lunes, 28 de noviembre de 2011

La carta de los estudiantes de Harvard

Estimado Profesor Mankiw:

Hoy vamos a abandonar su clase, 'Economics 10', para expresar nuestro descontento con el carácter sesgado inherente a este curso de introducción a la economía. Estamos profundamente preocupados sobre la manera en que este enfoque afecta a los estudiantes, la Universidad y la sociedad en general. Como estudiantes de Harvard, nos matriculamos en el curso 'Economics 10' con la esperanza de obtener unos conocimientos amplios e introductorios sobre los fundamentos de la teoría económica que nos sirviesen para potenciar nuestras propias y variadas ideas en diversas disciplinas, desde Economía, Gobierno, hasta Ciencias Medioambientales y Política Pública, y más allá. Sin embargo, nos encontramos con un curso que expone una visión específica -y limitada- de la economía, que, en nuestra opinión, perpetúa sistemas económicos problemáticos e ineficaces, favoreciendo la desigualdad en nuestra sociedad. Cualquier estudio académico de economía que se precie debe incluir una discusión crítica tanto de los beneficios como de las lagunas de diferentes modelos económicos. Dado que su curso no ofrece las fuentes originales y rara vez trata artículos de revistas especializadas, apenas disponemos de acceso a enfoques alternativos a la economía. No hay justificación alguna por la cual deban presentarse las teorías económicas de Adam Smith como más fundamentales o básicas que, por ejemplo, la teoría Keynesiana. En un curso introductorio dirigido a 700 estudiantes, es particularmente importante cuidar una exposición no sesgada de la economía, si tal curso ha de estimular posteriores estudios en la materia. Muchos estudiantes de Harvard no tienen la opción de no cursar 'Economics 10'. Los alumnos de Económicas y Ciencias Medioambientales y Política Pública necesitan esta clase, mientras que los de Estudios Sociales deben elegir un curso introductorio de economía -y la única opción que queda, el curso Perspectivas Cíticas en Economía del Profesor Steven Margolin, sólo se ofrece un año de vez en cuando (y no este año). Muchos otros estudiantes simplemente desean que un conocimiento analítico de la economía sea parte de un currículo en artes liberal y de calidad. Más aún, 'Economics 10' no ayuda a posteriores cursos a profundizar en el temario y ser impartidos de manera eficiente, ya que se basa en una única perspectiva fuertemente enfatizada, no en unas ideas sólidas y genéricas aptas para futuros desarrollos. No debería recurrirse al abandono de este curso -o la disciplina de economía en su conjunto- como protesta de los estudiantes. Los graduados en Harvard desempeñan importantes papeles en las instituciones financieras y en configurar la política pública en todo el mundo. Si Harvard fracasa en su labor de dotar a sus estudiantes con unos conocimientos amplios y críticos en materia económica, es probable que las acciones de tales estudiantes dañen el sistema financiero mundial. Los últimos cinco años de tumultos económicos son una prueba de ello. Abandonamos hoy la clase para sumarnos a una manifestación en todo Boston para protestar por la corporatización de la educación superior, como parte de las acciones del movimiento 'Occupy Wall Street'. Dado que la naturaleza sesgada de 'Economics 10' contribuye a, y simboliza, la creciente desigualdad económica en América, decidimos no acudir a su clase tanto para protestar su inadecuada discusión de la teoría básica de la economía como para prestar nuestro apoyo a un movimiento que está cambiando el discurso americano sobre la injusticia económica. Profesor Mankiw, le rogamos que tome nuestras inquietudes en serio. Atentamente, Estudiantes Concienciados de 'Economics 10'

 El Prof. Mankiw realizó el siguiente comentario en su blog al hilo de tal carta:

 "Aquí tienen un hecho que quizás no hayan oído decir al movimiento 'Occupy Wall Street': Los ingresos de las nóminas más altas han caído sustancialmente durante los últimos años. Se podría concluir, pues, que los salarios más elevados corren más riesgo que los más modestos."

Resulta curiosa, por no decir otra cosa, la frase "los salarios más elevados corren más riesgo". ¿Acaso el Prof. Mankiw sostiene una visión tipo 'ruleta rusa' de la igualdad económica? El profesor, como buen liberal, esta siempre preocupado por "los que tienen mas".

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Máxima indignación en Harvard

Un hecho insólito, digno de ser incluido en la saga de “Aunque usted no lo crea”de Ripley, ocurrió el pasado 02.11.2011: un grupo de estudiantes de economía tomó la decisión de retirarse en bloque de la cátedra de Introducción a la Economía de la Universidad Harvard, en protesta por el contenido y el enfoque desde el cual se imparte esta materia. ¿Qué hay de asombroso en este hecho?. En primera lugar, la protesta tuvo como destinatario directo al conocido economista Gregory Mankiw, ex asesor del Presidente George W. Bush y autor de uno de los manuales de macroeconomía más utilizado en las escuelas de economía dentro y fuera de Estados unidos. En segundo lugar, porque de acuerdo a la carta entregada por los/as estudiantes antes de retirarse de la cátedra, el motivo de la protesta fue su indignación por lo que consideran el vacío intelectual y la corrupción moral y económica de gran parte del mundo académico, cómplices por acción u omisión en la actual crisis económica. Y en tercer lugar, se trata de un hecho insólito, porque los integrantes del movimiento estudiantil detrás de este hecho de indignación académica en contra del pensamiento único neoclásico, pertenecen a la élite económica, social y política de los Estados Unidos, que se forma en la Universidad de Harvard para dirigir las corporaciones empresariales globales y/o para asesorar a los gobiernos en materia de políticas económicas y financieras. En diversos párrafos de la carta al profesor Mankiw se lee: “hoy estamos abandonando su clase, con el fin de expresar nuestro descontento con el sesgo inherente a este curso. Estamos profundamente preocupados por la forma en que este sesgo afecta a los estudiantes, a la Universidad, y nuestra sociedad en general (…) Un estudio académico legítimo de la economía debe incluir una discusión crítica de las ventajas y los defectos de los diferentes modelos económicos. A medida que su clase no incluye las fuentes primarias y rara vez se cuenta con artículos de revistas académicas, tenemos muy poco acceso a aproximaciones económicas alternativas. No hay ninguna justificación para la presentación de las teorías económicas de Adam Smith como algo más fundamental o básico que, por ejemplo, la teoría keynesiana. Los graduados de Harvard juegan un papel importante en las instituciones financieras y en la conformación de las políticas públicas en todo el mundo. Si falla la Universidad de Harvard a la hora de equipar a sus estudiantes con una comprensión amplia y crítica de la economía, sus acciones serán susceptibles de perjudicar el sistema financiero mundial. Los últimos cinco años de crisis económica han sido prueba suficiente de ello”. La carta concluye: “No estamos retirando de su clase este día, tanto para protestar por la falta de discusión de la teoría económica básica y como para dar nuestro apoyo a un movimiento que está cambiando el discurso estadounidense sobre la injusticia económica (Occupy wall street) . Profesor Mankiw, le pedimos que se tome nuestras inquietudes y nuestro retiro de su clase en serio”. Según reportan los escasos medios de comunicación que le dieron cobertura a esta protesta, el movimiento de los estudiantes de Harvard a favor de una economía crítica, se ha ampliado y ha incorporado otras demandas para hacer de Harvard una “universidad socialmente responsable”. Una de éstas consiste en la negociación de contratos de trabajo más dignos para el personal de servicios de la universidad que sufre las políticas de flexibilización laboral que tanto daño le han ocasionado a la clase trabajadora norteamericana. Movimientos similares han comenzado a surgir en la Universidad de Duke (Carolina del Norte) y en la Universidad de Berkeley (California. El movimiento iniciado en Harvard por un cambio en el enfoque dominante de la enseñanza de la economía no es nuevo. Más bien es un movimiento que viene a sumarse a la iniciativa por un cambio en la enseñanza de esta disciplina que iniciaron en mayo de 2000 los y las estudiantes de las universidades francesas y que meses después recibió el apoyo de estudiantes de Cambridge, Inglaterra. En ese entonces, también el movimiento estudiantil francés hizo pública una carta declarándose globalmente descontento por la enseñanza recibida, que les impedía lograr una comprensión profunda de los fenómenos económicos a los cuales las personas se enfrentan en el mundo real. Un pasaje de esta carta señalaba que “ la mayor parte de nosotros ha escogido la formación económica con el fin de adquirir una comprensión profunda de los fenómenos económicos a los cuales el ciudadano de hoy en día se encuentra confrontado. Ahora bien, la enseñanza tal como es expuesta –es decir en la mayor parte de los casos la teoría neoclásica o enfoques derivados –, generalmente no responde a esta expectativa”. La carta finalizaba con un exhortación al profesorado francés similar al mensaje enviado al profesor Mankiw: ¡Despiértense antes de que sea demasiado tarde!. Hace casi 200 años, John Stuart Mill al asumir como Rector de la Universidad de Saint Andrew, recordaba al claustro de profesores de dicha universidad, que la función de las universidades no es hacer que los estudiantes aprendan a repetir lo que se les enseña como verdadero sino que su función es formar personas con capacidad de pensar por si mismas. De acuerdo a este gran economista y filosofo, las universidades deben enseñarles a las personas a “Poner en duda las cosas; no aceptar doctrinas, propias o ajenas, sin el riguroso escrutinio de la crítica negativa, sin dejar pasar inadvertidas falacias, incoherencias o confusiones; sobre todo, insistir en tener claro el significado de una palabra antes de usarla y el significado de una proposición antes de afirmarla……. El objetivo de la universidad no es enseñar el conocimiento requerido para que los estudiantes puedan ganarse el sustento de una manera particular. Su objetivo no es formar abogados ó médicos ó ingenieros (ó economistas) hábiles, sino seres humanos capaces y sensatos……. Los estudiantes son seres humanos antes de ser abogados, médicos, comerciantes o industriales; y sí se les forma como seres humanos capaces y sensatos, serán por sí mismos médicos y abogados (y economistas) capaces y sensatos”. Es obvio que la incapacidad de las universidades actuales de formar economistas críticos y sensatos no responde únicamente a posturas personales e ideológicas de docentes y/o autoridades universitarias, sino más bien responde a factores relacionados con el rol que las universidades cumplen en la reproducción de las relaciones de poder dentro del sistema capitalista en su fase neoliberal. Probablemente uno de los principales factores explicativos de la crisis en la enseñanza de una economía crítica e integral, es la pérdida de la identidad e independencia de las universidades debido a que han sido capturadas por los intereses de las corporaciones y/o por la demanda del mercado. Se les ha presionado directa (o indirectamente) a convertirse en empresas educativas con la misión de formar a los dos tipos básicos de economistas que demanda el mercado en la fase actual del capitalismo: economistas especialistas altamente calificados/as y economistas generalistas poco calificados/as para apoyar a especialistas o para desempeñarse en funciones gerenciales. Esto a su vez ha conducido a una especie de fragmentación del conocimiento y a la ausencia de pensamiento crítico. ¿El resultado final? Economistas formados para adaptarse y/o colaborar con el status quo que mantiene a la mayor parte de la humanidad en la exclusión y la pobreza. El mensaje que desde Harvard envían los y las estudiantes de economía, no debería pasar desapercibido por las escuelas de economía del mundo entero, en particular por las escuelas de economía de los países del sur. Es tiempo de rectificar el rumbo. Es tiempo de separar la verdadera función universitaria de la función de formación técnica superior, y sobre todo, es tiempo de devolverle a la enseñanza de la economía el carácter crítico, riguroso e integral que tanta falta hace en los momentos actuales de crisis sistémica que ha provocado el sistema capitalista.

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domingo, 27 de noviembre de 2011

Crece el miedo al colapso del euro

Bank of América-Merrill Lynch, Nomura Securities y Barclay’s Capital no descartan un fin abrupto de la moneda europea y sin duda, Berlín es el villano de la película. Por supuesto, Angela Merkel jura y perjura que “eso nunca sucederá”. La fracasada subasta de bonos soberanos teutones (se precisaban € 6.000 millones y sólo se consiguieron 3.800 millones) indica que la eurocrisis financiera alcanza a Alemania. Uno a uno, los países adherentes al euro van cayendo prisioneros del dogmatismo germano. Por supuesto, este factor dista de ser nuevo: desde mediados del siglo XIX, Alemania fue acumulando prodigiosas energías industriales, políticas y militares. Al mismo tiempo, generaba su propia revolución científica y tecnológica. En 1914, por fin, el Segundo Reich –fundado en 1871- “se lanzó al asalto del poder en Occidente”, señalaban los historiadores Friedrich Fischer, Oswald Spengler y Arnold Toynbee. Pero se equivocó de aliados: Austria-Hungría y Rusia fueron dos lastres fatales. Ulteriores fracasos –república de Weimar, Tercer Reich- llevaron a un replanteo integral de esquemas y prioridades. En 1949 se partió el país en dos (república Federal, república “democrática”). Con el tiempo, la licuación del bloque soviético, 1989/91 reconstituyó una Alemania reoccidentalizada. Pero el euro acabó siendo un corsé ni lo bastante estricto como la Reserva Federal ni lo bastante flexible como el Banco de Inglaterra (único sobreviviente del siglo XVIII). Cabe recordar, en este punto, la génesis del doble euro, o sea la divisa para la Eurozona (diecisiete miembros) y la unidad contable para el resto de la Unión Europa (diez). Las equivalencias por euro eran aproximadamente 13,76 chelines austríacos, 40,34 francos belgas, 0,583 liras chipriotas, 15,65 coronas estonias, 5,946 marcos fineses, 6,56 francos franceses, 1,955 marcos alemanes, 340,75 dracmas griegos, 0,788 libras irlandesas, 1.936 liras italianas, 40, 34 francos luxemburgueses, 0,420 liras maltesas, 2,204 florines holandeses, 200,5 escudos portugueses, 30,13 coronas eslovacas, 239,64 táleros eslovenos y 166,39 pesetas. En verdad, el elenco original (1999) era viable. No puede decirse lo mismo de posteriores “incorporaciones políticas”. Entre ellas, la subdesarrollada Grecia (2001), Chipre (dos tercios de la isla), Malta (una base de la OTAN), Eslovaquia (un desprendimiento que revierte a 1939) y Estonia (cliente de Finlandia). Pero los dislates de Bruselas no terminan ahí: la misma UE que resiste el ingreso turco –hoy Angora está en otra cosa- arriesga absorber un grupo tan impresentable como Rumania, Bulgaria y partes de la ex Yugoslavia.

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sábado, 26 de noviembre de 2011

Por el bien del Imperio

¿Por qué los derechos de los trabajadores se han quedado en ascuas en los últimos cuatro años? ¿Qué ha pasado en los últimos 50 años en el mundo? ¿Dónde ha quedado el reparto equitativo o la cohesión social? ¿Es esta crisis económica un hecho aislado o es la consecuencia de una actitud voraz sin freno ni reglas? ¿Cómo han conquistado la soberanía los más ricos? A partir de los años setenta, los ricos pierden el miedo. Y hoy, ¿a qué revolución van a temer los banqueros? Han perdido el miedo, y desencadenan el empobrecimiento global y el enriquecimiento de su grupo. Porque es una crisis desigual, que afecta sólo a los más pobres.Las clases dominantes han vivido siempre con fantasmas: los jacobinos, los carbonarios, los masones, los anarquistas, los comunistas. Temían unas fuerzas oscuras que medraban para un día cambiar el mundo y quitarles todo. Eran amenazas fantasmales, pero los miedos eran reales. Con esos miedos los trabajadores obtenían de los gobiernos concesiones, y las clases dominantes mantener el orden social. El primero en introducir medidas de seguros sociales en Europa fue, justamente, Bismarck, con el objetivo de calmar los ánimos. La fase crítica, que atraviesa en estos momentos el Estado del bienestar, es la pérdida del miedo de las clases dominantes a una revuelta popular. Hasta los setenta se vivió el impulso que permitió el reparto equitativo de sus frutos y un cierto avance de libertades. Hay un momento en que la amenaza de una revolución subversiva del comunismo deja de existir y los poderosos entienden que ya no tienen amenazas. Las concesiones sociales que se lograban y mantenían por el miedo a un descontento popular masivo y revolucionario desaparecieron. Desde 1945 a esta parte, los opinólogos se ha dedicado a convencer a la gente de que todo intento de cambiar las reglas sociales conduce al desastre, lo cual es una lección de resignación incomparable. Para que haya cambios los de arriba tienen que volver a tener miedo.

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domingo, 20 de noviembre de 2011

¿Que debe hacer Europa?

Hace 150 años, más o menos en 1861, China y Japón colapsaron cuando los barcos de guerra occidentales y sus financieros se impusieron en Asia oriental. Ni China ni Japón podían haber hecho nada para frenar el aumento de la riqueza y el poder de Occidente. No obstante, la manera en la que reaccionaron ante tal acontecimiento marcó la diferencia entre el triunfo y la tragedia. Los gobernantes chinos pidieron muchos préstamos del extranjero, despilfarraron el capital y cayeron en la dependencia. Los gobernantes japoneses compraron tiempo, recaudaron cantidades enormes de capital local y financiaron una revolución industrial nativa. Para 1911, Japón era una gran potencia y China era el país pobre de Asía. Un siglo y medio más tarde, la UE enfrenta las mismas alternativas. No hay nada que pueda hacer para frenar la emersión de la riqueza y el poder oriental: en 100 años Asia será el centro neurálgico de la economía mundial, pero cómo reacciona es muy importante. Europa debe elegir el camino de Japón. La alternativa de hipotecar el futuro de Europa con préstamos chinos es golpear las puertas de la desgracia. Lo mismo vale para Argentina.

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