China reveló el otro día que sus reservas en moneda extranjera alcanzaron a US$ 2,4 billones en 2009, lo que implica un incremento de US$ 453.000 millones para ese año. Estas formidables cifras —y la probabilidad de que las reservas del país se eleven en forma similar este año— se han convertido en una realidad financiera, económica y geopolítica de importancia incomparable. La importancia no radica, como muchos supondrían, en el hecho de que China podría “deshacerse” del dólar y destronarlo como la principal moneda internacional del mundo, socavando el poder económico y el prestigio de USA. Se estima que 2/3 o más de las reservas chinas se mantienen en dólares. Como estrategia económica, deshacerse del dólar tendría un efecto de boomerang. Equivaldría a una declaración de guerra económica en la que todos —chinos, estadounidenses, y muchos otros— perderían. Consideremos lo que ocurriría, hipotéticamente. China vendería primero los valores en los que están invertidos sus dólares. Se estima que entre ellos habría unos US$ 800.000 millones en bonos y títulos del Tesoro de los Estados Unidos y miles de millones más en acciones y bonos corporativos norteamericanos. Tras deshacerse de los títulos y cobrar los dólares, China vendería los dólares en mercados de moneda extranjera, comprando otras monedas: euros, yens y quién sabe qué más. El desparramo masivo de dólares desencadenaría otro colapso económico global. A medida que se conocieran las ventas de China, otros inversores extranjeros y estadounidenses harían lo mismo, abandonando los títulos en dólares y cambiando de moneda. Si se produjera un pánico, los mercados caerían abruptamente. Los bancos e inversores presenciarían la erosión de su capital y riqueza. La reanudación de la recesión global, incluso de una depresión, restringiría los mercados extranjeros para las exportaciones de China (en 2009, sus exportaciones cayeron un 16%). Para proteger las fuentes de trabajo, otros países podrían imponer cuotas o tarifas sobre las importaciones chinas. ¿Por qué querría China perjudicarse a sí misma?. Los yanquis apuestan todo a que los chinos no lo haran. Ademas los yanquis culpan a China por mantener artificialmente bajo el renminbi (RMB), para darle a sus exportaciones una ventaja competitiva en el mundo de los mercados. Como resultado se han producido enormes excedentes comerciales. Cuando China recibe dólares, podría utilizarlos para comprar importaciones, pero no, los chinos no hacen eso, los chinos tienen una mania (de la cual carecen en absoluto los argies): quieren fabricarlo todo ellos mismo, cuando ven una marca extranjera desconfian, quieren bienes “made in China” para sentirse comodos (absolutamente al revés del argentine dream). Por eso los chinos se cuidan como de la peste el limitar el flujo de dólares para permitir que el RMB incremente su valor, y asi sus exportaciones sean más caras y sus importaciones más baratas. Así pues, China acumula dólares que deben invertirse. Y los utilizan para hacer inversiones en materias primas (petróleo, alimentos, minerales) y en importantes tecnologías en todo el mundo; o compran influencia política con asistencia extranjera o préstamos favorables. De hecho, China tiene US$ 2,4 billones para utilizarlos como le plazca. Y lo que les place es crear puestos de trabajo mediante las exportaciones y lograr estar protegidos de la escasez de materias esenciales. China está tratando de generar un mayor crecimiento mediante el consumo interno; aún así, está promoviendo fuertes exportaciones hasta que ello ocurra. Según los yanquis, las enormes reservas de China —invertidas en bonos públicos estadounidenses— es el motivo que provocó las tasas de interés bajas, que a su vez desencadenaron la crisis financiera. Esta crisis no se debe al despilfarro yanqui, nooo, a su ineptitud, de ninguna manera. Toda la culpa la tienen los chinos, por supuesto.
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domingo, 31 de enero de 2010
jueves, 28 de enero de 2010
China se reactiva mas de los esperado
Producto del colapso de la economía mundial, en 2009 las exportaciones de China se redujeron un 23%, aproximadamente. Si bien el dato está en línea con lo observado en el mundo, para un país cuyo PBI depende en un 40% de las ventas al exterior, el impacto es mayor. El gobierno chino intentó defenderse de este golpe a través del mercado interno, por una parte, mediante políticas fiscales, aprovechando la cómoda situación que le dio los superávit fiscales de varios trimestres seguidos y su posición acreedora en el mundo. Así, el Estado implementó un paquete de estímulo fiscal de US$ 505 mil millones, volcado principalmente a la obra pública. Por otra parte, en el terreno monetario se aplicaron políticas para facilitar el acceso al crédito y de esta manera impulsar el consumo. La eficiencia de dichas medidas se observó en el último trimestre de 2009, ya que la economía china creció un 10,7% en este período y cerró el año con un crecimiento del PBI de 8,7%. Sin embargo, al observar el acelerado repunte económico, los temores acerca de un posible recalentamiento de la economía comenzaron a surgir entre los inversores, ya que los paquetes de estimulo del Gobierno ayudaron a que la economía creciera por encima del 8% anual. Uno de los problemas visibles es la inflación, ya que en el mes de noviembre alcanzó un 4,2%. A pesar de la fuerte aceleración de los precios a fin de año, el nivel de los precios al consumidor aún se mantiene por debajo de lo observado en tiempos de pre-crisis, ya que en los meses de mayor impacto de la crisis internacional el país atravesó una fuerte deflación. Sin embargo, este movimiento de los precios provocó preocupación en el Banco Popular de China respecto a una posible burbuja financiera debido a la alta exposición de los bancos en la actualidad. Es por esto que el Gobierno del país asiático ya implementó medidas para “enfriar” la economía tales como aumentar los encajes bancarios, y así lograr un aumento de tasa de interés, y aumentar las restricciones al crédito.
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miércoles, 27 de enero de 2010
Grecia le pide socorro a China
El endeudamiento de Grecia ronda en la actualidad los 300.000 millones de euros, monto que el Ejecutivo heleno no podrá refinanciar ni por asomo. Este pais de la zona euro necesita levantar un muerto 53.000 millones de euros este año, mientras lucha contra una crisis fiscal. En un acto de desesperacion total los griegos le ofrecieron 25.000 millones de euros en bonos de su deuda pública al Fondo Estatal de Divisas Chino, encargado de gestionar las reservas en divisa extranjera. A cambio de esa ayudita de un amigo China pidió una participación estratégica en el Banco Nacional de Grecia, el mayor banco comercial de la Hélade. Papandreu, primer ministro griego, rechazó la demanda, pero en Atenas existe la esperanza de que China facilite una inyección financiera de al menos entre 5.000 y 10.000 millones de euros, como para ir tirando y no aflojar. Una participación de Pekín en la deuda de Grecia, miembro de la zona del euro, convertiría indirectamente a los amarillos en miembro del eurogrupo. La compra de deuda de terceros países se ha constituido en una práctica frecuente de China, que no sólo cuenta con una participación importante en la estadounidense sino en la de numerosos países africanos. En muchas naciones africanas la influencia de China es tangible y se traduce en garantías de acceso estratégico a los recursos energéticos. Las reservas chinas en divisa extranjera crecieron en 130.000 millones de dólares en el último trimestre de 2009 y todo hace pensar que seguirá creciendo y creciendo una bocha.
A las promesas de Obama se las lleva al viento
Los demócratas perdieron la "supermayoría" de 60 votos en el Senado, con la cual podian evitar los obstáculos de la oposición republicana. Ya no podran hacerlo. A los demócratas se les escapo de las manos el asiento por Massachusetts que habían ocupado durante casi medio siglo. El resultado inmediato es que la ambiciosa reforma del sistema de salud, uno de las banderas de Obama durante su campaña, quedó en un limbo legislativo. De hecho, una de las causas principales de la derrota que los demócratas padecieron en un Estado tan progresista como lo es Massachussets fue que el virulento discurso anti-Estado benefactor y anti-déficit de los republicanos y de los miembros del movimiento "Tea Party", ejerció un gran influencia sobre los electores independientes. Amplios sectores de clase media, catalogados como "independientes", en los últimos meses fueron capaces de organizarse para protestar contra el costo del Estado. El llamado movimiento del "Tea Party", cuya protesta llegó a la verja misma de la Casa Blanca, se opone, precisamente, a "un gobierno demasiado grande y demasiado costoso para el contribuyente". En el 2008, este sector del electorado votó por Obama pero este año lo hicieron por el candidato republicano a senador, Scott Brown. De manera que Obama esta acorralado entre la oposición republicana que se apoderó de la banca que ocupó Ted Kennedy durante más de 45 años y miembros de su propio partido que lo acusan de no cumplir con sus promesas. Entre las cuerdas, Obama anuncia que quiere congelar el gasto publico un año despues de impulsar programas que implicaban, precísamente lo contrario: enormes gastos, como el plan de estímulo fiscal por 787.000 millones de dólares. Con el congelamiento se pretende ahorrar 250.000 millones de dólares y reducir el déficit, que durante el año fiscal de 2009 escaló a 1,4 billones de dólares, casi el 10% del PIB. La congelación no afectará, obviamente, al gasto militar, la seguridad interior, las relaciones internacionales, la ayuda a los veteranos de guerra. Pero si exigirá un recorte en los presupuestos de varios departamentos importantes, como los de Educación, Salud, Vivienda o Transporte y, sobre todo, hecha por la borda a los planes iniciales del presidente de acometer reformas en profundidad en materia de educación, energía y medio ambiente, entre otras.
domingo, 24 de enero de 2010
El FMI y la Tuberculosis
A fines de 2008, investigadores de Cambridge y Yale que analizaban las tendencias en la epidemia de tuberculosis en las últimas décadas en Europa del este dieron a conocer su resultado: tras analizar datos de más de 20 países, establecieron una clara correlación entre los préstamos del FMI a esos países y el aumento de los casos de tuberculosis. Cuando los préstamos se interrumpieron, la epidemia de tuberculosis volvió a reducirse. La explicación es simple: la condición para el otorgamiento de los créditos es que el estado imponga una "disciplina financiera" (reducir el gasto público), y la primera víctima de esas medidas destinadas a establecer la "salud financiera" es la propia salud: el gasto en salud pública. Así queda abierto el camino para que los humanitarios occidentales deploren las catastróficas condiciones de los servicios médicos en esos países y ofrezcan asistencia caritativa.
viernes, 22 de enero de 2010
¿Qué pasó con Argentina?
Hace un siglo, sólo había siete países en el mundo más prósperos que Argentina (Bélgica, Suiza, Gran Bretaña y cuatro antiguas colonias inglesas, incluidos los Estados Unidos). En 1909, los ingresos per capita eran un 50 por ciento superiores a los de Italia, un 180 por ciento superiores a los de Japón y casi cinco veces superiores que los de su vecina Brasil. Pero despues, a lo largo del siglo XX, la posición relativa en los ingresos mundiales de Argentina cayó bruscamente. En el 2000, los ingresos de Argentina eran inferiores a la mitad de los de Italia o Japón. ¿Por qué a esta nación una vez próspera le ha ido tan mal?. En su auge previo a la Primera Guerra Mundial, Argentina prosperó como un comerciante gigantesco que enviaba ternera y grano al exterior. Atención al punto: Argentina se dedicaba al comercio y no a la industria, vendia carnes y granos sin industrializar. Después de la Segunda Guerra Mundial, antiguos países pobres, como Korea y Japón, siguieron un modelo industrial, buscaron y lograron exportar bienes con alto valor agregado. Argentina en cambio insistió en repetir una y otra vez la misma fórmula (cosa que hace hasta la actualidad): exportar materias primas mostrando indiferencia por la industria y los conocimiento que generan la tecnologia. Para entender los problemas políticos y económico de Argentina durante el siglo XX, debemos remontarnos a la Belle Epoque, e intentar entender por qué, a pesar de su riqueza, Argentina era diferente a otros países ricos, como los Estados Unidos. Para entenderlo mejor hay que hacer una comparación entre Buenos Aires y Chicago del año 1900. En muchos sentidos, las dos ciudades son sorprendentemente parecidas. Chicago creció en el siglo XIX, como un vehículo para alcanzar la riqueza agrícola de la tierra interior americana. En 1816, costaba tanto mover bienes 32 millas sobre la tierra como enviarlas en barco a través del Atlántico. Los enormes costes de enviarlos por tierra hicieron que la población americana se asentase en la Costa Este, dependiente de la cuerda de salvamento del Atlántico. Durante los años 1880, una gran red de transporte de canales y raíles hizo accesible las ricas tierras de labranza americanas. Ciudades como Chicago crecieron como los nódulos de esa red. La fortuna de Chicago se consiguió por dos canales, el Canal Erie y el Canal Illionois y Michigan, que convirtieron a Chicago en el eje de un gran arco acuático que transcurre desde Nueva York hasta Nueva Orleans. Las vías ferroviarias complementaban las vías fluviales y permitió que las ricas tierras de labranza de Iowa enviasen su maíz, en forma porcina, a los mercados orientales a través de Chicago. La industria más famosa del siglo XIX de Chicago eran sus corrales de ganado, que prosperó gracias a los vagones refrigerados que llevaban las vacas sacrificadas de vuelta al este. La industria textil empleó incluso a más chicagüenses, que hacían prendas de ropa para miles de clientes rurales, suministrados por Marshall Field, Montgomery Ward y Sears, Roebuck. La historia de Buenos Aries es similar. Como Chicago, la ciudad estaba rodeada por una vasta, fértil tierra interior. Buenos Aires creció como un centro de transporte de productos agrícolas orientales. Los frigoríficos, barcos refrigerados, aumentaron enormemente su capacidad para enviar ternera. Pero también había grandes diferencias entre las dos ciudades. Chicago era un semillero de las innovaciones tecnológicas, incluyendo los rascacielos, la cremallera y la lavadora eléctrica. Los emprendedores de Buenos Aires, como Torcuato DiTella, a menudo triunfaron por importar tecnologías americanas, como hizo con los surtidores de gasolina y los frigoríficos. Los mayores niveles de innovación tecnológica de Chicago reflejaban los mayores niveles de educación de los Estados Unidos. A lo largo del siglo XIX, Chicago estuvo casi totalmente alfabetizada, porque los inmigrantes rurales que procedían de la ciudad habían sido formados en las escuelas públicas que salpicaban las tierras de labranza americanas. Para contrastar, más de una quinta parte de la población de Buenos Aires fue analfabeta hasta 1900, reflejando los niveles muy inferiores de educación en la Argentina rural. Por lo tanto, Argentina en el año 1900 era rica, pero no era culta. 100 años más tarde se defendía tan bien como se podría esperar teniendo en cuenta su nivel de cultura en 1900. El éxito de un pais a largo plazo se construye sobre el capital humano educado y por lo tanto con capacidad de hacer innovaciones tecnológicas.
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jueves, 21 de enero de 2010
Los consejos de Adam Smith
Inglaterra era un Estado muy poderoso e intervencionista y así es como logró industrializarse, no lo hizo siguiendo los principios de Adam Smith. Lo mismo sucedió con EE.UU. Adam Smith asesoró a las recién liberadas colonias en Norteamérica y les aconsejó que se concentraran en su ventaja comparativa, la producción de alimentos, pieles, pesca etc y que importaran bienes manufacturados desde Inglaterra, lo que era mucho más eficiente. Pero no hicieron eso, eran libres, no tenían por qué seguir las reglas, y EE.UU. introdujo tarifas extremadamente altas para bloquear los bienes de Inglaterra, que eran de calidad superior, y esa política continuó hasta la década de 1950. Los unicos que han seguido al pie de la letra los consejos del inglés fue la pu... oligarquia que tanto odia Delia....
martes, 5 de enero de 2010
Los tiempos estan cambiando
Un vistazo a la historia sugiere que cuando Estados Unidos estornuda, el resto del mundo se resfría: en especial, el mundo en desarrollo. Esto fue valido en las cinco recesiones que van desde los años setenta hasta el cambio de siglo. Ya no. Al menos no con la misma intensidad. Los países emergentes -en especial los más relevantes: China, India y Brasil- no sólo no se han hundido, sino que han aguantado el chaparrón de la crisis mucho mejor que las economías avanzadas en general, y que Estados Unidos (origen y epicentro de las turbulencias) en particular. Han salido reforzados de la primera gran crisis de la globalización. Y dejan atrás la recesión como un tiro: su crecimiento multiplicará por cuatro el de los países avanzados en 2010: avanzarán un 5,1%, frente a un anémico 1,3% en el mundo mal llamado desarrollado. Y lo triplicará en el próximo lustro. Las reservas con las que se han pertrechado estos países tras las crisis anteriores y la mejora de sus exportaciones explican esa mayor resistencia a las dificultades. Todas las tradicionales locomotoras económicas están en el taller de reparaciones. Estados Unidos sale de la recesión pero no está -ni mucho menos- en forma, con el déficit público disparado, el paro por encima de la barrera psicológica del 10% y sus desequilibrios -déficit comercial, baja tasa de ahorro- más moderados pero ni mucho menos domados. Japón vuelve a su endémica deflación con la que pelea sin apenas resultado desde hace casi 20 años. Y la vieja Europa se enfrenta a un 2010 marcado por el estancamiento, y con varios incendios: el agujero fiscal en Grecia, el paro desbocado en España y el desplome de Europa del Este, que ha perdido pie con respecto a otras áreas emergentes. Asia, el sureste asiático, con China a la cabeza, es la gran esperanza blanca: el dragón chino volverá a crecer a tasas cercanas al 10% en 2010 y tira del resto de economías de la zona. El mercado asiático está rebotando a toda velocidad en una recuperación impresionante tras los latigazos de la crisis financiera y el hundimiento del comercio mundial en los últimos meses de 2008 y los primeros de 2009. Asia y Latinoamérica son el nuevo mundo: las dos regiones, capitaneadas por China, India y Brasil, protagonizan un movimiento cismico en la economía mundial, cuyo centro de gravedad se va desplazando progresivamente.
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