sábado, 28 de febrero de 2009

Globalización, ¿apertura económica o proteccionismo?

Soberanía nacional y globalización, dicen algunos economistas, son dos conceptos enfrentados que no pueden coexistir en armonía. La soberanía nacional impone serias limitaciones a la globalización; y la globalización atenta contra la soberanía nacional. Un estado-nación es una entidad territorial y jurisdiccional con poderes independientes para dictar y hacer cumplir la ley. La globalización económica – que en realidad significa integración económica internacional – busca crear un mundo en el cual los mercados para bienes, servicios y factores de producción estén perfectamente integrados. Esta polémica que parecía saldada al final de la década pasada, cuando las fuerzas globalizadoras terminaron de ocupar el escenario del debate, resurge ahora de la mano de la crisis financiera y económica más importante en un siglo. Detrás de todo alegato a favor del libre comercio, resurgen los viejos hábitos proteccionistas. Con lógica de hierro, además. Si debo inyectar dinero de los contribuyentes para reanimar esta economía, quiero que ese dinero –que deberán devolver las generaciones futuras- se use en reactivar la demanda interna y no en comprar productos elaborados en otros países. Así es como funciona la lógica proteccionista y hasta ahora parece que es la que está ganando. Los globalizadores defienden la causa del libre mercado, la apertura económica, la privatización y la desregulación. Los antiglobalizadores, por su parte, advierten que un país no puede crecer si su gobierno no da algún tipo de protección a la industria nacional. Son, por tanto, proteccionistas.

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Regresión por Alfredo Zaiat

Las sentencias de que el campo es el principal generador de riqueza del país y que constituye el motor fundamental del crecimiento son reiteradas como verdades absolutas sin el más mínimo esfuerzo para conocer las experiencias de desarrollo exitosas de otras naciones. Ni se toman la molestia de intentar corroborarlas con informes técnicos rigurosos alejados de la influencia de vientos camperos, brisas alimentadas por un flujo constante de dinero de los poderosos integrantes del negocio agropecuario. La instalación de la idea del campo como corazón de la economía implica una regresión. Se trata de una concepción que atrasa más de un siglo en la esfera de la teoría de la ciencia económica y no mucho menos en las políticas económicas que se han implementado en países que pudieron realizar un salto cualitativo de su estructura productiva. Una sociedad urbana desinformada, una legión de políticos lanzados en campaña por especulación electoral y un sector del campo colonizado por la trama multinacional sojera han logrado la peculiaridad de que Argentina sea casi el único país de un mundo en fabulosa crisis que discute el regreso a una economía agroexportadora primitiva. En un debate serio sobre la estructura futura del transporte sería excluido cualquiera que proponga la expansión de la red ferroviaria con locomotoras a vapor alimentadas con carbón. No sería recibido con mucha seriedad que expertos de administración propongan como modelo empresario el regreso a formas de organización con exclusivo trabajo manual en las fábricas. Tampoco tendría mucho eco entre los productores agropecuarios una iniciativa que impulse el retorno al arado manual de los campos. Del mismo modo, el revitalizado pensamiento conservador sostiene que el destino del país es ser proveedor de granos, carnes y materias primas semielaboradas al mundo. Por lo tanto asegura que el campo es el nervio vital y principal de la economía. Esta idea absolutista representa un retroceso para encarar el sendero para el desarrollo de una sociedad integrada y avanzada. Existe un marcado componente autoritario de los protagonistas de ese modelo de regresión que, además de ejercer una violencia física y material minimizada u ocultada por defensores de la república, descalifican a quienes realizan esas observaciones críticas con el despectivo “ignorantes del campo”. Respondiendo a las múltiples y típicas acusaciones de citadino que, por lo tanto, no conoce el campo: no hace falta vivir en el interior para conocer la macroeconomía del país, sin contar con que muchos de los propietarios viven más en la ciudad que en sus explotaciones y no son ‘hombres de campo’ sino empresarios que invierten en el negocio agropecuario. Si se aceptara la crítica, sólo un industrial podría hablar de la industria (y debería considerárselo un sufriente y transpirado trabajador), sólo un pobre podría opinar sobre pobreza y sólo un comerciante sobre comercio. El aporte al crecimiento del PBI en el período 2002-2006 es el siguiente:
- La industria manufacturera contribuyó con el 22,6 por ciento.
- El comercio, 17,1.
- La construcción, 15,0
- Transporte y comunicaciones, 14,9
- La actividad agropecuaria, 3,5.
Sólo la intermediación financiera, con apenas el 2,2 por ciento, en esos años todavía en recuperación luego de su quiebra con el corralito de Cavallo, aportó menos que el campo en ese vigoroso ciclo de crecimiento económico argentino. Otras cifras: en el período 2003-2006, el PBI creció un 8,8 por ciento promedio, el PBI industrial lo hizo en un 10,0 y el agropecuario en menos de 6,0 por ciento. Más cifras: en ese lapso, las exportaciones de productos primarios aumentaron un 134 por ciento, las de manufacturas de origen agropecuario, un 135 y las de manufacturas de origen industrial, un 127. Pero las exportaciones de vehículos aumentaron 220 por ciento y las de soja y aceite, 150. El argumento campero para relativizar esa exposición macroeconómica que surge de Cuentas Nacionales es que directa e indirectamente todas las industrias son viables gracias a la producción del sector agropecuario. Es una particular interpretación narcisista que requeriría de la modificación de textos de estudio y de normas internacionales sobre Cuentas Nacionales, iniciativa que podría formar parte de un nuevo reclamo de la Mesa de Enlace. Aunque deberían mencionar también que el campo no podría haber alcanzado su actual nivel de desarrollo y pujanza sin el aporte de insumos industriales, tecnológicos y de servicios de base industrial, como el transporte.

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jueves, 26 de febrero de 2009

Los países que más innovan

Usando 16 indicadores de innovación y competitividad, Estados Unidos salió en puesto número 6 entre 40 países. Entre los indicadores figuraban inversión de capital de riesgo, investigadores científicos, gasto en investigación y logros educativos. Otra investigación hecha el año pasado por la Rand Corporation, por ejemplo, decía que Estados Unidos no corría peligro inmediato de perder su ventaja competitiva en ciencia y tecnología. El nuevo informe da otra pintura. Su evaluación tiene mucho en común con un famoso estudio de finales de 2005, que advertía que el liderazgo del país en ciencia y tecnología se estaba erosionando cuando muchas otras naciones se estaban fortaleciendo. Singapur, Taiwán, Finlandia y China están implementando políticas que explícitamente fomentan la innovación. Esas políticas intentan instalar una especie de “ecología de la innovación”, que a veces incluye educación, capacitación, protección de propiedad intelectual e inmigración.

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miércoles, 25 de febrero de 2009

Las malas noticias no dan respiro

La crisis financiera y económica ha hecho que los bancos occidentales, que ayudaron con sus préstamos al desarrollo de Europa del Este, estén retirando sus capitales. O que, muy particularmente, las inversiones no tengan retorno para honrar las deudas. La crisis imposibilita que la gente y empresas paguen los créditos gigantescos que colocaron los bancos occidentales en esos países. Eso hace que las divisas de esos países caigan, que ciudadanos y empresas no puedan devolver los préstamos que pidieron en euros y francos suizos y que las bolsas se hundan. Estos países no tienen medios para levantar a sus gigantes económicos, bancarios y automotrices, como sí están haciendo las grandes potencias europeas. El problema para la UE es que la caída de los bancos del Este arrasaría también a los del Oeste, muy expuestos en los mercados polaco, húngaro, checo, rumano o de los países bálticos. En total, la banca de Europa Occidental tiene hasta 1,5 billón de euros invertidos en la Europa Central y oriental. Y sólo Austria, el más expuesto, unos 220.000 millones de euros. Las monedas de Europa del Este pierden valor y como muchos ciudadanos y empresas se habían endeudado en euros y francos suizos ahora se ven imposibilitados a devolver sus préstamos. Desde el verano, el zloty polaco ha caído con respecto al euro un 48 por ciento, el forint húngaro un 30% y la corona checa un 21%. Viena pide a la UE que coordine planes de rescate para que las grandes potencias europeas eviten el default de bancos y países del Este. Pero Europa Occidental esta demasiado ocupada tratando de salvarse a si misma. Un salvataje que de no abacar la parte Oriental será completamente inútil.

Un colapso IMPRESIONANTE

EEUU es un país zombie, un país muerto que deambula, como aquellos guillotinados que siguen caminando después que les cortaron la cabeza. Todos los bancos están quebrados, todas las industrias también, todo los Estados lo mismo. Parece una pelicula de cine catastrofe, pero de las malas. Con situaciones inverosímiles como que el Tesoro de EE.UU. lucha contra este crac financiero con ¡¡¡¡poco personal!!!!. El déficit de funcionarios demora el desarrollo de iniciativas que son ansiadas desesperadamente por los mercados financieros. La situación es gravísima y los escritorios ¡¡¡¡están vacíos!!!. Con sólo un puñado de personal en sus puestos y unos pocos asesores, Geithner trata de apuntalar a los bancos, estabilizar el mercado de propiedades y reactivar el flujo de crédito de manera desordenada, caótica e incoherente. El anuncio del plan bancario de Geithner del 10 de febrero fue criticado por los inversores por carecer de detalles. Y eso es porque no hay personal técnico implementando esos “detalles”. ¿Lo pueden creer?. Mientras tantos sus “socios en el delito” no la están pasando mejor. Los ahorristas británicos retiraron el mes pasado la suma récord de 2.300 millones de libras esterlinas (unos 3.300 millones de dólares) de sus cuentas bancarias. Las causa son las bajas tasas de interés británicas, que forzaron a los inversores a buscar otras formas de conseguir rédito con su dinero. Debido a que el Banco de Inglaterra redujo en los últimos meses las tasas de interés del 5 al 1%, su índice más bajo en los últimos 300 años, los ahorristas decidieron sacar masivamente su dinero de los bancos, para invertirlo en otro lado, de manera que se esta produciendo una corrida que empeora la situación en lugar de aliviarla. Esta “corrida” también se debe a que aquellos británicos que perdieron sus empleos se vieron obligados a retirar todos sus ahorros para pagar por sus gastos diarios. De manera que van a tener que rescatar los bancos de nuevo. Vale recordar que el gobierno británico había lanzado un plan de rescate bancario hacia el mes de octubre de 2008 por un monto estimado de US$ 54.000 millones. Va a suceder algo increíble: los países ricos van a quedar reducidos a la pobreza y los tradicionalmente pobres van a queda de pie, un poco chamuscados, pero de pie. Luego de esta crisis habrá un mundo irreconocible.

domingo, 22 de febrero de 2009

Obama y el Peronismo

Obama rebajará los impuestos al 95% de los contribuyentes de su país con el fin de alentar el consumo. Según sus cálculos, cada familia dispondrá de unos U$S 65 más por mes. Este es un supuesto esfuerzo por fortalecer el gasto en consumo, un motor fundamental de la mayor economía del mundo. Estas bajas y mas bajas de los impuestos en yanquilandia me hacen acordar aquellos “aumentos generales de salarios” de los viejos peronistas o que conseguían los sindicatos peronistas cuando el viejo estaba en España. Tengo la suficiente edad para recordarlos: había conflictos, paros, violencia y de repente se decretaba un aumento general de sueldos, todo el mundo ganaba un 20 % más, que solo se notaba el primer mes, porque la inflación se lo comía en dos. Esos 65 dólares mas por mes para todos en EEUU es como una especie aumento general de sueldo peronista. Ambos salen de la maquinita de imprimir plata. Pero digo yo: si el estado esta en déficit y el Estado vive mayormente de lo que recauda, quiere decir que en EEUU cada vez se recauda menos, antes no aportaban los ricos, ahora ni siquiera lo hacen los pobres, por lo tanto habrá mas y mas déficit. El “objetivo” es poner más dinero en los bolsillos de los estadounidenses. Ahora bien, ¿que hace un desempleado o uno que tiene temor a un futuro despido con esos 65 dólares?. ¿Va a salir corriendo a comprarse un auto de la quebrada GM?. No, lo va a ahorrar. La recesión continuará. Por eso “el plan de reactivación económica" de Obama (otra frase que suena sugestivamente argentina) no convence. Obama llevó adelante una carrera hacia la Casa Blanca el año pasado con la promesa de revertir el recorte de impuestos que su predecesor aplicó a estadounidenses con altos ingresos, pero lo que resolvió fue implementar una reducción tributaria a un 95% de la población, es decir, a todos. Hoy, en EEUU, debe ser un “día peronista”.

La guerra financiera

No hay un adversario dominante que amenace la existencia de EEUU con su fuerza militar, pero si hay adversarios financieros que lo pueden hacer. Por ejemplo, es técnicamente posible un ataque asiático contra el dólar. El caso de China es paradigmático. Ese país, el principal acreedor de Washington, cuenta con casi un billón de dólares (un millón de millones o un uno con 12 ceros) en bonos del Tesoro de EEUU con los que puede provocar un crack en la economía norteamericana y mundial. La forma como circula el dinero entre países puede transformarse en una especie misil. Se puede perfectamente imaginar un escenario en el que China lanza un ataque financiero contra EEUU, un especie de Pearl Harbor sobre el dólar por medio de los bonos que tiene en sus manos. Si bien es poco probable que los venda porque iría en contra de sus propios intereses al caer el valor, Pekín, podría adoptar una medida intermedia, como cambiar deuda de EEUU a largo plazo por deuda a corto plazo.

sábado, 21 de febrero de 2009

¿Gastar mas de lo que se puede pagar?

El consumidor estadounidense ha gastado demasiado dinero. Ha comprado demasiadas casas, ha acumulado demasiada deuda y ha vivido por encima de sus posibilidades. Como no puede pagar lo que debe, su gasto desenfrenado ha provocado la peor crisis financiera desde la Gran Depresión. ¿Cómo se busca salir de esto?: tratando de que ese mismo consumidor ¡¡¡¡¡aumente sus gastos!!!!. ¿No es absurdo?. El gobierno devuelve impuestos para que el consumidor lo gaste. ¿Pero que hace un consumidor que ha gastado en demasía con el dinero que le ponen en el bolsillo?. Lo ahorra. ¿Qué pasa cuando todo el mundo ahorra?. Keynes advirtió que si bien ahorrar dinero es la actitud lógica de un individuo durante los tiempos difíciles, esa lógica podría resultar ruinosa para el conjunto de la economía. De hecho, los ahorradores acaban sin trabajo, precisamente debido a que todos los demás trabajadores también están ahorrando. Los bancos todavía tienen plata disponible, pero no prestan ¿Por qué?. Temen que no les devuelvan sus prestamos porque ¡¡¡¡¡son los consumidores los que están quebrados!!!!!. En síntesis, para salir de la crisis se quiere hacer gastar a los que están inundados en deudas. ¿Los yanquis han perdido la razón o algo asi?....

jueves, 19 de febrero de 2009

Obama y la crisis (otra interpretación)

Obama logró esta semana la aprobación de su plan de estímulo por el Congreso de Estados Unidos que asciende a 789 billones de dólares. Para lograr su aprobación, Obama señaló que la economía norteamericana se encuentra “al borde del abismo”; que Estados Unidos enfrenta una “terrible crisis”; y que si no se actúa “inmediatamente, la nación se hundirá en una recesión que será "imposible revertir". Diversos indicadores corroboran la visión catastrófica del mandatario. Se perdieron en enero 600 mil puestos de trabajo, y han desaparecido 3,6 millones desde el 31 de diciembre de 2007. Por eso, la desocupación asciende a 7% (11 millones de desocupados). Lo notable es que la mitad de los empleos se han perdido en los últimos tres meses. En ese período, la economía se contrajo 3,8%, con una disminución del consumo individual de 5% anual. La contracción adquirió un carácter brutal en la industria, con una declinación de 15% en el trimestre. La recesión estadounidense es inducida por una extraordinaria contracción del crédito. El cese del flujo crediticio es la contrapartida –la fase de contracción– del excepcional boom de crédito previo que tuvo Estados Unidos entre 2003 y 2007, sin paralelo en la historia del capitalismo. La deuda privada ascendía a 22 trillones de dólares en 2000 (222% del PBI), y aumentó a 41 trillones de dólares en diciembre de 2007 (294% del PBI). La mitad de ese flujo crediticio provenía de fuentes extranjeras; entre 2003 y 2007, Estados Unidos recibió 7,2 trillones de dólares del exterior; la mitad provenía de los países emergentes, con China a la cabeza. Las empresas estadounidenses han vuelto a emitir bonos para captar fondos en el mercado financiero. Mientras tanto, el Departamento del Tesoro anunció que en el primer trimestre ofrecerá títulos a 10 años por 493 billones de dólares. También ha disminuido la contracción del PBI industrial. La mayor anomalía en el escenario presentado por Obama es lo que ha ocurrido con la productividad en el último trimestre de 2008: se incrementó el triple de lo previsto; creció 3,2% anual, mientras se esperaba un aumento de sólo 1,1%, por la contracción económica y el auge de la desocupación. Es curiosa la estructura del aumento de la productividad; mientras la no industrial se expandió 3,2%, la industrial se contrajo brutalmente, con un derrumbe del sector manufacturero de -3%, y una caída en bienes durables de -13,4%. La dispersión de la productividad se refleja en la estructura de la desocupación. La industria perdió 207 mil puestos de trabajo en enero, la mayor caída desde 1982, y el resto perdió proporciones similares, como la construcción (110 mil), trabajos temporales (76 mil), comercio minorista (45 mil), transporte (44 mil), finanzas (42 mil). Y, sin embargo, la salud y la educación privada, en vez de perder empleos, los crearon: 19 mil y 33 mil, respectivamente. La salud y la educación reflejan una tendencia de fondo. El sector tangible (manufactura, construcción, minorista, transporte) ha perdido 1,800 millones empleos desde diciembre de 2007, lo que incluye 260 mil puestos en la industria automotriz y 300 mil en la construcción. Mientras tanto, el sector intangible (educación y salud) –propio de una economía basada en el conocimiento– ha creado 500 mil puestos en los últimos 13 meses; y en el ciclo expansivo 2001-2007 creó 3,5 millones, 63% del total. En ese período, el sector tangible, liderado por la manufactura industrial, perdió 1,8 empleos. Lo unico que no esta en crisis en EEUU son los servicios de alta calificación: solo la economia del conocimiento sobrevive en medio de este derrumbe general.

Obama frente a la crisis

El grueso de los economistas norteamericanos cree que la experiencia japonesa de los años noventa, cuando una serie de paquetes de estímulo enormes resultó insuficiente como para poner fin a un período exasperante de estancamiento, mostró que ante una crisis como la actual hay que estar dispuesto a tomar medidas sumamente drásticas. Es por este motivo que, a juicio de muchos, el plan impulsado por Obama que acaba de aprobar el Congreso resulta demasiado chico, aunque se prevé un gasto estatal de casi 800.000 millones de dólares, es decir, el equivalente del producto bruto anual de la Argentina multiplicado por más de tres. Sin embargo, hay otros que creen que aun cuando el paquete fuera mucho mayor, no tendría los efectos deseados. Ya por suponer que en el fondo la crisis es psicológica porque se debe a la pérdida de confianza, ya porque a su juicio sólo servirá para mantener vivos bancos y empresas que deberían morir, de este modo creando una "economía zombi", temen que el esfuerzo mayúsculo emprendido por el gobierno de Obama esté destinado a fracasar. Es probable que el propio Obama comparta tales temores. Antes de llegar a la presidencia, nunca manifestó mucho interés por los temas macroeconómicos. Como casi todos los políticos, depende de los consejos de sus asesores, los que en su caso son en su mayoría hombres estrechamente vinculados con el sector financiero que, según sus críticos, se asemejan mucho a quienes rodeaban a su antecesor. Por lo demás, con cierta frecuencia Obama ha advertido a sus compatriotas que la eventual recuperación podría demorar algunos años y que en consecuencia tendrán que prepararse para una etapa muy difícil. Puede que por razones políticas le haya convenido hablar de "catástrofes" por venir, a menos que los legisladores apoyen todas sus iniciativas, pero la retórica así supuesta no ha contribuido en absoluto a restaurar la confianza en el futuro de la economía norteamericana, motivo por el que la reacción de los mercados ha sido decididamente negativa. Tampoco ha ayudado su propensión a comparar la situación actual con la imperante durante la Gran Depresión de los años treinta del siglo pasado. Como han señalado los escépticos, el deterioro que se ha registrado desde comienzos del 2008 no es mayor que el experimentado por la economía norteamericana entre noviembre de 1981 y octubre de 1982, cuando el producto nacional cayó un 1,9%, una cifra comparable con el 2% previsto para el año actual. En efecto, por sorprendente que parezca, conforme a las estadísticas disponibles, Estados Unidos se encuentra mejor parado hoy en día que varios países europeos, incluyendo a Alemania. Por razones políticas comprensibles, Obama no quiere brindar la impresión de subestimar la gravedad de la crisis, pero la estrategia catastrofista que ha adoptado acarrea el riesgo de que se las arregle para asustar a quienes en buena lógica deberían estar procurando convencer que lo mejor es tratar de sacar provecho cuanto antes de las oportunidades que está planteando la caída estrepitosa de los precios de tantos bienes y acciones.

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China minera

China ha decidido apostar por el sector de la minería y, además, juega con ventaja. La mayor consumidora de minerales preciosos del mundo, está dispuesta a hacerse, a través de sus empresas líderes, con participaciones en mineras australianas y brasileñas. Todo apunta a que las compañías del gigante asiático buscan convertirse en accionistas de referencia de sus proveedores, que, por cierto, buscan financiación de forma desesperada con motivo de la crisis. Un negocio redondo si tras estas operaciones China logra influir en los precios a los que compra los metales. Hasta el momento, el país asiático ha gastado 22.000 millones de dólares en operaciones de adquisición de participaciones. Ahí se incluyen los 19.500 millones de dólares que Chinalco pagó por un ampliación de Rio Tinto y por pasar a controlar el 18% de las acciones de la compañía. El resto de la inversión se fue en transacciones de menor calado. China busca la influencia en el precio de los materiales que importa. Una reducción de los precios beneficiaría a un país que, durante el año pasado, gastó 211.000 millones de dólares (168.000 millones de euros) en la compra de minerales como el hierro, el cobre, el petróleo o el aluminio. La compañía brasileña que podría verse afectada si las participaciones chinas influyen en los precios es Vale do Rio. La caída en picado del precio de las materias primas durante todo el 2008, ha reducido el precio de las acciones de las compañías mineras en un momento en que necesitan más liquidez que nunca. El pago de deuda que acecha a muchas y la imposibilidad de acceder al mercado de crédito en la situación actual, ha abierto la puerta al gigante chino, que llega con su abultada billetera llena de dólares. China quiere sacarse de encima los dólares ya que cuenta con reservas por valor de 1,95 billones de dólares (1,55 billones de euros). Por lo cual, a través de sus bancos de capital estatal, las compañías tienen mucho más sencillo que cualquier otra obtener la financiación necesaria para estas operaciones. China es el mayor importador de minerales del mundo. Compra un tercio del aluminio del mercado, un cuarto del cobre y agrupa la mitad del comercio del hierro.

miércoles, 18 de febrero de 2009

¿Qué fábrica Estados Unidos?

Da la impresión de que Estados Unidos que fabricaba de todo ya no produce nada. En enero se esfumaron 200.000 plazas de trabajo y la producción fabril está en su nivel más bajo en 28 años. Mucho antes de la actual recesión se inció un proceso de transferencia de plazas de trabajo a sitios más baratos en el exterior. Muchas firmas trasladan su producción a otros países pero no es que Estados Unidos haya dejado de producir cosas. Produce más que nada bienes caros, que generan los mayores ingresos. La producción, por otra parte, sigue siendo la mas eficiente, como lo era cuando Henry Ford creó las plantas de ensamblaje para fabricar el Ford T. Estados Unidos sigue siendo de lejos el país que más dinero genera con su producción. En el 2007 generó 1,6 billones de dólares, una cifra sin precedentes y casi el doble que los 811.000 millones de 1987. Por cada dólar producido por las empresas chinas, Estados Unidos genera 2,5 dólares. ¿Qué fabrica Estados Unidos en la actualidad?. Para empezar, aviones, misiles y equipo espacial, que en el 2007 generaron 200.000 millones de dólares en ventas. La industria automotriz y de repuestos del automotor produjo 80.000 millones. Deere, conocida por sus populares tractores verdes, vendió equipo agrícola por valor de 16.500 millones de dólares el año pasado, la mayor parte procedentes del exterior. General Electric fabrica turbinas de gas para plantas eléctricas, Intel vende chips para computadoras y Lockheed Martiin produce aviones de combate. Firmas conocidas como GE, General Motors, IBM, Boeing y Hewlett-Packard siguen figurando entre las que más ingresos generan.  Estados Unidos produce cosas que otros países no pueden fabricar. El sello "Hecho en Estados Unidos", aparece más que nada en equipo pesado o circuitos que van dentro de otros productos, y no en bienes como televisores, juguetes, ropa y demás artículos que uno encuentra en los estantes de los negocios. Las firmas estadounidenses se concentran en la producción de bienes caros y dejan que otros países se dediquen a producir bienes baratos. Esto se traduce en precios más bajos para el consumidor y mayores ganancias para los fabricantes. Cuando la demanda baja, se pierden muchos trabajos. Quienes resultan más golpeados son los trabajadores que producen bienes que pueden ser fabricados a menor costo en el exterior. ¿Entonces que “coño” pasa en EEUU al que todo parece salirle mal últimamente?. La impresión generalizada es que hay un declive, evidenciado por la desaparición de fábricas y trabajos y el aumento en la importación de la mayoría de los productos que se compran en un supermercado. Hace 30 años, Estados Unidos producía el 80% de lo que consumía, ahora produce el 65%. Si bien fábricas estadounidenses producen la mayor parte de los alimentos procesados que se consumen en Estados Unidos, y buena parte de los jabones, shampoos y productos para la limpieza, así como las medicinas que se compran en la farmacia cada vez son más los productos que vienen del exterior. En la década de 1960, por ejemplo, el 98% de los zapatos vendidos en Estados Unidos eran de fabricación nacional. Hoy se importa más del 90%. Hasta el iPod de Apple viene en una caja que dice "hecho en China", pero "diseñado en California".

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La economía en punto muerto

Al no haber demostrado eficacia la política monetaria para frenar la recesión, heterodoxos y neoliberales coinciden insólitamente (salvo los ultraliberales de la escuela austríaca) que un aumento significativo del gasto estatal puede ser la solución. En teoría la idea es válida y en la práctica hay ejemplos a favor. Pero el caso de Japón en los ’90 perturba e inquieta. En Japón luego del derrumbe del mercado inmobiliario y accionario el gobierno intentó durante diez años salir de la recesión incrementando fuertemente el gasto fiscal. El esfuerzo fracasó. En primer lugar, esto significa que no cualquier gasto fiscal se traducirá en un verdadero estímulo. El que sirve es aquel que tiene una rentabilidad social positiva, lo que no es fácil de conseguir por la premura con que se llevan a cabo. Japón dejó de lado el difícil trabajo de sanear a la banca ¿esa fue la causa de la completa esterilidad de todos los esfuerzos para salir de la recesión?. EE.UU. piensa que si y por eso rápidamente en octubre pasado asistió a los bancos aunque sin resultado y lo vuelve a hacer ahora al mismo tiempo que se anunció un paquete de gasto fiscal extraordinario por U$ 790 mil millones. Es decir, EEUU desesperadamente ataca en dos frentes, después de ver que solo sosteniendo la banca no funciona. Esto se parece mucho a alguien que quiere armar un rompecabezas con los ojos vendados. El problema de los bancos en EE.UU. y muchos de Europa no es de liquidez, que existe en abundancia, sino de solvencia. Las pérdidas que están sufriendo hasta ahora y las que sufrirán muy probablemente hagan desaparecer todo el capital de la industria bancaria. Ante la incertidumbre sobre cuántas pérdidas más deben afrontar, los bancos prefieren guardar en reserva toda la liquidez que se les ofrece a prácticamente cero interés y dejan así de entregar créditos al sector productivo y a las personas. La contracción del crédito se traduce en una paralización de las transacciones y de todo el aparato productivo. En otras palabras, toda la economía de occidente esta paralizada porque los bancos no laten. ¿Cómo se sale de este “paro cardiaco” económico?. No tengo la menor idea.

martes, 17 de febrero de 2009

Canadá parece escapar de la crisis

La crisis actual está afectando en casi todo el mundo. Nos llegan malas noticias alrededor del mundo entero. No obstante parece que algunos países están escapando del desastre. Canadá parece no notar mucho la crisis. Y esto a pesar de que Canadá es un país cuyo comercio está determinado en gran parte por su vecino, Estados Unidos, que es precisamente el país protagonista de la crisis. No obstante de momento aguantan gracias a haber estado acumulando superávit fiscal durante doce años. Además tiene superávit en cuenta corriente. Y hasta el pasado enero estaba creciendo al 2%. Su sistema bancario es fuerte. No obstante hay algunas nubes sobre el cielo canadiense. El 70% del comercio de bienes tecnológicos depende de los Estados Unidos. El desempleo se ha incrementado en 100.000 personas y se habla de que uno de cada tres negocios de hostelería peligra. El gobierno, este año ha presupuestado el primer déficit en once años. Es decir, no están mal comparados con los demás, pero su situación no es precisamente perfecta. En un mundo globalizado dónde la crisis financiera puede destrozar un país por completo (como ha sido el caso de Islandia) es posible encontrar reductos donde la crisis no está golpeando tan fuerte como en otros lugares. Nos vamos a adentrar a un escenario mundial bastante interesante. Por un lado casi todo occidente en crisis, por otro algunos pocos países escapando. ¿Hay algún otro país que esté escapando de la crisis?. Si, Argentina. Y lo hace mejor que Canada. Argentina se encuentra con la crisis con superavit fiscal y comercial, igual que Canada. Y tiene una ventaja: no es socio de EEUU, que en este momento parece mas un collar de plomo que un socio. El comercio de Argentina no es dependiente de las compras de EEUU. Y su sistema bancario se encuentra tambien fuerte. Canada estaba creciendo al 2 %, Argentina lo hacia el 8 %. Si Canada se mantiene, Argentina tiene muchas mas razones para hacer lo mismo y mejor y mas tiempo.

domingo, 15 de febrero de 2009

San Estado

Cuando los gobiernos se deciden a utilizar los enormes recursos que tienen a su disposición, históricamente han reflotado la economía. Hacen trabajar a la gente, al dinero y a la maquinaria ociosa, hasta que el sector privado decide utilizarlos nuevamente. Todo indica que la receta desarrollada hace casi un siglo por John Maynard Keynes funciona. El crecimiento es la única vía que tiene un gobierno para pagar sus deudas de un modo relativamente rápido e indoloro, al permitir que los ingresos fiscales aumenten sin que los impuestos tengan que subir. Los gobiernos desempeñan un papel único en hacer inversiones por dos razones principales. Algunas actividades, como el transporte público y la reducción de la contaminación, reportan beneficios sociales pero no necesariamente económicos, y el sector privado simplemente no se hace cargo de ellas. Y si bien muchas otras clases de inversiones sí generan enormes utilidades, sólo una parte de esas utilidades van a parar al inversor original. Por ello, el sector privado no quiere participar. Como resultado, los economistas dicen que el sector privado tiende a gastar menos en investigación e inversión de lo ideal desde el punto económico. Históricamente, el gobierno se hace cargo de este vacío. Ayuda a crear nuevas industrias con sus inversiones. El crecimiento económico tiene muchas causas, incluidas la demografía y algunas fuerzas que los economistas admiten no entender. Pero la inversión pública tiene uno de los mejores historiales en cuanto al aumento del crecimiento. Por ejemplo, en EEUU, en los años 50 y 60, el Estado ofreció asistencia para los veteranos de la Segunda Guerra Mundial en forma de pensiones para educación, beneficios médicos, y tasas preferenciales en préstamos hipotecarios y agrícolas, creó una generación de graduados universitarios, mientras que el Sistema Interestatal de autopistas mejoró la productividad de la economía en su conjunto. Más tarde, el Departamento de Defensa desarrolló Internet, que dio origen a AOL, Google y el resto. La realidad funciona exactamente al revés de lo que pregonaron durante décadas los liberales: que era el Estado quien obstaculizaba el crecimiento.

viernes, 13 de febrero de 2009

Argentina: el único país que crece junto con China

En 2007, Volskwagen decidió desarrollar la primera pick up del grupo, y como lugar físico para fabricar esta innovación eligió a la… Argentina. Desde entonces, la automotriz alemana inició una inversión de $1.300 millones en su planta sita en el Centro Industrial Pacheco, con lo que fue ampliada en 16.000 metros cuadrados, equipada con una nueva planta de pintura y 105 robots destinados a la fabricación de la primera pick up en la historia de la marca. Primero, Volkswagen AG dispuso que se produjera en Alemania y Argentina, pero en octubre de 2008, la casa matriz decidió otorgar esa importante responsabilidad a una sola planta: el Centro Industrial Pacheco. Durante 2010, la producción de la pick up Volkswagen será de 55.000 unidades e irá incrementándose hasta llegar a las 95.000 unidades anuales. Hasta febrero de 2009, para realizar las obras destinadas a la producción se contrataron 140 empresas argentinas, que dieron empleo a miles de trabajadores. Hasta el presente, este proyecto demandó 642.00 horas de capacitación, con una inversión cercana a los 60 millones de pesos. Las obras civiles, el equipamiento y la capacitación, servirán para que la producción de la pick up Volkswagen comience en Pacheco a fines del presente año y se exporte a Latinoamérica y el mundo.

Hay una luz amarilla al final del túnel

La economía china denota señales incipientes de que el paquete de estímulos (US$ 590.000 millones) empieza a resultar. El tercer producto bruto interno del mundo, tras Estados Unidos y Japón, muestra síntomas de recobrarse a razón de 6,6% anual este trimestre, luego de avanzar apenas 6,3% en el anterior. Fue el menor aumento desde 1999. Como el resto de las mayores economías –las centrales, Rusia, India, Brasil, etc.-, Beijing intenta sofrenar retrocesos sectoriales que le han costado 20 millones de empleos hasta fin de enero. El malestar social consiguiente refleja también la baja de exportaciones y el deterioro inmobiliario. Pero contra cuanto presumían analistas de bancas occidentales en Hong Kong y Singapur, la inversión pública en caminos y viviendas reactiva la demanda de insumos (hierro, acero, materiales de construcción). Al mismo tiempo, promueve una demanda de créditos que, sólo en enero, sumaba US$ 237.000 millones. China será el primer PBI grande en iniciar la recuperación emergiendo de la crisis sistémica. Hoy es la única economía relevante en mostrar crecimiento. Sin embargo, todavía falta para cumplir la meta oficial de 8% para el PBI. La crisis de Occidente no golpeó tanto a China como muchos gurúes anunciaban, en cambio si lo hizo con las restantes economías emergentes. ¿Por qué?. El gobierno lanzó estímulos masivos en noviembre, antes que las economías centrales (trabadas por la “ortodoxia de mercado” de sus funcionarios). En diciembre, comenzaban dos megaproyectos habitacionales –por un total de US$ 3.500 millones- en Shanghai y Shaanxi. En cambio el resto mercados emergentes no están desacoplados, sino ultraacoplados a los centrales, en particular el de Estados Unidos. Desde agosto de 2008, estadounidenses y europeos en pánico venden, causando colapsos más abruptos en las plazas periféricas, mucho menos líquidas porque mueven volúmenes exiguos en comparación con las plazas centrales. Por supuesto, en situaciones como las presentes, los mercados sirven tanto de barómetros como de detonantes de eventos. Además, salvo en China, la codicia de los inversores define sus posibilidades de reunir capitales. Así, durante el mercado expansivo de 2003/7, las empresas brasileñas juntaron miles de millones sólo porque inversores y especuladores de EE.UU. y Europa occidental se compraron hasta 70% de cada oferta accionaria. En India, fondos inversores extranjeros representan más de 20% de transacciones bursátiles diarias. De hecho, determinan la evolución. No extraña, entonces, que los mayores mercados emergentes –menos China- no se desacoplen o vayan al otro extremo, un ultraacople. La codicia y la irresponsabilidad pudieron más que el temor y la razón en todo el mundo, salvo en China ¿Por qué?

jueves, 12 de febrero de 2009

¿El capitalismo es una falacia?

El grupo estatal chino Chinalco invertirá 19.500 millones de dólares en la minera Rio Tinto, en un acuerdo que asegurará los suministros de China y ayudará a reducir la deuda de Rio. Con estos casi 20.000 millones de dólares en efectivo que Rio Tinto tendrán inmediatamente resuelve los problemas de su balance. Pero tuvieron que vender parte de la “granja” y, especialmente, los activos de mineral de hierro, que era la joya de la empresa. El Gobierno australiano, asustado, esta revisando de cerca el avance chino. Se quiere asegurar que las inversiones de entidades estatales extranjeras no tengan ataduras políticas o estratégicas. El Tesorero de Australia, ya dijo que el Gobierno endurecerá inmediatamente las leyes de tenencias foráneas, no quieren otra jugada como esta. ¿Qué hacen los chinos para que sus empresas estatales prácticamente le den una paliza a las empresas privadas occidentales y las saquen del ring por knockout?. El principio básico del capitalismo es que el estado es un estorbo como empresario, que el estado “dificulta” los negocios. Esto no debería ser posible, pero los chinos desafían las “leyes de gravedad” del capitalismo como un éxito total. Por lo tanto los principios sobre los que esta asentado el capitalismo son falsos.

miércoles, 11 de febrero de 2009

A contramano: mientras el mundo se complica, el riesgo argentino cayó 40 por ciento

Entre noviembre de 2008 y los primeros dìas de febrero, la prima de riesgo de default medida por los "credit default swaps" se movió en sentido inverso al del resto de los países emergentes. La crisis de las hipotecas subprime iniciada en junio de 2007 dejó al descubierto una gran maraña de instrumentos financieros que eran utilizados por los bancos de inversión, hedge funds y administradoras de carteras con el objetivo de generar instrumentos de cobertura y utilidades en un contexto de extrema laxitud de las regulaciones. Entre los instrumentos que más se expandieron en los últimos años se encuentran los Credit Default Swap. Aunque se los conoce más por su acrónimo, CDS, y su nombre en castellano sería el de primas de cobertura por riesgo de default. Los CDS de Argentina hasta fines del año 2007 pagaban una prima de 500 puntos básicos -5%- al igual que los bonos de Venezuela y triplicaban a los brasileños que rondaban los 130 puntos básicos. Pero a partir del primer trimestre del año 2008, la sucesión de eventos externos e internos provocó una fuerte disparada del riesgo, que alcanzó su máximo en diciembre de ese año, cuando se ubicó en los 4.800 puntos básicos. Es decir, que quien tuviera en su poder un bono argentino, debía pagar una prima de riesgo del 48 por ciento, para evitar las pérdidas de un posible default. En ese momento era una de las más altas del mundo, pues incluso superaba a la de Ucrania, Venezuela y de Ecuador. Pero, con posterioridad, comenzó a evolucionar favorablemente y en la actualidad el seguro “antidefault” argentino alcanza los 2743 puntos básicos. Desde mediados del año 2007 la aversión al riesgo para papeles argentinos creció exponencialmente. En mayo de ese año, la cobertura era de unos 300 puntos básicos. Posteriormente, como consecuencia de todo lo que pasó y ante la perspectiva de futuras complicaciones, el costo se multiplicó por quince. Probablemente ante la magnitud de los acontecimientos y por las dificultades que presentaba el programa fiscal para los próximos años, el mercado exageró el problema y por ende se disparó la prima. Pero posteriormente, con el pase al Estado de los fondos de las AFJP, se percibió que los números del 2009 incluso pueden cerrar sin mayores inconvenientes. Cabe apuntar que entre noviembre y estos días la prima de cobertura de Argentina se redujo un 38%, pues pasó de más de 4.500 puntos a los actuales 2.743 puntos. Esta notable caída va en contra de la tendencia internacional, pues en el mismo lapso en Brasil trepó 12%, en México 20% y en Bolivia un 18 por ciento. Los operadores descuentan que mucho peor de lo que se está ahora no se va a estar, por lo menos este año. Los Credit Default Swaps (CDS) fueron ideados por JP Morgan en 1990 y funcionan como un contrato mediante el cual un inversor se cubre del riesgo de impago del emisor del que ha comprado bonos.

domingo, 8 de febrero de 2009

Se agrava la crisis

Los paquetes de estímulo fiscal anunciados por siete países desarrollados equivalen a casi 3% del PIB de esas economías. Son sumas enormes. Estados Unidos será el líder de la expansión fiscal. Obama ya consiguió que la Cámara de Representantes aprobara un paquete que combina aumentos de gastos y reducciones de impuestos por US$800 mil millones. Esta inyección de recursos fiscales representará el 5,8% del PIB. Pero todo ese dinero se va a ir por un hueco negro porque se lo van a entregar a los mismos que hicieron desaparecer el dinero que tenían antes. Es decir, es un estímulo fiscal con un sistema bancario disfuncional, corrupto e inepto. Un absurdo total. Y es, en parte, por eso que los paquetes de rescate financiero ya implementados no han logrado desatascar el crédito. Va ser necesario que los gobiernos arriesguen más recursos en los sistemas financieros, y después mas y después mas. En Estados Unidos predomina la improvisación y falta coherencia. El déficit fiscal de Estados Unidos llegará en el 2009 a 10% del PIB. A fin de este año la deuda de los países desarrollados como proporción del PIB será entre 15 y 20 puntos más alta que hace dos años. Hasta ahora las tasas de interés de los títulos del Tesoro de Estados Unidos y de otros países desarrollados han estado por los suelos, pero las tendencias ya están cambiando, y sin duda se agudizarán a medida que los mercados reconozcan que los riesgos fiscales están aumentando. Países como China o los grandes exportadores de petróleo, que antes demandaban con voracidad los títulos de deuda de Estados Unidos y los países europeos, ya no tienen los excesos de ahorro ni el apetito para seguir adquiriendo esos papeles. Sólo los paises que sobreviven con recursos propios, como la Argentina, están en terreno firme. Los demás tienen que tener claro que el financiamiento externo será muy escaso y solo significará un costoso pasaje hacia el desastre.

Las tres burbujas

Es un desinfle simultáneo de tres burbujas lo que explica la severidad de la recesión en Estados Unidos. Son las burbujas del mercado de hipotecas residenciales, del precio de los bienes raíces y de las utilidades empresariales. Creer que el detonante de esta debacle fue el problema de las hipotecas sub-prime es una ingenuidad. El problema no estuvo solo en estas hipotecas, que representan solo una pequeña parte del mercado hipotecario total. El aumento de endeudamiento de los hogares fue impresionante. La facilidad para obtener financiamiento, y el exceso resultante, causaron a su vez una burbuja en los precios de bienes raíces. Para el año 2007 el precio de los bienes raíces estaba 40% por encima de lo que justificaba la tendencia de largo plazo. Entonces, cayeron 20% desde el pico en el año 2007. Y van a caer más, con un efecto devastador en ahorro de muchas familias, puesto que en Estados Unidos, la mayor parte del ahorro de largo plazo de los hogares está en viviendas. También es claro que esto va a tener un efecto grave en la calidad de la cartera de los bancos. La otra burbuja que se creó durante la última década fue la de las ganancias empresariales. El sector financiero fue el mayor responsable de esta burbuja. Las utilidades empresariales han caído estrepitosamente desde su pico en 2006, en la medida en que el sector financiero, en agregado, generó pérdidas en el año que acaba de cerrar. Por lo tanto, muchas familias en Estados Unidos han perdido la mayoría de sus ahorros por la desvalorización de sus viviendas y de sus inversiones en la bolsa. Si sumamos el riesgo de desempleo, no es sorprendente que el consumo esté deprimido y continuará así por mucho tiempo. Los yanquis, que estaban dormidos, se despertaron una mañana siendo pobres.

sábado, 7 de febrero de 2009

¿Salvatajes inútiles?

El sistema actual ha sido aplastado por la especulación financiera y para salvarlo se han puesto en marcha los salvatajes más grandes de la historia basados en gigantescas transferencias de recursos hacia los grupos financieros que han causado el colapso. El discurso neoliberal se ha agotado, el capitalismo de libre mercado ha pasado a la historia. Pero mientras ambos son condenados con palabras se los trata de salvar con hechos. Hay una brecha entre declaraciones y acciones públicas. Podríamos definir el neoliberalismo como el discurso legitimador de la financierización global. Pero la trama financiera se las esta ingeniando para sobrevivir con otro discurso o sin ninguno (por ahora). Cada día se deciden nuevos subsidios a los bancos, acompañados por críticas a los banqueros cada vez más virulentas. Las cifras son contundentes, sólo los negocios con productos financieros derivados registrados alcanzan actualmente US$ 650 mil billones (millones de millones), unas 12 veces el Producto Bruto Mundial. La capitalización bursátil global llega a US$ 55 billones (millones de millones) o un PBM. Numerosos expertos consideran que la masa especulativa planetaria ronda los US$ 1.000 billones (millones de millones), algo más de 18 veces el Producto Bruto Mundial. Y en la cúspide de esa montaña financiera, se aloja una reducida aristocracia que juega al póker con la economía global. Por lo menos desde el punto de vista económico, la diferencia de magnitud entre los negocios especulativos y los Estados potencialmente intervencionistas es abismal: la suma de los ingresos fiscales de los países del G7, US$ 10 billones (millones de millones), representa algo menos de 20% de la capitalización bursátil mundial, 1,5% de la masa de productos financieros derivados registrados, 1% del volumen especulativo global. Esto explica en buena medida la contradicción entre un intervencionismo estatal ascendente conducido por los jefes de Estado (liberales) del Primer Mundo y el fracaso evidente de esas intervenciones, cada vez más importantes pero completamente impotentes para superar la crisis. ¿Estatismo triunfante o fracasado siguiendo los pasos del neoliberalismo decadente?.

Fuente

La madre de todas las burbujas

El nivel de endeudamiento en el que está entrando Estados Unidos, a través de la sucesiva emisión de bonos del Tesoro cada vez que lanza un plan de salvataje, está inundando la plaza mundial de papeles de la deuda en una dimensión inimaginable. Si sólo por un momento los inversores sospecharan de la incobrabilidad de una deuda que ya supera los 11 billones (millones de millones) de dólares, estaríamos ante una catástrofe varias veces superior a la crisis actual. Los bonos del Tesoro de Estados Unidos son considerados, por convención, los títulos de deuda más confiables universalmente. A partir de allí, la diferencia entre el rendimiento que los inversores le reclaman a los bonos de deuda de cualquier país y lo que rinden los bonos de Estados Unidos, define el “riesgo país”. El bono de Estados Unidos es considerado el “kilómetro cero”. No importa en la situación en que se encuentre su economía, a partir de él se miden las distancias. Esto es absolutamente demencial, pero es así: Estados Unidos es al único país del mundo al que no se le mide el “riesgo país”. Los planes de rescate no son la única fuente de necesidad para la emisión de bonos del Tesoro. Estados Unidos también debe sostener con endeudamiento el creciente déficit en sus cuentas públicas, y además bancar el déficit comercial, también multimillonario, que no se llega a cancelar con pago en efectivo, con emisión de dólares. Cualquier otro país, para tener déficit permanente en cuenta corriente, debería endeudarse hasta el punto que alguien le imponga un brutal ajuste. De nada le valdría emitir, porque nadie aceptaría su moneda. A Estados Unidos, en cambio, nadie le impone nada y todos aceptan su moneda. “Es una ventaja tecnológica, es el único país del mundo que tiene la maquinita de hacer dólares”, dijo alguna vez Bernanke, cuando aún no era titular de la Reserva Federal de Estados Unidos. Sonó gracioso pero hablaba en serio. Estados Unidos le saca productos al resto del mundo y a cambio le da dólares y bonos de su deuda. Cualquier país que emite moneda en exceso genera inflación. Estados Unidos también, pero no inflación interna, sino… en el resto del mundo, donde van a parar los dólares. Se endeuda, llena de bonos a sus socios y les traslada inflación. Ningún otro país provocaría ese resultado con su déficit comercial, trasladándole el costo al resto. Los rescates en lo inmediato aumentan la emisión de bonos y la deuda, mientras que el objetivo de recuperación está por verse si se cumple. Por ahora, los bonos de la deuda de Estados Unidos, a mediano o largo plazo (a diez o a treinta años) siguen circulando, se siguen comprando. Los bancos se han ido desprendiendo de sus tenencias de bonos del Tesoro, no tanto por desconfianza sino más por necesidad de liquidez. Los particulares, en gran parte inversores en el mercado accionario que han huido de la plaza bursátil o inmobiliaria después de haber sufrido grandes pérdidas, prefieren los bonos porque no quieren correr riesgos. Piensan que los bonos son un buen refugio, aunque paguen una tasa bajísima del 2 por ciento, una de las menores de la historia por política impuesta por la Reserva Federal. Pero la mayor parte del stock de títulos de la deuda de Estados Unidos está en las arcas de bancos centrales. Más de la mitad de la deuda, 5,8 billones de dólares, está en poder de dichas instituciones y particulares fuera de Estados Unidos, con China y Japón a la cabeza (más de 650 mil millones el primero, casi 600 mil el segundo). Si tan sólo amagaran desprenderse de una parte, el valor de los bonos estadounidenses se derrumbaría. Pero, por ahora, nadie lo hace. Están asociados a la suerte del valor de esos bonos: una caída en su precio también significaría un fuerte quebranto en los mismos bancos centrales que lo poseen. Esa dependencia mutua sólo indica que, muy probablemente, no serán los bancos centrales asiáticos los que iniciarían una corrida o despegue. Pero nadie podría asegurar que guardarán igual conducta si la corrida la inicia otro. Puede que no quieran ser los primeros en salir, pero tampoco querrían ser los últimos. ¿Qué posibilidad hay de que “otros”, innominados, inicien una corrida contra los bonos estadounidenses? Hoy, como fue dicho, sus rendimientos son bajísimos, pero se consideran “seguros” mientras se piense que no va a caer su valor de mercado. Pero bastaría que los inversores individuales recuperen su propensión al riesgo para que busquen rendimientos más atractivos en papeles privados. Esto sucedería, por ejemplo, si se observa una recuperación sostenida de la actividad económica y las acciones de empresas vuelven a ser tentadoras. Si ocurriera que la actitud de los inversores individuales arrastrase a los inversores institucionales, resultaría que el mejor escenario para la economía será el peor para los bonos estadounidenses. ¿Qué pasaría con los bonos si la crisis se prolonga, si la situación de debilidad de la economía estadounidense no se disipa y más sectores económicos entran en crisis? La alternativa de más intervención oficial, más planes de salvataje, supone más necesidades de financiamiento y, por tanto, mas emisión de bonos. ¿Hasta cuando es posible, antes de convertirse en una burbuja a punto de estallar? No son pocos los que sostienen que ese límite ya está demasiado cerca, si no es que ya se atravesó. Es decir, el peor escenario para la economía también será el peor para los bonos. Los bonos, no hay duda, se han convertido en otra burbuja, pero la Gran Burbuja. La que abarca a todas las demás: la de las acciones tecnológicas, la inmobiliaria, la crediticia, etc. Un final catastrófico parece inevitable, el neoliberalismo es un monstruo que se devorará a si mismo.

jueves, 5 de febrero de 2009

A contramano del mundo

A contramano de los anuncios que viene realizando a nivel mundial, y que dan cuenta de hasta 3.000 despidos pautados para la primera mitad del año, la alemana SAP –considerada la principal proveedora mundial de software corporativo– ratificó su intención de seguir creciendo comercialmente en…. la Argentina. La compañía comunicó ampliará la dotación de personal del centro de servicios compartidos que SAP posee en Buenos Aires. Esta iniciativa ofrece soporte a más de 1.500 empleados, 2.000 clientes y más de 2.900 proveedores de la firma en Argentina, Brasil, Bolivia, el Caribe, América central, Colombia, Chile, Ecuador, México, Paraguay, Perú, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela. Los liberales, obviamente (ese se su oficio) daban por seguro un recorte en las actividades que la empresa desarrolla en el país. Pero resulta que la empresa SAP en los últimos 60 días cerró distintos negocios con empresas de telecomunicaciones, petroleras, instituciones bancarias y cadenas de retail locales. Se trata de proyectos que, en cuanto a tiempos de implementación, se extenderán por hasta 18 meses. ¿Qué pasa con SAP en el resto del mundo?: recortará 3.000 empleos este año. Los despidos programados representan cerca del 6% del plantel laboral que la alemana ostenta en todo el mundo. ¿Cuál es la lección de esta crisis?. Hay que proteger a la economía de los neoliberales.

miércoles, 4 de febrero de 2009

América Latina crecerá

Las economías de Latinoamerica serán capaces de crecer durante este año. Será contra viento y marea por la aguda recesión que afectará al país del norte y la disminución en los precios de los commodities. A pesar de la aguda recesión en los Estados Unidos, las economías latinas crecerán y los movimientos de los flujos de capitales, los recursos domésticos, el consumo y las inversiones estarán entre las claves latinoamericanas para capear esta crisis. Causando sorpresa y estupor, a pesar de la aguda recesión en los Estados Unidos (la contracción económica en ese país rondará el 2 por ciento) y la disminución en los precios de las commodities (cerca del 50% desde mediados de 2008), las economías latinoamericanas serán capaces de crecer. Este crecimiento vendrá a través de recursos domésticos, de un notable consumo y de las inversiones. La “causa” de estas inversiones será un significativo cambio en la dirección de los flujos de capital que modificará el escenario económico dramáticamente. Bajo grandes salidas de capitales será casi imposible mantener el consumo y la inversión a sus niveles actuales tanto en Europa como en Asia. No es difícil de predecir qué va a pasar con esos flujos de capitales: vendrán a Latinoamérica. Los capitales buscan las economías que crecen, por lo tanto el rumbo que van a tomar esos capitales esta aquí, en el Sur de America.

lunes, 2 de febrero de 2009

La cosa esta que arde

Obama calificó de "desastre continuo" la situación de la económica norteamericana. Los yanquis deben tomar medidas con carácter urgente para evitar que la situación siga deteriorándose durante los próximos meses y apoyar a la demanda. Los problemas que comenzaron en los sectores financiero y de vivienda se han extendido con la rapidez de un incendio a todas las áreas de la economía. Sin embargo, los congresistas yanquis se toman su tiempo. El “plan de rescate” será postergado para la segunda semana de febrero, debido a “complicaciones”. Estan haciendo agua por todas partes, pero tienen que “ajustar detalles”. Están chapita. Mientras China planea nuevas inyecciones de capital de gran envergadura para revitalizar su economía después de haber puesto en marcha en noviembre pasado un programa de estímulo económico por un monto equivalente a más de 400.000 millones de euros (unos 500.000 millones de dólares). “El éxito o el fracaso dependen de la rapidez y la intensidad de las medidas”, afirmó Wen Jiabao. Además de ampliar la infraestructura, el gobierno chino pretende, según explicó Wen, fomentar la demanda interna. Por eso ahora prepara una lista de medidas que incluyen masivos gastos en infraestructura física (un rasgo keynesiano) y subsidios al consumo, para mantener el PBI en alrededor de 8% este año. “El gasto de los consumidores es decisivo para estimular el desarrollo económico”, aseguró. Mientras Yanquilandia no hace nada, o mejor dicho lo único que hace es quejarse de que China mantiene el yuan, una moneda no libremente convertible, subvalorado para abaratar sus exportaciones. Pero Wen no quiere ni oír hablar de una abrupta revaluación del yüan –cosa que piden Washington y Londres a gritos destemplados-. Como mayor prestamista de Yanquilandia, China seguirá participando activamente en el mercado con la adquisición de bonos del Tesoro estadounidense, indicó Wen, para quien actualmente lo importante es estabilizar el mercado. A diferencia de Estados Unidos (un país sobreendeudado), Gran Bretaña o Alemania, China solventa este paquete con su gigantesco ahorro externo, alrededor de un billón de dólares. Sin embargo, en caso de que la política crediticia expansiva de Washington ocasione una devaluación más pronunciada del dólar, China se dejará orientar por sus propios intereses a la hora de decidir dónde invertir y proteger sus reservas internacionales, que son las más grandes del mundo, aclaró el primer ministro chino. Eso seria un desastre para yanquilandia, significaría un tiro de gracia en la nuca luego de un fusilamiento.

domingo, 1 de febrero de 2009

Argentina resiste

A Estados Unidos, Alemania, Japón, Inglaterra, Francia, Italia y Canadá ya los tapó el agua. China crece a la mitad del ritmo de hace un año. No hay región del planeta que no sufra el contagio de esta crisis. Sin embargo, la Argentina viene teniendo consecuencias secundarias, y más si se compara con países vecinos. En 2009 se repetirán los superávit gemelos. Uno de los problemas es que los mismos economistas que condujeron al mundo a esta crisis son los que dan la receta sobre cómo salir. Este problema no lo tiene Argentina: los que manejan la crisis son los que supieron salir de aquella que no fue mas que un aviso de esta. El sector financiero, que es el que se llevó puesto a economías y gobiernos, como el de Islandia, en Argentina está bien. Los bancos están totalmente sólidos. Hay riesgo cero de default. El programa financiero está cubierto. Ya lo estaba antes del canje de los Préstamos Garantizados y ahora mucho más. El canje dio espacio fiscal para poder volcar dinero en la economía y contrarrestar la crisis. Son 5000 millones de pesos, un monto importante, el 0,5 por ciento del PIB. Argentina fue el país de donde salieron menos capitales y la devaluación nominal fue más baja. Su fortaleza (y caso único en el mundo y en la historia) es que su ritmo de crecimiento de los últimos años no dependió del ingreso de capitales, como en Brasil, Sudáfrica o Turquía, sino de recursos propios. Ahora que los capitales fugan en todo el mundo, Argentina queda al margen. El sector privado tampoco está muy endeudado afuera. Hay balances limpios. Uno de los grandes problemas para Estados Unidos o Europa es que las empresas estan muy apalancadas. Al desaparecer el financiamiento quedan paralizadas. Por eso tantos despidos. Y los despidos agravan el descenso del consumo: cada despedido es uno mas que queda marginado del “mercado”. Como La Argentina vivió (y vive) con lo propio no hubo endeudamiento sino desendeudamiento. Desde el punto de vista fiscal, hay superávit primario y financiero. Hay margen para actuar. A pesar del buen ritmo de crecimiento de las exportaciones de los últimos años, el motor de la expansión económica fueron el consumo y la inversión. La inversión privada este año va a crecer menos, y pero el Estado cubrirá esa mengua. Por eso el plan de obras públicas es fundamental. El Estado va a compensar la caída de la inversión privada. Habrá caída de la demanda externa. Es decir, menos exportaciones. Brasil, que sufrirá una importante desaceleración económica comprará menos. Pero durante la mayor parte del gobierno de Néstor Kirchner el país vecino tuvo tasas de crecimiento modestas y eso no impidió que Argentina despegara. Esta crisis sepultará definitivamente el modelo de Martínez de Hoz. En los ’80 y los ’90 y hasta 2003, de una u otra manera, la Argentina estuvo bailando con la música que impuso Martínez de Hoz. Enterraron al Estado para darle el control a los mercados y al sector privado. Ese camino empezó a cambiar en 2003. Hoy el Estado dirige la economía y por eso la Argentina crecerá mientras en el mundo reina el caos.

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