domingo, 27 de enero de 2008
Lino Barañao, Japon, Brasil y los argentinos
jueves, 24 de enero de 2008
Estados Unidos está en venta
Fuente: Mercado
jueves, 17 de enero de 2008
Alerta de recesión
El escenario de la economía mundial será diferente de ahora en más. Estados Unidos ha estado exportando sus problemas al extranjero a través del dólar cada vez más débil. Por caso, a Europa le resulta cada vez más difícil exportar por la fortaleza relativa del euro respecto de la moneda estadounidense. Esa debilidad se ha empezado a manifestar porque esa potencia ha sido el único país industrializado que ha tenido persistentemente un déficit en cuenta corriente superior al 5 por ciento del PIB. La razón de esa excepcionalidad ha sido la hegemonía del dólar como dinero mundial, privilegio que ha empezado a cuestionarse. Como antecedente, el economista liberal chileno Sebastián Edwards sostiene que desde 1970 ningún país, industrializado o pobre, ha logrado mantener por más de cinco años un déficit externo de esa magnitud sin caer en una crisis de pagos. Adelanta, entonces, la inevitabilidad del ajuste en Estados Unidos.
Krugman, observó sobre la profundidad y, fundamentalmente, el desconocimiento sobre la actual crisis financiera. Relató una interesante anécdota trasmitida por un ejecutivo del fondo de inversión en bonos Pimco, Hill Gross, quien explicó que “estamos asistiendo, en sustancia, al desplome del sistema bancario moderno actual, un complejo de préstamos apalancados tan difícil de comprender que el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernake, precisó de un curso de puesta al día cara a cara con los gestores de los fondos de productos financieros derivados (hedge funds) a mediados de agosto”.
La eventual futura recesión en Estados Unidos gatillada por el estallido de la burbuja hipotecaria impulsada por los créditos denominados subprime es, en realidad, hija de la recesión contenida de 2001 por la política del entonces titular de la Reserva Federal, Alan Greenspan. En ese momento estalló la burbuja bursátil de las puntocom y el presidente de la banca central estadounidense redujo sucesivamente la tasa hasta el increíble 1 por ciento anual, base desde donde se impulsó la burbuja inmobiliaria que ahora ha explotado.
La presente crisis internacional es la primera de envergadura desde el shock petrolero del ’70 que tiene un mínimo impacto en la economía local. La relativa desconexión financiera a partir del default, la estrategia de desendeudamiento y de superávit gemelos y la acumulación constante de reservas han constituido una sólida defensa frente los vientos huracanados de la globalización.
Mail del autor: azaiat@pagina12.com.ar
lunes, 14 de enero de 2008
He aquí el camino
En la facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de La Plata un grupo de docentes y alumnos desarrolla un proyecto para crear un helicóptero de uso agrícola, primero en su tipo y único en el país, con fabricación absolutamente nacional que apunta a mejorar el proceso de riego y el rendimiento de los cultivos.
El desarrollo del emprendimiento de extensión universitaria está a cargo del ingeniero agrónomo Ariel Clua, que desarrolla tareas de docencia, investigación y extensión en el Instituto de Fisiología Vegetal (INFIVE) y en la Cátedra de Fisiología Vegetal de la facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la UNLP. Junto a él se encuentra el alumno de la misma carrera, Juan Manuel Cicaré.
Complementariamente al desarrollo aeronáutico, se estudian los efectos de la nutrición mineral vía foliar de cultivos extensivos, con el propósito de optimizar la práctica de fertilización de, por ejemplo, cereales y oleaginosas, a partir del desarrollo de un fertilizante creado por el mismo Clua.
Desde hace aproximadamente 50 años, se emplean en forma generalizada para el tratamiento terapéutico de cultivos, equipos de tipo aéreo, como aviones de uso agrícola y equipos terrestres. Con estos equipos se realizan aplicaciones de productos de tipo agroquímico con el objetivo de controlar plagas, enfermedades y malezas que afectan las áreas sembradas de nuestro país. No obstante, es prácticamente inédito el uso del helicóptero para estos servicios y también es relativamente nuevo el uso de fertilizantes foliares en la producción de cultivos extensivos y de allí lo novedoso del proyecto.
PROYECTOS FUSIONADOS
El ingeniero Clua comenzó a investigar sobre la fertilización foliar de las plantas desde hace varios años, haciéndolo en varios aspectos como su crecimiento, su respuesta a diferentes niveles de elementos macro y micronutrientes, el efecto de hormonas vegetales en procesos fisiológicos como el de relaciones fuente-destino de las plantas y en el rendimiento de estas. En el marco de estas investigaciones es que surge la posibilidad del empleo del helicóptero.
En ese sentido el profesional expresó: "Hace un par de años atrás el alumno Cicaré me consultó acerca de la posibilidad de realizar su trabajo final de carrera, bajo mi dirección, en aspectos relacionados a la actividad de su padre, Augusto Cicaré, pionero de la fabricación de helicópteros en América Latina. En ese momento fue cuando se me ocurrió fusionar en un proyecto común mis trabajos de investigación en Fisiología Vegetal con mi otra pasión, como la aeronáutica, y nos pusimos a trabajar".
Por su parte Cicaré indicó que "era mi deseo estudiar ingeniería agronómica, a la par de continuar con la actividad aeronáutica de mi padre y así fue como surgió esta relación académica y científica con Clua y la facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de La Plata, con el propósito del desarrollo de un helicóptero agrícola, fabricado íntegramente por mi padre y en nuestro país".
Los investigadores comenzaron a pensar en el proyecto del helicóptero agrícola partiendo de un modelo de helicóptero ultraliviano, fabricado hace unos años por Augusto Cicaré, en el cual Clua y Cicaré hijo diseñaron y adaptaron los elementos para la aplicación aérea, consistentes en un depósito para alojar el producto de aplicación, en este caso el fertilizante foliar, una bomba de accionamiento eléctrico manual, un botalón de aspersión y la elección y disposición de los picos de aspersión.
Una vez que lograron completar el sistema operativo de aplicación aérea dieron comienzo las pruebas de regulación de caudal y presión, tamaño de gota, elección de picos, determinación de la velocidad y altura de vuelo.
En ese sentido, Clua expresó: "Pensé en combinar en un proyecto de investigación en dos aspectos relacionados a la practica agrícola: uno en lo que atañe a la eficiencia de la deposición del caldo de aplicación sobre el cultivo y por otro lado el efecto de la nutrición foliar. Asimismo fueron elegidos dos tipos de cultivos, diferentes en cuanto a su ciclo de crecimiento, como el trigo que lo hace en invierno-primavera; y soja, durante la primavera-verano.
Bajo las condiciones experimentales se propuso evaluar la eficiencia de aplicación del helicóptero en comparación con los equipos de aplicación terrestres y la determinación de aspectos fisiológicos y de determinantes del rendimiento, en los diferentes cultivos.
VENTAJAS DEL HELICOPTERO
Por otra parte Juan Manuel Cicaré expresa "en otros países el helicóptero esta siendo cada vez más utilizado en la agricultura, ofreciendo muchas ventajas por sobre las aplicaciones de los aviones. Aunque los costos de capital y operacionales de un helicóptero son más elevados que los de un avión, en este caso y por tratarse de un modelo fabricado en el país, estos costos disminuyen al punto de hacerlo comercialmente competitivo con respecto a la adquisición y uso de un avión. Además en áreas confinadas, pequeñas o escarpadas, donde las habilidades del helicóptero son inigualables, hace que el costo de aplicación por hectárea sea comparable con el de un avión.
La habilidad del helicóptero para trabajar sobre un amplio rango de velocidades, el vuelo estacionario y el despegue vertical hace que el helicóptero pueda volar en espacios aéreos inadecuados para un avión. Además durante el vuelo y a velocidades de hasta 40 Km/h el denominado "Downwash effect" o efecto de mojado descendente es una virtud única del helicóptero. Este efecto es producido por las palas del rotor principal que paralelamente produce una batida del follaje y hace que la deposición del producto alcance todos los estratos, aún los inferiores. Además la forma de herradura del patrón de aplicación, por el lento avance del helicóptero, ayuda al spray de aplicación, a penetrar en todo el follaje".
EN LA ETAPA FINAL
El proyecto, luego de dos años de experimentaciones, se halla en su etapa final, cumpliéndose con éxito la puesta a apunto del helicóptero y la aplicación y restando la evaluación del efecto de la fertilización foliar en el rendimiento de los cultivos.
Clua aclaró que "el proyecto se desarrolla en el marco de un convenio de cooperación técnica firmado con la Facultad de Ciencias Agrarias y con el aval del Director del Instituto de Fisiología Vegetal, ingeniero José Beltrano. Pero la financiación del proyecto corre por cuenta de una empresa privada y por mi mismo, en lo que respecta al costo de producción del fertilizante y gastos operativos, dado que el mismo no esta subsidiado por UNLP u otras instituciones científicas del país".
"Pese a ello mi compromiso con el proyecto es absoluto en la convicción personal que la transformación de avances científicos en innovaciones tecnológicas es uno de los pilares del desarrollo social y económico de un país. En ese sentido, también considero que la extensión debe de ser una tarea ineludible de la Universidad, en cuanto a volcar su potencial intelectual en apoyo de la iniciativa privada, máxime en este caso, donde se trata de una empresa genuinamente nacional, con un producto totalmente novedoso y único para América Latina y con infinitas posibilidades comerciales".
Fuente: El Dia
jueves, 10 de enero de 2008
Stiglitz dixit
Pero siempre se reconoció que el crecimiento de Estados Unidos durante la presidencia de George W. Bush no era sostenible. Hoy acecha el día del reparto de premios y castigos.
La irreflexiva guerra estadounidense contra Iraq ayudó a cuadruplicar los precios del petróleo desde 2003. En los años 70, las crisis petroleras llevaron a la inflación en algunos países, y a la recesión en el resto, cuando los gobiernos aumentaron las tasas de interés para combatir el alza de los precios. Y algunas economías tuvieron que vérselas con lo peor de ambos mundos: la estanflación.
Hasta ahora, tres factores fundamentales contribuyeron a que el mundo capeara la suba de los precios del petróleo. Primero, China, con sus enormes incrementos de productividad –descansando en niveles elevados de inversión, incluidas las inversiones en educación y tecnología– exportó su deflación.
Segundo, Estados Unidos aprovechó esta situación reduciendo las tasas de interés a niveles sin precedentes, lo que indujo a una burbuja inmobiliaria, con hipotecas accesibles para todos. Y por último, los trabajadores de todo el planeta están aguantando el castigo, al aceptar menores salarios reales y menos participación en el PBI.
Ese juego llegó a su fin. China ahora enfrenta presiones inflacionarias. Más aún, si EE.UU. convence al coloso asiático de que permita que su moneda se aprecie, el costo de vida aumentará en Norteamérica y en el resto del mundo. Y con la suba de los biocombustibles, los mercados alimentarios y energéticos se han integrado. Combinado con la mayor demanda de quienes tienen más ingresos y menos provisiones por los problemas asociados con el cambio climático, esto significa precios más altos de los alimentos, un peligro letal para los países en desarrollo.
Las perspectivas de que continúe la explosión del consumo en Estados Unidos también son sombrías. Aún si la Reserva Federal de EE.UU. sigue bajando las tasas de interés, los prestamistas no se apurarán a hacer más hipotecas malas. Con la declinación de los precios inmobiliarios, menos estadounidenses estarán dispuestos y tendrán la posibilidad de seguir despilfarrando.
El gobierno de Bush espera, de alguna manera, poder detener una oleada de ejecuciones hipotecarias, traspasándole así los problemas económicos al próximo presidente, como lo está haciendo con el atolladero de Iraq.
Sus chances de éxito son escasas.
Para EE.UU., hoy el verdadero interrogante es sólo si habrá un derrumbe breve y acentuado, o si habrá una desaceleración más prolongada pero menos profunda.
Además, Estados Unidos estuvo exportando sus problemas a otros países, no sólo por vender hipotecas nocivas y prácticas financieras defectuosas, sino a través del dólar en permanente debilitamiento, en parte como resultado de políticas micro y macroeconómicas erróneas.
Europa, por ejemplo, tendrá más dificultades a la hora de exportar. Y, en una economía mundial edificada sobre la base de un "dólar fuerte", la consiguiente inestabilidad de los mercados financieros tendrá sus costos para todos.
Al mismo tiempo, hubo una redistribución generalizada en todo el mundo del ingreso de los importadores petroleros a los exportadores petroleros – estados no democráticos, en una cantidad desproporcionada–, y de los trabajadores de todos lados a la gente más rica.
No queda claro si los trabajadores seguirán aceptando las sucesivas reducciones en su nivel de vida en nombre de una globalización no equilibrada cuyas promesas cada vez parecen más lejanas.
En EE.UU. ya se puede sentir el descontento.
Existe un aspecto positivo en medio de este panorama terrible: las fuentes de crecimiento internacional hoy están más dispersas que hace una década. Los motores reales del crecimiento mundial de los últimos años fueron los países en desarrollo.
Fuente: iEco Clarín
miércoles, 9 de enero de 2008
Estados Unidos: imperio, sí, pero como el Otomano
No obstante, se vivía una fase de reacomodamientos en el equilibrio global de poderes. Había un síntoma inquietante: un gigante intentaba hacer frente a su propia crisis económica apelando a inversores y especuladores extranjeros. En esos años 70, el imperio Otomano se comportaba como, ahora, Estados Unidos. Otto von Bismarck lo definió como “el enfermo de Europa”.
Tras la guerra de Crimea (1856), el sultán de Constantinopla y su vasallo nominal, el jedive (virrey) de Egipto, empezaron a acumular una deuda externa que creció 28 veces entre ese momento y 1875. Su servicio pasó de 15% del gasto total en 1860 a 50% en 1875, o sea de £ 3.300 millones a 76.000 millones.
Los préstamos se pedían por razones militares (una era la guerra solapada entre sultán y jedive) y económicas. El imperio Otomano debía mantener posiciones estratégicas durante la guerra de Crimea y después. Aparte, turcos y egipcios debían financiar ferrocarriles, rutas y el canal de Suez. Simultáneamente, ingentes sumas fueron derrochadas en consumos y lujos. Por ejemplo el palacio de Dolmabahçe para el sultán Abdul Medyid. Todo eso sin contar escándalos y corrupción al por mayor.
Ya en 1873, una crisis golpeaba las bolsas de Europa occidental y Estados Unidos , originada en los quebranto de Levante. En octubre de 1875, el gobierno otomano se declaró en bancarrota. Esto llevó a la malventa de acciones en la sociedad del canal de Suez, por parte del jedive al gobierno británico. La transacción involucró £ 4.000.000, adelantados a Disraeli por la banca Rothschild londinense, y un embargo sobre ingresos fiscales otomanos. Éste adoptó una forma familiar a los argentinos: un “club de acreedores” con sede en Londres.
En realidad, esta crisis significó una masiva trasferencia de fondos y activos orientales (turcos, egipcios) a Occidente. Su contraparte inversa a principios del siglo XXI es la fenomenal acumulación de deuda norteamericana titulizada en manos de Japón, China, Taiwán, Surcorea, etc. A ello se añade la creciente liquidez de países petroleros del golfo Pérsico –otrora dividido entre los imperios Otomano y Persa-, que se traduce en comparas de activos occidentales.
En otra palabras, el equilibrio del poder financiero global muta junto con el equilibrio geopolítico. En el siglo XIX, la riqueza salía de viejos imperios orientales (Otomano, Chino, Persa) a Occidente, entonces liderado por Gran Bretaña. Hoy, el líder que la sucedió, EE.UU., depende de autocracias musulmanas, rusas y chinas.
Fuente: Mercado
El filo de la navaja
Fuente: Mercado