ZTE presentó ocho nuevos terminales y amenaza con convertirse en el tercer fabricante mundial este año, Huawei presentó el 'smartphone' más potente del mercado y Meizu irrumpe en occidente después de robarle la cartera a Apple en Asia. Los teléfonos móviles del gigante asiático ya no son imitaciones de escasa calidad. El objetivo de ZTE es pasar a LG y a Apple este mismo año. Por otro lado, Huawei (el segundo mayor vendedor del sector detrás de Ericsson) tras colarse en el sector de la telefonía móvil y aprender fabricando terminales económicos, ahora pasa a ser una marca de calidad. Meizu es menos conocida internacionalmente pero en China ya era la referencia en reproductores MP3 cuando Apple aún no pensaba en crear teléfonos. Y nunca quiso competir con productos de baja calidad. Ahora entra en occidente con el MX, un teléfono que rivaliza con el iPhone 4S en todo. Incluso en colas. La imagen ocurrió en Hong Kong, uno de los distritos financieros más importantes del mundo. Allí se produjo este año la típica estampa de miles de personas esperando una noche entera a que fuese lanzado oficialmente el Meizu MX. Y hubo más gente esperando que cuando Apple lanzó el iPhone 4S poco tiempo atrás. Si en Asia el sello de la manzana pesa mucho, una marca puramente china logró arrancarle el podio en semejante ciudad mayor. Y atención al nombre de Xiaomi, desconocida en este lado del mundo por no haber salido jamás de su territorio, pero que ha lanzado un teléfono que compite con el MX a casi la mitad de precio. El Meizu MX es 130 euros más barato que el iPhone 4S en Asia. Las marcas chinas siempre se miran con lupa en occidente, ya que sus cifras están cerradas y nunca se hacen públicos sus balances. Además, siempre se las enlaza con el Gobierno chino e incluso Huawei siempre ha tenido que defenderse de acusaciones que la relacionaban con… el ejército chino. No en vano, su fundador Ren Zhengfei fue un destacado oficial del Ejército de Liberación Popular dedicado a proyectos de ingeniería, cargo que abandonó en 1982, cinco años antes de fundar la empresa. Y nunca se hizo público cómo con unos pocos millares de dólares rápidamente logró estar en lo más alto de las telecomunicaciones.
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domingo, 4 de marzo de 2012
El Gobierno de China piensa cada vez menos en verde y aumenta sus compras de euros
China ha perdido el apetito por invertir sus reservas en dólares y podría estar aumentando sus compras de papeles en euros, en una época en que la crisis de deuda sigue agobiando a los mercados europeos. Si el gigante asiático comienza a reducir sus compras de bonos de EE.UU., las tasas de interés estadounidenses podrían subir, lo que perjudicaría su economía. La diversificación de sus gigantescas reservas no ha causado problemas hasta ahora, en parte debido a la sólida demanda global de bonos de EE.UU. como un refugio durante tiempos difíciles. En general, las compras de extranjeros de papeles en dólares se ha mantenido sólida: los títulos aumentaron u$s 1,8 billones, o alrededor de 17%, a u$s12,52 billones durante los 12 meses previos a junio. Hay pocas pistas sobre cómo China invierte sus reservas, pero los datos sugieren que el porcentaje de reservas en moneda extranjera colocadas en dólares cayó de 65% en 2010 a 54%, su nivel más bajo en una década. Las compras de bonos estadounidenses ascendieron a sólo 15% del aumento en las reservas chinas en moneda extranjera en los 12 meses, un descenso frente a 45% en 2010 y un promedio de 63% en los últimos cinco años. Beijing no revela cómo invierte sus reservas, que crecieron mucho durante los últimos 10 años. Cabe apuntar que China usó el control sobre la tasa de cambio como una herramienta clave en su estrategia de desarrollo y acumuló inmensos superávits comerciales. Eso requiere que el Departamento Nacional de Moneda Extranjera del gobierno chino (SAFE por sus siglas en inglés) invierta las ganancias en otros países. En el pasado, SAFE dio señales de que alrededor de dos tercios de sus reservas están colocadas en bonos estadounidenses. Los nuevos datos del Tesoro sugieren que China ha comenzado a diversificar con rapidez su portafolio de monedas. El país tiene muchos motivos para intentar reducir su exposición al dólar. Entre ellos, los retornos muy bajos que pagan los títulos del Tesoro estadounidense y la vulnerabilidad de las decisiones de Washington sobre la administración de su deuda que podría causar inflación que erosionaría el valor de esos papeles. El debate el año pasado sobre un aumento del tope de la deuda estadounidense generó temores de que la Casa Blanca podría dejar de hacer algunos pagos.
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jueves, 1 de marzo de 2012
Adiós Atenas por Dante Caputo
Hace pocos días se realizó, en Nueva York, una mesa redonda sobre la crisis. Con el título “La economía global: crisis sin fin. Desde Europa a Beijing y a Washington”, se reunieron dos premios Nobel de Economía, Paul Krugman y Edmund Phelps, el economista Jeffrey Sachs y el financista Georges Soros. El debate se hizo en un anfiteatro repleto del Museo Metropolitano de Arte, rodeado de dioses y faraones egipcios que recordaban 40 siglos de historia y, obviamente, las tantas crisis que la humanidad vivió. Esta no es la más grave, excepto por el hecho que nos toca vivirla.
Había pensado que podría escuchar el análisis de personas ampliamente reconocidas como expertas para entender mejor lo que pasa y cómo imaginan lo que vendrá. En todo caso, no usaré su tiempo, lector, en relatar lo dicho allí porque la expectativa terminó en frustración. En cambio, menciono dos temas que sorprendentemente estuvieron ausentes en el debate: la especulación financiera como causa de la crisis y las consecuencias políticas de lo que sucede en Europa.
Supongo que usted coincidirá en lo llamativo que resulta que teniendo entre los expositores al señor Soros, un experto en la comprensión y práctica de la especulación, el tema haya sido ignorado. Estas personas crean opinión en Estados Unidos. Si ellos no mencionan la cuestión es probable que lo más importante de lo que sucede en esta crisis quede semioculto.
Otro tanto sucedió sobre las consecuencias políticas y sociales que están a la vista y que no requieren un esfuerzo particular de imaginación para mencionarlas. No estaba entre mis expectativas que este conjunto de economistas analizaran los impactos sobre la democracia y la vida política de los europeos, aunque gente como ellos tomen diariamente decisiones que alteran la vida política de las naciones.
El tema internacional también estuvo, en contradicción con el título, ausente: nada se dijo de la posible modificación del sistema de poder en el mundo, a pesar de que se admitió que la economía china será mayor que la estadounidense de aquí a cuatro años.
Recordé que en música los silencios cuentan como las notas. Lo que no se dijo fue lo más importante del encuentro.
En cambio, la intervención del señor Sachs fue llamativa por lo que dijo. Primero sostuvo que la crisis no era global. Argumentó que en muchos países no hay crisis. Lo cual es cierto, pero eso no implica que las consecuencias de la crisis no sean globales. Luego, sostuvo que la crisis griega no era importante porque la participación de Grecia en el producto bruto interno (PBI) total de Europa es menor al 3%.
Es interesante que se pueda medir el efecto de una crisis que somete la soberanía de un pueblo, destruye su sistema político y sumerge en la pobreza a sus habitantes, a partir de la medida del PBI. Es lo que llamaríamos, lector, una visión humanista del mundo.
El profesor Sachs ha tenido en su vida posiciones ideológicas pendulares. No hace tanto era un economista ortodoxo de derecha. Ahora al escucharlo suena a algo semejante a lo que se podría oír a la izquierda de los socialistas europeos. Recuerdo haber discutido largamente con él en 1992 en Moscú, cuando era el principal asesor económico del presidente Boris Yeltsin, que llevó a la economía rusa de entonces a la miseria. No sorprende, entonces, que Sachs, como muchos otros, no vea o no quiera hablar de las inmensas implicancias de la crisis griega.
Nadie alertó sobre la situación de la moribunda democracia griega ni cómo la canciller alemana Angela Merkel había impuesto su posición.
Este es el primer caso en que un sistema regional integrado por países democráticos produce una alteración sustantiva en el funcionamiento de la democracia de uno de los Estados miembros y un recorte severo de su soberanía.
El parlamento y las formas originarias de la democracia representativa nacieron en torno a la manera en que se tomaban las decisiones sobre los impuestos y se controlaba el gasto. El rey dejó de ser un autócrata que cobraba y gastaba arbitrariamente. Los representantes de la sociedad (noción que varió a lo largo de la historia), el parlamento, tomaba las decisiones.
Este principio desapareció de Grecia. El gobierno no decide sobre los recursos. El funcionamiento de las finanzas ha escapado a los electos y a los electores.
Con el acuerdo alcanzado esta semana, cada euro que ingrese al fisco irá a una cuenta bloqueada para cumplir en primer lugar con el pago de la deuda y luego, lo que quede, será destinado a salarios y jubilaciones. Ya no se trata de si el gobierno cumplirá o no el acuerdo. Eso ya no importa. Un representante del Banco Central Europeo tendrá a su cargo el control de la cuenta bloqueada.
El primer ministro griego, Lukas Papademos, fue colocado allí por presiones de Alemania y Francia. Es el mismo que siendo presidente del Banco Central griego actuó bajo la inspiración de Goldman Sachs para dibujar las cuentas del país en la época de su entrada a la zona euro. No lo eligieron los griegos. Fue impuesto. Ahora se completa la jibarización de la democracia a través de la cesión de los principales ámbitos de decisión de un gobierno que dejó de ser soberano.
Lector, no hemos visto ningún titulo en los diarios diciendo “Grecia: adiós a la democracia”. Sin embargo, es lo que sucede.
A pesar de todo, en abril próximo habrá elecciones en Grecia. Las encuestas predicen que los dos principales partidos pagarán caro su apoyo a este acuerdo. Los socialistas caerían del 44% obtenido en 2009 a 8 o 14%, y los conservadores, del 34% al 24 o 28%. En cambio, ha emergido una coalición de comunistas y otras fuerzas de izquierda que esperan alcanzar el 40%. Proponen salir de la Unión Europea y rechazan los acuerdos de ajuste.
El profesor Sachs mira los números del PBI griego y sostiene que el caso no es importante. La especulación financiera (“burbuja financiera”) nos metió en este terremoto, pero los expertos no la mencionan. Marchando al paso alemán, Grecia ha perdido su soberanía. Sólo queda el recuerdo de que la democracia existe para el bienestar de los habitantes.
Fuente: Perfil
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