viernes, 15 de noviembre de 2013

Los que no se dice de la educación finlandesa

Desde hace un tiempo venimos escuchando acerca de la calidad de la educación en Finlandia. Numerosas pruebas internacionales han dado cuenta del extraordinario rendimiento de los alumnos de ese país, en todos los niveles. Se suele hacer hincapié en la diferencia con el modelo memorístico y exhaustivo asiático, ya que en el modelo finlandés se privilegia la creatividad y el juego y se dan menos tareas a los alumnos. Podríamos agregar que en muchos de nuestros países occidentales, también padecemos una profunda crisis en la escuela, que nos hace mirar con curiosidad e interés las claves de ese modelo educativo. Otro aspecto importante es el papel de los maestros, altamente capacitados que informan semestralmente sobre el rendimiento de sus alumnos, basados en sus propias evaluaciones, sin la existencia de pruebas estandarizadas, ni rendición de cuentas. Es decir que se confía en la capacidad de los maestros que gozan de un salario digno, un prestigio social y una formación previa minuciosa: los colegios profesionales que preparan maestros y profesores son de los más selectivos del país. También aquí cumple un papel muy importante la responsabilidad, ya que si un profesor es malo, le incumbe al director tomar medidas al respecto. Y estamos hablando de la responsabilidad de los maestros y de los formadores de maestros. Pero hay un aspecto de la educación finlandesa que no es muy conocido porque no se lo menciona ni se lo resalta y es que en ese país no existen las escuelas privadas. Desde la década de 1980, el principal impulsor de la política educativa finlandesa ha sido la idea de que todos los niños deben tener exactamente la misma oportunidad de aprender, independientemente de los antecedentes familiares, los ingresos o la ubicación geográfica. Sólo un pequeño número de escuelas independientes existen en Finlandia, e incluso todas ellas son financiadas públicamente. No se permite el pago de tasas de matrícula. No hay universidades privadas, tampoco. Esto significa que prácticamente todas las personas en Finlandia asisten a la escuela pública, pudiendo transitar desde el jardín de infantes hasta un doctorado. Un gran paso en las políticas educativas de un país es garantizar la educación pública. Muchos otros aspectos deben ser perfeccionados aún, en países como Argentina que gozan de una educación gratuita. Pero es importante rescatar de la experiencia de Finlandia, que es posible alcanzar la excelencia, centrándose no sólo en la competencia, sino en la cooperación y en la equidad.

4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Anónimo4:24 p. m.

    Estám confundiendo Finlandia con Dinamarca o es cosa mía?

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  4. Lo estoy, lo estoy, perdón. He leído el artículo varias veces y todas pensaba en Dinamarca, ni idea de por qué.

    De todas formas, el enfoque es parecido. La titularidad del centro es secundaria, la clave del sistema está en el modelo de gestión del centro. En Korea la eduación está enfocada principalmente hacia el sector privado y los resultados son igualmente extraordinarios.

    Borro el comentario anterior por inútil.

    ResponderEliminar