jueves, 23 de julio de 2009

Subsidios agrícolas a la Europea

En 2008, más de 50.000 millones de euros se usaron en “subvenciones rurales”. Los beneficiarios no son solo los chacareros comunitarios, también benefician gente como Isabel II de Inglaterra o Alberto II de Mónaco, no exactamente campesinos. Este año, por vez primera, los veintisiete miembros de la UE deben declarar cómo distribuyen los fondos de fomento agrícola. El programa de subsidios ha abandonado su objeto original, que consistían en elevar productividad agrícola y apoyar a los cultivadores. Por supuesto, la mayor porción de asignaciones sigue afluyendo a ricos terratenientes y chacareros. Pero miles de millones van a personas y compañías casi sin nexos con el sector rural. Entre los privilegiados aparecen multinacionales de golosinas, destiladores de bebidas alcohólicas, etc. Por ejemplo, en Francia los procesadores de azúcar no tienen cultivos, pero perciben reembolsos similares a los de exportaciones agrícolas para cubrir la diferencia entre sus precios y niveles internacionales más bajos. Pero esas empresas no exportan y venden azúcar como insumo local. En similar abuso incurre Haribo una fabricante alemana de dulces. Otros van más lejos. Así Ligabue –proveedora de alimentos a aerolíneas y crucero- percibió en 2008 subsidios por lácteos “exportados” en… los estómagos de pasajeros. Literalmente. Como se sabe, esa clase de desembolsos influyen en el intercambio mundial, pues deprimen precios de países eficientes como la Argentina. La UE mantiene un destartalado mecanismo de dádivas, fomentado por una amplio espectro de intereses creados. Por eso, persiste una corriente de subsidios hacia potentados, aristócratas y otros poseedores de tierras… que no explotan. ¿Y la Organización Mundial de Comercio?. Bien, gracias: acaba de excluir los subsidios agrícolas de la exangüe ronda Dohá.

domingo, 19 de julio de 2009

Ciencia y Burocracia: el ejemplo de Japón y Canadá

¿Cómo es que las naciones que son competitivas en ciencia y tecnología han podido evitar caer en el sopor burocrático?. No parece haber una receta única aunque hay ingredientes claves que se dan invariablemente en todas estas naciones. El Japón, por ejemplo, aprovecha la gran cohesión de la sociedad y la disciplina de la fuerza de trabajo. Hay un enfoque masivo y en conjunto del esfuerzo del gobierno, industria y entidades académicas. Japón crea grandes capitales privados parecidos al sistema capitalista pero altamente protegidos. Por lo tanto, puede emprender crecimiento en áreas que se consideran estratégicas con un alto grado de coordinación. En Japón hay colaboración entre la academia y la industria en un grado que es, para nuestros ojos, increíblemente complejo. En Canadá también hay fuerte presencia del Estado. Por ejemplo, todas las universidades y hospitales son estatales. El sistema de salud es gratuito y universal. Las empresas privadas son apoyadas por consejos de investigaciones. Canadá es notable porque se ha desarrollado como uno de los países con los más altos estándares de vida teniendo una población relativamente pequeña y un clima hostil. Lo que es aún más notable es el hecho que los sistemas socialistas y capitalistas coexisten eficientemente en este país. Canadá evolucionó pacíficamente de colonia a estado independiente. Quizá por eso los canadienses son reconocidos por su espíritu de reconciliación y acuerdo. La conciencia social en Canadá es muy alta lo que se refleja en el sistema gratuito de salud. La socialización canadiense es posible que tenga su base en parte en el clima nórdico (todas las naciones nórdicas están altamente socializadas). Tal vez el frío hace a la gente mas solidaria, a Montesquieu le hubiera encantado esta apreciación. La parte capitalista en Canadá viene del hecho de la vecindad con los EEUU y del hecho que los políticos tienen muy claro que un sistema puramente socialista, como un sistema puramente capitalista, sin balance lleva a consecuencias desastrosas. En Canadá vemos los mismos elementos de base social para la exitosa actividad en ciencia y tecnología que se ve en Japón. Es decir, continuidad administrativa, alta competitividad académica y una fuerza de trabajo altamente capacitada. Veamos que es lo que significa continuidad administrativa. Continuidad administrativa no significa mantener algo deficiente sino evolucionar – no revolucionar el sistema. Las revoluciones llevan a la discontinuidad administrativa. Aclaremos que la evolución de un sistema, como puede ser el sistema de administración de la ciencia y la tecnología, puede ocurrir solamente si el clima administrativo es lo suficientemente avanzado o sofisticado para permitir que el administrador haga decisiones basadas en fundamentos de buena práctica administrativa y no sobre una preponderancia de consideraciones políticas. Ultimamente, este grado de sofisticación depende de la sofisticación de los individuos en el sistema. La sofisticación de un individuo, a su vez, nace de una mezcla de la educación y la tradición a la cual ese individuo ha sido expuesto. Si esta sofisticación individual no existe, es inútil tratar de mejorar el sistema.

martes, 14 de julio de 2009

Escandinavia, como te envidio

El aporte al mundo de las marcas de los países escandinavos – con apenas poco más de 24 millones de habitantes en su conjunto – es casi tan importante como cualquiera otra región del globo. Ericsson, IKEA, LEGO, Nokia, Volvo. Todas escandinavas. Todas fuertes. ¿Cómo hicieron esas pequeñas áreas geográficas en Europa del norte, para adquirir tanto poder de marca?. La respuesta esta en la filosofía vikinga que ha sobrevivido durante siglos, y ha sido mejorada y actualizada para dar como resultado el éxito empresarial moderno. Todos los países escandinavos comparten las raíces nórdicas y el respeto por la democracia socialista. Los escandinavos ayudan a sus ciudadanos desde que nacen hasta que mueren. Alto nivel de vida, servicio sanitario gratuito, educación universitaria gratuita y recapacitación laboral financiada por el gobierno para el caso de pérdida de empleo. Todo eso tiene, claro, un precio alto: los impuestos personales pueden llegar al 50 o 60% de los ingresos. Pero los vikingos pagan sin chistar. Como la gente se siente bien cuidada, estos países pueden concentrarse en temas comerciales. Los gobiernos escandinavos alientan la inversión y el crecimiento de los negocios. Las compañías escandinavas exportan sus productos agresivamente y eso significa que necesitan competir bien en la escena mundial. Como región, Escandinavia se hizo famosa como un centro de buen diseño. Ya en los años 50 el diseño escandinavo surgió como estilo definido. Si bien el término se aplica fundamentalmente para muebles, también representa un movimiento que refleja simplicidad y elegancia con foco en funcionalidad de precio accesible. El buen diseño sigue siendo el rasgo fundamental de las marcas actuales. Sea que se manifieste en la campaña publicitaria del vodka Absolut o en la brillante interconectividad de las piezas del LEGO o en la sencilla belleza de los muebles de IKEA. Además, los creadores de las marcas escandinavas han sido notablemente innovadores. El vodka sueco Absolut entró a un mercado dominado por los vodkas rusos, no creando un producto superior sino sacando un packaging novedoso y basando en eso su campaña de publicidad. La finlandesa Nokia, que resultó de la fusión de una empresa de caucho y otra de cable en 1967, creó el primer telefono para autos en 1982, diseñado para correr sobre la primera red celular internacional del mundo, Nordic Mobile Telephone. Para 1998, Nokia era líder mundial en teléfonos celulares. En 2008 salió quinta en la lista de mejores marcas globales. La empresa farmacéutica Novo Nordisk es relativamente pequeña pero creó la primera insulina sintética, idéntica a la insulina humano y ahora tiene relaciones con 80 países en todo el mundo. El productor más prolífico de marcas mundiales es, dicen algunos, Suecia. Sus marcas incluyen el queso Jarlsberg, Absolut, Astra (ahora AstraZeneca), Brio, Ericsson, H&M, IKEA, Saab, Scania y Volvo...Y la banda ABBA, cuyas empalagosas canciones me aburrian soberanamente, pero se vendían (y venden) en todo el mundo. Tal vez la razón de que haya tantas marcas mundiales de origen sueco es que Suecia es la más agresiva de sus primas escandinavas.

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domingo, 12 de julio de 2009

El Sector Agrícola y el Crecimiento Económico

Durante varias décadas del siglo pasado la relación entre agricultura y crecimiento económico fue distorsionada por una doctrina que perseguía la industrialización aún a expensas del desarrollo agrícola, socavando por lo tanto las posibilidades de que la agricultura contribuyera al desarrollo global. Se consideraba que el papel del sector agrícola era el de ayudar al desarrollo industrial, que era el elemento esencial de la estrategia de crecimiento. De hecho, se pensó que la industria era tan importante para las perspectivas económicas a largo plazo que subsidiarla fue una práctica común, a expensas del contribuyente fiscal y de otros sectores. La costumbre de favorecer y subsidiar el desarrollo industrial fue especialmente marcada en América Latina y algunos países de Asia. El más conocido de los exponentes latinoamericanos de esta tradición fue Celso Furtado. Furtado observó, refiriéndose a las prioridades sectoriales del desarrollo brasileño: “La acción gubernamental, fuente de amplios subsidios para la inversión industrial a través de las políticas cambiarias y crediticias, ha permitido la expansión, aceleración y ampliación del proceso de industrialización. Sin la creación de industrias básicas (acero, petróleo) por el estado y sin los subsidios del sistema cambiario y las tasas de interés negativas de los préstamos oficiales, la industrialización no habría alcanzado la rapidez y amplitud que desarrolló durante ese cuarto de siglo.” En este enfoque del desarrollo, el papel de la agricultura fue considerado como el de proveedora de “excedentes” (de mano de obra, divisas y ahorro interno) para impulsar el desarrollo industrial. No fue vista como una fuente de crecimiento del ingreso por sí misma. Sin embargo, la concesión de subsidios a la industria significaba imponer un gravamen, implícito o explícito, sobre la agricultura, que con toda probabilidad deprimiría sus perspectivas de crecimiento. Esta visión de un papel limitado de la agricultura en el desarrollo económico no se circunscribió a los economistas latinoamericanos. Aún cuando no proponían subsidiar a la industria, subrayaban que la agricultura debería transferir capital y fuerza laboral hacia las zonas urbanas, para promover el desarrollo general en la economía. Incluso los economistas agrícolas han suscrito esa tesis:"la agricultura debe proveer aumentos importantes de productos agrícolas, pero también debe hacer contribuciones netas significativas a las necesidades de capital de los otros sectores de la economía”. Hoy en día responsables de las políticas a menudo se esfuerzan en detener el descenso de los precios reales y la rentabilidad de la agricultura. Además, se reconoce que los impuestos específicos sobre los productos básicos reducen el crecimiento del sector, no sólo por disminuir la rentabilidad de la inversión y la producción, sino también por distorsionar la asignación de recursos entre productos. El punto de vista era que la agricultura debía ayudar al desarrollo de los demás sectores de la economía, principalmente proporcionándoles bienes y factores de producción. Tal papel incluye el suministro de mano de obra, divisas, ahorro y alimentos, además de proveer un mercado para los bienes industriales producidos internamente. Por lo tanto, lejos de proponer ayudas a la agricultura, buena parte del pensamiento de los últimos cincuenta años acerca de su papel en el desarrollo abogaba por gravar al sector, directamente o a través de políticas de precios, para proveer recursos al desarrollo del resto de la economía y, en algunos casos, utilizar los recursos restantes para subvencionar a la industria. Entre otras preocupaciones actuales sobre ese enfoque, una interrogante básica es hasta qué punto los ingresos agrícolas pueden ser reducidos mediante los mecanismos de precios e impuestos, antes de que la pobreza rural alcance niveles inaceptables y la producción se estanque por falta de rentabilidad. Para muchos observadores, el éxito de las economías de Asia oriental hasta hace poco tiempo reforzó la convicción de que la industrialización era el camino hacia la creación de riqueza nacional, y contradijo el anterior pesimismo sobre las posibilidades de expansión de las exportaciones de los países en desarrollo. Se ha discutido por años acerca del grado y éxito de la intervención gubernamental en el crecimiento industrial del Asia oriental. La experiencia tanto de las economías del norte asiático de excelente desempeño como de las del sudeste asiático de industrialización reciente prueba que los países se benefician estableciendo incentivos específicos a las exportaciones de manufacturas. Una lección de la experiencia del Asia oriental es que el crecimiento de las exportaciones es fundamental para el desarrollo económico. Estas conclusiones deben ser claramente distinguidas de las recomendaciones de Furtado, quien favorecía una fuerte protección a las industrias sustitutivas de importaciones. Actualmente se acepta como obvio que las industrias protegidas de la competencia externa carecen de incentivos para mejorar su eficiencia y, por lo tanto, es probable que el crecimiento de su productividad sea muy bajo, mientras que las industrias de exportación, por definición, tienen que mantener su competitividad en los mercados internacionales para poder sobrevivir. De acuerdo a esto, una recomendación de política sería que las subvenciones para promover la exportación no deberían ser muy grandes ni perdurar mucho tiempo, pues de lo contrario las industrias exportadoras dependerán de la generosidad continua del tesoro nacional, en vez de mejorar su eficiencia económica. Cualquiera que sea el modo de incentivar las exportaciones, hasta ahora las potencialidades de un sector agroexportador dinámico no han jugado un papel importante en el pensamiento sobre los paradigmas del desarrollo. La experiencia del Asia oriental también proporciona una luz diferente sobre la contribución de la agricultura al desarrollo económico. Igual que en otros casos, el sector agrícola de los países asiáticos de elevado crecimiento ha sido una fuente de capital y mano de obra para el sector manufacturero. Pero en Asia oriental estos recursos fueron generalmente adicionados a la industria por los salarios y rendimientos que crecían, más bien que extraídos de la agricultura por medio de elevados impuestos y de ingresos relativos que se estancaban o declinaban. Como resultado, los diferenciales del ingreso urbano-rural fueron menores en los países asiáticos de alto crecimiento que en la mayor parte de los otros países en desarrollo. En Asia oriental la política no intentó forzar la transferencia de recursos desde la agricultura, sino que más bien esas transferencias han sido un aspecto natural del proceso de desarrollo, proceso en el cual la agricultura jugó un papel importante aunque esos países son más conocidos por su industrialización exitosa. La concepción del papel de agricultura como netamente de apoyo al resto de la economía, como una reserva de mano de obra y capital a ser explotada, está siendo reemplazada por la visión de que el desarrollo agrícola debe ser perseguido por sí mismo, y que en ocasiones puede ser un sector líder de la economía, especialmente en períodos de ajuste económico. Una de las lecciones más importantes que surge del replanteamiento del papel de la agricultura en el desarrollo es que, si bien históricamente ha generado excedentes que permiten el florecimiento del resto de la economía, esta relación no implica que la política deba gravar la agricultura más fuertemente o intentar reducir sus precios con relación a los de otros sectores, para así extraer aún mayores excedentes. Sin embargo, hasta mediados o finales de los años ochenta, era común contraer los precios agrícolas mediante una variedad de medidas de política, y esa costumbre continua aún hoy en muchos países. Una lección válida es que dichas políticas van contra sus propios objetivos, ya que reducen el crecimiento y los excedentes de la agricultura, y aumentan los problemas de pobreza en la sociedad. La reducción del crecimiento agrícola significa reducir el crecimiento económico global. Existe en la actualidad un creciente acuerdo en que el crecimiento agrícola es la clave para la expansión de la economía global. Cuando la agricultura crece rápidamente, se alcanzan normalmente altas tasas de crecimiento económico. Esto se debe a que los recursos utilizados para el crecimiento agrícola son sólo marginalmente competitivos con otros sectores y, por eso, el crecimiento agrícola tiende a ser adicional al de los demás sectores. Por lo tanto, el crecimiento agrícola y el industrial no son incompatibles ni excluyentes, sino al contrario, el crecimiento de uno favorece al otro y viceversa.

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sábado, 11 de julio de 2009

Desindustrialización

El viejo modelo de industrialización por sustitución de importaciones (ISI) acumuló logros y fracasos en la Argentina. Entre los primeros se puede mencionar una elevada tasa de crecimiento económico y una conformación social homogénea e integrada. Con niveles de indigencia y pobreza marginales, con tasas de desocupación mínimas, la ISI fue modelando la estructura productiva argentina por casi cuarenta años. En la década previa al golpe militar de 1976, la economía argentina había crecido durante once años consecutivos a una tasa media anual del 5,6 por ciento. En el mismo período, el crecimiento industrial fue de un 7,1 ciento. En la columna del debe, figura un proceso industrializador que resultó incompleto debido a la falta de desarrollo de algunos eslabones productivos clave. Esa industrialización trunca impidió una mayor diversificación y complejización de la estructura industrial argentina, generando una dinámica cíclica conocida bajo el nombre de stop and go. Esos ciclos se producían porque –en la fase de crecimiento– se incrementaban sustancialmente las importaciones y, por ende, la necesidad de divisas. Mientras eso ocurría, las exportaciones se mantenían relativamente estancadas. Por lo tanto, el desequilibrio en la balanza de pagos traía aparejado un estrangulamiento externo. De esa manera, se producía una contracción de las importaciones por la escasez de divisas y una caída en la adquisición de maquinarias y equipos del exterior que terminaba obstaculizando el proceso de acumulación de capital. Ese contexto “obligaba” a un ajuste recesivo que se desencadenaba vía una devaluación cambiaria. Al reducirse el salario real y el consumo, los saldos exportables crecían y las cuentas externas mejoraban porque crecían las exportaciones y se reducían las importaciones. De esa manera, el ajuste recesivo permitía alcanzar un nuevo equilibrio y el ciclo se reanudaba nuevamente. Esta dinámica se vio afectada a partir de mediados de la década del sesenta. Desde ese momento, los ciclos económicos se caracterizaron por alteraciones en el ritmo de crecimiento pero siempre con tasas positivas. Es decir, la maduración de algunas inversiones en bienes de insumos difundidos comenzó a brindar resultados. Era el comienzo de la salida del circulo vicioso que hacia avanzar y retroceder, quedando siempre en el mismo punto. Habia llegado el momento del despegue y arranque hacia un proceso similar al experimentado en el sudeste asiático. Pero la dictadura militar (apoyada por los sectores agricolas anti-industriales y exportador de materias primas) abortó radicalmente ese proceso en 1976. La puesta en marcha de un brutal e insano modelo de acumulación de valorización financiera impidió la rectificación de las deficiencias presentes en la ISI, producto de una logica maduración. Los militares (y sus aliados liberales) apuñalaron sin piedad a la Republica, destruyendo 40 años de esfuerzos justo en el momento en que empezaban a dar resultados, a los que continuaron 30 años de destrucción sistematica y salvaje.

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lunes, 6 de julio de 2009

Estados Socialistas Unidos

La incorporación de Cuba a la OEA no es el único paso que EE.UU. dio los últimos meses para acercarse al Socialismo. Otro paso de EE.UU. al socialismo fue la estatización de grandes empresas capitalistas. La empresa más grande de Estados Unidos de la industria Automotriz, así como el Banco más importante del Sistema financiero americano, pasaron de la noche a la mañana de ejemplo del capitalismo, donde el Estado sólo es util para poner una hora oficial en el territorio nacional, a ser empresas destruidas por la ineficiencia operativa gestada en el propio seno del sector privado. Ese mismo estandarte que se usó para deshuesar al Estado en América Latina en los 90 y que ingenuos sudacas compramos, igual que aquellos indios que le compraron espejitos de colores a los españoles. Pero el paso más importante de EE.UU. al Socialismo fue sociabilizar las pérdidas de la actual crisis financiera que sobrelleva la economía. Es decir, transferir las pérdidas del sector privado al sector público. Endeudar al Estado, o lo que es lo mismo: vivir del Estado. Los “capitalistas” sólo son “socialistas” en las malas. Las ganancias son privadas, y las pérdidas, es cosa pública. Si usted tenía una deuda hipotecaria en EEUU, ahora no le debe a un banco privado, le debe a un banco público, muy dispuesto a refinanciar las cuotas, alargar los plazos y bajar las tasas. Todo en forma muy generosa. Todo implica pérdidas para el Estado. Todo implica vivir del Estado. Así el “sueño Americano” siempre está al alcance de la mano. Los compra porque es evidente que usted no tiene plata para solventarlo, y antes de que quiebre el Banco privado arrastrando consigo todo el sistema financiero y la economía en General, se lo pasamos a Tio Sam que generosamente aceptó hacerse cargo del bulto.


Fuente: Los Tres Chiflados

domingo, 5 de julio de 2009

El Legado Americano

Los fundadores de Estados Unidos dejaron un legado: la deuda nacional. Estados Unidos se endeudó por primera vez para pagar por su guerra de independencia. Desde entonces, la deuda no ha parado de crecer y hoy llega a 11,5 billones de dólares o más de 37.000 dólares por cada habitante del país. Lo que es más, sigue aumentando un billón por año. Esta montaña de deuda desatará el nuevo tsunami económico que los yanquis expandirán sobre todo el planeta. Con este nivel de deuda, que ya lleva mas de 200 años de crecimiento, EEUU es fiscalmente insustentable, por lo tanto no tendrá ni estabilidad financiera ni crecimiento económico. No dispone mas que dos paliativos: impuestos mas alto o servicio federales reducidos a la nada. Esto ultimo significa la desaparicion física del Estado Yanqui. La deuda hace inútiles los intentos de Obama de enfrentarse a la peor recesión en décadas, ya que los gastos para estimular la economía y para salvar a los bancos coinciden con menores ingresos por impuestos para aumentar la brecha. Los pagos de intereses de la deuda por sí solos costaron 452.000 millones de dólares el año pasado y fueron los gastos más abultado después de los seguros de salud Medicare y Medicaid, la seguridad social y la defensa nacional. La deuda está desplazando con rapidez a otros gastos del gobierno y al Tesoro le cuesta cada vez más encontrar nuevos prestamistas. Estados Unidos tuvo un balance negativo por primera vez en 1790, cuando se hizo cargo de 75 millones de dólares en deudas de guerra acumuladas por el Congreso Continental. Alexander Hamilton, el primer secretario del Tesoro, dijo: "Una deuda nacional, si no es excesiva, será para nosotros una bendición nacional". Desde entonces, el país sólo estuvo libre de deudas una vez, entre 1834 y 1835. La deuda nacional ha crecido en tiempo de guerra y se contrajo en épocas de paz, pero por lo general se mantuvo en subida. En las últimas décadas, creció fuertemente, excepto entre 1998 y 2000, cuando hubo superávit en los presupuestos anuales, en parte debido a una economía sobrecalentada. La deuda despegó con las guerras en Irak y Afganistán y el gasto para estimular la economía de Bush y Obama. El cronómetro de la deuda nacional que hay en un edificio cercano a la Plaza Times en Nueva York -inaugurado en 1989, cuando el país debía apenas 2,7 billones- se quedó sin dígitos suficientes en 2008 cuando el monto superó los 10 billones.

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sábado, 4 de julio de 2009

El Truco Americano

La articulación universidad/empresa es una de las claves del éxito de Estados Unidos en materia de innovación y generación de nuevos conocimientos. Según el ranking de la Universidad de Shanghai, de las 20 mejores universidades del mundo, 16 son estadounidenses, lo que -en parte- encuentra su explicación en los vínculos que éstas establecen con la economía real.

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