lunes, 15 de octubre de 2007

¿Los capitales extranjeros hacen a las grandes naciones?

De las 500 empresas líderes de Argentina, el 72 por ciento, es decir, 360 de ellas, pertenece a capitales extranjeros. En los últimos dos años la tendencia de desnacionalización de empresas se acentuó a pesar de la prédica del gobierno a favor de una mayor y mejor “burguesía nacional”. En 1993, del total de 500 eran sólo 219 las empresas propiedad de capitales extranjeros en Argentina, pero la desnacionalización siguió creciendo. En 2000 las extranjeras eran 318, para llegar a 335 en 2004. En la actualidad ya son 360. Segun los liberales, eternos apologistas de los capitales extranjeros, deberiamos estan florecientes, con sueldos altos y sin pobreza a la vista. Como ven, las consecuencias practicas de la teoria liberal contrastan con las consecuencias teoricas. En fin, pero el dato más llamativo de la ola de extranjerización es el papel de Brasil como nuevo inversor en toda Latinoamérica. En ese marco, se conoció que la tradicional empresa argentina Alpargatas, un emblema de la industria nacional, pasará, definitivamente, a manos de Brasil. El escenario de las compras y ventas cambió desde los noventa, pero la tendencia se acentuó. En esa época, cuando las empresas argentinas eran vendidas los capitales provenían de Europa y América del Norte. Aquellas empresas vendidas eran de servicios y financieras. El escenario actual tiene como protagonista a países de otros bloques económicos vecinos y muchas de las empresas vendidas son manufactureras. El notable proceso de desnacionalización de nuestra economía que comenzó con el gobierno de Menem no se ha interrumpido en la gestión Kirchner. La Argentina sigue careciendo de una estrategia industrial. La prueba esta en que Pérez Compac, Swift, Loma Negra, Quilmes, Acindar y Aceros Bragado y la textil Graffa pasaron a manos brasileñas. Que el capital extranjero venga a fundar nuevas empresas es bueno como una ayuda, pero que venga a comprar empresas argentinas ya existentes que se venden y se desnacionalizan por la ausencia de una política nacional que las contenga es una estupidez, largamente pregonada por los liberales como un acto de sin igual astucia economica. Brasil no hace esto empujado por la fuerzas del mercado, lo hace porque tiene una estrategia nacional y un estado brasileño que apoya, financieramente, estas adquisiciones en el exterior. En cambio, la Argentina sigue siendo, en estos temas, un barco al garete, porque aqui se sigue creyendo que es mejor que decida el “mercado”, la “mano invisible”, “la globalización”. Argentina crece porque en el mercado mundial está alto el precio de lo que exportamos y porque están bajísimas las tasas de interés internacionales; no crece por la existencia de una política de crecimiento, crece a pesar de su política, que está centrada excluyentemente en cobrar altos impuestos para lograr superávit. Si los capitales extranjeros fueran los forjadores de las grandes naciones, las principales empresas de USA no serian de capital yanqui, sino extranjero, las empresas mas fuertes de Alemania no serian Alemanas y las empresas mas famosas de Japon no serian de capital japones sino de capital foráneo. Pero los liberales vernáculos jamas aceptarán la evidencia de la realidad.

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