sábado, 30 de julio de 2011

El default o el ajuste perfecto

Algunas frases de la disputa entre demócratas y republicanos en el Congreso estadounidense parecen extraídas, sin adaptación siquiera, de los archivos de diarios de la Argentina del 2001. El título del conflicto en Washington es la ampliación de la autorización de endeudarse para el gobierno federal, pero el eje político del conflicto está en otro lado: cómo será el ajuste de las cuentas públicas que deberá aplicar el gobierno de Obama para que los representantes (diputados) de la oposición le otorguen la mencionada autorización. “Recorte de gastos”, “reducción de partidas para la seguridad social”, “cumplir con los compromisos de deuda para no perder credibilidad”, son algunas de las frases que las crónicas ponen en boca de congresistas o funcionarios del gobierno norteamericano en esta disputa, generando una rara sensación de mal recuerdo a los oídos de los argentinos. La derecha estadounidense, el Partido Republicano (considerado en su conjunto), ya ganó la primera batalla: en el debate político ya se impuso como verdad absoluta que “lo que todos quieren” es que el gobierno federal se ajuste el cinturón, reduzca “gastos excesivos”, busque “equilibrar las cuentas”. Tan impuesto está este criterio que ni Obama ni el Partido Demócrata lo enfrentan. Se hacen cargo de que el déficit presupuestario de 1,5 billón (millones de millones) de dólares debe ser intervenido quirúrgicamente en lo inmediato. Y llevan la discusión a “de qué forma” y “en qué partidas”. Tan ostensible es el triunfo político en este plano de la derecha que hasta la propuesta “progresista” de los demócratas en el Congreso incluye una reducción de partidas de gastos sociales, “pero no tan abrupta” como la que proponen los republicanos. Lo que quedó relegado a segundo plano es que Estados Unidos aún no salió de la depresión que le produjo el pico de la crisis financiera y arrastra con una enorme masa de habitantes que vive de subsidios del Estado. Cualquier recorte del gasto social tendrá un efecto recesivo sobre la economía. Cualquiera de los proyectos en danza (republicano, demócrata o uno consensuado) recortará, en mayor o menor medida, el gasto social. Si no hay acuerdo y se declara el default, la primera medida que deberá adoptar el gobierno federal es postergar pagos de beneficios sociales (el miércoles 3 tiene vencimientos de la seguridad social por 23 mil millones de dólares). En todos los escenarios, los gastos sociales pierden. Primera batalla ganada por la derecha. En esta particular crisis estadounidense el tema que da título a la disputa, el monto autorizado de endeudamiento, en realidad no le importa a nadie y es una simple excusa para debatir otra cuestión, que es el uso de los recursos del presupuesto. La elevación del tope de deuda por el Congreso ha sido un trámite durante décadas, sin que por lo general se planteara que era eso “o el default”. En 78 ocasiones se subió el tope de deuda desde 1960 a la fecha, 49 veces bajo gobiernos republicanos. Para los republicanos, 14,3 billones de dólares de deuda no es hoy mucho ni poco, sino la excusa perfecta para dejar a Obama sin autorización presupuestaria para seguir aplicando su política. Y plantar una discusión acerca de en qué medida debe hacerse el recorte presupuestario. Pero como no se discute el porqué del monto de la deuda, tampoco se debate en Estados Unidos acerca de las razones que llevaron a este nivel de endeudamiento. Obama asumió en enero de 2009 con una deuda pública de 10,6 billones de dólares, que ya venía creciendo en forma aritmética en los últimos dos años de la administración Bush. En 30 meses la llevó a 14,3 billones, es decir con un crecimiento del 35 por ciento. ¿Por qué? Tanto el actual presidente como su antecesor utilizaron ingentes recursos públicos para salvar a corporaciones industriales y financieras, seriamente comprometidas por el desbarranque de la economía dominada por la lógica financiera. Habían sido los líderes de la economía especulativa, fueron los beneficiarios del rescate pero no serán ahora los que paguen los costos, que recaerán sobre las espaldas de los beneficiarios de planes sociales. ¿Será el actual “peligro de default” en Estados Unidos otro ejercicio de cargar el costo de la crisis sobre las espaldas de las clases sociales medias y bajas? Si hubiera acuerdo para un recorte presupuestario o saliera votada cualquiera de las propuestas de los dos partidos con representación parlamentaria, en todos los casos habría reducciones en las transferencias a las clases más vulnerables en los rubros de salud, seguridad social y educación. La diferencia es que la poda demócrata es un poco menos directa y reparte con gastos militares y eliminación de exenciones impositivas a corporaciones y grandes fortunas. Pero como estas últimas propuestas no pasarán, la orientación general del ajuste va en el mismo sentido que el de la oposición.

Fuente

No hay comentarios.:

Entradas Relacionadas

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...