domingo, 21 de enero de 2007

¿Por qué se pelean el campo y el gobierno?

Las retenciones apuntan al abastecimiento de la población, mientras los grandes productores piensan en el exterior.

Por eso el Gobierno nacional mantiene una fuerte disputa con los grandes productores agropecuarios buscando contener la inflación.

El punto en cuestión es el precio de las materias primas, el consumo interno y las exportaciones. Por eso, la ministra de Economía Felisa Miceli había anunciado que implementará subsidios por unos 500 millones de dólares anuales a los principales productos de consumo interno, que surgirán de un aumento de cuatro puntos en las retenciones a la soja (400 millones) y de un aporte del Estado nacional (100 millones).

De esta manera, Kirchner pone énfasis en el abastecimiento nacional, ya que apunta a preservar los salarios.

Los productos alcanzados por la medida son los derivados del trigo, la soja y oleaginosas, esto pretende evitar que las alzas en los precios internacionales afecten el bolsillo de los argentinos.

Pero la intervención del Estado, cuestionada por la dirigencia neoliberal, recibió el rechazo de las entidades rurales más poderosas, que denuncian la pérdida de importantes cifras, por la retención de parte de las ventas en dólares o euros.

¿Cómo lucha el Gobierno contra la inflación?

Sube las retenciones a la soja para frenar los precios.

Crea un fondo de US$ 500 millones para subsidiar el consumo de pan, pollo y carne vacuna.

Aumenta en 4 puntos porcentuales las retenciones que se aplican a las exportaciones de la soja con el fin de integrar un fondo por un total de US$ 500 millones.

Con ese dinero, el objetivo es subsidiar el consumo interno de productos derivados del trigo, el maíz y el girasol, y frenar el aumento de los precios del pan, los fideos, el pollo (alimentado básicamente con maíz), la carne vacuna (en particular, por los animales que se engordan con granos) y la leche, a raíz del incremento de los precios internacionales de los granos.
Con esta medida las retenciones a las exportaciones del grano de soja pasarán del 23 % al 27 %, en tanto que los derivados de ese cultivo, su aceite y harina, aumentarán del 20 al 24 por ciento. Hoy el Gobierno obtiene US$ 3.000 millones (casi US$ 2.000 millones en soja) por los impuestos a las exportaciones del campo.


¿Cómo funcionará el sistema?

Por ejemplo, los molinos harineros comprarán el trigo a su valor de mercado y la diferencia para que no aumenten el pan, los fideos, y la harina les será subsidiada por este mecanismo para que no haya ninguna modificación de los precios de estos bienes básicos de la canasta alimentaria. Cada molino recibirá el subsidio en función de sus compras para la producción destinada al mercado interno.

Con el fondo, que se nutrirá con US$ 400 millones de retenciones a la soja más US$ 100 millones que aportará el Tesoro Nacional, el Gobierno buscará, además, lograr que los productores puedan acceder al precio lleno para su trigo. Por los controles oficiales hoy los compradores no pueden pagar más de $ 370 la tonelada del cereal, cuando en el mundo cotiza más y la capacidad real de pago hoy rondaría los $ 430. Con el nuevo fondo, que administrará la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), otorgando por ejemplo un subsidio a los molinos, la demanda debería pagar el precio real.

El campo se prepara para una cosecha récord

Crecerán las exportaciones tanto por precio como por cantidad. El sector tendría ingresos adicionales por 4.000 millones de dólares.

La Secretaría de Agricultura calcula que la producción agrícola de la Argentina se ubicará esta temporada muy cerca de las 90 millones de toneladas. Está claro, a esta altura, que el campo obtendrá un nuevo récord que lo colocará muy cerca de su objetivo público número uno: las 100 millones de toneladas. Al campo -esta vez sí- le faltarán diez para el peso.

Semejante volumen de granos será mayor en casi 14% al de la cosecha previa, superará en 6% el anterior récord de la campaña 2004/05, y prácticamente duplicará el registro de diez años atrás, cuando el país producía 45 millones de toneladas.

Hay una segunda cuestión, quizás más importante: el valor de esa cosecha. Y es que en los últimos meses, el mercado internacional de granos viene mostrando síntomas de un recalentamiento semejante al que se registró una década atrás, con el pico histórico de precios sucedido entre 1996 y 1997. Algunos expertos se animan a predecir que hay condimentos como para que los cereales repitan ese movimiento, aunque suena apresurado. Por lo pronto, respecto de un año atrás, la soja y el girasol muestran alzas cercanas al 15%, el trigo sube cerca del 25% y la estrella es el maíz, que ha trepado un 50% en unos pocos meses.

La combinación de una cosecha récord con precios considerados excelentes da pie a un segundo pronóstico por parte de la Secretaría de Agricultura: que el sector agroalimentario podrá exportar este año como nunca antes, aportando la friolera de 24.671 millones de dólares, con un salto del 24.1% con respecto a 2006. Los granos y sus subproductos harán un gran aporte de divisas, con más de 16.300 millones. Pero a este segundo logro colaborará también el amplio abanico de productos que salen del campo y que, en el común de los casos, también viven tiempos de bonanza. Incluída la carne vacuna, que tras los traspiés del año pasado volverá a exportarse con ganas: Agricultura estima que se embarcarán unas 650.000 toneladas, por 1.397 millones de dólares. Sería otro récord.

El pico de precios agrícolas de una década atrás encontró a la economía argentina encorsetada por la convertibilidad y aún así, según diversos economistas, permitió retrasar un par de años el inicio de la fuerte recesión de 1998, que luego condujo a la crisis de 2001. Hoy, en cambio, el Gobierno mantiene el alto tipo de cambio y la cosecha doblará a la de aquellos años. El contexto resulta óptimo: el doble de negocios y a tres pesos por dólar.

Existe además la sospecha de que a diferencia del ciclo 1996/97, en la que los precios se dispararon por una pésima cosecha internacional que dejó tecleando la relación entre stock/consumo, ahora hay motivaciones más estructurales que fundamentan esta escalada de los commodities agrícolas.

Por caso, una de las causas que dieron origen a la disparada del maíz ha sido la fuerte demanda que existe en los Estados Unidos de ese cultivo para la producción de etanol, el sustituto vegetal de las naftas, y que ha superado por primera vez en 2006 los volúmenes disponibles en ese país para la exportación.

Algo parecido, aunque de manera menos explosiva, sucede en Europa con el biodiesel, elaborado a base de los aceites de soja o colza. En el caso del poroto que ocupa más de la mitad del área sembrada en la Argentina, un factor estructural sigue siendo la sostenida demanda desde China.

La Unión Europea, en tanto, sigue desmantelando gradualmente su arsenal de subsidios, en especial aquellos que diez años atrás alteraban los mercados de exportación. Tampoco cuenta ya el bloque con sus dañinos stocks de carne. En paralelo, hay una serie de países que están logrando pingües ganancias de su explotación petrolera, y que ahora han decidido que llegó el momento de comer bien con proteínas animales. Argelia y Venezuela son actualmente los principales compradores de los lácteos argentinos; Rusia lo es de carne.

Por estos tiempos todo parece diseñado a la medida de la Argentina, cuyo histórico rasgo distintivo ha sido siempre el tener elevados excedentes exportables de alimentos. Para atender su consumo, de su cosecha de granos no tiene necesidad de tomar más que apenas un 15/20%; de la producción de carne y leche sobran cerca de una quinta parte. Puntos más o menos, lo mismo sucede con el conjunto de las economías regionales.

Pelea en el Paraíso

Pese al promisorio escenario que delatan todos estos indicadores, pocas veces en la historia de la Argentina se han visto niveles de tensión entre las autoridades y el sector agropecuario como los que se registran en la actualidad.

Frente a estos números, y a los ojos del observador circunstancial, no cabe explicación posible para tal grado de belicosidad, que se expresó con contundencia durante el paro de nueve días que, a fines de 2006, protagonizaron tres de las cuatro gremiales del campo, con un alto acatamiento por parte de los productores.

Los tambores de guerra podrían volver a sonar antes de que pasen los calores de este verano, ya que el Gobierno acaba de definir una suba de las retenciones a la soja, que eleva de 23,5 a 27,5% la porción del negocio de la que se apropia el Estado en el caso del poroto (en aceites y subproductos, el derecho de exportación pasó de 20 a 24%).

El objetivo de dicha medida es compartido, al menos en los discursos, por todos los actores de esta pelea: generar un fondo cercano a los 500 millones de dólares para subsidiar a los sectores alimenticios que atienden el mercado doméstico, y evitar que el alza internacional de los granos llegue también a los mostradores, genere inflación y afecte al consumidor. El problema es quién pone la plata.

La del campo y el gobierno es, en definitiva, una pelea por ver cómo se distribuye la alta rentabilidad de la actividad agropecuaria, en especial la que está por venir en este contexto de altos precios de los granos y cosecha récord.



Las teorías económicas que atravesaron la historia del país


La Argentina es el único país importante en el mundo que hasta la crisis de 1929 era considerado como país desarrollado y que descendió luego ostensiblemente en su posición relativa en el mundo, tanto en su nivel de ingresos, como en su participación en el comercio mundial.

Argentina se había insertado exitosamente en el siglo XIX en la economía mundial, organizada sobre la idea de que el comercio internacional ayuda a aumentar el crecimiento de la actividad económica.

La crisis de 1929 provocó un serio cuestionamiento de esta idea de los beneficios del comercio internacional y dio lugar a que muchos países eligieran la vía del "crecimiento hacia adentro". En Argentina predominó esta concepción del mundo a partir de los años 30.

Apenas finalizada la Segunda Guerra Mundial los economistas comenzaron a preocuparse por el problema del crecimiento económico desde dos puntos de vista que cuestionaban:

1. Cuáles eran las condiciones para lograr un crecimiento sostenido de las economías desarrolladas, pues tenían la convicción de que la recesión de los años 30 había sido superada por la producción para la guerra, pero que una vez finalizada esta, las oportunidades de inversión y, por lo tanto de crecimiento no crecerían a ritmo sostenido y elevado;

2. Cuál era la explicación de las diferencias en los ingresos per cápita entre los países desarrollados y los subdesarrollados.

Los primeros desarrollaron lo que se conoce como "teoría neoclásica del crecimiento económico", que explica el proceso a través de modelos que intentan reproducir el mundo real, y aceptan que la inserción en el comercio mundial permite un crecimiento más rápido de la economía nacional.

Los segundos estaban convencidos que el desarrollo es un proceso complejo, que no puede ser encuadrado en los términos de un modelo que contiene sólo relaciones entre variables económicas, aunque estén vinculadas por sofisticadas ecuaciones matemáticas.

Centro y periferia
En América latina se gestó a fines de los 40 la "teoría del deterioro de los términos del intercambio" de Prebisch, que tuvo una influencia decisiva en la concepción de la estrategia para el desarrollo económico en toda América Latina, en especial en Argentina.

Prebisch aceptaba la propiedad privada de los factores de la producción, pero sostenía que los frutos del comercio internacional no se distribuirían equitativamente entre los países desarrollados (centro) y subdesarrollados (periferia).

Criticó el esquema de división internacional del trabajo: "A América latina venía a corresponderle como parte de la periferia del sistema económico mundial, el papel específico de producir alimentos y materias primas para los grandes centros industriales".

Cambios de paradigmas
A fines de los años 60 se desvaneció el interés de los economistas en las causas del crecimiento/desarrollo de las naciones que había surgido en los 40, porque los países desarrollados crecieron a un ritmo elevado y sostenido durante los treinta años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, y porque, al contrario, en los países subdesarrollados no se había logrado disminuir la brecha del subdesarrollo.

Harry G. Johnson hizo en los 70 un brillante análisis que aportó los lineamientos de las reformas de los 80. Decía que desde la Segunda Guerra Mundial hubo errores importantes en la concepción del proceso de desarrollo económico. "Se le asignó un carácter estrechamente económico, con descuido del hecho de que la sociedad es una trama interconectada de aspectos económicos, políticos y sociales", señaló entre otros errores.

Estos errores resultaron como fruto de la combinación de varias corrientes de experiencias e ideas. "Las experiencias condicionantes y primordiales fueron la gran crisis de 1929-1933 y la incompleta recuperación ulterior. Esta crisis produjo un efecto colateral que ha tenido especial importancia en el pensamiento latinoamericano respecto del desarrollo, elaborado a partir de aquella depresión: el derrumbe de los precios mundiales de los productos primarios", agrega.

La revolución keynesiana
Si el capitalismo había fracasado, ¿cuál era entonces, la alternativa? La respuesta fue: el planeamiento, de la mano de la revolución keynesiana.

La importancia atribuida por Keynes a la inversión privada, en tanto que elemento inestable del sistema, originó la impresión que se necesitaba cierto tipo de planeamiento de la inversión si es que se quería obtener una buena administración económica, y de que la inversión era la clave de la solución de casi todos los problemas sociales.

El arribo de la globalización
En el período 1960-1980 ocurrieron acontecimientos importantes que cambiaron la forma de organizarse y relacionarse los países desde el punto de vista de la producción, las inversiones y el comercio: el "milagro asiático", el fracaso de las economías planificadas socialistas y capitalistas, la tercera revolución industrial, y la globalización financiera y económica.

Una de las contribuciones más ingeniosas e influyentes que reflejó el nuevo mundo globalizado es la de Porter, que desarrolló el concepto de competitividad en una economía globalizada, como dependiente de la competitividad de las empresas.

Durante los 70 y los 80 Argentina estuvo inmersa en una gran inestabilidad política e institucional y aferrada a la misma estrategia de crecimiento "hacia adentro". Pero a partir de 1989 cambiamos abruptamente, y sin la adecuada preparación, aplicamos una apertura comercial indiscriminada, cambiamos del rol del Estado a través de las privatizaciones y la desregulación de la economía, y adoptamos el régimen de convertibilidad del peso.

El país creció hasta 1998 a pesar de las sucesivas crisis en esos años, pero a partir de allí, unidos a una rigidez en la aplicación de los pilares de las reformas económicas, condujeron a la profunda crisis Argentina de 1999-2002.

En 2002, en lugar de hacer un cuidadoso balance de los éxitos y fracasos de los 90, volvemos cambiar en forma abrupta, y sin preparación previa nuestra estrategia de crecimiento.

Fuente: Diario La Capital

sábado, 20 de enero de 2007

¿Cómo hacen los que hacen?

Finlandia, uno de los países más desarrollados del mundo, empezó exportando madera, luego pasó a producir y exportar muebles, más tarde se especializó en el diseño de muebles, y finalmente pasó a concentrarse en el diseño de tecnología, que era mucho más rentable. El ejemplo más conocido de este proceso es la compañía Nokia, una de las mayores empresas de telefonía celular del mundo. Nokia comenzó en 1865 como una empresa maderera, fundada por un ingeniero en minas en el sudeste de Finlandia. A mediados del siglo XX ya diseñaba muebles, y empezó a usar su creatividad para todo tipo de diseños industriales. En 1967 se fusionó con una empresa finlandesa de neumáticos y otra de cables, para crear un conglomerado de telecomunicaciones que hoy se conoce como Nokia Corporation y que tiene 51.000 empleados y ventas anuales de 42.000 millones de dólares. Es el equivalente a cinco veces el PBI anual de Bolivia, y más del de Ecuador.

Algo parecido sucedió con la multinacional Wipro Ltd., de la India, que empezó vendiendo aceite de cocina, y hoy es una de las empresas de software más grandes del mundo. El empresario Azim Premji -conocido como el Bill Gates de la India- llegó a ser el hombre más rico de su país, y el número 38 en la lista de los más ricos del mundo de la revista Forbes, transformando radicalmente su empresa familiar. Estaba estudiando ingeniería en la Universidad de Stanford, EEUU, cuando murió su padre en 1966 y tuvo que regresar a su país a los 21 años para hacerse cargo de la empresa familiar, Western India Vegetable Products Ltd. (Wipro). La compañía estaba valuada entonces en 2 millones de dólares, y vendía aceites de cocina en supermercados. Premji inmediatamente comenzó a diversificarse, empezando por producir jabones de tocador.

En 1977, aprovechando el vacío creado por la expulsión de IBM del país, empezó a fabricar computadoras. El negocio fue prosperando, y la compañía comenzó a producir software hasta crearse una reputación de empresa innovadora, con gente creativa. Hoy, Wipro Ltd. tiene ingresos anuales de 1.900 millones de dólares por año, de los cuales el 85% proviene de su división de software, y el resto de sus departamentos de computadoras, de lámparas eléctricas, de equipos de diagnóstico médico y -aunque parezca un dato sentimental- de jabones de tocador y de aceites de cocina. La empresa ha triplicado su número de empleados desde 2002, a 42.000 personas, y su sede de la ciudad de Bangalore está contratando un promedio de 24 personas por día.

Como Nokia y Wipro, hay cientos de ejemplos de grandes compañías que nacieron produciendo materias primas y se fueron diversificando a sectores más rentables. El viejo debate sobre si es bueno o malo producir materias primas es un falso dilema. La pregunta válida es cómo aprovechar las industrias básicas, para usarlas como trampolines para los sectores más modernos de la economía. La experiencia de China, Irlanda, Polonia, la República Checa y otros países demuestra que hay que invertir más en educación, ciencias y tecnología para tener una población capaz de producir bienes industriales sofisticados, servicios o productos de la economía del conocimiento.

Andrés Oppenheimer

Fuente: Diario de Cuyo

La competitividad tecnológica

¿Cómo explicar que Holanda produce y exporta más flores que cualquier país latinoamericano? Tal como lo señaló Michael Porter, un profesor de Harvard, América Latina debería ser el primer productor mundial de flores: tiene mano de obra barata, un enorme territorio, mucho sol, grandes reservas de agua y una gran variedad de flora. Y, sin embargo, el primer productor mundial de flores es Holanda, uno de los países con menos sol, territorio más pequeño y mano de obra de la más cara del mundo. La explicación es muy sencilla: lo que importa hoy en la industria de las flores es la ingeniería genética, la capacidad de distribución y el marketing.

Otro ejemplo es el de Starbucks, la empresa de locales de café más grande del mundo. Nació en los Estados Unidos en la década del 60, y hoy tiene 6.500 tiendas de café en los EEUU y otros 1.500 locales en 31 países. Según el académico Enríquez Cabot, de cada taza de café, de 3 dólares que se vende en locales norteamericanos, apenas 3 centavos van al productor de café latinoamericano.

Lo que se cotiza en la nueva economía global no es el acto de plantar la semilla ni la tierra donde es sembrada, sino la creación de la semilla en laboratorios genéticos. "Todavía creemos que el petróleo, las minas o las costas marinas son lo más importante. Lo cierto es que, en términos económicos, es más fácil cometer errores cuando eres un país grande y rico en recursos naturales que cuando eres pobre y estás aislado", dice Enríquez Cabot.

Efectivamente, la mayoría de los políticos y académicos latinoamericanos sigue recitando de que sus países tienen el futuro asegurado por ser poseedores de petróleo, gas, agua u otros recursos naturales. Lo que no dicen, quizá porque lo ignoran, es que los precios de las materias primas -incluso tras haber subido considerablemente en los últimos años- se desplomaron en más de un 80% en el siglo XX, y actualmente constituyen un sector minoritario de la economía mundial.

Mientras en 1960, cuando gran parte de los actuales presidentes latinoamericanos se formaron políticamente, las materias primas constituían el 30% del producto bruto mundial, actualmente representan apenas el 4 por ciento. El grueso de la economía mundial está en el sector de servicios (68%) y el sector industrial (29%). Las empresas multinacionales de tecnología como IBM, o Microsoft, tienen ingresos muchísimo más altos que las que producen alimentos u otras materias primas. Mientras que a principios del siglo XX diez de las doce compañías más grandes de los EEUU vendían materias primas (American Cotton Oil, American Steel, American Sugar Refining, Continental Tobacco y U.S. Rubber, entre otras), en la actualidad hay sólo dos en esa categoría: (Exxon y Philip Morris).

Lamentablemente, América Latina sigue viviendo en la economía del pasado. La mayoría de las grandes empresas siguen en el negocio de los productos básicos. Las cuatro mayores de la región -Pemex, PDVSA, Petrobras y Pemex Refinación- son petroleras.

Mi opinión: Una buena parte de Sudamérica centra sus negociaciones comerciales con los EEUU y Europa en exigir mejores condiciones para sus exportaciones agrícolas, algo legítimo y justificado, pero que desvía la atención de los gobiernos de la necesidad de exportar productos de mayor valor agregado.

Brasil y Argentina hacen bien en exigir la eliminación de los subsidios agrícolas, pero concentran sus energías en apenas una de las varias batallas comerciales que deberían librar. Se esfuerzan en ampliar su tajada del 4% de la economía mundial, en lugar de iniciar una cruzada interna para aumentar la competitividad de sus industrias y entrar en la economía del conocimiento del siglo XXI.

Andrés Oppenheimer

Fuente: Diario de Cuyo

jueves, 18 de enero de 2007

El Gobierno irlandés destina fondos a investigación académica

El Gobierno de Irlanda ha anunciado la inversión de 190 millones de euros para la financiación de la investigación académica.


La aportación de fondos se realizará entre los años 2007 y 2010 con el fin de fomentar la capacidad, infraestructuras y competencias de investigación de los centros de educación superior de todo el país. Quedan recogidos en el ámbito de la dotación las artes, humanidades, ciencias sociales, tecnología, ingeniería, materiales y todo el espectro científico.

La dotación anunciada, perteneciente al cuarto ciclo del Programa público de investigación en instituciones de tercer nivel (PRTLI), marca el inicio de la Estrategia de ciencia e innovación 2006-2013. La iniciativa tiene como finalidad que, para 2010, Irlanda se sitúe en la vanguardia de la sociedad del conocimiento, tomando como criterio la excelencia en ciencia, tecnología e innovación.

«El desarrollo de una economía del conocimiento es condición previa a la generación de la riqueza necesaria para poder competir en los mercados mundiales y construir una sociedad mejor. La clave del éxito está en promover en Irlanda habilidades de investigación de categoría mundial, tanto en ciencias como en humanidades», asevera Mary Hanafin, Ministra de Educación y Ciencia.

Aunque la prioridad la tiene la oferta de altas cualificaciones tan necesarias para guiar la economía del conocimiento, el programa PRTLI servirá como marco para promover la transferencia de conocimiento de los centros de investigación a la industria, y la formación de alianzas entre la enseñanza superior, la empresa y los interlocutores sociales.

«El mantenimiento del crecimiento económico dependerá de la captación de investigadores extranjeros muy cualificados combinada con el establecimiento de un dinámico sistema nacional de innovación. La creación de un entorno y recursos con potencial para atraer y retener a investigadores de calidad constituye un objetivo de primer orden del PRTLI 4», explica la Señora Hanafin.

Esta dotación es la más reciente de las aportaciones del Estado irlandés a la infraestructura de investigación del país. Según se desprende de un estudio reciente del Organismo de educación superior (HEA) y el Consejo estratégico y consultivo para la empresa, el comercio, la ciencia, la tecnología y la innovación (Forfás), esta inversión, al transformar la base de investigación de Irlanda, ha aumentado la influencia del país en el mundializado entorno de la investigación.

Sin embargo, el déficit histórico de las inversiones en infraestructuras es un freno a la equiparación de Irlanda con otros países desarrollados. En 2004, el gasto irlandés en I+D de la educación superior ascendía al 0,40% del PNB, frente a una media del 0,43% en los países de la OCDE y la UE, situándose Irlanda en el puesto 14 de un total de 30 países. Para acortar distancias, el informe recomienda la ampliación de la base de investigación en la educación superior, la inversión en determinados sectores prioritarios y la consolidación de inversiones.

Fuente: Cordis Noticias

miércoles, 17 de enero de 2007

El ascenso del euro ¿una amenaza para el rol del dólar?

El euro subió un 11% frente al dólar en el 2006. Los analistas dicen que entró en su "mayoría de edad" y que seguirá subiendo, pero que no le quitará al dólar su papel de moneda favorita de las finanzas.


Isabel Stratta.

Después de bastante tiempo de ser señalada como la anciana achacosa, la economía de Europa está creciendo y, como repiten muchos analistas, "sorprendiendo". La OCDE, en su último panorama semestral levantó las estimaciones de crecimiento de la eurozona: del 2,2% al 2,6% para el año pasado y del 2,1% al 2,2% para el 2007.

Puede que no suene enorme. Pero, en el mismo informe, el club de los países ricos bajó las expectativas para Estados Unidos: un 3,3% de crecimiento para el 2006 (y no un 3,6%), y un 2,4% para el 2007, bastante lejos del 3,1% que en el primer semestre se esperaba.

El nuevo brío de la economía europea es una de las razones por las cuales el euro ganó valor frente al dólar el año pasado y, según muchos pronósticos, seguirá haciéndolo este año.

Lo que los mercados están tomando en cuenta no es sólo el cambio en las tasas de crecimiento sino, especialmente, cómo puede traducirse eso en políticas monetarias. Se espera que el Banco Central Europeo (BCE) suba este año las tasas de interés de la eurozona como lo estuvo haciendo con regularidad a lo largo del último año, para mantener la vigilancia frente a la inflación.

Respecto de los Estados Unidos, en cambio, las expectativas son inversas: la mayoría de los análisis dan por descontada una o más bajas de la principal tasa de referencia de la Fed, al menos en el segundo semestre, al compás de la desaceleración de la economía. "Nunca, desde el nacimiento del euro en 1999 se dio una situación en la que el BCE y el Banco de Inglaterra estuvieran en medio de un ciclo de aumento de la estrictez monetaria mientras que la Reserva Federal marchaba en una dirección inversa", estimó Ashraf Laidi, un analista de CMC Markets de Londres. Es ese contraste inédito de políticas monetarias lo que explicó los embates contra el dólar en la última fase del 2006, independientemente de que las tasas de Reino Unido y la eurozona todavía estén por debajo de sus similares estadounidenses.

A lo largo del 2006, la moneda norteamericana perdió un 11% de su valor frente al euro y un 14% respecto de la libra. Si mantuvo su valor frente al yen japonés —y aun lo acrecentó levemente— fue no tanto gracias a la fortaleza de la economía estadounidense como a la voluntad del Banco de Japón de mantener el yen bajo para favorecer la competitividad de sus exportaciones, estimó el premio Nobel Paul Samuelson.



Reservas

En octubre, Emiratos Arabes Unidos, la segunda economía del mundo árabe, dio indicios de que, con el tiempo, reduciría sus tenencias de dólares casi a la mitad. El gobernador del banco central dijo que la parte del dólar en su canasta de reservas externas podría descender a un rango del 50-90%. Hoy el 98% de las reservas de 25.000 millones que tiene el país están en dólares, y sólo el 2% está en euros.

Esas declaraciones se sumaron a señales ya dadas por países como Suiza, Rusia y Venezuela, en el sentido de que buscarían reducir la exposición en dólares de sus reservas. Por su parte, Irán, que es el cuarto productor de petroleo del mundo, sugirió la posibilidad de facturar en euros sus despachos de crudo, actualmene cotizados en dólares.

Se trata, sin embargo, de movimientos que todavía son relativamente pequeños en un mercado mundial en el que 2,5 billones de dólares se compran y venden por día. Y aun cuando en el 2006 el fortalecimiento del euro haya actuado como un catalizador de esas tendencias, ningún experto pronostica todavía un baño de sangre para el dólar; sí una mayor tendencia de los bancos centrales a diversifcar, con la misma lógica y por las mismas razones que cualquier inversor privado tiende a hacerlo.



El dinero que más circula

En diciembre, cuando se acercaba a sus cinco años de vida como papel moneda, el euro atravesó un umbral significativo: el valor de sus monedas y billetes que circulan en el mundo superó al de los dólares, según cálculos realizados por el diario Financial Times. El euro le arrebataba así un laurel a la veterana moneda estadounidense.

Según ese cálculo, el circulante en euros (sin contar las reservas guardadas por los bancos centrales) tocó los 787.000 millones de dólares en diciembre, cerca del doble de lo que sumaban las monedas nacionales en el momento de su extinción.

Parte de ese dinero está en el exterior, llevado por turistas en su vuelta a casa, o usado por países ajenos a la Unión Europea que de hecho adoptaron el euro (como Kosovo y Montenegro) o ahorrado por ciudadanos de países que no pertenecen a la UE pero esperan un día sumarse a ese club. Según el Banco Central Europeo, entre el 10 y 20% de los billetes y monedas de euro estan fuera de su zona de origen.

El fenómeno es el de una maduración del euro como moneda, coinciden distintos analistas. Incluso algunos toman como evidencia de esa mayoría de edad el hecho de que la reciente trepada del euro no haya levantado furiosas quejas entre los países europeos que exportan hacia afuera de la eurozona. Salvo en Francia, últimamente se oyeron pocas quejas contra el euro fuerte, aunque los analistas no descartan que el tono podría subir en el caso de que la euromoneda siga subiendo.



Dilemas chinos

En el 2006, cada indicio de que algún país diversificaba sus reservas bastó para achatar el valor del dólar. Pero también es cierto que si el dólar se debilitara, ayudado por expectativas negativas sobre la economía estadounidense o por las ventas de los bancos centrales, EE.UU. no sería el único damnificado. China y otros países tienen una enorme cantidad de bonos en dólares (con la cual de hecho vienen financiando el aumento extraordinario del déficit estadounidense). En octubre, según las últimas cifras del Tesoro, China poseía 345.000 millones de dólares en títulos estadounidenses, más que cualquier otro país excepto Japón.

Si el Banco Central de China abriera la canilla de sus dólares, correría el riesgo de hacer desplomar el valor de sus propios activos. Para fines de octubre, las reservas externas chinas, multiplicadas por dos en dos años, ascendían al billón de dólares.

A su vez, un derrape del dólar conspiraría contra la política de la propia China de mantener el yuan bajo para aumentar la competitividad de sus exportaciones.

El consenso entre los economistas es que, aún vapuleado, el dólar sigue siendo la moneda de preferencia y lo seguirá siendo en un plazo previsible. Es la que más se usa para pagar commodities y para comerciar (hasta Francia y Alemania todavía usan el dólar para un tercio de sus exportaciones). "Es la divisa preferida por los inversores del mundo que ponen su riqueza en acciones y bonos o en depósitos bancarios fuera de sus países. Y todavía representa los dos tercios de las reservas externas oficiales de los estados de todo el mundo", destacó en diciembre el econo mista Robert Samuelson, en un artículo que, sin embargo, se titulaba sugerentemente "Los peligros de un dólar en la cornisa".



Todos hablan de Europa

"Europa fue el éxito silencioso de la economía mundial en el 2006", corearon los diversos balances que se realizaron al finalizar el año. Aluden sobre todo a Alemania, que además de seguir firme en su papel de primer exportador de mundo, está disfrutando de un período de gracia en el que las empresas tienen confianza, los consumidores gastan y el desempleo baja.

El retrato, clásicamente pintado por los medios económicos más influyentes del mundo, de una Europa anciana y achacosa que a duras penas camina detrás de unos ágiles y desregulados Estados Unidos y de una joven e impetuosa Asia, se está modificando. La "sorpresa europea" fue repetidamente elogiada por la revistaThe Economist, que en un número reciente incluso puso en tela de juicio la idea generalizada de que la economía estadounidense es más productiva que la del viejo Mundo.

Pero, más que los vaivenes de un supuesto match Europa vs. EE.UU, es probable que sean los grandes movimientos tectónicos de la economía mundial los que estén ayudando a modificar, estructuralmente, la posición del euro en los intercambios y los atesoramientos. A kilómetros de Europa, el verdadero "gran relato" de esta década y este comienzo de siglo es el ascenso de China a potencia económica mundial (a fines del 2004 se situó cuarta, por encima del Reino Unido). Aún así, la moneda de China no reúne las condiciones para servir de valor de refugio a otros países, una posibilidad que el euro sí puede disputar, aunque sea en bocados muy graduales, al dólar estadounidense.



Pronósticos

El euro empezó el 2006 a 1.19 dólares y lo terminó a 1,31. Su valor al cierre del viernes era de 1,29 dólares, después de un repunte del dólar en la segunda semana de enero propiciado por la caída del precio internacional del petróleo. Los pronósticos sugieren que este año mantendrá o acrecentará en algún grado su valor frente al dólar. En la estimación de economistas del ING Wholesale Banking de Londres, llegaría a 1,38 dólares este año.

Su mayor valor hasta el momento fue el de 1,36 dólares, alcanzado en diciembre del 2004.

Fuente: Clarín


sábado, 6 de enero de 2007

En la economía del conocimiento, las universidades son el instrumento del desarrollo

En la economía del conocimiento las universidades son el instrumento del desarrollo. Las Universidades son instituciones imprescindibles para el crecimiento de la sociedad, más allá de los contextos específicos de cada nación.

Lejos de verse rebasadas o subordinadas a otros desarrollos que están dentro del proceso de generar y aplicar conocimientos, las universidades deben entender la dinámica mundial y reforzar su compromiso con la investigación científica, porque ahí es donde se producen los saberes.

Quien genera conocimiento empieza a tener ventajas, a adelantarse, porque después se exportan, aplican, patentan, registran y usufructúan, en sí, se recorre toda la cadena que hace que algunos países y, dentro de ellos, algunas instituciones sean las que tengan realmente el mayor control sobre ellos.

Se habla de la economía del conocimiento porque a partir de éste se transfiere y se vuelve sofisticado en sus posibilidades y potencialidades, es decir, pasan a ser el valor agregado en una casi inimaginable gama de bienes y servicios.

Los países que le dan dicho valor a estos rubros son los que dominan la economía mundial y tienen mayores posibilidades de mejorar su productividad y competitividad, además de encontrar las capacidades reales para activar sus mercados internos y producir más y mejores fuentes de trabajo.

Esto es lo que ocurre en el mundo y una de las partes más claras de la interdependencia global en la que estamos inmersos. La forma en que el conocimiento deja de ser algo reservado para ciertos espíritus puros y refinados, como fue en el pasado, y se convierten en un elemento fundamental, es una asignatura absolutamente ineludible para las naciones.

Sin embargo, hay países que se quedan a la zaga de estos conocimientos aplicados, patentados, registrados, exportados y derivados en todas las formas de presentación posibles, pero con un costo creciente, lo cual hace que una parte del mundo no pueda ser siquiera consumidora de estos servicios por carecer de recursos.

El 20 por ciento de la población del orbe controla el 80 por ciento de la economía; y no es casualidad que ese porcentaje se concentra en los países que tienen universidades y centros de generación del conocimiento. Para ello, dedican una parte importante de su Producto Interno Bruto (PIB) a la investigación y al desarrollo.

Estas naciones se dan cuenta con claridad de que en los próximos años el que tenga mayor capacidad para el avance científico y tecnológico es el que tendrá la mayor productividad, competitividad e influencia en la economía mundial.

Y se pueden citar como ejemplos los casos de India, China y la Unión Europea. Esta última se preocupa, reagrupa y hace compromisos para que en 2010 sus países integrantes dediquen hasta el tres por ciento de sus respectivos PIB en este rubro. Sólo así podrán competir con Estados Unidos, Japón y las nuevas economías asiáticas.

Los Estados escandinavos van más allá y son los que puntean el crecimiento. Dedican proporciones masivas de sus recursos públicos a la educación, la investigación y el desarrollo.

La Universidad debe estar bien preparada para responder, desde el punto de vista jurídico, administrativo, técnico, financiero y político, a los procesos complejos como la propiedad intelectual, los derechos de autor, las patentes y las transferencias de tecnología, los cuales tienen una dinámica propia y compleja, que puede avanzar cuando se asume como una nueva cultura dentro y fuera de la institución.

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¿Qué es la economía del conocimiento?

Para los países desarrollados el conocimiento ha sido un factor importante en su desarrollo. Tanto, que ahora se aprecia como parte del sistema económico. En los últimos 20 años la información y el conocimiento han ido desplazando la importancia del capital en la creación de riqueza. La economía del conocimiento está basada en una interrelación de educación, conocimiento, ciencia y tecnología, siendo éstos los principales motores de las economías. El crecimiento económico, entonces, es impulsado por la acumulación de conocimiento. Para ello, es necesario cambiar nuestra forma de pensar, formas de medir nuestro desempeño, nuevos métodos de contabilidad e implementar la cultura de trabajo en equipo. Actualmente el capital humano juega un papel importante en el crecimiento del PIB en los países de primer mundo. Detrás de estas personas hay una educación, capacitación, habilidades de investigación y habilidades de auto-aprendizaje, entre otras características. De acuerdo a investigaciones del Ministerio de Desarrollo Económico de Nueva Zelanda, más del 60% de los trabajadores en las economías desarrolladas son "trabajadores con conocimiento", que manipulan e interpretan información en lugar de maquinas. Entre ellos se incluye a arquitectos, banqueros, investigadores y maestros.

Diferencias con la Economía Tradicional

La economía del conocimiento difiere en algunos aspectos de la economía tradicional. Dentro de esta teoría:

· El conocimiento es la forma básica del capital. Para crear capital se necesita conocimiento y experiencia.

· La información y el conocimiento pueden ser compartidos y se transfieren a quien los demande.

· El valor de las empresas está basado en sus activos intangibles, en la capacidad de auto-aprendizaje de sus empleados, en la capacidad para innovar procesos y patentes que forman una ventaja competitiva y difícilmente pueden ser copiados por los competidores.

¿En dónde se está implementando?

Modelos de desarrollo basados en el conocimiento se han estado aplicando en diversos países y no necesariamente desarrollados. Por ejemplo, personas de la India se han convertido en una fuerte fuente de empleo para las firmas de alta tecnología de Sillicon Valley. Actualmente en el Distrito de Madrás (India) se ha establecido una meta para que toda su población tenga conocimientos de computación para el año 2008. En otros países, los gobiernos juegan un papel importante estimulando el conocimiento en sus economías, haciendo fuertes inversiones en sistemas de información y servicios "on-line". En base a reportes del Departamento de Relaciones Exteriores y Comercio de Australia, la economía de este país ha tenido tasas importante de crecimiento en base a la creación de miles de empresas en los sectores de telecomunicaciones y computación, donde se ha fomentado el uso de tecnologías de información por parte del gobierno y la desregulación de la industria de telecomunicaciones, teniendo un impacto positivo en su balanza comercial. En Estados Unidos existen diversas organizaciones, financiadas tanto por la iniciativa privada como el gobierno, para fomentar la economía del conocimiento en distintos lugares y enalteciendo las capacidades de cada región. Tal es el caso del estado de Ohio, donde existe una iniciativa para el reconocimiento de la economía del conocimiento (Ohio's KEA Initiative), dónde se hacen estudios y publicaciones acerca de lo que son capaces los trabajadores de Ohio de realizar, su conocimiento, sus fuerzas y lo que el estado requiere para llegar a formar parte de la economía del conocimiento.

Centro de Investigación y Desarrollo en Economía y Finanzas

Escuela de Negocios y Humanidades

Tecnológico de Monterrey

Dr. Tonatiuh Nájera

Lic. Armando Rodríguez

Comentarios: tonatiuh.najera@itesm.mx

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