sábado, 2 de septiembre de 2006

El Banco Mundial y el “El Milagro Asiático”

Cuando el Banco Mundial publicó en 1993 el estudio “El Milagro del Este Asiático”, se agudizó la discusión sobre la relevancia de la política industrial para el éxito económico de la región. Los economistas del Banco Mundial encargados de elaborar dicha investigación estaban en una situación poco cómoda: no podían negar cabalmente el rol del Estado, puesto que habría sido ridículo. Pero tampoco podían declarar el papel del Estado como la variable decisiva, para no echar por tierra todos los documentos políticos y conceptos que se habían producido durante los últimos 15 años en su propia casa. La solución es un compromiso tibio: cualquiera que lea el resumen de la investigación, se preguntará al final cuál es el mensaje de los autores. La interpretación predominante por parte de los adherentes del Banco Mundial es la siguiente: el milagro económico del este asiático se explica en primer lugar por las condiciones macroeconómicas estables que se crearon en esos países. Parece cuestionable que las intervenciones selectivas hayan generado efectos positivos. En general, la política industrial ha sido dañina, los logros de especialización corresponden a la dotación de factores, y los efectos positivos se pueden comprobar solamente en el ámbito del fomento al sector exportador. Esta interpretación ha provocado vastas reacciones críticas. Los autores subestiman el alcance que han tenido las intervenciones estatales; por intermedio de la concesión selectiva de créditos, eliminando los procesos de mercado. No consideran las instituciones sociales y mecanismos de control, sin los cuales no se podrían explicar elementos como la estabilidad macroeconómica y las inversiones estratégicas en las áreas de educación e infraestructura. Allí donde se necesita recurrir a conceptos de la teoría económica, el análisis del Banco Mundial se basa en la función neoclásica de la producción, que parte de supuestos que no se dan en la realidad (rendimientos constantes de escala, competencia perfecta, equilibrio a largo plazo con insumos variables). Los métodos empíricos aplicados son demasiado simples y llevan a resultados que divergen considerablemente de los de todas las otras investigaciones que se han hecho sobre el mismo tema (por ejemplo, el Banco Mundial sobrestima mucho la productividad total de los factores en Corea del Sur). Conclusión: el estudio publicado por el Banco Mundial no logra refutar aquellas críticas contra la ortodoxia neoliberal que se refieren a la experiencia exitosa de los países del este asiático. Las intervenciones estatales masivas (y a menudo arbitrarias) representan un elemento central en el desarrollo de esta región.

1 comentario:

Rikhard dijo...

Muy interesante el articulo,sin embargo me quedan dudas sobre la fuente de las criticas y sobre el sustento dela sobrestimacion de la productividad total de factores ( que para Krugman no es importante-ver el mito del milagro asiatico-)

Me gustaria conocer las fuentes si fuese posible.

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