La denominada "guerra de divisas" ha apuntado a una caída del dólar estadounidense frente a las principales monedas del mundo. Tal situación, no sólo es tolerada por el gobierno de los Estados Unidos, sino que en buena parte ha sido alentada, en su intento por mejorar la contribución de su sector exportador al proceso de reactivación económica. En los últimos 10 meses el dólar se desplomó 15,2 % respecto de seis divisas de los principales socios comerciales de EEUU: Euro, Yen, Libra, Franco Suizo, Dólar Canadiense, Corona Sueca. El desempeño de la divisa estadounidense estuvo influido por la política monetaria expansiva de la Reserva Federal (FED), al mantener en mínimos históricos las tasas de interés y emitir fortísimas cantidades de dólares al mercado. Esta política dispendiosa se encuentra dentro de una estrategia protegida por el Fondo Monetario Internacional (FMI), encaminada a revaluar las monedas de los países con superávits comerciales, lo que deriva en una caída del dólar frente a otras divisas, al presentar un fuerte desequilibrio en sus cuentas fiscales y externas. Adicional factor que contribuye a mantener bajo presión de baja al dólar estadounidense, es la existencia de un altísimo endeudamiento externo (102 % del PIB), que con la abultada emisión de moneda, se va "derritiendo" o licuando. Señal de que la caída no incomoda - irresponsablemente - al gobierno de EEUU es, que prácticamente en ningún lugar de ese país se ven muestras de descontento por su comportamiento. Menos aún se muestra la intención de intervenir en el mercado de divisas para dar soporte al dólar. La divisa ha presentado su mayor caída en relación al Euro retrocediendo el 20,5 %, desde Junio de 2010. Este descenso se acentúo en los últimos días a raíz de que el diferencial de tasas de interés favorece al Euro, cuyo Banco Central aumentó el 7 de Abril en 0,25 % (25 puntos básicos), la tasa de referencia, para evitar la inflación. Ello, podría poner en riesgo a la reactivación de la región y dificultar el proceso de ajuste de los países periféricos (Grecia, Irlanda, Portugal, España, Italia) con mayores problemas de endeudamiento. El importantísimo desequilibrio de EEUU, convulsiona con inflación y recesión la economía global en su totalidad, ya que el dólar es "moneda patrón", y en virtud de ello, su emisión debería ser cauta, prudente, responsable, para que el mundo pueda desarrollarse en un concierto de estabilidad, crecimiento y justicia. Frente al despropósito de una moneda "patrón" flexible y ambigua, los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), países en franco crecimiento, que representan el 40 % de la población mundial y cerca del 20 % del PIB del Planeta, están en la programación del establecimiento de líneas de crédito mutuas en sus monedas locales, omitiendo en su gestión al Dólar Norteamericano, exigiendo adicionalmente, entre otras cosas importantes, la reformulación del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, organismos, que evidentemente, responden a los intereses de EEUU.
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sábado, 23 de abril de 2011
miércoles, 20 de abril de 2011
El sueño americano al revés
El polvo ha ido cubriéndolo todo. La devastación urbana de EE UU tiene una particularidad: una vez vista, es imposible de olvidar. Detroit, capital de la industria del automóvil y paradigma de esa decadencia, tiene hoy menos habitantes que en 1910, barrios enteros semivacíos, edificios desocupados, un paisaje descorazonador. Washington conserva un enorme encanto y sin embargo en las afueras -barriadas de nombres sonoros, Hyattsville, Lanham, Riverdale- no es difícil encontrar esas casas llenas de polvo, con el moho avanzando de forma imparable en su interior, con ese grado de abandono que hace inútil el cartel que anuncia que algo extraño está pasando en la capital de la primera potencia económica del mundo: desahucio. A 15 kilómetros de esa casa, la flamante sede del FMI alberga una montaña de cifras en las que puede seguirse el rastro que han dejado esas cicatrices inmobiliarias de Riverdale y Detroit en la economía estadounidense, y también la otra cara de la moneda, el negativo de esa historia, que discurre al otro lado del mundo. El informe de Perspectivas Económicas del FMI constata que China va a adelantar a EE UU. La novedad está en el cuándo: el PIB chino en paridad de poder adquisitivo -un ajuste estadístico que permite comparar las cifras teniendo en cuenta lo que puede comprarse con el mismo billete de dólar en un país y en el otro- será el primero del mundo antes de lo que nadie pensaba, en 2016. China ya superó a Japón en paridad de poder de compra hace años, aunque tuvo que esperar a 2010 para que el volumen total de su economía -sin ese ardid estadístico, en dólares contantes y sonantes- fuera el segundo del mundo. Algo parecido sucederá con EE UU: Goldman Sachs calcula que China se convertirá en la primera potencia en datos absolutos en 2027. Un cambio en la cabeza de la economía mundial es un evento raro que suele venir acompañado de enormes shocks. EE UU desbancó a Reino Unido hace un siglo, y ese avance estuvo vinculado a conflictos y a varias sacudidas económicas, antes del sorpasso (1873, en una crisis financiera con un extraño parecido con la actual) y después (1929 y la Gran Depresión). Esta vez no es diferente: la crisis que dio comienzo en ha dejado heridas en el sistema financiero y en el sector inmobiliario norteamericano. En el año 2009, el PIB estadounidense cayó el 2,5%; China creció el 8,7%. Aunque la pujanza china viene de antaño: en las tres últimas décadas EE UU ha crecido una media del 2,8%; China, del 10%. Por primera vez en la historia un país relativamente pobre y que no deja flotar su moneda será la primera potencia. Se trata de una simple cuestión de tamaño. 1.300 millones de personas arrojan cifras avasalladoras. Un total de 300 millones de chinos pasarán del campo a la ciudad y requerirán centenares de miles de viviendas y grandes inversiones en infraestructuras. El final de la hegemonía estadounidense ya se anunció dos veces en el siglo XX. Primero fue Rusia, luego Japón: el fiasco fue total en ambos casos. Tampoco China tiene el panorama despejado. En el país impera una suerte de capitalismo manchesteriano, pésimas condiciones laborales y flujos migratorios a los centros industriales. Un vecino de Riverdale explica la historia del polvo acumulado en una casa desahuciada del arrabal de Washington: "El negocio de la familia empezó a ir de mal en peor y la hipoteca comenzó a subir. El sueño americano, pero al revés".
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domingo, 17 de abril de 2011
Rebelión Vikinga
Luego de años de escuchar la catilinaria de que Argentina no paga, Argentina desfalcó a los jubilados italianos, alemanes y japoneses, resulta notable el silencio mediático en torno a los acontecimientos de similar tenor en Islandia, país que en consulta popular decidió no pagar con fondos públicos la deuda contraída por el mayor banco islandés con inversores ingleses y holandeses. El secretario jefe del Tesoro británico, Danny Alexander, expresó su decepción ante el rechazo de los islandeses a pagar 5.000 millones de dólares (unos 3.700 millones de euros) por el colapso de los bancos islandeses en 2008 a causa de la crisis, a Reino Unido y Países Bajos. Así, los islandeses se han negado por segunda vez al pago de la deuda de sus bancos y a indemnizar a los británicos y holandeses afectados por la quiebra del banco online Icesave, dependiente de Landsbanki, uno de los tres bancos islandeses que fueron a la quiebra en 2008. En el momento de la crisis, Londres y La Haya devolvieron la totalidad de los ahorros que sus ciudadanos tenían en el banco, un dinero que piden ahora al estado islandés y que equivale a un tercio de su PBI. Tanto Reino Unido como Holanda han amenazado con bloquear la entrada de Islandia en la UE si la deuda no es devuelta. Los islandeses consideran que no tienen que hacerse cargo del fraude bancario, cuestión que inquieta a la Unión Europea, que ve en esta postura un virus peligroso. Es que está en marcha y en ciernes la llamada revolución de las cacerolas, el ejemplo islandés, al que se agarra cada vez más gente en la periferia de Europa, por la irritación que provoca el empeño de Bruselas y el BCE en defender a los bancos, aun a costa de una oleada de austeridad y recortes draconianos. Que los islandeses rechacen de nuevo pagar de su bolsillo su crisis bancaria confirma cuánto y lo bien que aprovechan la formación que reciben de su sistema público de educación, que por cierto ayudó en 2009 a que la ONU lo señalara como el tercer país más desarrollado del mundo. Que en el norte de Europa se vistan por los pies y sostengan que quien la hace la paga entra dentro de lo justo. Los bancos, con su siempre tan ávida especulación financiera, crearon esta crisis económica y pretenden que la pagen solo sus modestos usuarios, mientras que sus consejeros engrosan sus bolsillos y los cómplices necesarios como los políticos miran para otro lado. El precio que va a pagar Islandia por su valentía es no ingresar en la zona euro. Islandia ha descubierto una forma particular de salir de la crisis económica, la de negarse a pagar las deudas contraídas por sus bancos y rechazar heroicamente que los ciudadanos soporten las consecuencias de una gestión financiera nefasta. Y más aún, esto lo ha conseguido el pueblo islandés solito, negando a su Gobierno la autorización para pagar las deudas, constituyéndose en actor directo de su democracia. Es una revolución, dicen, tanto económica como democrática: por vez primera el pueblo toma en sus manos la gobernación y adopta decisiones sabias y justas que ponen a cada uno en su lugar. No como en Grecia, Irlanda, Portugal o España.
viernes, 15 de abril de 2011
Estados Unidos: o elevan los impuestos a los ricos ahora o se preparan para una revolución social
Las revoluciones se construyen a lo largo del tiempo, una masa crítica, un punto de deflagración. Luego, se inflaman repentinamente, de manera impredecible. Al igual que en Egipto, que comenzó en la página de Facebook de un joven ejecutivo de Google. Y se hacen virales, rabiando incontrolablemente. No se pueden detener. En Estados Unidos, esa revolución está configurada alrededor de la ilusión de súper riqueza dominante. Sabemos que a los súper ricos no les importa. El 1% superior lleva vidas privilegiadas, no les preocupa mucho. Sus familias hacen vacaciones en los mejores centros turísticos. Sus mayores preocupaciones son encontrar el mejor maestro de Pilates, el mejor masajista, los mejores cirujanos, las mejores escuelas privadas. Ellos no se preocupan por el subyacente deterioro de los Estados Unidos o del mundo, excepto en lo abstracto, porque no se ven directamente afectados por él. Eso no quiere decir que no se conmuevan, que no sean conscientes o que no hablen de los problemas que se suscitan. Pero lo que principalmente les preocupa es proteger y mejorar sus posiciones económicas y sociales, garantizando el buen vivir de sus familias. Y absolutamente nada mas. Esta actitud es delirante, mortal y, sin embargo, omnipresente en los Estados Unidos. Ese 1% superior cree honestamente que es inmune, que está protegido de las consecuencias no intencionadas de apabullar a los estadounidenses por tres décadas con la cantinela del libre mercado y el chorreo de las doctrinas Reagan que los hicieron súper ricos. Están convencidos de que las mismas doctrinas los protegerán de la inevitable depresión que se viene. ¿Por qué? Debido a que tienen megadólares guardados. Sus 'provisiones' para el largo plazo. Viven en recintos cerrados, custodiados por mercenarios. Ellos creen que van a seguir viviendo muy bien en una depresión. Pero el resto de EEUU no. Y aún así, a los súper ricos no les importa, excepto en lo abstracto, porque no se ven directamente afectados. Mubarak, Gadafi, Ali, Assad, incluso los sauditas, también vivían en el espejismo de los súper-ricos. Y lo venían haciendo desde hacía mucho tiempo. Pero ya vemos que eran vulnerables. Estaban maduros, como para una revolución. Ellos, también creían sinceramente que estaban protegidos por Dios, elegidos para la gran riqueza terrenal, disfrutando de sus grandes ejércitos. Entonces, de repente, de la nada, una nueva generación educada, desempleada y frustrada se volvió en su contra, se rebeló, reclamando su parte de los beneficios económicos, las oportunidades, y provocando las revoluciones, en busca de retribución. Hay un paralelo entre la tasa de desempleo del 25% entre los jóvenes revolucionarios de Egipto y el 21% de los jóvenes trabajadores de EEUU. Los jóvenes serán los más afectados por los reajustes presupuestales de los gobiernos, pero no los únicos. Uno de cada cinco estadounidenses está desempleado o subempleado. Una de cada nueve familias no puede hacer el pago mínimo de sus tarjetas de crédito. Una de cada ocho hipotecas está atrasada o en ejecución. Uno de cada ocho estadounidenses sobrevive con cupones de alimentos. El sueño estadounidense se está convirtiendo en una pesadilla. Pronto va a implosionar.
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martes, 12 de abril de 2011
Estados Unidos: o declara el default o sufre una híperinflación
Millones de personas no se han dado cuenta que las clases ultra ricas estan usando la Reserva Federal, el gobierno de los Estados Unidos, los bancos y el sistema central bancario alrededor del mundo para convertir al dólar americano, así como a otras monedas, en dinero tóxico. Hoy, los principales bancos del mundo están tratando de mantener el sistema monetario a flote haciendo lo mismo que causó la crisis: crear demasiada deuda e imprimir mucho dinero tóxico. La mayoría de la gente en los Estados Unidos se comporta como un avestruz, escondiendo sus cabezas debajo de la arena, con la esperanza de que los líderes del gobierno resuelvan sus problemas. Pero los líderes que causaron la crisis todavía están en sus cargos. Son los menos menos capacitados para encontrar soluciones. En 1971, Richard Nixon, por entonces presidente de los Estados Unidos y sin la aprobación del Congreso, retiró la paridad que unía al dólar con el oro. A partir de ese momento, el dólar dejó de ser dinero para convertirse en deuda. Luego de aquella fecha, los Estados Unidos pudo usar dólares falsos para pagar la deuda. El dólar americano va a perder su estatus global. Los Estados Unidos tendrán que declarar el default sobre sus obligaciones de deuda o imprimir más moneda, como hizo Alemania en los años 20, causando hiperinflación. Ningún líder político puede salvar a los Estados Unidos. Ninguno de sus líderes es capaz de sacar a los Estados Unidos de la crisis.
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viernes, 8 de abril de 2011
Las calificadoras de riesgo
Las calificadoras de riesgo no advirtieron a nadie sobre la caída de imperios como Enron, Lehman Brothers o AIG. Es más, hasta el mismo momento en el que mordieron el polvo, esos gigantes con pies de barro exhibían sus mejores recomendaciones. Y, pese a errores tan garrafales, nadie las ha oído entonar ni siquiera algo parecido a un mea culpa. Ahora se pasean por Europa sacudiendo los cimientos del Estado del bienestar con cada nueva rebaja. Y eso porque los clamorosos fallos cometidos en el pasado no han erosionado ni un ápice su poder. Las “calificadoras” se dedican a recortar sin piedad las calificaciones de la deuda de algunos países europeos (España, entre ellos) en el peor momento, causando con ello un gran daño a sus ya vapuleadas finanzas públicas. Porque la consecuencia más inmediata de una rebaja de rating es el encarecimiento de la refinanciación de una deuda a la que, con esa losa a la espalda, no le queda otra que multiplicarse de manera exponencial. Son solo tres las que se reparten el pastel de las calificaciones en el mundo: Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch. El tridente controla más del 90% del mercado. Las dos primeras son las más potentes, con casi el 80%. ¿Qué significan sus calificaciones? Sus notas van desde la codiciada triple A, que viene a significar que es más fácil que las ranas críen pelo que quien la exhibe deje de pagar su deuda. Hasta la D, que viene a decir todo lo contrario, algo así como «olvídate de tu dinero porque no lo volverás a ver». En el medio están los bonos basura, nivel a partir del cual la inversión se considera altamente especulativa porque las probabilidades de no recuperar lo invertido son muy elevadas. Grecia ya está en esa situación y Portugal, a un paso. ¿Quién les paga? Cuando nacieron, a comienzos del siglo XX, tras el llamado pánico bancario que hundió Wall Street en octubre de 1907, los que pagaban sus servicios eran los inversores. Pero eso generaba conflictos de información privilegiada. Y, con el paso del tiempo, cuando los análisis se hicieron más profundos y los costes más elevados, la factura acabó en manos de los calificados: gobiernos, empresas, bancos y cajas, entre ellos. Un modelo de negocio muy criticado, en tanto que se puede pensar que no es muy conveniente contrariar al cliente. Los inversores no se fían de una emisión de deuda que no esté bajo el paraguas de, al menos, una de las tres grandes. Se puede apelar al mercado sin rating, pero seguro que el que compre los títulos va a exigir una rentabilidad mucho mayor para confiar su dinero al emisor. ¿A quién pertenecen? En el caso de Moody’s, su principal accionista es el multimillonario inversor estadounidense Warren Buffet, que, a través de su compañía, Berkshire Hathaway, controla el 12,3%. Entre sus propietarios figura también la mayor gestora mundial de fondos de inversión, Blackrock. Standard & Poor’s es una filial de la editorial estadounidense McGraw-Hill. El mayor accionista de Fitch es la firma francesa de servicios de inversión Fimalac, presidida por Marc Ladreit, una de las mayores fortunas de Francia. ¿Cuál es el modus operandi de estos delincuentes? Desde 2001 vía burbuja inmobiliaria, las calificadoras inflaban los puntajes de sus protagonistas (previo pago por el asesoramiento, obviamente), sin parar mientes en que los paquetes incluían malas hipotecas y activos tóxicos. Las agencias, en complicidad con los bancos, otorgaban los puntajes más altos (AAA) y los ejecutivos multiplicaban sus ingresos. Tiempo después, las burbujas fueron estallando una por una. En Estados Unidos, la Eurozona e Islandia, miles de familias vieron aniquilados de una vez vivienda, empleo e ingresos. No para ahí la cosa. Para rescatar al sector privado y obtener liquidez, los gobiernos se ven forzados a emitir deuda adicional. Con ese objeto ¿a quiénes acuden en la segunda parte de la historia? Naturalmente, a las calificadoras. En este punto, se imponen planes de austeridad que generan mayor contracción económica. Un negocio redondo, que se perpetúa hasta el infinito, o mejor dicho, mientras existan paises a los que hacer reventar por el aire en pedazos.
jueves, 7 de abril de 2011
Estados Unidos al borde de la parálisis laboral
Cerca de 800 mil empleados estatales estadounidenses podrían ser suspendidos temporalmente si el Capitolio no vota una ley presupuestaria provisoria. Obama todavía no logró que se aprobara el presupuesto para 2011. La responsable es la oposición republicana, que reclama al gobierno un proyecto que contemple una reducción del gasto público mayor a la hasta ahora contemplada. Los republicanos señalan que este es un punto esencial para la economía estadounidense. Un Obama (al borde de un ataque de nervios) dio la orden de armar un plan de contingencia, en caso de que no haya acuerdo con la oposición. La supuesta recuperación económica del país se verá afectada por el freno en el flujo de los fondos públicos. El gobierno deberá suspender a empleados estatales que no realizan tareas "esenciales" ya que les dejará de pagar mientras dura la pausa en la maquinaria gubernamental. El gobierno todavía no aprobó oficialmente el presupuesto en curso aunque el año presupuestario 2011 ya comenzó... el 1 de octubre del año pasado. Hasta ahora una repetida extensión a corto plazo de los planes de gastos aseguró liquidez al gobierno. Sin embargo, si los partidos no logran un acuerdo sobre una nueva extensión, el gobierno estará sin liquidez desde el próximo sábado. Centenares de miles de empleados públicos y jubilados se quedarán sin salario. En otras palabras, EEUU esta al borde del caos. ¡Ahh!, me olvidaba… Portugal se presentó en quiebra.
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domingo, 3 de abril de 2011
Obama en aprietos
Robert Reich, profesor de la Universidad de Berkeley, se pregunta en un artículo colgado en su página web porqué no se dice la verdad a los ciudadanos estadounidenses: la economía norteamericana se dirige inevitablemente de nuevo a la recesión. Hasta el momento, según su opinión, los optimistas mensajes provenientes tanto de Wall Street como de Washington son sólo una cortina de humo que nubla la realidad a la que se enfrenta ese país. La verdad es que no hay posibilidad alguna de que el gobierno federal pueda compensar la próxima caída que se avecina en el gasto de los consumidores. De hecho, desde su punto de vista, el gobierno está empeorando la situación. El cúmulo de problemas es enorme: los gobiernos estatales y locales están reduciendo sus presupuestos en aproximadamente 110 mil millones dólares, el estímulo federal está llegando a su fin, y el gobierno federal va a terminar recortando alrededor 30.000 millones de dólares de su presupuesto fiscal. No son días fáciles para Obama. Los problemas económicos aumentan día a día. La política de estímulos fiscales está llegando a su límite, y la inflación acecha. El déficit fiscal continúa en un nivel descomunal, US$1,5 billones. La deuda pública se acerca a US$14 billones, más del 100% del PIB. Los republicanos exigen un recorte del gasto de US$61.000 millones y han bloqueado la aprobación de la ley de presupuesto 2012. Aunque su objetivo declarado es la disciplina fiscal, en realidad ejecutan un ataque estructural a los recursos presupuestales más sensibles para Obama: los gastos en Medicare (salud para mayores de edad), Medicaid y Seguridad Social, pilares de la política social de los demócratas. Entre tanto, varios miembros de la Reserva Federal (FED) anunciaron el fin de los estímulos monetarios a la economía norteamericana. Es muy probable que la FED no extienda su programa de compra de bonos por US$600.000 millones, cuyo fin está previsto para el mes de junio. Este sería otro duro golpe para Obama, quien necesita como nunca del oxígeno del gasto público en vísperas de las elecciones presidenciales. La economía, pese a haber crecido 2,9% en 2010, puede volver a frenarse en este primer trimestre. El gasto de los consumidores -que representa el 70% del producto interno bruto- podría caer nuevamente, debido al aumento en el precio del petróleo y de los alimentos, fruto de la crisis política en Medio Oriente y la creciente demanda por commodities. El aumento en los precios de los combustibles y la comida encierra uno de los mayores peligros para Obama: el fantasma de la inflación. Esta podría llevar a la Reserva Federal a subir las tasas de interés antes de tiempo y, de tal manera, arruinar los planes de recuperación. Si Estados Unidos no logra recuperar su senda de crecimiento, la crisis política interna continuará. La rabiosa oposición partidista desde el Congreso seguirá buscando bloquear todas las iniciativas del Presidente, independientemente de quién sea el ocupante de la Casa Blanca.
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sábado, 2 de abril de 2011
¿Qué hacen EE.UU. y Europa para frenar la escalada inflacionaria?
El mundo se enfrenta a una triada que está elevando la inflación en países como Estados Unidos, China y también en la zona euro. Los precios del petróleo, de los alimentos y de las materias primas generan preocupación entre los economistas, pues advierten que, de continuar la tendencia al alza, se pondría en riesgo la recuperación global. La inflación de la zona euro subió en febrero a su mayor nivel desde octubre del 2008 y por encima de la meta del Banco Central Europeo (BCE), por lo que probablemente la entidad intensifique su plan contra la inflación. La oficina de estadísticas de la Unión Europea, Eurostat, estimó que los precios al consumidor en los 17 países que utilizan el euro subió 2.4% a tasa anual en febrero. Mientras que el BCE quiere mantener la inflación abajo del 2%. Los economistas culparon principalmente a la elevada inflación de la energía y los alimentos. Al respecto, los ministros de Finanzas del bloque acordaron este mes que se debe mantener mucha atención sobre la evolución de la inflación en el área monetaria, tras afirmar que hubo un incremento significativo de los precios. China es uno de los países que ha intensificado su batalla contra la inflación. Pese a que la tasa anual de este indicador se desaceleró a 4.6% en diciembre de 2010, el gigante asiático registró un crecimiento de 4.9% en los precios en febrero pasado y los especialistas estiman que siga aumentando en los próximos meses. En un intento por controlar al dragón de la inflación, el Gobierno chino elevó en febrero pasado los requerimientos de reservas a los bancos en 50 puntos básicos, por segunda vez este año. China también ha subido las tasas de interés en tres ocasiones en los últimos cuatro meses y ha ordenado a los bancos emitir menos préstamos. Pero la inflación anual sigue avanzando. El exceso de liquidez en la economía de China, generado por el superávit comercial, es una de las causas de las alzas de precios, lo que ha llevado al Banco Central a utilizar el requerimiento de reservas para asegurar una mayor porción de los depósitos y reducir al mismo tiempo el crecimiento monetario. Estados Unidos también está contagiado de la ‘enfermedad inflación'. Los precios subyacentes al consumidor en Estados Unidos subieron en enero a su ritmo más intenso en más de un año. El Departamento del Trabajo de ese país dijo que su índice subyacente de precios al consumidor -que excluye alimentos y energía- se incrementó 0.2%, el mayor avance desde octubre del 2009, tras un alza del 0.1% en diciembre. El índice general de precios al consumidor subió 0.5% en febrero de 2011, su nivel más alto en año y medio. A los economistas les preocupa que los precios de la nafta continúen subiendo, estrangulando el crecimiento económico de Estados Unidos. La Fed consideró que el alza en los precios de energéticos era seguramente "transitoria" y que los costos subyacentes -medidos por la inflación básica, que no contempla los costos volátiles de alimentos y energéticos- se mantenían controlados. Sin embargo, varios economistas piensan que la Fed está pasando por alto una importante realidad: el efecto que los precios del petróleo tienen sobre la actitud del consumidor. Mientras que los aumentos en las materias primas amenazan las ganancias de las empresas, las principales compañías estadounidenses de varios rubros dijeron que los mayores costos son un riesgo para el crecimiento este año. Para contrarrestar los precios más altos que están pagando por los alimentos y materiales, los ejecutivos de las principales empresas, tales como el gigante de comidas rápidas McDonalds, están contemplando subir sus precios este año.
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viernes, 1 de abril de 2011
En Argentina llueven agrodólares
En abril, en Argentina, se incia la cosecha de las principales materias primas. Para 2011 se una estima una cosecha de cereales, granos y oleaginosas de más de 100 millones de toneladas, que representarán cerca de US$ 30.000 millones en exportaciones, algo nunca antes visto en el país. La soja, y sus derivados representan la mitad de estas materias primas y son actualmente para Argentina como lo es el petróleo para Venezuela o Arabia Saudita. Y para más, el producto se encuentra muy bien cotizado en el mercado internacional, impulsado por lo que parece una insaciable demanda principalmente desde China. La economía argentina creció 9,5% en 2010, la tercera que más subió en todo el mundo, debido en buena medida a la demanda por sus materias primas en el exterior. ¿Qué significa para el país seguir recibiendo montos sin precedentes por sus exportaciones? Esto generará un efecto muy positivo porque a diferencia de lo que ocurría hace 10 o 20 años permite romper la restricción en el acceso a las divisas. El riesgo que surge, sin embargo, es que se aprecie el tipo de cambio (es decir que suba el valor del peso frente al dólar) y se afecte la competitividad del comercio internacional. Si el exportador argentino pasa a percibir menos pesos por dólares recibidos, se reduce su margen de ganancia y por ello se afecta su negocio. Argentina tiene el tercer mejor intercambio comercial de sus 200 años de historia, porque los precios de los productos exportados son mejores a los que se importan. Y desde 2002 se están batiendo récords de exportaciones. Cada vez que hubo intercambios (comerciales) extremadamente favorables también hubo gobiernos puramente redistributivos (y no productivos en el largo plazo) por eso en el corto plazo hubieron grandes boom de crecimiento, pero en el largo plazo se terminaron sufriendo las consecuencias. Cuando ocurren estos regalos del cielo, de que un país es bendecido por precios tan buenos de la exportación, el pais se siente rico y el impulso es redistribuir y no producir. Es la maldición de los recursos naturales. De manera que la clave para el despege definitivo del pais es usar estos recursos que estan entrando y entrarán en abundancia al pais para iniciar un fuerte, sostenido y agresivo proceso de industrialización con base en la modernización tecnológica y una inversión absolutamente prioritaria en la investigacion científica y la educación pública en todos los niveles.
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