consumo, pero los resultados han sido nulos. Las ventas minoristas cayeron en enero 1,2% respecto del mes anterior, el doble de lo pronosticado. El número de personas que reciben beneficios por desempleo trepó a 1,64 millones en enero, el nivel más alto desde abril de 1997. La inflación se aceleró a 3,5%. Ante esto, los neoliberales vuelven a la carga con su vieja y mugrienta receta: controlar el déficit recortado los “gastos sociales”, aumentar las tasas para restablecer la “confianza” en la libra y “recompensar” el ahorro, bajar los impuestos para “estimular” la inversión. Estas medicinas las recibió Argentina en dosis toxicas antes de caer en el 2001. Un país no puede salir de una recesión gastando, nos decían y a la recesion Cavallo le aplicaba recetas recesivas. Que para salir de la recesion haya que provocar mas recesion restringiendo el consumo es algo absurdo. ¿Pero porque Keynes no parece ser hoy efectivo?. La desvastacion neoliberal ha sido tan grande, tan formidable, tan profunda que tornó ineficaces las maniobras de reanimacion diseñadas para aplicar a un moribundo, es decir, alguien muy grave pero todavía con vida. Keynes nunca pretendió resucitar muertos.

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jueves, 25 de febrero de 2010

EE.UU. al borde de la bancarrota

Las expectativas de recuperación de la primera economía mundial chocan con el peor dato de venta de nuevas viviendas publicado desde el inicio de una serie histórica que se remonta a 1963. En enero, las transacciones cayeron un 11 %, al limitarse en tasa anual a 309.000 viviendas. El dato empeora todas las previsiones barajadas por los analistas. De manera que la crisis del sector inmobiliario no solo no se resuelve sino que empeora. La cifra se queda por debajo de la más pesimista de todas las previsiones que barajaban los analistas consultados. Ni la rebaja en el precio ha evitado este nuevo desplome. Por otro lado, el número de trabajadores estadounidenses que solicitó seguro de desempleo por primera vez subió sorpresivamente la semana pasada en 22.000, indicando que el mercado laboral sigue deteriorandose a un ritmo galopante. Las solicitudes iniciales de seguro de desempleo aumentaron a una tasa ajustada estacionalmente de 496.000 en la semana terminada el 20 de febrero, los analistas esperaban unas 455.000 nuevas solicitudes del beneficio. ¿Con estos datos quien puede creer que la economia yanqui se este “recuperando”? Nadie, pero todos hacen como si no “vieran” la catastrofe total que vive ese pais. En estos últimos días Chris Christie, gobernador del estado de Nueva Jersey (uno de los más ricos del país gracias a su vecindad con las ciudades de Nueva York y Filadelfia), advirtió que el estado se encontraba “al borde de la bancarrota”. Pero esta situación no es excepcional: grandes distritos como California, Florida, Nueva York, Michigan, Illinois y Virginia también están en las mismas condiciones. Las cuentas no cierran y el acceso al financiamiento es escaso, tanto público como privado. El gobierno federal de Obama no puede correr en su auxilio, porque también está obligado a concentrarse en mejorar su propia situación fiscal y ya le avisó a California el año pasado que no iba a financiar sus déficits públicos. Por el lado de los bancos, además, difícilmente puedan asignar líneas de crédito para asistir a estados en problemas, cuando todavía se encuentran inmersos en el repago de los préstamos que recibieron del gobierno de Obama como parte de los paquetes de rescate. Así que la solución para cada uno de estos estados podría pasar por diagramar fuertes ajustes con política fiscal contractiva, bajando el gasto o subiendo los impuestos. Para el gobernador Christie (acaba de asumir el cargo), la situación que hereda de su antecesor es un verdadero dolor de cabeza, ya que tiene que lidiar con un déficit fiscal de u$s 2.200 millones, en un estado que tiene la tasa impositiva más alta del país. Christie es de signo republicano y, por lo tanto, reacio a aplicar subas de impuestos. Así que el ajuste llegará por el lado del gasto, recortando fuertemente partidas presupuestarias con impacto social. El gobernador ya anticipó que se suspenderán 500 programas escolares y universitarios, y se recortarán gastos en salud y en las jubilaciones de los empleados estatales. El caso de Nueva Jersey se repite más o menos igual en cada uno de los grandes estados del país. En todos estos distritos se encuentran las mayores ciudades de EE.UU., señal de que el problema de los desequilibrios fiscales tiene una raíz urbana por caída de la recaudación impositiva. Los estados de Nueva York y Nueva Jersey dependen de las ciudades de New York y Filadelfia, California de Los Angeles y San Francisco, Florida de Miami, Illinois de Chicago, Michigan de Detroit y Virginia de Washington. Por lo que el ajuste que viene va a generar inevitablemente una caída en la calidad de vida de sus habitantes (menos empleos, menos mantenimiento y más inseguridad). En California, el primer estado en dar la señal de alarma, el gobernador Schwarzenegger tuvo que recurrir a medidas heterodoxas para lograr el ajuste. Es así como se presentaron propuestas insólitas de reducir el ciclo lectivo (para bajar el gasto en sueldos de docentes) o la de soltar a miles de presos para no pagar su manutención tras las rejas.

domingo, 21 de febrero de 2010

Zonceras Económicas

A esta altura, no tiene demasiado sentido discutir las teorías económicas que sostienen que los agentes son racionales y que por lo tanto toman las mejores decisiones. De cualquier modo resulta interesante repasar de qué se trata: según la teoría económica, el agente económico conoce cómo funcionan los mercados, tiene toda la información necesaria y es maximizador de bienestar. De esa manera se supone que toma la mejor decisión, aquella que optimiza su beneficio. ¿Que ocurre en la realidad? La mayoría no conoce cómo funcionan los mercados, mucho menos los modelos económicos, además no maneja toda la información necesaria. Por lo tanto, estos modelos resultarían muy útiles para predecir cómo se comportará la economía sólo a teoricos con la divina virtud de ser omniscientes, no para el común de la gente. Son los teóricos charlatanes o "gurúes" quienes aseguran que pueden predecir lo que va a acontecer. Y la mayor parte de la gente se basa en la información que recibe estos "especialistas" en temas económicos (los llamados gurúes), a quienes escuchan a diario haciendo predicciones. La “profecía autocumplida” se basa en que si todos piensan que algo va a pasar (aunque no estén dadas todas la condiciones para que suceda), va a ocurrir. Si todos dicen que un banco está con problemas, la mayoría retirará sus ahorros y esa entidad indefectiblemente verá comprometida su liquidez. Esto es precisamente lo que pretenden los "gurúes": influenciar en los acontecimientos futuros a favor de determinados intereses. Para eso le pagan abultadas sumas y por eso son generalmente millonarios a sueldo. En Argentina se vive con un bombardeo cotidiano de pronósticos de desastre económico que parten de estos repugnantes gusanos. La mayoría de los medios de difusión viene pronosticando la hecatombe desde hace mucho: inflación que se desboca, dólar alto, default, etc. Al mismo tiempo, las mediciones con respecto a la imagen del Gobierno indican que la mayor parte de la población no confía en el mismo. Entonces, si no se confía en quienes conducen el destino del país, y se adhiere a la opinión de estos maleantes y se cree que el dólar se va a ir a las nubes o que la inflación es insostenible, ¿por qué no ocurre todo esto? La explicación es que tanto esos medios como los gurúes tampoco gozan de confianza, sobre todo porque lo suyo no se basa en cuestiones técnicas o trabajos serios, sino que responden a determinados intereses. Mientras no paguen ningún costo por sus groseros e intencionales "errores" continuarán con sus pronósticos para satisfacer a los grupos a los que responden, tratando de instalar zonceras económicas.

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sábado, 20 de febrero de 2010

¿Que le pasa a Europa?

En momentos en que Europa es el centro de atención del mundo debido a la crisis económica que atraviesa Grecia y sus posibles consecuencias en el resto de los países de la región, es importante hacer un racconto para comprender cómo se llega a esta situación. Gracias a la liquidez que recibieron algunos países de Europa en tiempos de las hipotecas subprime (especialmente Reino Unido y España) y su consecuente aumento de la demanda, se generó un aumento de precios que, en un esquema de tipo de cambio como el que fija el escenario del euro, se traduce en una modificación de los precios relativos. En otras palabras, algunos países (los que más se beneficiaron con los flujos de capitales ingresantes) se encarecieron más que otros en términos relativos. La receta keynesiana a la crisis desatada en 2008 habría recomendado una expansión del gasto público luego de que fallara el mecanismo de expansión por la vía monetaria. Sin embargo, Europa ya se encontraba en jaque en el tema fiscal, debido a las fuertes restricciones que impone la Unión Europea para ser un país miembro y al envejecimiento de la población. Si bien se dieron algunas “libertades” fiscales, algunos países incrementaron su déficit gubernamental por encima de lo establecido, lo que llevó su deuda a niveles insostenibles a largo plazo en un marco de escasas perspectivas de recuperación de los ingresos tributarios. Por lo tanto, la crisis dejó a una serie de países con sectores productivos “caros” y con problemas fiscales. Una solución sería devaluar sus monedas. Pero, ya que todos los países se encuentran atados al Euro, les es imposible licuar el gasto, incrementar las exportaciones y generar capacidad de repago (tanto para el sector público como para el privado) mediante esta vía. A esta situación se le suman los malos resultados mostrados por algunos países en su evolución económica en el IV trimestre de 2009, ya que se desaceleró su crecimiento al 0,1% en su variación trimestral anualizada. Esto repercute en la cotización del euro, debido al debilitamiento de la confianza del mundo en la moneda regional, que luego de más de un año de apreciación frente al dólar, parece observarse una lenta y precavida preferencia de los inversores por el billete verde. Esta depreciación del euro frente al dólar puede dar un poco de ese aire que necesita la región europea luego de que en 2009 la moneda se apreciase un 17,6% frente a la moneda norteamericana. Sin embargo, en ciertos países esto no es suficiente para revertir su situación, por lo cual se espera que la Unión Europea actúe para evitar la caída de los países más complicados y sus posibles consecuencias en el resto de la región.

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jueves, 18 de febrero de 2010

Italia, otro país con una escalofriante deuda pública

Mientras que todos los analistas ponen sus ojos en Grecia o España, el gobierno italiano debe enfrentar los problemas derivados de un enorme endeudamiento, que ya roza el 130% del PBI y equivale a cinco veces la deuda griega. La crisis financiera global, que alcanzó su punto máximo en 2009, obligó a la mayoría de los países desarrollados a apelar a todos los mecanismos disponibles para volcar a sus economías miles de millones de dólares para salvar bancos y evitar caer en una larga y profunda recesión, al estilo de la de los años treinta. Su objetivo era muy claro: canalizar enormes partidas presupuestarias para crecer a través de programas de inversión pública, con el único objetivo de oxigenar a la economía y evitar que las quiebras se multipliquen. Si algo aprendió el mundo en estas últimas décadas, gracias a las fechorias del FMI y sus recetas, fue que aplicar el “apretón fiscal” para realinear las cuentas públicas es un remedio peor que la enfermedad. Por eso, ahora que no se trataba de “paises parias”, ni de “estados fallidos”, sino de los paises “serios, ricos e industriales” se aplicaron políticas expansivas al máximo. Estos programas fueron financiados con la emisión masiva de nuevas deudas que, en algún punto, superaron la cota de la racionalidad. Ha ocurrido algo similar a cuando los bomberos combaten un incendio: el objetivo esencial es el de controlar las llamas, sin preocuparse por como quedará el mobiliario o las alfombras. Pero ahora sí ha llegado el momento en el que los diferentes gobiernos comienzan a evaluar el estado de sus casas, si corren peligro de derrumbe y de qué forma volverán a poner las cosas en orden. Nadie dudó, en medio del caos, de que dicha ayuda era necesaria. Sin embargo, las consecuencias se verán en los próximos trimestres, cuando varios Gobiernos deban hacer frente a la excesiva deuda contraída y a punto de vencer. Sin dudas que dentro del vecindario europeo la peor parte la llevó Grecia. Aunque España, Portugal e Irlanda también tienen que lamentar importantes daños. Por eso todos los analistas ponen sus ojos en Grecia o España, pero el gobierno italiano también debe enfrentar los problemas derivados de un enorme endeudamiento, que ya roza el 130% del PBI y equivale a cinco veces la deuda griega. Bélgica también plantea profundas preocupaciones. Irlanda y Grecia son los dos países que tienen mayor posibilidad de entrar en bancarrota. Italia ocupa el quinto lugar luego del Reino Unido y por delante de Francia. Italia presenta los mismos problemas fiscales que Grecia, en cuanto a su origen. Esto es, una elevada deuda pública, tanto en términos nominales como neta y un voluminoso compromiso de pago de intereses. Los funcionarios italianos han tratado de impedir que se incluya a Italia en la misma bolsa que estos países, debido a la preocupación generada respecto de su capacidad para controlar sus déficits y deudas. Sin embargo, el gobierno de ese país se encuentra con las manos muy atadas para salir en rescate de su endeble economía. Sencillamente, porque ya está endeudada hasta el cuello: debe más dinero que su PBI anual. A fines del 2007 debía exactamente el 104% de la riqueza que produce anualmente. En 2009 pasó al 110%. Y se estima que para el 2010 el porcentaje se incrementará al 127,3%. De este modo, la península itálica ocupará el primer lugar en el ranking de endeudamiento, superando cómodamente a Grecia, Bélgica, Portugal y el Reino Unido. Italia tiene una deuda de cerca de 1,8 billones de euros. Representa alrededor de un cuarto de la deuda de toda la Eurozona. Esta enorme deuda pone en aprietos a los diferentes sectores económicos del país, ya que pese a las dificultades que atraviesan, no reciben la ayuda que solicitan. En tal sentido, el año comenzó con claras preocupaciones en uno de los sectores clave de su economía: el del automóvil, que en el país es sinónimo del poderoso grupo turinés Fiat. Acuciados por la crisis, España, Portugal y Grecia vieron reducida la calificación de su deuda. Una peor nota supone que los países tienen que pagar más intereses a la hora de restituir el dinero que le prestaron. Y pagar más intereses supone menos recursos para saldar la deuda.

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China se deshizo de bonos de USA por US$ 30.000 millones

China ha vendido una gran cantidad de activos en diciembre y ha dejado de ser el acreedor Nº1 de USA, según ha informado el Departamento del Tesoro: ha caído la compra de bonos a largo plazo y China ha pasado a ser un vendedor neto: se deshizo de más de US$ 30.000 millones de deuda estadounidense. China tiene deuda de USA por US$ 755.400 millones, mientras que Japón acumula US$ 768.800 millones, tras haber ido incrementando poco a poco la compra de bonos en los 2 últimos años. Japón sigue siendo la economía Nº2 del mundo, con un PIB en 2009 equivalente a US$ 5,27 billones pero la economía nipona siente muy de cerca el acecho de China, que con un PIB de US$ 4,9 billones prosigue sin descanso su ascenso. Los expertos vienen manifestando dudas desde hace tiempo sobre lo que podría pasar si China abandona de su papel de acreedor clave de USA, un país que sigue incurriendo en niveles de deuda inusitados. De hecho, las autoridades chinas han empezado desde hace un tiempo a expresar sus "preocupaciones" sobre su tenencias de bonos del Tesoro. Muchos analistas, no obstante, insisten, que la venta de bonos del Tesoro no es un indicio de que Beijing haya perdido la confianza en USA, sino que se trataría de un intento por diversificar su portafolio de inversiones. Esto es no querer ver la realidad. El hecho de que China se esté deshaciendo de deuda estadounidense es una mala noticia para el dólar y para el mercado de deuda pública yanqui. Esto quiere decir que no solo los propios norteamericanos han empezado a “huir” del dólar prefiriendo las cuasimonedas sino que tambien los inversores en bonos han empezado a hacer lo mismo. Los bonos del Tesoro han dejado de seducir a los grandes inversores institucionales privados. Y los grandes inversores extranjeros —principalmente bancos centrales— también estan dando señales de agotamiento. Estas corridas comienzan lentamente, y luego se aceleran al máximo, cuando cunde el pánico. En la última década, China ha utilizado una gran parte de los fondos provenientes de la inversión extranjera para adquirir bonos del Tesoro estadounidense, considerados como una inversión segura, por lo que pasó de tener US$ 79.000 millones a finales de 2001 hasta cerca de US$ 801.500 millones en mayo del año pasado. Desde entonces, China ha reducido su portafolio de bonos del Tesoro de USA en cerca de US$ 46.100 millones. Señores, tendremos la oportunidad de ver un acontecimiento histórico: veremos a una superpotencia desplomarse como un castillo de naipes en tan solo unos meses.

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miércoles, 17 de febrero de 2010

¿Cómo atacan los especuladores?

El Chicago Mercantile Exchange (MERC) nació en 1898 como un mercado de futuros ligado a producciones agrarias. Con ello, formalizando contratos anticipados y cerrando precios a un plazo determinado, los productores se protegían de las malas cosechas y de los vaivenes del mercado y algunos inversores asumían riesgos pero con perspectivas de altas ganancias si sus apuestas sobre el precio del trigo u otros productos resultaban acertadas. El inversor le garantizaba un precio a largo plazo al agricultor partiendo de la premisa de que, según sus estimaciones, la cotización sería aún más alta de lo pactado. El campesino se eximía de riesgos y el especulador se apuntaba el beneficio (o la pérdida) de la apuesta. En 1972 el MERC impulsó, a semejanza de este mecanismo, el primer mercado de futuros sobre divisas -el International Monetary Market (IMM)- aprovechando que en 1971 Richard Nixon había suprimido el tipo fijo de cambios: el patrón-oro. Una vez que las monedas comenzaron a flotar libremente y que su cotización quedó al albur del mercado, era factible crear un mercado donde cotizasen las divisas, al igual que otros instrumentos financieros. Uno de esos instrumentos financieros son los CDS: los crédit default swap, unos seguros que protegen al inversor de un posible impago de deuda. Se trata de un producto financiero derivado que permite cubrirse de las contingencias. Se hace una inversión y se blinda con un CDS previo pago de una prima. Si la inversión resulta fallida y se produce un impago el CDS cubre la pérdida. En caso contrario, el emisor del CDS gana la prima. Pero este producto de ingeniería financiera, que nació para dar estabilidad y seguridad al mercado como herramienta de cobertura de riesgos sobre deuda emitida por empresas y Estados, ha pasado a convertirse en un factor susceptible a su vez de fuerte especulación y en uno de los instrumentos más utilizados para ganar dinero en tiempos de desconfianza generalizada, como ocurre ahora, cuando todos los países han visto acrecentarse sus déficit públicos y la deuda soberana de los Estado tiende al alza por las políticas de estímulo aplicadas contra la recesión. Y más cuando varios países han entrado en suspensión de pagos (Dubai) o en riesgo de hacerlo (Grecia). El mecanismo no es muy distinto al de las apuestas bajistas sobre acciones de empresas. En este caso, a cambio de una compensación económica al titular, se toman en préstamos títulos con el compromiso de devolverlos en un plazo convenido. El especulador vende esas acciones de inmediato en el mercado a su cotización vigente, convencido de que van a bajar de precio y de que podrá recomprarlas a menor coste para devolvérselas en la fecha pactada a quien se las prestó. Otra modalidad más osada consiste en hacer esa misma operación en descubierto, es decir, sin ni tan siquiera haber tomado acciones en préstamo. Con los CDS se puede hacer algo análogo. Porque todo aquello que cotiza también es susceptible de que sea objeto de especulación, es decir, de la búsqueda de beneficios aprovechando las variaciones de los precios o de los cambios. Se pueden contratar CDS sin ni tan siquiera tener un bono o título de deuda que asegurar. Es decir, sin haber asumido el riesgo de la inversión que cubre el seguro contratado. Se adquieren CDS sobre deuda pública emitida en euros -deuda española, por ejemplo-, en la creencia de que la prima de riesgo va a subir y que el valor de esos CDS se acrecentarán. Si eso ocurre, el titular del CDS gana mucho dinero; en caso contrario, pierde lo que le haya costado el CDS. En las últimas semanas quienes hicieron estas apuestas anticipadoras sobre la deuda española ganaron mucho dinero. Cuando, por mera suspicacia, el nerviosismo suscitado por Grecia se propagó a otras economías mediterráneas -como España y Portugal-, los valores de los CDS sobre deuda española a cinco años triplicaron su valor. La especulación no es inocua porque cuando se produce una fortísima concentración de apuestas a la baja sobre un valor, lo habitual es que el valor se deprecie, aun cuando no haya causas objetivas para ello. Es lo que los economistas denominan las profecías autocumplidas. Imponer tendencias y percepciones en el mercado sobre el riesgo de insolvencia de un país es mucho más fácil con los CDS porque su cotización se puede mover con mucho menos dinero que si esa presión se ejerce directamente sobre la deuda pública de esa nación. Por eso se dice que los CDS, que nacieron como un seguro frente a un riesgo de impago, se han acabado convirtiendo en un factor desestabilizador de la confianza. El pirata estadounidense Warren Buffet los denominó "armas de destrucción masiva". El efecto inducido por los especuladores cuando hacen apuestas bajistas sobre un activo y generan corrientes vendedoras poco reflexivas en el común de los inversores, se produce por un efecto manada que está siempre presente en los mercados. Igual que las gacelas salen huyendo cuando lo hace el macho de la manada, sin que ninguna se pare a verificar si existe o no el peligro que las pone en fuga, los ahorradores también toman posiciones en masa o desinvierten de forma apresurada en acciones, monedas o bonos cuando detectan fuertes movimientos de dinero en uno u otro sentido. Se parte de la creencia intuitiva -y muchas veces errónea- de que quienes marcan tendencia lo hacen con información privilegiada, pero con la certeza de que, dispongan o no de ella, cuando los mercados castigan un valor -con motivo o sin él-, el valor cae. Por eso se dice que los mercados siempre sobrerreaccionan (al alza o a la baja) y que si la desconfianza inicial es racional, el pánico que se acaba generando puede ser irracional. Por esta causa, y porque pueden ganar mucho dinero, los especuladores suele tener muy mala fama. Especular es barajar probabilidades y tomar decisiones en virtud de escenarios previsibles pero hipotéticos, tomando decisiones anticipadoras de escenarios futuros, en la creencia de que hacerlo reportará un beneficio elevado operando con las variaciones de los precios, las cotizaciones y los cambios. Pero, como toda decisión fundamentada en expectativas -cumplibles, pero también frustrables- el riesgo es muy alto. Porque no se juega en el ámbito de la certeza sino de la incertidumbre. Y si esto es así casi siempre, en la especulación esa relación se agiganta y el foso entre la seguridad y la inseguridad de que algo ocurrirá se agranda extraordinariamente. Lo que hace atractivo asumir riesgo es la expectativa de una alta rentabilidad potencial si la apuesta es ganadora. En economía la rentabilidad siempre es proporcional al riesgo asumido. Los ataques especulativos pretenden obtener un beneficio propio aunque sea generando destrozos a terceros. El móvil de los especuladores, es maximizar beneficios en cualquier oportunidad sin reparar en el efecto que puedan provocar en otros. Y en ello no ven reparo porque parten de de la premisa de que la economía se mueve por el espíritu egoísta de lucro y porque es habitual que cuando alguien gana, haya otro que pierde. Por lo tanto, cuando las corrientes especuladoras atacan al euro o a la deuda española es porque alguien ha visto en ello una posibilidad de ganancia. Los especuladores atacan siempre (a empresas, a bonos, a países o a monedas) por sus puntos débiles. Son como escualos olfateando la sangre para atacar allí donde está la herida. Se comportan como depredadores cebándose con los que aparentan ser más débiles o tener menores posibilidades de supervivencia. Y hay quienes ven en ello el beneficio de lo que Schumpeter denominaba la "destrucción creadora", que atribuye a la necesidad de que unos se arruinen y otros progresen el estímulo para que la economía avance y mejore por el mismo principio darwinista de la selección de las especies. La especulación surge cuando alguien detecta que un valor bursátil, una moneda o un determinado activo financiero tiene debilidades intrínsecas que, a su juicio, forzarán a su caída o su depreciación. El Sistema Monetario Europeo (SME) ya lo sufrió en 1992, antes de que el euro sustituyera a las monedas nacionales. Las dificultades en la aplicación del Tratado de Maastricht abrió fisuras en la confianza de la futura moneda. El ataque masivo al sistema de cambios entre las divisas partícipes del euro -sujetas a una banda de fluctuación- forzó la salida de la lira y de la libra del SME y la devaluación de la peseta. George Soros ganó 1.000 millones de dólares en su apuesta contra la libra. Ahora la debilidad del euro detectada por los mercados dimana de las dificultades de alguno de sus miembros, sobre todo de Grecia. Su fortísimo endeudamiento, la alteración fraudulenta de sus estadísticas -que ha suscitado el miedo de los inversores- y el riesgo de impago de su deuda colocó al euro bajo sospecha, sobre todo porque es una moneda con una vulnerabilidad congénita: se sustenta sobre una asimetría, de forma que mientras los países tienen de una política monetaria común, no están sujetos a una misma política fiscal más allá de determinados compromisos de no superar ciertos niveles de deuda y déficit. 

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Grecia, con la espada en el ojo

Grecia está atrapada. Por un lado tiene a la Unión Europea mordiéndole los talones para que reduzca un déficit de décadas en apenas 30 días y por el otro están los trabajadores junto a la clase media griega que intentan resistir la condena de ser ellos los que paguen el pato. La crisis griega se generó hace ya 10 años cuando tenía que cumplir los criterios de convergencia para entrar en la Unión Monetaria Europea. Fue, entonces, cuando aparecieron los cuervos de Wall Street y les ofrecieron a los responsables de los sucesivos gobiernos "una contabilidad creativa". Un magnífico negocio para los grandes bancos de inversiones de Wall Street. Con una maniobra que ayudó a Atenas a reducir el déficit mediante la transferencia de pasivo a futuro, Goldman Sachs se ganó más de 300 millones de dólares en comisiones. Fue todo un engaño: cambiaron de lugar las deudas y las pusieron como ganancias a futuro. De esa manera, Grecia cumplía con las demandas de Maastricht para adoptar el euro y el déficit iba a explotar más adelante. Aquel mas adelante, es ahora. Los ministros de Economía de la UE dieron un mes de plazo al gobierno de Papandreu para presentar los primeros resultados positivos de su plan de ajuste. Y le anunció que una misión del FMI irá a Atenas a supervisar el proceso. Le pusieron la espada en el ojo. Si Papandreu quiere que Grecia permanezca en la zona euro y bajar el déficit del 12,75% del PBI hasta un 8,7% en un año, tendrá que lanzar a millones de griegos a la pobreza. Ahora bien, los que están imponiendo las duras sanciones contra Grecia, sus pares europeos, no están en mejor situación. Si, Discépolo tenia razón, el mundo es un “cambalache”. Alemania, la economía más fuerte, no creció en el último trimestre de 2009; Francia se destacó con un tibio crecimiento. Los 27 socios de la UE tuvieron un aumento general de la economía de apenas 0,1%. Los esquemas de la "contabilidad creativa" fueron usados por todos los países de la UE y no sólo Grecia. Los neoliberales arrazaron con cuanto encontraron en los paises que siguieron sus recetas y sus fórmulas. Europa y Norteamerica están en ruinas y la crisis recién comienza.

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martes, 16 de febrero de 2010

¿Cuántas Grecia y España se esconden dentro del mapa de los Estados Unidos?

Desde fines del año pasado la mirada de los inversores está puesta en la delicada situación fiscal de algunos países europeos y el impacto de la misma sobre el desenvolvimiento económico de la Eurozona. En particular, focalizan su atención en Grecia, España y Portugal. Ahora bien, ¿son éstas las únicas economías que podrían enfrentarse a un posible default? Si se analizan - como unidades independientes - los rojos que presentan varios de los principales estados de los EE.UU. y se los compara con los problemas fiscales de los países mencionados precedentemente, la luz de alarma se prende en numerosas zonas de gran renombre. Es decir, la crisis fiscal que impacta en las economías europeas no es exclusiva del viejo continente. Del otro lado del Atlántico, la principal potencia mundial presenta una situación complicada, que se extiende a Estados y Municipios. ¿Cuáles están en la cuerda floja? Numerosas ciudades y municipios de EEUU atraviesan una grave crisis presupuestaria. Ante esta situación, los inversores en bonos municipales están más que atentos a la posibilidad de que ocurra algo que antes parecía una rareza: un default de bonos de un gobierno local. Por ejemplo, Harrisburg, la capital de Pennsylvania, debe u$s282 millones y podría solicitar protección contra sus acreedores el 1º de marzo. Está lleno de municipios atribulados, como ciudad Vallejo, que se acogió a la bancarrota en mayo de 2008. Como parte de este peligroso contexto, California vuelve a estar en el centro de la escena, aunque no está sola. Cabe resaltar que, en todo el país, la recaudación de impuestos durante 2009 registró su caída más notoria en al menos 46 años. Y al menos 30 estados debieron elevar sus impuestos por el deterioro de sus cajas fiscales. Los gobiernos estatales y locales han recortado 132.000 empleos desde agosto de 2008. En este escenario, los problemas fiscales crecen en California, cuyos bonos se degradaron después de que el gobernador Schwarzenegger declarara una emergencia fiscal. Pero este caso no es el único donde un estado enfrenta un déficit inconmensurable: Arizona e Illinois tienen brechas presupuestales por encima del 40% del gasto financiado general proyectado. Las autoridades presupuestales en esos dos estados describen el panorama como "nefasto". Las brechas de Alaska, Nevada, Nueva Jersey y Nueva York son de al menos 30% en cuanto al financiamiento de su gasto general, para el final de este año fiscal. En tanto, otra docena de estados afrontan rojos en sus cuentas de entre 20% y 30 por ciento. Para empeorar el caso, la pérdida de empleos estimula la demanda de los servicios que reciben mayor atención presupuestaria: educación y Medicaid (que ofrece seguro de salud a personas de bajos ingresos). Si nos guiamos por el tamaño de la población y el nivel de desempleo, algunos estados presentan dificultades comparables a los países europeos, como California, Florida, Illinois, Ohio, Michigan, Carolina del Norte y Nueva Jersey. Todos tienen una población mayor a 8 millones de habitantes. Han pedido prestado miles de millones de dólares para pagar los costos de los subsidios por desempleo y el total de desocupados representa más del 10% de la población total. De hecho, todos los estados previamente mencionados superan el Producto Bruto Interno (PBI) de Portugal, Irlanda y Grecia. Cabe destacar que California es la octava economía más grande del mundo. Por su parte, Grecia se ubica en el número 34, España en el 13, Portugal en el 50 e Irlanda en el 56. EE.UU. tendrá que hacer fuertes ajustes que se están resistiendo por la parálisis política. La situación de California no es muy distinta a la de Grecia, en términos económicos. Pero mientras que Grecia representa 1/14 de la economía de la Eurozona, California representa un octavo de la producción total norteamericana. Es decir, cualquier problema de deuda que tenga impactaría directamente en el país como un todo. Los inversores están atentos. Y esta situación de grave deterioro amenaza con instalarse con fuerza progresiva, en la medida que transcurra el tiempo.

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Las cuasimonedas crecen en EE.UU

Algo raro esta pasando. Mientras los bobos en Argentina hacen presión sobre el dólar porque lo usan acomo “refugio”, en EEUU aumenta la gente que le escapa e imprime su propia moneda, convencida de que es mejor que el billete verde. Bien porque -desempleo mediante- ese preciado papel se les hace esquivo, bien porque, aun teniéndolo, desconfían de él. El fenómeno es un síntoma de la desconfianza popular que existe hacia el dólar y un indicador de la persistencia de graves problemas en la economía “líder” en Occidente. Estas monedas locales, fiel al espiritu yanqui, son producto de la iniciativa privada, que apela a ellas como mecanismo de defensa frente a un escenario económico adverso. Se estima que en Estados Unidos hay cerca de una docena de monedas regionales. La mayoría, nacida hace pocos años, al compás de la gestión y del estallido de la peor crisis financiera de las últimas ocho décadas. Entre los casos más conocidos figura el berkshare, una moneda local del pequeño condado de Berkshire, en Massachusetts, que tiene papeles impresos por valor de un total de dos millones y medio de dólares y circula en un millar de negocios locales. Se cambia en una decena de bancos regionales con un beneficio del 5% para quien adquiera los papeles de berkshare que, por cierto, son producidos por una imprenta local que tiene entre sus blasones ser contratista de la Reserva Federal. Se presenta en billetes de 1, 5, 10, 20 y 50 dólares, y lo malo es que no tiene monedas, de modo que el "redondeo" es una amenaza para quien opere con ella. También son populares los ithaca hours, la "cuasimoneda" que -paradójicamente- nació cerca de Wall Street y que hoy prefieren cientos de neoyorquinos para atender sus gastos cotidianos. O los Detroit cheers, fruto de la iniciativa de ciudadanos del conglomerado automotor por excelencia. Y, como tal, castigado por el desempleo industrial. Junto con ellos van los plenties, de Carolina del Norte, papel que, en su impresión, reemplazó el popular In God we trust ("En Dios confiamos") de los dólares, por una leyenda mucho más concreta y próxima: In each other we trust ( "Confiamos el uno en el otro" ), idea que es, después de todo, la esencia de la economía regional que esas monedas expresan. En realidad, en plena crisis económica, lo que parte de esas monedas expresan es un deseo de "compre local", ese deseo que a los liberales argentinos les da nauseas. "Lo bueno que el plenty tiene para nosotros es que no lo puedes gastar en China. Sólo vale aquí, en pequeñas localidades de Carolina del Norte. Y en la medida en que ese dinero se quede aquí y circule por aquí, mejor hará a nuestros negocios", dice una tal Lyle Ellis, empresaria y defensora de la moneda local. La impresión de moneda regional es legal en Estados Unidos, donde el delito sería imprimir dólares, más allá, naturalmente, del desagrado que este fenómeno -aun con su escala- pueda ocasionar en la Reserva Federal cuyo titular, Ben Bernanke, intenta promover en los norteamericanos el ahorro en dólares. "Si yo gasto en plenties, puedo estar tranquila de que mi dinero no irá a parar al bolsillo de ningún ejecutivo de Wall Street, beneficiado con otro bonus de regalo del gobierno federal", añadió Ellis, criticando a los supersueldos que el gobierno de Barack Obama liberó para los ejecutivos, que provocaron la peor crisis en décadas. Susan Witt, una de las creadoras de la cuasimoneda de Massachusetts, dice estar recibiendo llamadas desde todo el territorio de Estados Unidos, con personas que preguntan lo mismo: cómo emitir su propia moneda en su localidad. Si se le da por atenderlos a todos, Bernanke esta en problemas.

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sábado, 13 de febrero de 2010

El gran deudor al que todavía se sigue apostando

Durante décadas –con conmoción política y guerras y periodos de déficit o inflación salvajes- la deuda de EEUU siempre tuvo calificación AAA, el patrón oro de la solvencia crediticia por el cual se conoce a todos los países. Esto fue así hasta que Obama publicó recientemente su presupuesto, con sus proyecciones de grandes déficits estadounidenses durante la próxima década y más. Por asombroso que parezca siguió siendo así luego de publicadas dichas estimaciones. Por supuesto si esos rojos lo hubiera presentado cualquier otro país nadie le prestaría un centavo más. Lo más cercano a una advertencia que recibió Washington fue de Moody´s, un servicio de inversiones que califica la deuda soberana de los países, quien dijo que sin una acción para reducir el déficit las proyecciones para la década incidirán en la calificación triple A de los bonos públicos. Nadie pestañeó, ni el Congreso, ni la Casa Blanca, ni los inversores en el mundo que ¡¡¡continúan comprando bonos del Tesoro para financiar el déficit de este año de 1,6 billón de dólares, a tasas de interés bajas!!!. ¿Cómo se explica esta rareza? ¿Por qué el mundo apuesta a que EEUU superará el atolladero político en que se encuentra y resolverá sus problemas? ¿Cuánto puede durar este halo de invulnerabilidad? Una de las muchas cosas que hacen diferente a EEUU es que emite la moneda mas importante del mundo y siempre puede emitir más, razón por la cual los que invierten en deuda publica tienen confianza en que cobrarán aunque sea en dólares devaluados por la inflación o por tipos de cambio cambiantes. También tiene su valor el hecho de ser el pais con mas poder para hacer daño desde el punto de vista militar. Esto contribuye a explicar por que los inversores extranjeros, incluidos China, pueden denunciar a políticos estadounidenses y a banqueros de Wall Street por crear el desorden actual y no obstante seguir comprando en la siguiente subasta del Tesoro. Esta paradoja de la excepcionalidad estadounidense se vio de una manera inusualmente clara en estos últimos tiempos. Cuando la bolsa tembló debido a las preocupaciones relativas a eventuales impagos nacionales, lo que hizo hablar a todos no fue la montaña de deuda de Washington, el ilíquido matón del mundo. Fue las difíciles situaciones de un puñado de gastadores disolutos en Europa –Grecia, España, Portugal- cuyos montículos comparativos de deuda los transformaron de golpe en riesgos crediticios dudosos.

jueves, 11 de febrero de 2010

Alerta en el Mercado

La crisis financiera global sigue pese a la recuperación de las cotizaciones de activos bursátiles. En estos días, la situación económica de Grecia y la de España reúnen la atención de los analistas, pero también se verifican otras señales también preocupantes, como el estado financiero de los megabancos estadounidenses paraestatales Fannie Mae y Freddie Mac. Las dudas surgen en Washington sobre el futuro de esas entidades de refinanciación hipotecaria, porque son considerados como pozos sin fondo para el presupuesto federal. Pero esos dos bancos sostienen casi todo el mercado inmobiliario estadounidense. Las dos empresas, que publicarán antes de fin de mes unos resultados anuales que se prevén catastróficos, todavía no se han recuperado de la crisis financiera mundial iniciada en 2007, ya que ambas totalizan más de 180.000 millones de dólares de pérdidas. Y sin embargo, la lógica de las autoridades consiste en privilegiar la ayuda al mercado inmobiliario antes que garantizar unas cuentas saneadas. De hecho, las cuentas de Fannie Mae y Freddie Mac, que permiten a los contribuyentes estadounidenses tener o garantizar más de cinco billones de dólares de créditos hipotecarios, son artificiales. Ambos organismos fueron generosos cuando se trataba de adquirir los dudosos títulos apoyados en préstamos hipotecarios de los que todos intentaban deshacerse. Hoy, para compensar las pérdidas desatadas por esta política, gozan, por una parte, de la misma confianza que el Estado federal en los mercados de la deuda y, por otra parte, de un sólido apoyo de la banca central de EE.UU. A pesar de que dependen en gran parte del Estado, Fannie Mae y Freddie Mac siguen cotizando en Bolsa, lo que no es el caso del asegurador AIG, que fue retirado en 2008, cuando el Estado lo salvó de la quiebra mediante aluviones de miles de millones de dólares. El Estado Yanqui no se conformó con sostener el mercado del crédito hipotecario. Por numerosos medios, se ha convertido en el mercado inmobiliario mismo. El proyecto de presupuesto de la Casa Blanca para 2010-2011 incluye otros 25.000 millones de dólares para permitir a ambos organismos reducir sus pérdidas, pero con mayoria republicana el Congreso no lo votará. Asi, la oposición republicana le pondrá fin a la ayuda ilimitada y sin contrapartida del Estado. ¿Y que pasará con los que tomaron creditos hipotecarios?. De patitas a la calle y que Dios te ayude hermano…

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miércoles, 10 de febrero de 2010

Fue Bill Clinton, estúpido

Paul Volcker tiene actualmente 82 años y ganó su fama como presidente de la Reserva Federal entre los años 1979 y 1987, combatiendo la inflación (se redujo del 11.3% al 3.6%) generada por la suba del precio del petróleo. Sus críticos le adjudican el impacto recesivo de la suba en las tasas de interés, utilizada para combatir la suba de precios. Pero durante su mandato en la presidencia del banco central más importante del mundo, se encontraba todavía vigente la ley Glass-Steagall. Dicha regulación bancaria, fue instaurada luego de la crisis de 1930, para separar los bancos de inversión de los bancos comerciales. El poder de lobby de Wall Street, convenció a Bill Clinton para derogarla en 1999; dando origen a los megabancos. El espíritu de la ley Glass-Steagall es que las actividades de banco comercial y de inversión son incompatibles en una sola entidad. Los bancos comerciales que captan depósitos del público, deben tener una regulación más exigente y verse limitados para realizar inversiones de riesgo elevado. Por su parte los bancos de inversión deben poder realizar cualquier tipo de actividad especulativa, pero no existirá rescate para ellos cuando las cosas salgan mal. Sus clientes deben ser considerados inversores capacitados en lugar de víctimas inocentes que necesitan un salvataje estatal. Abolir la ley Glass Steagall fue una mas de las tantas gansadas de ese ridiculo mofletudo (amigo de hacerse atender por las becarias ligeras) que sembraron la semilla del actual desastre económico.

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La economía mundial atrapada entre la espada y la pared

La economía mundial está atrapada entre la deuda pública y los especuladores, que siguen forrándose con jugosas ganancias al apostar contra las monedas consideradas más débiles. Y la debilidad no es otra que el alto nivel de endeudamiento público, creando un círculo vicioso fatal. Japón es el país que acumula el mayor nivel de deuda pública (192,1%), seguido de cerca por Singapur (117,6%), Italia (115,2%) y Grecia (108,1%). Estados Unidos es el caso más serio con una deuda pública que supera el 90% del PIB. Esta es la situación que realmente preocupa; sin embargo es la deuda de Grecia lo que ha dasatado el gran temor de que su caída provoque un efecto dominó hacia otros países europeos como Portugal (75,2%), Irlanda (63,7%) y España (59,5%), denominados PIGS. A estos, algunos añaden Turquía (48,5%), el Reino Unido (68,5%) y Dubai (56,7%), para llamarlos STUPID, por sus iniciales en inglés. En la mayoria de estos países la deuda pública es una cuarta o quinta parte de la deuda total, tal como en el caso español (cuya deuda total llega a 3,6 veces el PIB). Y sus orígenes también acusan una fuerte aceleración en las últimas décadas. Esto demuestra que nunca la economía global fue tan mal encauzada como en estos últimos veinte años, y todo por seguir el ejemplo estadounidense del consumismo y el endeudamiento excesivo, apostando que el libre mercado se encargaría de regularlo todo. Esas fueron las décadas del verdadero derroche; un derroche del cual debe ahora hacerse cargo todo el mundo. La economía mundial, entonces,  se encuentra atrapada entre dos frentes: por un lado los especuladores que no tendrán piedad a la hora de hacer quebrar países o reventar monedas, más aún con las ganas que le tienen al euro, tal como en los años 90 otro especulador llamado George Soros derribó a la libra esterlina; y los problemas propios que generará para los países más endeudados el servicio de la deuda y los intereses, que obligará a subir impuestos retrasando aún más el proceso de recuperación. Si no se encuentran soluciones con prontitud al problema de la deuda el deprimente crecimiento generará un circulo vicioso en el cual la tarea de pagar la deuda resultará imposible. Las soluciones propuestas para Grecia como los recortes en salud, educación y otros programas de bienestar social, dan cuenta del oscuro panorama que espera a aquellos que más requieren la asistencia del Banco Mundial.

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jueves, 4 de febrero de 2010

La depresión americana

El abandono de la misión en la Luna es sólo el símbolo más reciente de la depresión. Quizá su verdadero interés científico siempre haya sido menor, pero cuando el presidente Kennedy anunció en 1961 el proyecto Apolo, se dirigía a una nación sacrificada, optimista y emprendedora que apenas entraba en la segunda década de su preeminencia mundial. Casi 50 años después, un país más cansado, cínico y pesimista escucha la retirada de la carrera espacial con fatalismo europeo. Estados Unidos sufre una crisis de identidad. La esperanza desatada por la victoria de Barack Obama se consumió en la batalla de Massachusetts. El presidente sobrevive pero el mito ha caído. La realidad del paro y la deuda vuelve a centrar crudamente la atención de los norteamericanos, entre los que un 58% cree que las cosas van por mal camino. La presentación, de los presupuestos federales y la constatación de que la economía norteamericana tendrá que soportar un alto déficit durante un largo periodo de tiempo han sido las últimas llamadas de atención sobre el declive inevitable. El Gobierno prevé un gasto de 3,8 billones de dólares en 2011 y un déficit de 1,56 billones de dólares (el 10,6% del PIB) en 2010. Con suerte, el déficit será todavía alrededor del 4% del PIB en 2020. De repente ha cundido el pánico. The New York Times abre sus ediciones de hoy con un alarmante análisis en el que compara la situación norteamericana con el hundimiento de Japón en la década pasada y se pregunta qué posibilidades tiene este país de seguir siendo una gran potencia con semejante déficit. En un editorial titulado "Las duras decisiones pendientes", The Washington Post advierte que EE UU está abocado a "un futuro insostenible". El propio Obama, al anunciar sus cuentas, admitió: "Son unos presupuestos que reflejan la gravedad de los problemas a los que hacemos frente: estamos en guerra, nuestra economía ha perdido siete millones de puestos de trabajo y el Estado está sumergido en una profunda deuda". Dramático panorama, en efecto, para una potencia que después de la Segunda Guerra Mundial representaba una tercera parte de todas las exportaciones mundiales, poseía dos tercios de las reservas de oro y producía la mitad de todos los bienes manufacturados. La preocupación sobre el declive americano no es nueva. La Guerra Fría, Vietnam o el Watergate fueron episodios que dieron lugar a esta misma reflexión. Pero esta vez el entorno es más sombrío: la polarización política es mayor que nunca, la confianza de los ciudadanos en las instituciones públicas alcanza mínimos históricos, los problemas económicos acabarán obligando a reducir la maquinaria militar. En un libro de 2008 titulado "Los Límites del Poder, El Fin del Excepcionalismo Americano", Andrew Bacevich advertía que si los líderes norteamericanos no imponían una política exterior "humilde y realista" el fracaso del papel internacional de EE UU está garantizado. Ese realismo es más urgente que nunca después de ocho años de fantasías imperiales. Cuando le preguntaron a Dick Cheney cómo pretendía pagar dos guerras sin subir los impuestos, contestó: "El déficit no importa ahora". En consecuencia, Bush y Cheney tomaron un país con 200.000 millones de superávit y lo dejaron con 1,3 billones de déficit. Como en el juego, Estados Unidos sólo puede en este momento seguir jugando para tratar de recuperar pérdidas. Obama tiene ahora que seguir endeudándose para pagar las empresas militares heredadas -Afganistán es, además, una cuestión de prestigio y honor- y para sofocar la crisis económica. "El imperativo en estas circunstancias es crear empleo y acelerar el crecimiento a corto plazo", ha explicado el principal asesor económico del presidente, el inepto Lawrence Summers. Sobre el terreno, eso se traduce en una gran batalla ideológica en la que nadie, en realidad, actúa con la responsabilidad que exige al contrario. La derecha no quiere subir los impuestos, la izquierda no quiere reducir el gasto público, aunque es evidente que ambas cosas son necesarias a la vez para atajar el déficit. 

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EE.UU. ataca en tres frentes a China

Es célebre el carácter reposado de la cultura china. Trate de alterar sin motivo a uno de sus ciudadanos y recibirá a cambio la más absoluta indiferencia. Pero no se le ocurra pincharle donde le duele, y si lo hace, al menos esté preparado. Igual es la diplomacia de su gobierno: más allá de sus fronteras es pacífica y negociadora, un ejemplo de "poder blando" siempre más atento al gesto que a la palabra. Pero que a nadie se le ocurra cuestionarla sobre sus asuntos internos, y menos aún sobre su integridad nacional, la legitimidad del Partido Comunista o la libertad política y social, pues en ese caso la cólera del régimen no tendrá fin. EE.UU. y Europa solían permitirse esos lujos en el pasado, pero desde que China maneja los hilos de la economía mundial (en silencio, fiel a su carácter) las críticas a los puntos débiles del régimen fueron remitiendo hasta casi desaparecer. El riesgo de perder miles de millones de dólares en contratos e intercambios comerciales es ya demasiado elevado, y hasta Barack Obama fue acusado de servil en su visita de hace dos meses a Beijing. Por eso sorprende tanto que Estados Unidos haya abierto la caja de Pandora china tan de repente y con tal vigor. Se trata de un bombardeo sin precedentes, un ataque inesperado e intolerable para China. Primero fue el caso Google y las críticas de Hillary Clinton a la censura informativa en el gigante asiático. La semana pasada el Congreso norteamericano hizo resurgir el conflicto de Taiwán al aprobar una importante venta de armas, lo que dificulta aún más el sueño de Beijing de reintegrar la isla a su mandato. Y ahora es la eterna figura del Dalai Lama, considerado un terrorista por el gobierno chino, la que aparece para reunirse con Obama en Washington a invitación de la Casa Blanca. ¿Casualidad o provocación? Una u otra, de lo que no hay duda es de que EE.UU. ha agarrado el pacífico avispero chino y lo ha agitado con furia, apretando donde más le molesta.

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miércoles, 3 de febrero de 2010

El lobo pierde el pelo, pero no las mañas

El FMI sigue fiel a sus viejas consignas. Ahora acaba de decir, a través de su economista jefe Olivier Blanchard, que se necesitan "grandes sacrificios" en España, Portugal y Grecia. Esto es, por supuesto, "bajar salarios", aclaró. Blanchard leyó en el manual del buen fondomonetarista y repitió que "restablecer la competitividad" en esos países "implica ajustes penosos" … para los asalariados. El titular del FMI, el también francés Strauss-Kahn, llegó al sillón principal de la entidad para, dijo, reformarla. No parece haberlo logrado. En plena explosión de la crisis, el FMI salió a "socorrer" al Este europeo, donde estaban muy expuestos bancos de Europa Occidental. Obviamente llamó a un gran tijeretazo a sueldos y jubilaciones. A Rumania, para citar un caso, le indicó que debía hacer una "reforma del sistema de salarios del sector público", así como de "las jubilaciones que ejercen enorme presión" al presupuesto. Argentina lo supo desde siempre. Su primer crédito stand by (el país fue al Fondo tras el golpe militar de 1955) se concedió al gobierno de Arturo Frondizi y en un año, si el dólar subió 190% y la inflación 135%, el salario lo hizo sólo 58%. En 1962, Argentina no pagó y el FMI cortó el chorro hasta que Federico Pinedo (abuelo del actual diputado) lo restituyó en 1962. Ese año, el desempleo saltó al 10% y la capacidad fabril cayó 50%, recuerda Aldo Ferrer en su clásico "La economía argentina". Todo siguió así hasta 2005. Ahora le toca el turno a España, Portugal y Grecia, que como estan con "problemas en sus finanzas públicas", reciben la conocida receta fondomonetarista, es decir, un salvavidas de plomo. La Cadena de Ondas Populares de España (Cope), que suele expresar opiniones del conservador y opositor Partido Popular y de la Iglesia, entrevistó a Blanchard. Esas naciones, indicó, "deben bajar sueldos para ser competitivos", al no poder devaluar por sí mismas por estar ligados al euro. Blanchard, que además del FMI es un académico del instituto MIT de Cambridge, explicó: "Ahora Portugal, España y Grecia tienen serias dificultades" que "implican ajustes muy penosos". Opinó que la Eurozona tiene "un problema presupuestario" en especial en ese trío. En efecto, si se miran las estadísticas de la UE, mientras el déficit fiscal promedio fue en 2009 de 7% del PBI, en España fue de casi 12% y en Grecia, de 13%. Para tomar como parámetro, en EE.UU. el déficit ronda el 10% del PBI. En Latinoamérica, en cambio, hubo superávits de casi 8% promedio. Ellos coincidieron con la etapa en la que prácticamente no hubo vínculo crediticio con el Fondo Monetario. Desde luego esto no es casual. En la crisis argentina de 2002, otro célebre MIT, un h.d.p llamado Rudi Dornbusch, fallecido ese mismo año, sugirió que en vez de la Casa Rosada debía gobernar aquí un comisionado extranjero, como en Austria después de la II Guerra Mundial. Entonces, los liberales argentinos lo aplaudieron de pie y hoy todavía, lo lloran.

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Islandia Globalizada

Visto desde la Argentina, Islandia es un país exótico ubicado en el Atlántico Norte, del que se conoce bastante poco, más allá de sus volcanes, glaciares y la cantante Björk. Pero los problemas financieros que está teniendo la han ubicado en el incómodo papel de candidato a un proximo colapso. Hoy, la economía está muy endeudada, la inflación alcanza el 7% anual (con una meta del 2,5%), la moneda (el krona) se depreció 22% contra el euro desde principios de año y el banco central acaba de subir la tasa de interés al 15% anual como mecanismo para sostener la moneda y contener la inflación. Encima, el país tiene sólo u$s 2.000 millones de reservas para defenderse de un ataque especulativo. Islandia tiene una superficie y población similares a las de La Pampa y un PIB como el de Santa Fe. Islandia es uno de los países que mejor supo "aprovechar" la globalización financiera y ahora está pagando las consecuencias de su propia estupides. En los últimos años, la economía creció al 5% en promedio (muy alto para Europa), gracias a la llegada de capitales externos y a una política de compras de empresas sostenida con alto endeudamiento. Sus tres principales bancos (Kaupthing, Landsbanki y Glitnir), que financiaron la expansión, aprovecharon las bajas tasas de la era Alan Greenspan para salir a comprar activos en el exterior. Sólo en 2007, gastaron u$s 10.000 millones en adquisiciones, lo que favoreció el crecimiento, pero al mismo tiempo hizo que se convirtieran en propietarios de activos por un valor récord, similar a ocho veces el PIB de Islandia, como si el Nación, el Francés y el Santander Río salieran a comprar empresas latinoamericanas por el equivalente de dos bolsas de San Pablo. Además, las compras que se hicieron fueron cruzadas, por lo que cualquiera de estos grandes bancos islandeses tiene participaciones en los demás y en casi todas las empresas importantes del país. Lo que significa que si cae uno, arrastra al resto de la economía. Y el gobierno no cuenta con reservas suficientes para convertirse en prestamista de última instancia. Por otra parte, ningún país puede soportar demasiado con un déficit en cuenta corriente superior al 10% del PIB sin caer en una crisis general. EEUU va por el 6 %, en el caso de Islandia, este déficit supera hoy el 16% del producto. Con la escasez de crédito por la crisis subprime, las calificadoras comenzaron a rebajar las notas de la deuda soberana y de los principales bancos, que en pocos meses pasaron de tener un spread de menos de 50 puntos a 800 puntos (similar al de la deuda del Bear Stearns antes del salvataje). La reacción lógica del banco central se vio cuando decidió llevar su tasa al 15%, como forma de defender la moneda y frenar la inflación. Pero el reducido tamaño de la economía y la falta de recursos hacen que Islandia pueda ser presa de un ataque especulativo, por lo que los analistas se preguntan si el gobierno será capaz de rescatar a sus bancos, altamente endeudados, sin recurrir a los mercados internacionales de crédito, hoy virtualmente cerrados. Sin embargo, a pesar de encontrarse en una situación parecida a la de la Argentina de fines de los ‘90, Islandia sigue siendo un país misterioso para la mayoría de los argentinos: cuesta imaginarse que la mitad de sus habitantes haya leído la última novela de su escritor más famoso (¿quien es hoy el escritor argentino mas famoso y si existe alguno cuantos los han leido aqui?) o que no existan mafias, corrupción, y que en el último año se hayan reportado solamente dos homicidios. Pero tal vez la crisis subprime termine con todo esto y les aporte costumbres más globalizadas.

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martes, 2 de febrero de 2010

Guerra Comercial

EE.UU. importa millones de dólares en productos chinos cada año, lo que le repercute en la Balanza de Pagos por cuenta corriente teniendo un impacto negativo de un 6% aproximadamente en relación con su PIB (Esto es la diferencia negativa entre los bienes y servicios que exporta e importa Estado Unidos). Actualmente al estar cada día el dólar más débil, el Gobierno chino interviene directamente sobre su moneda devaluándola a la par que el dólar, y de esa forma no dejar de exportar productos baratos a los EE.UU. Esta es la causa por la cual los yanquis han dejado de importar muchos productos europeos, donde los bienes y servicios se han ido encareciendo en los últimos meses por la fortaleza del euro y la debilidad del citado dólar. Además de seguir exportando los productos igual de baratos a EE.UU., China consigue que las empresas americanas sigan introduciendo inversiones directas en el gigante asiático. Consecuencias de estas inversiones, la creación de empleo y riqueza en China en detrimento de la creación de los mismos puestos de trabajo en el país norteamericano. Por estas razones de peso, la reacción del Gobierno americano no se ha hecho esperar, y ya ha amenazado a China con sancionarla comercialmente sino aprecia el yuan. Pero la respuesta del Gobierno chino ha sido tajante: Si se ataca a los productos chinos China respondería con la “opción nuclear”, esta opción no es otra que una guerra económica. Por todos es sabido que con el mismo dinero americano que se pagaban las importaciones chinas, China ha ido adquiriendo deuda estadounidense se calcula que por valor cercano a 1.000 millones de dólares y que ha ido manteniendo el déficit americano. Ahora China no se deja amedrentar por la primera gran potencial mundial, y ante una posible sanción económica, China vendería de golpe todos los bonos americanos, por lo que las consecuencias económicas a nivel mundial serían catastróficas, de ahí que la comparación con una “opción nuclear” no parezca tan desmesurada. Las principal consecuencia sería que el dólar caería en picado, por lo que el precio de muchos productos que importa EEUU se tornarían prohibitivos y como esos productos no los podrian fabricar en el interior mediante un mágica y repentina sustitución de importaciones, esto iría acompañado de grandes tasas de inflación. ¿Se atreverá China a llevar a cabo tal opción si sigue el acoso americano?.

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lunes, 1 de febrero de 2010

China imparable

En 2009, China se puso a la cabeza de sus antiguos competidores -Dinamarca, Alemania, España y Estados Unidos- al convertirse en el mayor productor mundial de turbinas eólicas, y está preparada para expandirse aún más durante el presente año. En los últimos dos años, China dejó a atrás a Occidente en la fabricación de paneles solares y se posicionó como el mayor fabricante del mundo. El país también pone gran empeño en la construcción de reactores nucleares y las más eficientes centrales eléctricas de combustión de carbón. Esos esfuerzos para dominar la tecnología de las energías renovables plantean la posibilidad de que en un futuro Occidente deje de depender del petróleo de Medio Oriente para volcarse en los paneles solares, turbinas eólicas y otros equipos de fabricación china. La mayoría de los equipos de energía llevarán la inscripción Made in China. Estados Unidos y otros países han comenzado a ofrecer incentivos para el desarrollo de sus propias industrias de energía renovable. Sin embargo, muchos ejecutivos chinos y occidentales pronostican que China ganará la carrera de tecnologías energéticas. En esa carrera, el país asiático cuenta con la ventaja de ser el mayor mercado mundial de equipamiento energético. Las corporaciones multinacionales han respondido al veloz crecimiento del mercado de China con la construcción de grandes fábricas en territorio chino. La danesa Vestas acaba de completar en el nordeste de China, el mayor complejo manufacturero de turbinas eólicas del mundo y ha transferido la tecnología para construir generadores y controladores electrónicos de última generación. El gobierno chino espera que para 2020, el 8% de la energía que produce el país provenga del viento, el sol y la biomasa. En la actualidad, en China y Estados Unidos esa producción es inferior al 4%. La política energética es una prioridad central de los máximos dirigentes chinos. El gobierno anunció la semana pasada la creación de la Comisión Nacional de Energía, un "superministerio" integrado por miembros del consejo de ministros y encabezado por el propio primer ministro, Wen Jiabao. La principal ventaja de China es su demanda interna de electricidad, que crece a un ritmo del 15% al año. Para cubrir esa demanda en la década en ciernes y según las estadísticas de la Agencia Internacional de Energía, China deberá aumentar su capacidad de generación energética casi nueve veces más que Estados Unidos. Así que mientras los estadounidenses suelen pensar que tienen el mercado más grande del mundo en muchas industrias, el mercado chino de equipamiento energético eclipsa holgadamente al de Estados Unidos. En Estados Unidos, con frecuencia las empresas de energía se enfrentan a la disyuntiva de adquirir equipos de energía renovable o seguir operando plantas que se alimentan con hidrocarburos que ya han comprado, pagado, y ya están construidas. En China, por su parte, las empresas de energía tienen que comprar grandes cantidades de equipo nuevo todo el tiempo para satisfacer el imparable aumento de la demanda, y las energías alternativas, en especial la eólica y la nuclear, tienen precios cada vez más competitivos.

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