martes, 31 de mayo de 2011
Obama y Geithner suplican desesperados
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha decidido aplicar las primeras medidas de urgencia para retrasar lo más que se pueda un peligroso escenario en el que se vea sin posibilidades de asumir todos sus compromisos financieros, incluido el de los intereses que genera su cuantiosa deuda. El mecanismo se activó después de que se rebasara oficialmente el límite previsto para pedir prestado, fijado en los 14.3 billones de dólares. La Casa Blanca acaba de comunicar al Congreso de EE.UU. que va a suspender las inversiones en dos grandes fondos de pensiones públicos, a fin de contar con flujo efectivo con el que operar y cubrir sus compromisos. Durante el fin de semana, Obama alertó que el país no puede permitirse esta situación. Y explicó que si EE UU llega al punto de no poder cumplir con sus obligaciones, se entrará en una recesión "aún peor" y desembocará en una crisis financiera de graves consecuencias. "Si los inversores mundiales piensan que el crédito y la buena fe de EE.UU. no está respaldada, si piensan que podemos renegar de nuestros compromisos crediticios, todo el sistema financiero podría colapsarse", indicó Obama. Geithner, responsable del Tesoro, calcula que dispone de tiempo hasta el 2 de agosto. En ese momento, las previsiones del riesgo de un impago de la deuda serán reales y las consecuencias catastróficas. Geithner, advirtió, que si el Congreso no aumenta el techo máximo de la deuda, el país norteño se encontraría en falta de pago y no estará en condiciones de cumplir con sus obligaciones financieras frente a "funcionarios, ciudadanos, empresarios e inversores". "Esto sería un acontecimiento sin precedentes en la historia de Estados Unidos", que tendría consecuencias "extensas y catastróficas en la economía del país, al reducir de manera significativa el crecimiento y aumentar el desempleo", precisó. "Los inversores del mundo serían más reticentes a prestar fondos a Estados Unidos" y, quienes lo hagan, "pedirán tasas de interés más elevadas", hecho que aumentaría los costos de financiamiento del gobierno, empresas y hogares.
sábado, 28 de mayo de 2011
Grecia, el talón de Aquiles de la economía europea
El Fondo y la UE condicionan un desembolso de 12.000 millones de euros, el quinto del plan de ayuda aprobado hace un año por un total de 110.000 millones, a que Grecia apruebe más medidas de austeridad y, sobre todo, inicie un programa de privatizaciones por 50.000 millones de euros. “El pueblo griego no puede ser objeto de semejante chantaje”, alegó el líder comunista Papariga, en línea con la posición adoptada por Nueva Democracia cuyo jefe, Antoni Samaras, consideró “equivocado” el nuevo plan de ajuste dictado por el FMI y Bruselas. Sin embargo, un abismo separa a los dos opositores: mientras la derecha está de acuerdo con las privatizaciones y critica al Gobierno por no haberlas implementado antes, los comunistas se oponen a ellas y también a la reducción de impuestos a las ganancias y a las empresas que propugnan los conservadores. Grecia tiene una deuda pública de 300.000 millones de euros y el porcentaje de ésta sobre el PBI se viene incrementando desde hace un año debido al retroceso de la actividad económica y a la parálisis que va ganando terrenos en todos los sectores. Gobierno griego dijo que si no encuentran una solución políticamente viable estarían dispuestos a retirarse del euro, declarar una moratoria de la deuda y regresar a la moneda nacional, el dracma. Mientras Atenas amenaza con declarar la quiebra y llevar a España, Italia y Bélgica al mismo camino emprendido por Portugal, Irlanda y Grecia, poniendo a Alemania y Francia contra las cuerdas, los alemanes no están dispuestos a ceder y hacerse cargo de la situación de los llamados “países periféricos” de Europa. Pero la cruda realidad es que Alemania puede dirigir la economía europea en tanto pueda seguir subordinando al resto de Europa a través del euro y las finanzas montadas sobre esta moneda. El FMI ya advirtió que no continuará dando soporte al país heleno si no hay garantía de que está en disposición de devolver el dinero que se le ha prestado. Mientras, en la UE siguen las declaraciones de apoyo al país heleno en el sentido de que no se le dejará caer, pero tampoco se vislumbra la posibilidad de reestructurar la deuda, con lo que se abre paso la posibilidad de reescalonarla, o lo que es lo mismo, alargar los plazos de devolución o rebajarle el tipo de interés de los préstamos, posibilidad que ha sido rechazada también desde Alemania. El FMI y la Unión Europea habían demandado a los políticos griegos que mostraran unidad para aplicar las reformas económicas que exigieron como requisito para aportar dinero a la endeudada economía del país. Sin embargo, la oposición no aceptó el plan de austeridad y acusó al primer ministro de estar "ahogando a la economía" con las medidas de ahorro. Grecia tiene que ahorrar en los próximos cuatro años más de 110.000 millones de dólares, parte de los cuales el gobierno quiere conseguirlos con la venta de propiedades públicas. El país tiene fondos hasta mediados de julio para hacer frente a sus compromisos y pagar salarios y jubilaciones. Por ello, Atenas necesita con urgencia el pago del siguiente tramo del paquete de rescate, que es de unos 17.000 millones de dólares. La quiebra de Grecia podría tener consecuencias más dramáticas que la caída de Lehman Brothers.
jueves, 26 de mayo de 2011
La Deuda Europea es el mayor fraude de la historia, al mejor estilo Madoff
El catedrático Irwin Stelzer, del Hudson Institute, en un análisis sobre la realidad europea definió abiertamente el esquema de ayuda implementado por la UE y el FMI a naciones como Grecia, Irlanda o Portugal como un fraude piramidal propio de libros de texto. En otras palabras, un nuevo caso Ponzi que necesariamente va a terminar mal. En la memoria de los mercados está aún fresca la monumental pirámide que armó el ahora presidiario Bernard Madoff. Su funcionamiento es el siguiente: es una practica financiera por la cuál se promete a los inversores una determinada rentabilidad sin que el destino real de sus fondos la pueda justificar en ningún caso. De modo tal que son los nuevos aportantes de liquidez los que, con su dinero, permiten a los promotores de la idea cumplir con el retorno prometido, alimentando de este modo la "credibilidad" y bondad de su actividad y atrayendo nuevos recursos de incautos. Una estructura que funciona bien mientras fluye el efectivo pero que deviene insostenible cuando éste se seca. En el caso de los programas de ayuda implementados en Europa para los tres países anteriormente mencionados cumplen con una doble condición: 1. Establecimiento de medidas estructurales que les permitan corregir los desequilibrios que les condujeron a su precaria situación, y 2. Devolución del capital más intereses, fijados a un nivel sustancialmente inferior al exigido por el mercado. Teóricamente los países que reciben los fondos mejorarán su financiamiento y al aportante no le cuesta demasiado. Sin embargo, más allá de la finalidad "bancaria" concebida en Estados Unidos, que se ha probado como rentable, surgen dos paradojas sobre esta financiación. Por una parte, la nueva deuda va a ser utilizada para hacer frente a vencimientos inminentes de deuda. Esto es: para cumplir con el rendimiento prometido con anterioridad a otros tenedores de sus bonos. Muy parecido a una estructura Ponzi. Pero no solo eso, ya que con fuertes tensiones internas de caja que amenazan la cohesión social, una parte mayor o menor de la misma irá destinada a hacer frente a los pagos corrientes de las respectivas administraciones internas. Este uso de los fondos sería justificable si fuera la solución de un mera tensión de liquidez y si la capacidad interna de generación de recursos financieros de los distintos estados permitiera hacer frente al problema de solvencia futura que subyace a su situación. Pero no es así. Y es ahí donde se entra en el centro de la cuestión, esto es: 1. La imposibilidad ya matemática y no meramente económica de que las naciones afectadas por los planes de ajuste puedan lograr los superávits para equilibrar sus cuentas. 2. La incapacidad temporal, debido a sus largos periodos de maduración, de que las reformas estructurales rindan los frutos que de ellas se esperan en el plazo necesario. De ahí que la palabra restructuración, eufemismo para no aplicar los indecorosos "quita y espera", esté más que nunca encima de la mesa como un planteamiento que afecte a tasas de interés, plazos o ambos a la vez. Para Stelzer, una pirámide Ponzi en estado puro. En el caso europeo actual, la situación se complica y sus plazos son cada vez más breves. La pirámide está cerca de llegar a su fin, pero en tanto, los pedidos adicionales de auxilio financiero están a la hora del día. Grecia pide otros 110.000 millones de euros para no entrar en quiebra, Portugal e Irlanda piden trato igualitario, Italia pone en marcha un nuevo plan de ajuste, España trata de sobrevivir. Ahora que el mal está hecho es cuando algunos se dan cuenta que dotar con 440.000 millones de euros a 2013, para incluir el riesgo España, en un programa tan descabellado como éste tiene poco sentido. En este contexto, los que hasta ahora financiaron la pirámide se muestran mucho más reacios a seguir haciéndolo. Y quienes tienen invertidos millones de euros, llámese bancos alemanes o franceses, ven con suma preocupación algo que en estos días parece inevitable. Tan inevitable que en el caso de Grecia ya tiene fecha fija: 26 de junio de 2011. Fecha del principio del fin de la piramide que se llevara puesta a toda Europa.
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lunes, 23 de mayo de 2011
Ridículos
Cuando están a punto de entrar en cesación de pagos presentan un proyecto en el Senado y en la Cámara de Representantes para sancionar a los países que se niegan a pagar sus deudas. La reacción de los inversores que le reclaman a la Argentina no se hizo esperar. La más emblemática, la American Task Force Argentina (ATFA), elogió la iniciativa del senador republicano por Massachusetts, Roger Wicker, y aplaudió al representante de Florida, Connie Mack y al demócrata de Missouri, Russ Carnahan que copatrocinan el proyecto de ley. La presentación de este proyecto de ley es una clara señal a Buenos Aires de que el gobierno de EE.UU. no tolerará más que Argentina siga ignorando u$s 3.500 millones en obligaciones para con acreedores estadounidenses. El director ejecutivo del ATFA, Robert Raben dijo: "No toleraremos más esta falta de seriedad. Haremos que Argentina responda ante la ley". Al mismo tiempo el monumental déficit de Estados Unidos se convierte en el blanco predilecto de los... acreedores de EEUU. Primero le pegó la calificadora crediticia Standard & Poor's – colocó al país en posición "negativa" al rebajar su perspectiva de la deuda –, después China le exigió "medidas responsables" para responder ante sus acreedores, ya que el gigante asiático es uno de ellos (es más, es el principal), y también se sumó el FMI. Blanchard, economista jefe del Fondo, dijo que Washington "carece de un plan creíble a mediano plazo para reducir su déficit presupuestario". En declaraciones al diario francés Le Monde, el economista consideró que los políticos estadounidenses no afrontan el problema porque no lo consideran urgente , ya que "no tienen ninguna dificultad para colocar sus bonos del Tesoro", con los que financian su déficit. "Hay razones para preocuparse", lanzó Blanchard, demostrando la preocupación del organismo internacional sobre el tema. Estados Unidos tiene una deuda de 14,3 billones de dólares. Gran parte de ese monto se generó durante los gobiernos de George W. Bush, quien incrementó fuertemente el gasto militar. La administración de Obama heredó ese panorama negro y lo aumentó con numerosos rescates que debió hacer durante la crisis para salvar empresas y bancos. Quienes no están preocupados con el déficit estadounidense son los mercados y, al parecer, los yanquis tampoco, si el número estratosférico de deuda nacional se dividiera entre los habitantes de EE.UU., cada hombre, mujer y niño adeudaría casi 47.000 dólares. Obama ha pedido al Congreso que autorice nuevos préstamos, esa autorización todavia no ha sido dada y sin embargo si no se aumenta el tope, el gobierno empezará, a la brevedad, a incumplir sus obligaciones, como el pago de intereses sobre bonos y certificados del Tesoro. Todo es muy surrealista: de aprobarse la ley para sancionar a los paises que se niegan a pagar sus deudas, EEUU tendrá, en ese caso, que sancionarse a si mismo.
domingo, 22 de mayo de 2011
Maldito FMI
El FMI (me da escalofrio de solo pensar en esas letras con ese orden) había quedado en una posición muy débil a nivel institucional cuando los países que habían recibido sus préstamos, como Argentina, Brasil, Uruguay, decidieron cancelarlos en su totalidad. Esos pagos los liberaron de las condicionalidades, que eran medidas de ajuste fiscal y monetario, que exigía el FMI para brindar su asistencia financiera. Esa pérdida de recursos por cobro de comisiones e intereses dejó a ese organismo en una situación financiera muy complicada. También la vigorosa recuperación económica de los países que abandonaron sus recetas ortodoxas cuestionaba en la práctica sus políticas. Quedó en el centro de las críticas por no haber previsto esas crisis, y más bien por profundizarlas. La experiencia argentina, tanto el apoyo que brindó a las políticas de los noventa como el posterior rechazo que expresó al sendero que implicó elevadas tasas de crecimiento, dejó muy incómodas a las autoridades y a su equipo técnico. De una presencia arrebatadora en los años de la crisis de la deuda y del Consenso de Washington, se desmoronó a una burocracia desprestigiada con destino incierto. La crisis de 2008 rescató al FMI del ostracismo. En lugar de reformular la estructura financiera internacional, las potencias económicas lo rescataron para colocarlo nuevamente en el centro ordenador de paquetes de rescate y de promotor de políticas de ajuste. Los países que empezaron a padecer ese cerco financiero fueron los europeos periféricos: Grecia, Irlanda, Portugal y España. El FMI los denomina EA4 (European Area 4) exigiéndoles, junto a la Unión Europea dominada por Alemania, que a cambio de recursos para pagar sus deudas tienen que bajar el gasto público, recortar sueldos, jubilaciones, privatizar, subir impuestos y reformar el sistema de pensiones extendiendo la edad jubilatoria. Como si no hubiera aprendido nada de las debacles latinoamericanas, con la Argentina en el tope de los descalabros social y político, el Fondo reiteró el mismo programa de ajuste que sólo agudiza crisis, como se observa hoy en Grecia, Portugal, Irlanda y España. El Fondo Monetario no fue –ni lo es– un factor de estabilidad en las economías apremiadas por abultadas deudas. Sus intervenciones como bombero sirven para generar un momento de calma pasajero, tiempo necesario utilizado por bancos y grandes inversores especulativos para ir rescatando sus colocaciones en deudas impagables, como hoy lo son la griega, portuguesa y española. El gobierno socialista español de Zapatero ha aplicado la receta ortodoxa clásica, recibiendo el beneplácito del FMI, sin el resultado deseado pero sí previsible: aumento del desempleo, debilitamiento de la demanda, estrangulamiento financiero por la elevada deuda pública y privada y continuación del ciclo recesivo. Las masivas protestas tienen a la juventud, grupo donde casi la mitad está desempleada, como motor de la rebeldía a esas políticas que buscan sólo salvar bancos y grandes empresas. Los dirigentes políticos, griegos, lusos, españoles o de cualquier otros país en crisis, no se animan a romper con ese modelo de exclusión, que implicaría declarar el default y salir del euro, porque están atrapados de un modelo de funcionamiento dominado por el mundo de las finanzas. A la defensa de esos intereses se suma que saben que esas medidas drásticas implicarían enterrar su futuro político, y por eso prolongan la agonía con el objetivo mezquino de que sea a otro a quien le estalle la bomba. El proceso argentino también ofrece enseñanzas en ese sentido político, con Fernando de la Rúa aplicando un ajuste fiscal brutal, con Adolfo Rodríguez Saá definiendo el default y con Eduardo Duhalde implementando una megadevaluación. El recorrido político inmediato que tuvo cada uno de ellos fue la condena y el alejamiento del poder.
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viernes, 20 de mayo de 2011
China: La Economía Socialista de Mercado
China descartó la antigua idea de que una economía socialista es incompatible con una economía de mercado planificada y respondiendo a las leyes del mercado. De ese modo surgió la teoría de que, a partir del sistema de propiedad pública, se puede instaurar una economía de mercado planificada en la que se armonicen la planificación y las leyes del mercado, creándose las bases teóricas y los modelos necesarios a la reforma estructural de la economía. Definitivamente, constituyó un eslabón esencial y ha dado un paso decisivo. La política económica de la República Popular China se fundaba originalmente en la dirección de la política industrial, agrícola, monetaria y comercial a cargo del gobierno y con la asistencia de los demás poderes y el Comité Central del Partido Comunista. Sin embargo, los líderes del mundo chino, a diferencia del mundo soviético –que se quedó estancado en su modelo económico tradicional sin querer aceptar la necesidad de amoldarse a las transformaciones de la economía mundial, esencialmente comercial–, previeron la necesidad de transformar su economía para adaptarse a las tendencias internacionales en boga. Así, la inserción de China como competidor comercial estratégico en el nuevo orden económico mundial no es un fenómeno reciente, sino que obedece a un esfuerzo continuo durante más de veinte años. Incluso, mucho antes de que pudiera preverse la caída del muro de Berlín y, posteriormente, el derrumbamiento de la ex URSS así como, por ende, del bloque socialista. A fines de 1993, se aprobaron una serie de reformas a largo plazo para mejorar las leyes del mercado y reforzar el control central financiero, controlando las industrias clave en lo que ahora se llama 'economía socialista de mercado'. Al mismo tiempo, el gobierno se esforzó –entre otras cosas– en mantener a flote las grandes empresas estatales, muchas de las cuales no habían participado en el despegue de la economía. El concepto de economía socialista de mercado tiene una de sus raíces en la concepción de economía social de mercado de Ludwig Erhard, quien fuera ministro de economía de Alemania durante el largo período 1948-1963. La economía social de mercado de Erhard "rechazó de raíz el colectivismo y la planificación estatal no conforme con el mercado libre", o mejor dicho, con las tendencias de la economía internacional de mercado, pero también "partió de un rechazo igualmente firme del laissez faire del liberalismo clásico". Podría decirse que esta doctrina de Erhard rechazaba abiertamente aquellos puntos de las doctrinas socialista y capitalista que, representando posturas extremas o demasiado recalcitrantes, pudieran obstaculizar la libre competencia comercial o favorecer de manera desigual a alguna de las partes involucradas en este proceso.
domingo, 15 de mayo de 2011
Mañana EEUU alcanza el límite de su deuda
La deuda estadounidense alcanzará el lunes 16 de mayo, el límite máximo autorizado por el Congreso, pero los parlamentarios se niegan por ahora a ampliarlo. Los republicanos exigen un ahorro de miles de millones antes que una ampliación. Desde comienzos de abril, el Tesoro de Estados Unidos ha avisado en repetidas ocasiones de que el 16 de mayo es la fecha en que estará al alcance de la mano el techo de 14,29 billones de dólares, barrera más allá de la cual el Estado ya no puede incrementar su endeudamiento. Obama ha insistido en vano al Congreso sobre la necesidad de aumentar ese techo, pero los republicanos exigen antes «ahorrar miles de millones», algo que los demócratas consideran que es peligroso. En cualquier caso, el Tesoro afirma poder permanecer por debajo del límite hasta el próximo 2 de agosto mediante varios ajustes contables, una serie de medidas desesperadas y extraordinarias que darán un poco más de tiempo para elevar el techo de la deuda. Estados Unidos esta a punto de no poder responder por su deuda. Los cual es el equivalente financiero a una bomba nuclear. Pero el “mercado” (ese que se autorregulaba y no se equivocaba nunca) está actuando como si no hubiera problema alguno. Bernanke advirtió del peligro. «Es una propuesta arriesgada no elevar el límite de la deuda en un plazo razonable», declaró ante una comisión del Senado el pasado jueves. Mantener el actual límite de la deuda provocará un aumento de los tipos de interés, lo que empeorará el déficit.
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lunes, 9 de mayo de 2011
Argentina y Brasil
Brasil es el país fashion de América Latina. El dato de que aún no haya probado ser capaz de crecer a tasas asiáticas sin generar inflación es solo una anécdota a los ojos de apologistas que a menudo lo miran en el espejo de China. De hecho, en su apogeo, Brasil sufre de un exceso de entusiasmo que atrae capital especulativo, dificultando el manejo macroeconómico. Salvo en los años noventa con su (a la postre, desastrosa) fijación al dólar, la reputación de Argentina en el "mercado" es inalterablemente, sistematicamente degradada, calumniada, vilipendiada. La sólida recuperación del colapso de 2001 es atribuida, alternativamente, al rebote de la crisis, al auge de los bienes primarios, a los dividendos cortoplacistas de políticas miopes o a la buena suerte, nunca a la eficacia argentina para manejar la situación. La mera posibilidad de que algunas de las múltiples heterodoxias argentinas pueda haber sido adecuada dadas las circunstancias del país no recibe ni siquiera el beneficio de la duda. Así, mientras Brasil es el protagonista de lo que The Economist llamó la década latinoamericana, Argentina (excluida del equipo de The Economist) no existe, es paria. Pero ¿los desempeños de Argentina y Brasil son distintos en la práctica? Para empezar, el crecimiento registra un empate. Mientras el producto argentino cayó un 20% a finales de los años noventa para recuperarse fuerte en los 2000, lo de Brasil fue menos sinuoso. Pero el acumulado desde 1999 (el comienzo de la crisis argentina) hasta la fecha es exactamente un 53% en ambos casos. Dicho de otro modo, en la última década Argentina recuperó todo el terreno perdido con su crisis de fin de siglo. Hay más. Según un reciente estudio de Brookings sobre la desigualdad en la región, la saludable mejora en la equidad en Brasil se debe, en partes iguales, al efecto del crecimiento económico sobre el empleo y los salarios, y a incrementos en los ingresos no laborales -específicamente la cobertura y beneficios del sistema previsional, y las transferencias del programa Bolsa Familia. ¿Qué pasó en Argentina? Lo mismo. Si el componente laboral del ingreso fue crítico durante el rebote desde el pico de desempleo del 22% en 2002, los ingresos no laborales fueron decisivos a partir de entonces: el aumento de las pensiones mínimas y la moratoria previsional se sumaron a un plan de subsidio infantil para mejorar la situación de los hogares de menores recursos, compensando el efecto erosivo de una inflación en alza. De este modo, ambos Gobiernos preservaron su base electoral asignando parte de los dividendos de la bonanza a la mejora de la calidad de vida de los sectores más pobres, una estrategia que en Brasil es progresismo racional, y en la vilipendiada Argentina es oportunismo populista. Y si Brasil evitó llenarse de deuda a pesar del boom de materias primas y la moda BRIC, en Argentina el alto costo de acceso al mercado de capitales obligó al país a un desendeudamiento acelerado, reduciendo la deuda con acreedores privados a un modesto 20% el PIB. ¿Qué decir de las diferencias en el "clima de negocios"? A pesar de una inyección masiva de inversión extranjera en Brasil, su 17,5% de inversión sobre producto es inferior al 23% de Argentina, donde la carga impositiva llega al 32% del PIB siendo inferior al 35% del idolatrado Brasil. Si las políticas difieren tanto como se sostiene, ¿cómo se explican las semejanzas en los resultados? Mientras que del nuevo Gobierno brasilero el “mercado” espera refinamiento y previsibilidad, para Argentina vaticina reducción de los márgenes políticos y una paulatina chavización. Argentina mediante un conjunto de medidas contracíclicas simples y factibles, bien podría, sin mayores complicaciones, evitar el destino ominoso que le presagian los escépticos. Pero haga lo que haga la Argentina, y por mas bueno que sea el resultado que obtenga, estará mal, muy mal, simplemente por ser algo ocurrido en Argentina y solo por eso.
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sábado, 7 de mayo de 2011
Recorte en la calificación de deuda de Estados Unidos
Standars & Poor’s rebajó de categoría la deuda soberana de Estados Unidos de “estable” a “negativa”. Los bonos norteamericanos aún conservan su status de honor AAA, pero no por mucho tiempo. Las dificultades que atraviesa la economía norteamericana para poner en orden sus cuentas es el detonante de la decisión. La semana pasada, uno de los mayores fondos de inversiones del mundo ha decidido vender los bonos del tesoro de Estados Unidos ya que carecen de valor dadas las dificultades fiscales que el gobierno de ese país está afrontando tras la salida de la crisis internacional. A nivel financiero, se espera que las repercusiones de la decisión conduzcan a un reposicionamiento de las carteras de inversión. La sobreoferta de bonos del tesoro que implica la salida del mercado de quienes solo demandan títulos AAA, sería absorbida por quienes invierten en títulos de menor categoría. Claro que esta movida también traería repercusiones en la cotización de los papeles y en la tasa de interés implícita que conllevan. Como resultado, es esperable que se abaraten los bonos y caiga su precio, aumentando el rendimiento y la tasa de interés. Para el gobierno norteamericano esto supondría un alza en el costo de refinanciación de su deuda. En particular, una de las principales consecuencias que podría implicar la salida de Estados Unidos de la categoría AAA que acompaña a los activos libres de riesgo, se vería en los fondos de pensiones que son acreedores de la deuda estadounidense. En esta línea, si se trata de sociedades cuya participación se limita a inversiones libre de riesgo, la redefinición de la categoría traería un distanciamiento respecto de estos activos. La situación económica de Estados Unidos a casi tres años de la crisis es complicada y la deuda bruta del gobierno, que supera lo 1.500 mil de millones de dólares, está cerca de representar el 100% del PIB. Otro de los temas que preocupa en la economía del norte sigue siendo el desempleo que en la actualidad alcanza el 9 %.
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