martes, 27 de junio de 2006

Para Tapian

Su comentario es brillante, coincido en la mayor parte de lo que dice. Discrepo en eso de que la causa es el dirigismo exclusivamente. Hay algo mas profundo, es una falta de confianza innata, tal vez producto de continuos fracasos. Pareciera que en economia no se reacciona a la situacion presente, sino al "prontuario", si a Argentina siempre la ha ido mal, le ira mal en el futuro (y si le va bien en el presente es una anomalìa). En cambio en EEUU es al reves, si siempre la ha ido bien, le ira bien en el futuro, si hoy le va mal, es una anomalia transitoria. La situacion presente (y novedosa) no afecta la confianza o desconfianza. A los economistas y hombres de negocios les es muy dificil percibir los cambios de rumbo. Comentario de Tapian: Si los empresarios que ganan piensan que estan ganando por estar circunstancialmente favorecidos por un modelo no sustentable, van a actuar como lo estan haciendo ahora: embolsar todo lo que puedan y guardarlo para la época de vacas flacas. Si encima piensan que todo se les puede venir abajo por el capricho de un funcionario, van a tratar de pasar desapercibidos, esconder lo que estan ganando, y seguir silbando con cara de "yonofuí". Ese es el problema del dirigismo, no hay planificación posible, solo tratar de blindarse lo más posible ante la arbitrariedad. Usted podrá cantar loas todos los días, pero la guita es de ellos, no suya, y hasta que no tengan fe en el futuro no la van a poner. Solo los que invierten en ladrillos creen que tienen algo concreto(hasta que se pinche la burbuja inmobiliaria)

domingo, 25 de junio de 2006

Conclusión

Me asombra la irracionalidad que existe no solo en las "teorias" económicas, sino tambien en los "comportamientos" económicos de las personas reales en el mundo factico. Esto tal vez se explique porque la economía no puede ser objetiva ya que esconde poderosísimos intereses que ocultan la verdad a quien quiere verla objetivamente o obnubilan la vista de quien no quiere verla (porque perjudica a sus intereses) aunque se muestre a sus ojos con toda franqueza.

El ajuste

Durante los últimos meses diez de los doce bancos centrales más importantes del mundo han aumentado sus tasas de interés. Las consecuencias son predecibles. Por un lado, el dólar se devalúa, las tasas de interés suben, las burbujas inmobiliarias se desinflan, los precios de las materias primas y la energía caen, la economía norteamericana se enfría y lentamente su balanza comercial debería empezar a mejorar. Un pase de magia y todo solucionado. ¿Es tan fácil?. No. Los norteamericanos gastan bastante más de lo que producen. Como resultado, el déficit de su balanza comercial alcanza al 7% del PBI. Hasta ahora, el financiamiento externo que le permite a EE.UU. y a sus consumidores vivir por arriba de sus medios fue provisto por los países superavitarios —China, Japón, Alemania, Rusia y los países exportadores de petróleo— que han aceptado activos financieros norteamericanos, en pago por sus exportaciones. Pero la situación actual no es sostenible indefinidamente. Durante los últimos 15 años, las importaciones de los Estados Unidos crecieron 8% anual, mientras que las exportaciones, sólo 5%. Como resultado, las importaciones son 60% superiores a las exportaciones. Si estas tendencias se mantuvieran, el déficit en cuenta corriente alcanzaría un insostenible 17% del PBI en el año 2016. Los norteamericanos compran bienes made in China, cuyos precios no han dejado de caer durante la última década. Los importadores pagan en dólares que son convertidos por los chinos en títulos del gobierno norteamericano, lo que mantiene bajas las tasas de interés. China, por su parte, prosigue su formidable modernización: acumula reservas en dólares, impide que el yuan se aprecie, mantiene salarios bajos y sostiene un círculo virtuoso de más inversiones, nuevos empleos y crecientes exportaciones. La excesiva dependencia del capital extranjero es una amenaza a la actual preponderancia estratégica de EE.UU. La insuficiencia de ahorro interno es lo que determina la elevada dependencia del ahorro externo. En otras palabras, la permanencia de un déficit fiscal elevado estimula la demanda interna y esto da lugar a crecientes niveles de importaciones, para cuyo financiamiento recurre a crecientes niveles de endeudamiento externo y esto es posible gracias a que el resto del mundo sigue demandando dólares. Hay una impresionante acumulación de reservas en divisas extranjeras por parte de los bancos centrales de países en desarrollo. Los dólares de EE.UU. que se gastan en productos extranjeros van a parar a los bancos centrales de otros países, los cuales invierten buena parte de las utilidades en bonos del gobierno estadounidense, entre otras cosas porque quieren protegerse de crisis financieras como las que ocurrieron en Tailandia, Indonesia, Corea, Rusia, Brasil y Argentina. A un país en desarrollo, acumular un colchón de dólares puede ayudarlo a evitar que los especuladores derriben su moneda. La gran ironía financiera internacional de nuestros tiempos es que países que necesitan capital para financiar un desarrollo rápido están enviando más dinero a EE.UU. del que circula en la dirección opuesta, y lo hacen como política de gobierno. El fenómeno se está dando no sólo en países como China, que amasan enormes cantidades de bonos del Tesoro, sino también en países pobres que, si bien no tienen tantos bonos como China, igualmente acumulan sumas considerables dados sus PBI. Es decir, todo el mundo quiere salvarse DEPOSITANDO SUS AHORROS EN UN PAÍS QUEBRADO. Absurdo, desde todo punto de vista. Los Estados Unidos y sus corporaciones ya no dominan en el mundo de la producción. Un ejemplo: Estados Unidos tiene sólo dos de las diez automotrices líderes mundiales y ambas –Ford y General Motors– están con profundas dificultades económicas. Continúa dominando en unos pocos sectores como el agrobusiness –fuertemente subsidiado por el gobierno, violando las reglas de la OMC– y algunas áreas de alta tecnología, principalmente vinculadas al complejo industrial militar. Dominó en el reino de las finanzas hasta mediados de los ’90, pero ahora pide prestado a un ritmo de 2 billones de dólares por día principalmente a los bancos centrales del Este asiático para financiar el endeudamiento del Estado y del consumo. Su mercado doméstico es todavía enorme y Estados Unidos suele utilizarlo como un arma en las negociaciones internacionales, pero muchos países están reorientando su comercio hacia los mercados de China e India que se expanden velozmente. Estados Unidos tiene todavía un voto dominante en organizaciones internacionales como el FMI y Wall Street es aún el mediador mayor en los mercados de capital global. Pero si militarmente los Estados Unidos dominan el poder de destrucción de alta tecnología, estamos viendo que en Irak y Afganistán fallan a la hora de dominar el terreno. Estados Unidos, entonces, es un gigante débil, un país al borde de la quiebra y eso significa un dólar volátil. ¿Cómo explicar entonces la obsesión mundial por ahorrar todavía.... en dólares?.

sábado, 24 de junio de 2006

En el fondo, es un problema psicológico

Con un ritmo de crecimiento elevado, como el que hoy hay en la Argentina, la mayoría de las empresas está ganando mucho dinero. Esto, bajo una lógica capitalista, debería generar optimismo. Sin embargo, no es así. Es absolutamente increíble, como en una Argentina, con todos los indicadores en positivo, la gente en general, los empresarios en particular y los economistas de siempre, siguen siendo pesimistas. Si hay crecimiento es porque hay actividad, entonces, por lógica, hay mayor inversión y por una consecuencia natural y necesaria, mayor expansión del empleo. A medida que esa rueda va girando suben los sueldos y, esto a su vez aumenta el consumo. El aumento del consumo vuelve a aumentar la actividad y las ganancias totales: la caída en la rentabilidad por cada venta por subas de costos (la temida inflación con la que quieren asustarnos los profetas frustrados) es más que compensada por mayores ventas. Es decir, los costos son mayores, pero como las ventan son también mayores, como resultado se gana mas. Este ciclo va convergiendo, en teoría, a niveles de rentabilidad sustentables. Pero esa dinámica, evidentemente, no se da en la Argentina, cuando en el resto del mundo si. Es como si desafiáramos las leyes de la naturaleza. Como somos tercamente pesimistas (casi por obligación, por dogma, porque así debemos ser siempre), gran parte de esas utilidades no son reinvertidas en ampliar la frontera de producción. Se pretende ganar mucho produciendo poco subiendo los precios sin invertir la ganancia (que es tradicionalmente girada al exterior). Es decir, se pretende ajustar por precios y no por cantidad. En la Argentina siempre se trató se bajar la inflación bajando el consumo aumentando los precios, es decir, retrayendo la oferta. Nunca se trató de bajar la inflación aumentando la producción, es decir, aumentando la oferta. Ya se sabe, producir mas es trabajo. Y trabajar cansa. Es preferible subir los precios a trabajar mas para ganar mas. Si no podemos cambiar esta forma de pensar, si es inevitable “ser así”, no tenemos remedio.

miércoles, 21 de junio de 2006

Clientes de la Argentina

Hoy Brasil sigue siendo el principal destino de las exportaciones argentinas, sin embargo China crece en protagonismo y encabeza la lista de los mejores países para colocar nuestros productos. En los primeros cuatro meses de 2006 se produjo un crecimiento de las exportaciones superior en un 13% con respecto al mismo período de 2005. Pero hay que tener en cuenta que en ese año anterior, en el 2005, se alcanzó un record histórico de 40.000 millones, que era a su vez un salto de 16 % respecto del año anterior (2004). En los últimos años se están dando cambios bastante significativos en los destinos elegidos por las empresas argentinas para vender sus productos. Hay mercados que están creciendo de manera importante, mientras que otros que parecían inamovibles, como Brasil, el mayor destino exportador actual, están poco a poco cediendo terreno. El destino que más promete a los grandes exportadores argentinos es China en todo lo relacionado con alimentos e insumos básicos. En su búsqueda desesperada de dólares y euros, la Argentina encontró de mercados fuera del MERCOSUR. Chile es uno de los principales compradores de vehículos terrestres argentinos. Pero también de otros productos, y los números del intercambio con el país trasandino vienen creciendo a gran nivel en los últimos años. Más allá de Brasil y el Mercosur, uno de los destinos elegidos para colocar los productos es claramente la Unión Europea. Concretamente, España, Alemania, Holanda e Italia son los países elegidos para insertar los productos argentinos. Los mejores productos para llevar a España son los provenientes de la industria alimentaria, pescados, crustáceos, hierros, cereales y automóviles. Alemania es un buen destino para los minerales de cobre y oro, así como seguirá siendo un consumidor preferencial de las carnes argentinas y sus productos lácteos. También ofrecerá una buena oportunidad para vehículos (automóviles y tractores). Holanda es el segundo destino de las exportaciones argentinas a Europa. Como ejemplo de la importancia de este comercio, cabe señalar que la mitad de todas las exportaciones argentinas de frutas se dirigen a los Países Bajos. Pero no son los únicos destinos: la región Asia Pacífico también se está mostrando como una alternativa interesante. Japón es un mercado apetecible por su gran poderío económico. Los nipones son habituales consumidores de minerales, aluminio, pescados y cereales argentinos. India acompaña a China como uno de los principales objetivos para las ventas de aceite de soja. Los destinos no tradicionales se vieron asimismo beneficiados con el crecimiento global de las exportaciones argentinas. Son los habituales mercados que no están dentro de las políticas de promoción de exportaciones, pero durante 2005 a estos "otros destinos" se exportaron nada menos que u$s 825 millones. Se trata de alrededor de 75 nuevos destinos, que incluyen desde países pobres, paraísos turísticos o fiscales, hasta protectorados de países europeos, además de aquellas naciones que, a principios de la década del 90 dejaron de pertenecer al régimen comunista. Son países que en general dependen de los servicios turísticos (Caribe) o que desarrollan una economía de subsistencia (África y Asia). ¿Porqué son buenos mercados para exportar? Porque en general, carecen de grandes complejos industriales o de la infraestructura necesaria como para instalarla, así como tienen territorios con muy escasa superficie como para desarrollar un plan agroganadero a escala. Generalmente, este tipo de países suelen importar combustibles y aceites minerales, que representan prácticamente 90% de las compras totales, seguido por carnes y automóviles y autopartes. Pero también consumen todo tipo de alimentos que son incapaces de producir y manufacturas de hierro o acero.

lunes, 19 de junio de 2006

¿Cuánto vale un dólar?: nadie lo sabe

El Ministerio de Petróleo iraní ha registrado una bolsa de petróleo en la isla de Kish, en el Golfo Pérsico, donde se venderá crudo en euros. El mercado será el quinto de petróleo, después de Nueva York, Londres, Singapur y Tokio. Hasta ahora, las operaciones que se realizan en estos centros son en dólares. El pasado 23 de abril, el ministro ruso de Finanzas, Alexei Koudrine, lanzó otro fuerte golpe contra el billete verde cuando en una reunión del FMI efectuada en Washington, afirmó que su país no consideraba al dólar como moneda de reserva de confianza debido a su instabilidad. La inseguridad que existe sobre la fuerza del dólar ha hecho que los grandes productores de petróleo de la zona del Golfo comiencen a dirigir sus inversiones hacia Europa lo cual les llevaría a convertir esa moneda en euros. Siria ya dio los primeros pasos al cambiar paulatinamente desde hace dos años sus reservas por euros; el gobernador del Banco Central de los Emiratos Árabes Unidos, Sultán Al Suweidi, anunció que proyecta convertir en euros el 10% de sus reservas en dólares; Venezuela también ha seguido el camino hacia la búsqueda de monedas más seguras como euros y yuanes chinos, al igual que lo ha hecho Corea del Norte. Un país como Suecia ya recortó sus reservas en dólares a solo el 20% y elevó al 50% las acumuladas en euros. Uno de los integrantes del Banco Central de China, Yu Yongding, comentó en abril pasado que las enormes reservas chinas corrían graves riegos por el declive del billete verde. A su vez, la alerta ofrecida por el Banco Asiático de Desarrollo, en el que participan capitales de 64 naciones, le aconsejó a sus miembros que se prepararan para un posible colapso del dólar. La estampida es alarmante. Desde los acuerdos de Breton Wood, en 1944, Estados Unidos logró que el dólar se estableciera como moneda mundial de reserva y su valor lo garantizaban sus grandes acumulaciones de oro. En la década de 1970, Washington alcanzó un acuerdo con la OPEP por medio del cual todas sus actividades comerciales petrolíferas se efectuarían solo con el billete verde, mientras a la par este le garantizaba un rearme militar a Arabia Saudita y protegería a las monarquías del Golfo de posibles invasiones o amenazas internas. Desde entonces, Washington también separó el dólar de sus reservas de oro y comenzó a imprimir a diestra y sinistra su moneda con lo cual inundó al mundo con esos papeles sin que estos tengan un valor real con las riquezas del país emisor. El consumismo en Estados Unidos no ha estimulado la producción y la productividad sino que por el contrario fomentó las importaciones desde Asia, mucho más baratas que las confeccionadas en esa nación. Por su parte, tanto China como Japón, no cobran la mayoría de sus exportaciones con dinero contante, sino que lo mantienen en Norteamérica como préstamo y una parte importante lo invierten en bonos del Tesoro como reservas internacionales, lo cual beneficia a mantener el soporte del billete verde. Por esa razón, los gobiernos asiáticos y las monarquías del Golfo son las que costean el cada vez mayor consumo de esa población, así como los enormes déficit estadounidenses. EEUU necesita atraer diariamente 2 500 millones de dólares para financiar sus déficit en general y como medida para atraer ese capital, la Fed comenzó a partir de junio de 2004 a subir los intereses hasta situarlos en 5%, y con esa medida ayudó a que su moneda no se depreciara abruptamente. La única solución que tiene la Casa Blanca para pagar a sus proveedores es imprimir más dólares. Desde que este país dejó de garantizar su convertibilidad con el oro, su valor depende de la confianza que se le concede pues ya no esta respaldado por la economía del país emisor. Se estableció entonces que los banqueros podían verificar su adecuación por medio de un índice anual, denominado M-3 que establecía la cantidad de esa moneda en circulación. Al unírsele también los desastres militares y económicos que ha sufrido en Iraq con enormes erogaciones financieras la Reserva Federal suspendió desde finales de marzo de 2006 la publicación del índice M-3 y de todos los subíndices que permitían determinarlo. De tal modo, la cantidad de dólares en circulación se ha convertido en un verdadero secreto y se hace imposible evaluar con precisión su valor.

¿Es EEUU una superpotencia?

Los gobernantes estadounidenses parten del supuesto de que EEUU es una superpotencia y que ese status les da la facultad de dictar las pautas a seguir a todos los gobiernos y habitantes de este planeta, y que apoyados en su extraordinaria e incontestable fuerza pueden violar las leyes impunemente. ¿Es real esta percepción?. No. La capacidad financiera de Estados Unidos se ha reducido dramáticamente. Su gobierno arrastra una deuda enorme al igual que el pueblo consumidor. El déficit comercial alcanzó los 800 billones en el 2005, la cifra más alta en la historia de esa nación. A nivel de esa gigantesca suma, Estados Unidos compra más de lo que vende en el exterior. A lo anterior hay que sumar que el número de empleos que se crean anualmente en aquel país es menor al crecimiento de la población, sin que haya un aumento en términos reales del ingreso de los consumidores. El ahorro es negativo y la economía estadounidense se sostiene sobre la constante alza de la deuda de los consumidores. El déficit presupuestario del país está en cientos de billones de dólares y se sostiene tomando dinero prestado a través de emisiones de bonos, con China y Japón como los grandes acreedores de Estados Unidos. ¿Un país que depende de gobiernos extranjeros para su estabilidad financiera es una superpotencia?. No. A lo antes dicho, hay que añadir que en los últimos años Estados Unidos ha caído en una dependencia de productos manufacturados importados, incluyendo productos de tecnología avanzada. El año pasado, el pago por la importación de esos productos, en término de dólares, fue dos veces mayor que los pagos realizados por petróleo importado. El capital manufacturero norteamericano ha trasladado sus operaciones a otros países donde pueden maximizar sus ganancias. La guerra de Irak, justificada con mentiras e inteligencia fabricada. la destrucción ocasionada a ese país, la tortura a prisioneros y los campos de concentración han despojado a Estados Unidos de todo liderazgo democrático y moral en el mundo, colocando a ese país en un aislamiento casi total desde el punto de vista diplomático. ¿Un país aislado internacionalmente puede ser una superpotencia?. No. Además, desde el punto de vista militar, en Irak toda su poderosa maquinaria bélica le resulta inservible para enfrentar una pequeña fuerza insurreccional. ¿Un país que le teme a pequeños y distantes países y que utiliza la fuerza militar, en vez de la diplomacia, para resolver sus conflictos puede tener categoría de superpotencia?. No. Como consecuencia de esta incapacidad militar para lidiar con insurrecciones no descartan usar armas nucleares. Estados Unidos es el único país que ha usado armas nucleares. Si seis décadas después de bombardear a Japón recurre nuevamente a un ataque atómico, ello significaría el rechazo del planeta entero y LA UNIDAD MUNDIAL CONTRA ESTADOS UNIDOS.

domingo, 18 de junio de 2006

Jaque al dolar

En marzo del 2005, el entonces gobernador de la Fed. Ben Bernanke lanzó una explicación sobre el déficit récord de la cuenta corriente estadounidense: la causa no era un comportamiento dispendioso de los EE.UU. ni la baja tasa de ahorro de su población sino un desequilibrio generado desde el exterior. Los grandes países de Asia y otras economías emergentes (gracias a sus superávits exportadores o a las políticas de ajuste) ahorran más de lo que gastan, y eso asegura un masivo e incesante flujo de dinero hacia el dólar. Según esta explicación, el déficit estadounidense deja de ser un problema si ese dinero superabundante sigue necesitado de colocarse en alguna parte: más allá de las tasas, el dinero del resto del mundo sostendría al dólar. Otros economistas, como Paul Samuelson, arrojaron dudas sobre si esa sobreoferta necesitada de reciclarse en dólares debe ser considerada "una característica permanente de la economía, en la que se pueda confiar". Una utilidad que se le vio a la tesis de Bernanke es que ayudaba a explicar el enigma de por qué las tasas de interés de largo plazo seguían bajas aún cuando la Fed estaba elevando las de corto plazo. Con relación a los desbalances globales, se dice que cuando China e India, países de altos superávit comerciales, dejen de financiar a Estados Unidos, ese país se va a desplomar financieramente. El actual episodio de inestabilidad va en sentido contrario a esta tesis. La gente está más nerviosa y compra bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años que caen por debajo del 5 por ciento, una tasa ridículamente baja, y el dólar se aprecia porque se anticipa que va a haber una tasa de interés más alta. Por otra parte, Ahmadinejad, anunció a mediados de mayo que Irán denominaría sus exportaciones de petróleo y gas en euros. Y parece que en julio comenzará a montarse, por fases, una bolsa de petróleo en Teherán para competir con las de Nueva York y Londres. No es la primera vez que Irán (que importa un 40 por ciento de su gasolina y gas por su falta de capacidad de refinamiento y que ha convertido gran parte de sus reservas al euro) amaga con dar tales pasos, que van directamente contra los intereses vitales de EEUU. Los iraníes saben que el talón de Aquiles de Estados Unidos es el dólar y apuntan sus dardos directamente allí. Destruir el dólar es el equivalente financiero de un ataque nuclear. Hasta ahora sólo en noviembre de 2000, el Irak de Saddam Hussein se atrevió a poner todo su petróleo en euros. Pese a los vaticinios, con la caída del dólar, acabó ganando dinero. Tras la invasión americana, en junio de 2003 el petróleo iraquí volvió a cotizarse en dólares. El caso es que las voces para pasar al menos una parte del petróleo y el gas a euros van creciendo. En la reciente cumbre de la OPEP en Caracas, Chávez volvió sobre este tema, al considerar que hay que acabar con la dictadura del dolar. También los noruegos, buenos aliados de Estados Unidos en la OTAN, desean crear su bolsa y pasar su gas y petróleo al euro. No los británicos, pues los intereses financieros de la city están, en esto, aún con el dólar. Putin quiere impulsar el rublo en sus ventas energéticas y empiezan a crecer las demandas para, al menos, fijar los precios según una cesta de divisas, como hizo China cuando la revaluación del yuan. Para empezar, la cotización en euros no tendría por qué llevar a un aumento del precio del barril en términos reales, sino que, al tratarse de una moneda fuerte en estos momentos, quizás podría ocurrir lo contrario: que no hubiera subido o suba tanto. Si todo el mercado de petróleo (y de gas natural) se pasara al euro, la demanda de moneda europea (para la que físicamente no habría suficiente y para lo que no está preparado el Banco Central Europeo) sería tan brutal como la caída de la cotización del dólar, que se vendría abajo como moneda de reserva. Encarecería las exportaciones europeas fuera de la eurozona. Se produciría una carrera para convertir las reservas nacionales a euros. Un 65 por ciento de las reservas de divisas de los bancos centrales del mundo está en dólares. La decisión no ya de invertir, sino de equilibrar esta situación, llevaría a una caída de la moneda y A LA VENTA MASIVA DE BONOS DEL TESORO DE EE.UU., que están principalmente en manos asiáticas, especialmente de China y Japón. La situación actual lleva a los chinos a prestar dinero a los estadounidense para que éstos compren esencialmente productos chinos. En otras palabras, EE.UU. produce dólares y el resto del mundo, cosas que se pueden comprar con dólares. El resultado es un endeudamiento público y privado excesivo, pero que EEUU logra mantener al beneficiarse de poseer la única moneda mundial. Pero el impacto inmediato sería una quiebra del sistema y un aumento notable de las hipotecas y los préstamos al consumo para las familias americanas o para las empresas. Estados Unidos trataría de evitarlo.

Cinco a dos

La Argentina, en medio del derrumbe bursátil a nivel mundial, parece estar resguardada. ¿Por que parece que la Argentina esta casi blindada?. En primer lugar, las necesidades de financiamiento para 2006 equivalen al 1,3% del PBI y para el año que viene serán 0,9%. Por lo tanto la economía no estará afectada por una suba de las tasas internacionales. Segundo, hoy la Argentina se encuentra más protegida porque tiene tanto ahorro fiscal como comercial. Un tercer elemento para destacar es que el tipo de cambio alto y flexible actual, le permite al país no estar atado a ninguna rigidez como por ejemplo, fue la Convertibilidad. Cuarto elemento a favor, las reservas superaron los 24.000 millones de dólares y el compromiso de las autoridades del Central es continuar con esa política.El quinto punto a favor, son los precios de las materias primas (principalmente la soja) que hasta al momento se mantuvieron al margen de las caídas. El derrumbe de los paises emergentes podría tener, sin embargo, dos efectos negativos para la Argentina.. En primer lugar, podría producirse una disminución en los flujos de capitales a las economías en desarrollo. El país se vería directamente afectado si la liquidez global disminuye. En segundo lugar, la depreciación de la moneda brasileña con respecto al dólar podría sumar unos puntos de inflación en el país vecino y que su Banco Central deje de bajar las tasas como lo viene haciendo últimamente. La economía brasileña podría entonces desacelerarse.Si aceptamos que la economía estadounidense se va a ajustar, lo más probable es que China lo sufra porque es una economía que le vende muchos productos a Estados Unidos. Si China comienza a crecer al 5 por ciento en lugar de al 9 estamos hablando de un cambio muy importante. Hoy en día nuestro principal cliente es Brasil y el segundo es Chile. Si China ajusta, ambos se van a ver afectados porque son altamente dependientes de la exportación de commodities industriales, como el mineral de hierro y el cobre. Nuestros principales clientes dependen de este ciclo alto de los commodities. De todos modos, esta vez no ocurrirá una corrida bancaria, ni una crisis sobre el sector financiero como lo que sucedió en 2001. Pero el impacto puede venir más bien por el lado del nivel de actividad. La Argentina no se podría desligar de una caída en el precio de las materias primas. Se supone que lo que vaya a suceder con la economía mundial está supeditado a la marcha de EEUU. Por eso, en este momento todas las miradas apuntan a Bernanke, y lo que vaya decidir el 29 de junio cuando se reúna el Comité de Política Monetaria de la Fed. Allí determinará si se sube la tasa medio punto mas. Si considera que la economía crece a buen ritmo y la inflación es una amenaza, entonces subirá la tasa para que aumente el costo del dinero para buscar enfríar la economía. Pero si observa signos de desaceleración, entonces no se subirá las tasas por miedo a que el nivel de actividad caiga abruptamente y sumerja a la economía en una recesión. La mayoría de los inversores piensa que se impondrá el primer escenario (la economía de Estados Unidos crecería fuerte y entonces es necesario que no se recaliente). Una tasa más alta en Estados Unidos, atraerá más fondos a invertir allí en detrimento de los países emergentes.

sábado, 17 de junio de 2006

Unplugged

La apertura, el ingreso y salida sin barreras de capitales especulativos, el seguro de cambio que brindaba un esquema monetario rígido y un elevado endeudamiento junto a programas de condicionalidades con el FMI generaba condiciones óptimas para las absorción doméstica de crisis externas. Hoy, el panorama es otro. El casi nulo impacto sobre la economía local de los fuertes ajustes de las bolsas mundiales se debe al abandono de la tutela del Fondo y de la política que nos imponían desde afuera. El derrumbe de las cotizaciones, en estos momentos, es un problema de los jugadores del casino global. La Argentina, como todos los castigados por la liberalización financiera ha construido sus particulares diques de defensa, mediante una política de acumulación acelerada de reservas. Con barreras financieras defensivas la atención gira, entonces, hacia el lado de la balanza comercial. Las necesidades de financiamiento para hacer frente a la deuda de corto plazo está despejado: el programa de este año está completado, y el del próximo no es muy exigente. Por lo tanto, el principal canal de trasmisión de un shock externo vendría por el sector comercial, con una caída de los precios de los commodities, retroceso generado por el enfriamiento de la economía mundial a partir del alza de la tasa de interés. Un menor crecimiento de las potencias repercutirá en una menor demanda y, por lo tanto, en una baja de las cotizaciones de las materias primas. Sin embargo, ese esquema tradicional de transmisión de crisis, ya sea por vía financiera o comercial, está siendo cuestionando por la irrupción de China e India. La presencia cada vez más importante de esos protagonistas emergentes en la economía mundial alteran los rumbos esperables de la corrección de desbalances globales de la aún primera (pero no por mucho tiempo) potencia. Ahora no necesariamente una suba de la tasa de interés con el consiguiente andar más lento de la economía de EEUU derrumbaría el precio de los commodities. China e India actuarían de amortiguadores de los efectos negativos que difunde un proceso de ajuste de la economía estadounidense. Argentina esta en una relativa desconexión del mundo financiero global. Estamos mas conectados al mundo por el lado comercial. Y comerciamos poco con EEUU, es decir, los yanquis no son nuestros clientes directos. Pero los yanquis le comprarían mucho a quienes nos compran. Su quiebra nos podría afectar en forma indirecta. Pero nadie es imprescindible, el mundo vivió durante siglos sin EEUU, puede vivir muchos mas también sin ellos.

Que el mea culpa se lo metan en el c....

Ahora un grupo de expertos contratados por el FMI reconoce que el organismo multilateral eludió asumir su responsabilidad en la crisis argentina. Como consecuencia de este informe, el FMI reconoce una posible manipulación de los datos sobre los préstamos otorgados a Argentina, lo que significa que el colapso de la moneda en enero de 2002 fue producto de una "mala interpretación" del staff del organismo. El Fondo le ha hecho mucho daño al país al recomendar recetas no aplicables. Durante meses, post tras post, venia denunciando esto mientras los idiotas de siempre defendía a esa “prestigiosa institución”. El Fondo está admitiendo los errores de la política neoliberal que ha impuesto a distintos países, entre ellos la Argentina. Y le esta dando la razón a quienes se opusieron a esas políticas. Pareciera que se están dando cuenta que la economía requiere de medidas, que la economía requiere de la intervención de los Estados Y QUE LA FAMOSA MANO INVISIBLE DEL MERCADO NO EXISTE.

jueves, 15 de junio de 2006

Las curvas se cruzan ¿y?

En las últimas semanas se observó una fuerte contracción de flujos financieros y precios de activos en los mercados internacionales. Los índices de acciones retrocedieron, incluso los de los países desarrollados y las monedas emergentes se depreciaron frente a las centrales marcadamente. Como contrapartida los bonos de Estados Unidos, considerados uno de los refugios frente a la volatilidad por excelencia, fueron uno de los instrumentos más beneficiados. La tasa del bono a 10 años descendió de 5,14 a 4,99 %. En cambio, la tasa de corto plazo de la economía americana se encuentra en niveles de 5 % con perspectiva de que suba a 5,25 %. De manera de que lo que se ve en los EEUU es un extraño fenómeno que desvela a los economista y que ni yo, ni probablemente ellos (los economistas) tengan la menor idea a que se debe. Las tasas a largo plazo descienden y las de corto ascienden y las curvas que las grafican se cruzan entre si antes de una crisis. ¿Por qué?. ¿Alguien lo puede explicar?. Esta situación no ocurría en la economía americana desde 2000/2001 cuando la turbulencia de los mercados producto de la caída del Nasdaq se había hecho presente. También durante 682 días entre febrero de 1973 y enero de 1975, época de la primera crisis del petróleo, se observó que las tasas de cortos plazo eran mayores que las de largo plazo. Posteriormente entre septiembre del 78 y marzo del 82 hubo dos períodos semejantes uno de 651 y otro de 649 días con un intervalo, siendo esto la antesala y las consecuencias ocasionadas por la segunda crisis del petróleo. Antes y durante la crisis rusa se repitió el mismo patrón, al igual que en los momentos previos a la primera guerra de Irak. El común denominador en todos estos momentos fue que el producto bruto mundial se desaceleró respecto de la trayectoria que mantenía en los períodos precedentes. Parece cosa de mandinga...

miércoles, 14 de junio de 2006

La barquita de Noé argentina

La agitación de los mercados se debe a que estos se ponen nerviosos ante la perspectiva de una nueva subida de la tasa de interés decretada por la Fed. Hay que tener en cuenta que esta temida subida de la tasa de interés se produciría en medio de una economía internacional presenta fuertes desequilibrios: por un lado hay países que acumulan enormes déficits en sus cuentas corrientes, como EEUU y su socio en el delito: Inglaterra; mientras que otros presentan fuertes excedentes: Alemania, Japón, China, Corea, los exportadores de petróleo y Rusia. Los yanquis, que viven en una nube de dopes, consideran que su déficit es el resultado normal de su actividad económica. Si existen quienes lo financien -afirman- será porque yanquilandia ofrece mayor seguridad y rentabilidad para las inversiones, y en consecuencia no hay causa de alarma. Al déficit en cuenta corriente lo llaman “superávit en la cuenta de capital” que les permite presentarlo como un mérito. Sostienen que si hay desequilibrios es porque el resto del mundo, que no sabe disfrutar la vida, ahorra demasiado y no tiene suficientes oportunidades de inversión, que sí encuentra en Estados Unidos. Los desequilibrios disminuirán cuando los demás países ahorren menos o inviertan más en sus propias economías. No hay entonces nada dramático en la actual situación, y si bien se acepta que no vendría mal un poco más de ahorro de las familias y un menor déficit fiscal, no se considera que la economía estadounidense esté enfrentando un peligro serio. ¿Cuál es la realidad?. Lo que ocurre es una pérdida de competitividad comercial de EEUU con respecto al resto del mundo. Si fueran más competitivos, los consumidores estadounidenses no se volcarían a la compra de productos importados. Esta situación de falta de competitividad generó un desequlibrio en cuenta corriente, que no se corrigió con la devaluación del dolar, cuya paridad 1 euro = 0,90 dolár en 2001, pasó a la actual de 1,25 dólar = 1 euro, sin resultado alguno sobre el déficit. El resto del mundo sige financiando a Estados Unidos porque quiere seguir vendiéndole sus productos. Es necesario aclarar que ese financiamiento no proviene de inversores privados atraídos por la seguridad y la rentabilidad estadounidenses, no Señor, de ninguna manera, SON RESERVAS EN DÓLARES QUE CONSTITUYEN LOS BANCOS CENTRALES POR MOTIVOS DE POLÍTICA CAMBIARIA. La Argentina es un caso típico: el Banco Central compra dólares para impedir que se revalúe el peso. El problema se plantea en el futuro, ya que es poco probable que los bancos centrales sigan acumulando dólares si se preve la posibilidad de una devaluación. De seguir creciendo las importaciones y las exportaciones de Estados Unidos a los ritmos actuales, su déficit en cuenta corriente llegaría al 10% del PIB en 2009. De seguir asi las cosas la deuda externa de EEUU saltaría del 22% del PIB en 2004 a 50% del PIB en 2010. De ese modo, su problema de cuenta corriente SE PARECERÁ AL DEL LOS PAÍSES SUBDESARROLLADOS; no sólo deberá responder por el saldo comercial, sino también por los intereses y dividendos que deberá pagarle a los inversores extranjeros. Lo que debe hacer el resto del mundo instrumentar su propio crecimiento; Europa y Japón deben alimentar su demanda interna de consumo e inversión, China debe apoyarse más en su mercado interno y menos en sus ventas a EEUU. En síntesis, dejar que los yanquis se hundan en el fango. ¿En caso de una gran crisis podría ocurrir entonces en Argentina?. Nos autoabastecemos en alimentos y energía, situación que mejora más aún si consideramos nuestra integración con Brasil y Venezuela. Tenemos una situación excedentaria de comercio exterior, reservas importantes y NO DEPENDEMOS DEL CRÉDITO EXTERNO. La renegociación de la deuda externa disminuyó los montos, amplió los plazos y estableció tasas de interés fijas. De manera que si viene el diluvio, tenemos nuestra barquita de Noé propia.

martes, 13 de junio de 2006

La chispa de la que brotara la llama

La economía mundial ha crecido más de 4% anual promedio por 11 trimestres consecutivos; es el mayor nivel de crecimiento en 30 años. Este auge coincide con una inflación del 2% anual, virtual estabilidad, y en este nivel se ha mantenido en los últimos 10 años. El crecimiento es record, la inflación es baja, y esto ocurre cuando el precio del petróleo se triplicó en tres años. Sin embargo, hoy las bolsas del mundo se desploman. ¿Cómo se explica esta contradicción?. La inflación baja ha sido posible por la duplicación de la oferta global de bienes que produjo la incorporación de China, India y los países del exbloque comunista de Europa Oriental al mercado mundial. Es la mayor ampliación del mercado mundial desde la Revolución Industrial de 1780. El resultado es una caída generalizada de los precios de los bienes, sobre todo industriales por un aumento formidable de la oferta. Otro fenómeno que explica esto es la hiperliquidez global que genero Greenspan cuando el estallido de la “burbuja tecnológica” en el 2001 al reducir drásticamente las tasas de corto plazo, y las llevó del 5% al 1% anual. Como la Reserva Federal actúa como banco central mundial, las tasas de interés de corto plazo de los países centrales cayeron en el 2003 al menor nivel histórico, y se mantuvieron allí hasta junio del 2004. De manera que el aumento de la oferta y disminución del costo del dinero explica este crecimiento. Pero ahora las bolsas caen. ¿Por qué?. Lo que está impulsando la caída de las bolsas es el aumento de las tasas de interés en las economías desarrolladas. Los operadores bursátiles dicen que lo que encendió las actuales huidas bursátiles fue el último aumento de las tasas de interés en Estados Unidos (la Reserva Federal, Fed, subió la tasa a 5% el 10 de mayo) y la posibilidad de que la tendencia al alza en las tasas continúe. Mientras tanto, el Banco Central Europeo aumentó sus tasas de interés en un cuarto de punto a 2,74%, mientras que los inversionistas anticipan que el banco central de Japón comenzará a elevar sus tasas en los próximos meses. El dinero baratos y fácil se terminó. Las tasas bajas y el abundante crédito animaron a los inversionistas a buscar activos con mayores riesgos, como las acciones y los bonos de los mercados emergentes. La campaña de aumento de tasas en Europa y Estados Unidos también presagia una posible reducción en el crecimiento económico global. Las caídas de las bolsas se vinculan con el temor de los financistas de que Estados Unidos se esté encaminando hacia una desaceleración económica en un contexto de inflación creciente. El pánico de los inversores es que las economías desarrolladas, empezando por la estadounidense, se desacelere en los próximos meses, en un marco de tasas de interés en ascenso. Bajo la incertidumbre de un nuevo escenario internacional, los inversores se refugian en los activos más conservadores (bonos del Tesoro americano) y venden los más riesgosos (bonos y acciones en América latina y en otras plazas). ¿Pero cual es la chispa de la que brotará la llama?: el enfriamiento del mercado inmobiliario estadounidense. Un desplome del valor de los inmuebles podría generar una caída del consumo y la demanda en EEUU sostenida por el aumento de créditos garantizado por esas propiedades. ¿Entienden?. Los yanquis, para especular, se endeudaron para pagar inmuebles pensando que estos iban a subir de valor, pero si el valor de los inmuebles se desploma los créditos para pagarlos subsistirán para colmo con altas tasas de interés. De allí a la recesión no hay un largo trecho.

lunes, 12 de junio de 2006

El oro a 3000 dolares

El oro ha sido uno de los activos más rentables de los cuatro últimos años, con una subida desde niveles de 300 dólares hasta un máximo de 26 años en 730 dólares el mes pasado. Los gobiernos actuales (que están en manos de los bancos) no volverán voluntariamente al patrón oro, renunciando a la facultad de crear dinero. Pero cuando el precio del oro se dispare, digamos, a 1.600 dólares, probablemente se vean obligados a hacerlo para aplacar un clamor a favor de dinero sano; es decir, habría un Bretón Woods II. El precio podría alcanzar los 2.000 mientras debaten las nuevas reglas. Washington puede verlo como su última oportunidad para salvar al dólar como una moneda de reserva. Si no lo hacen, el euro, el yen o el yuan podrían arrebatarle ese estatus... Si no se hacen nuevas reglas en niveles de 1.600 dólares, el oro podría seguir subiendo hasta que se hagan... 3.000.

domingo, 11 de junio de 2006

La crisis de los mercados internacionales, ¿puede afectar a la Argentina?

La solidez macroeconomica y la independencia que la Argentina generó de los mercados internacionales por su escasa necesidad de financiamiento tras la última reestructuración de la deuda la coloca en mejores condiciones para afrontar el shocks externo que producirá la inminente crisis de los mercados internacionales. Esto es así gracias al superávit de las cuentas fiscales y la desdolarización, una vez sepultada la convertibilidad. La economía local ya no está atada a la evolución de las tasas de interés en el mundo, en la medida en que éstas no se disparen fuertemente, sino que depende de la evolución en las cotizaciones de los productos de precio internacional que más se exportan. Por lo tanto estará más expuesta a que la sostenida demanda que de estos productos hacen los países que han dinamizado la economía mundial, como China y la India, tenga larga vida. Hay que ver lo que ocurra con los precios de los commodities . Todavía queda por verse cuánto va a afectar el aumento coordinado en las tasas de interés internacionales (EE.UU., Europa, Turquía, Sudáfrica y Corea del Sur) en sus precios y si una desaceleración de la demanda norteamericana no va a ser sustituida por un aumento de la demanda en China. Hasta la suba internacional de tasas podría ayudar a la política económica argentina. Por primera vez en décadas, el ciclo de alza en las tasas sincronizó perfectamente con el ciclo macroeconómico local. Cuando la Argentina salía de la crisis de 2001-02 con una brecha potencial de producto que permitía y recomendaba aplicar políticas expansivas de demanda, el mundo acompañó con las tasas más bajas en décadas. Ahora, el cambio ocurre de manera sincronizada con la necesidad local de “sacar el pie del acelerador” para atemperar las presiones inflacionarias. Lo que ayuda a inmunizar a la economía local ante este escenario es que tanto la deuda del Tesoro como la del BCRA, no está, en lo esencial, indexada a tasas internacionales y el riesgo que representa cualquier reversión de flujos es bajo porque aquí no habían ingresado tantos fondos y da para pensar que buena parte ya se retiró. A diferencia del pasado, la turbulencia financiera internacional, si bien afecta a las acciones y bonos locales, tiene bajo contagio sobre la macroeconomía. La presencia de altos superávit fiscal y de cuenta corriente más la reestructuración de la deuda que alivió las necesidades financieras del Tesoro, generan una coraza frente a estas situaciones por lo que, si bien los factores que están detrás de la turbulencia pueden afectar eventualmente la marcha de la economía local, no lo harán de manera dramática. La Argentina ha dejado de ser demandante de ahorro externo para financiar su crecimiento y si sostiene, como lo viene haciendo, un nivel de ahorro fiscal que le permita hacer frente al flujo de vencimiento de la deuda y abocarse a la construcción de una industria competitiva logrará un crecimiento sostenido en medio de un mundo en crisis.

La insólita sensatez argentina

El creciente déficit de EEUU es financiado en gran parte por los países emergentes asiáticos y los productores de petróleo. Al endeudamiento del Gobierno de los EE.UU se suma el ahorro negativo de las familias yanquis y las rebajas fiscales más allá de lo que yanquilandia se puede permitir. Esto continuará aumentando el déficit en miles de millones de dólares mas. Al mismo tiempo, en el otro extremo del mundo, las economías emergentes asiáticas y Japón tienen el problema contrario, un exceso de ahorro, pero en vez de invertir en su propio desarrollo lo destinan casi totalmente a comprar deuda estadounidense en dólares, un modelo que comparten con los países exportadores de petróleo. Esto no es sostenible ni siquiera a corto plazo. Uno de los principales motivos del enorme déficit estadounidense -que roza el 6 por ciento del PIB de ese país- es la caída del ahorro, tanto público como privado. Por eso, en los dos últimos años, la Fed subió el precio del dinero 16 veces, con intervenciones de 0,25 puntos cada una, hasta llevar la tasa de corto plazo a 5,25 por ciento. Suben la tasa de interés para frenar el consumo, contener la inflación y de paso incentivar el ahorro. Pero resulta que cuando las tasas de interés superan el 5 % las empresas empiezan a quebrar ya que los costos financieros empiezan a superar las ganancias licitas que cualquier empresa en cualquier parte del mundo puede obtener sin salirse de la ley. Increíblemente, Argentina, en medio de este caos y de esta irracionalidad, es uno de los pocos países en el mundo que esta haciendo lo correcto. Tiene superavit fiscal, superavit comercial y aumenta día a día su ahorro manteniendo la tasa de interés lo mas bajo posible. Por ejemplo, los créditos bancarios en Argentina crecieron más de $ 10.000 millones en un año, mientras que la banca privada redujo en $ 8.000 millones la deuda con el BCRA contraída durante la última crisis. Los depósitos totales en los bancos privados se expandieron en $ 10.400 millones, llegando a $ 77.700 millones. O sea, que la Argentina esta ahorrando con baja tasas de interés y baja inflación y lo que ahorra lo usa para invertir aquí, no en la enfermiza economía yanqui como hacen los asiáticos y los árabes. Yo les recomendaría a los argentinos que tienen sus ahorros en el exterior los repatríen rápidamente y los inviertan aquí... Siempre la fuimos de vivos, hoy que raramente lo somos tenemos que aprovechar...

viernes, 9 de junio de 2006

Heterodoxia

Desde 2003, la industria argentina creció el doble que la brasileña. La heterodoxia de Kirchner le viene ganando en el terreno industrial a la ortodoxia de Lula. En los tres últimos años, la actividad manufacturera local creció más del doble que la del vecino. El esfuerzo de Brasil por seducir al mundo en bases a políticas ortodoxas logró menos efecto que la política más confrontativa de Kirchner con el Fondo Monetario, la OMC y los sectores concentrados de poder. Las condiciones de fondo de la economía de Argentina es más propicia a la inversión y los negocios que en Brasil aunque los liberales juren y perjuren que es al revés. Los rubros que más ventaja sacaron a sus competidores del otro lado de la frontera son el químico, el automotor y el productor de minerales no metálicos (mayoritariamente cemento), que aumentaron sus despachos más del triple en Argentina que en Brasil. Mientras las terminales automotrices instaladas allí incrementaron su output un 38% entre el promedio de 2003 y el de 2005, las filiales locales vieron trepar casi un 100% su producción. Las cementeras, en tanto, crecieron un 34% aquí y un magro 7% en tierra de Lula. La fabricación de químicos subió casi cuatro veces más (19% contra 5%). La diferencia se observa en todos los rubros. En promedio, entre enero de 2003 y marzo de este año la actividad industrial creció un 30% en Argentina y un 14% en Brasil. En Brazil las altas tasas de interés frenan el consumo. Estas altas tasas (que se pretenden anti-inflacionarias) esta inspirada por el ortodoxísimo ex ministro de Hacienda, Palocci, y avalada por el FMI. Estas altas tasas asfixian a los poderosos industriales paulistas. ¿Entonces que hacen?. Los industriales brasileños se lanzaron a un proceso de compra de empresas argentinas para aprovechar las buenas condiciones locales para el sector: TIPO DE CAMBIO ALTO, PROTECCIÓN DE SECTORES SENSIBLES Y FUERTE EXPANSIÓN DE LA ECONOMÍA CON TASAS DE INTERÉS RELATIVAMENTE BAJAS. Los industriales brasileros invierten en la Argentina atraídos por las condiciones favorables que aquí existen para invertir aunque los liberales juren y perjuren que esto no es así. ¿Cuál es la consecuencia de esto?. Que las filiales paulistas de multinacionales fabriles anuncian despidos masivos a su personal en Brasil, mientras en la Argentina la desocupación cae paulatinamente, mes tras mes. ¿Se dan cuenta cuanta estupidez hay en las afirmaciones de los liberales acerca de cómo se debe conducir la economia?.

jueves, 8 de junio de 2006

Capitalismo de producción

¿Que pautas que caracterizan a un capitalismo de producción?. En el esquema del capitalismo productivo las ganancias surgen porque en la empresa los ingresos son mayores que los gastos, y no se generan a partir de especulaciones financieras. El beneficio empresario debe ser mayor que el interés pagado por el uso del capital, es decir, debe ser mas rentable poner una fabrica que poner plata en el banco. Las partes fundamentales del costo deben ser los insumos, los gastos y la mano de obra; pero el costo financiero debe ser bajo. Durante el auge del neoliberalismo, en la Argentina no se cumplió con este requerimiento básico. Las ganancias mayores se realizaron en el sector financiero y en negocios espurios con el sector público (por ejemplo, contratos de obra pública con cohecho y abultamiento de los precios). Dentro del sector productivo, la posición oligopólica de las grandes empresas les permitió fijar precios a su arbitrio. Los costos de la actividad empresaria eran inviables si estaban endeudadas; porque los costos financieros superaban ampliamente a todos los otros. En el esquema del capitalismo de producción cada agente económico compite y extiende su esfera de acción tanto como puede; pero en caso de quiebra renuncia a todo auxilio. En este planteo debe incorporarse al mercado el mayor número de personas. En el régimen neoliberal argentino, no existía el mercado basado en la libre competencia, ni por el lado de la oferta ni por el de la demanda. La oferta en general era oligopólica y los “formadores de precios” los fijaban teniendo únicamente en cuenta su ganancia inmediata. Si los agentes económicos estaban en dificultades, el Estado acudía en su auxilio (eran usuales los “salvatajes” de empresas y bancos). Tampoco había incorporación masiva de la población al mercado de consumo, pues los programas de estabilización primero y los de ajuste después, provocaron una desindustrialización y una mayor concentración de la propiedad y del ingreso. El esquema de política económica quedaba subordinado a la reducción de la inflación, con descuido de otros factores de mediano plazo como, por ejemplo, el empleo. Se procuraba disminuir la demanda para que no subieran los precios, y entonces se mantenían bajos los salarios y se aumentaba la tasa de interés. Por otra parte, las reducciones presupuestarias hicieron desaparecer las inversiones públicas necesarias para la producción (caminos, viviendas, redes sanitarias, redes eléctricas, gasoductos). La idea de que la economía de mercado se debía aplicar también al sector público minimizaban a la planificación estrategica. Se sostenía que frente a cada situación, el mercado reaccionaría adecuadamente y proveería, espontáneamente, la mejor solución. O sea, que al Estado le estaba vedado hacer lo que cualquier empresa (y cualquier Estado) debe hacer para sobrevivir: tomar decisiones y adoptar planes. El capitalismo sostiene que una parte sustancial de las ganancias empresarias debe destinarse a la inversión y reinversión productivas. Sin embargo, en la Argentina a consecuencias de los eternos programas ajuste se produjo una caída espectacular de la inversión. En el decenio de 1990 la inversión era de alrededor del 19% del PIB, cayó a partir de 2000 y en 2002 fue sólo del 11% del PIB. Cuando se abandonó el esquema neoliberal aumentó de modo sustancial y llegó al 21% del PIB en 2005.

miércoles, 7 de junio de 2006

Hay mar de fondo en Chile

El paraiso chileno sufre algunos sintomas de enfermedad holandesa, estudiantes y trabajadores salen a la calle a protestar, es solo el comienzo de los dolores de cabeza que tendra que sufrir la chilota durante todo su mandato, eso en medicina se llaman "prodromos", la Bachelet como médica dada a la politica lo debe saber. Cuando el precio del cobre baje será como un tsunami que se retira, veran los chilenos los destrosos que un mercado sin control hace sobre el tejido productivo estrategico que solo un estado presente puede cultivar...

¿Que hay de nuevo y de igual hoy?

No existen dos períodos históricos iguales. En la realidad jamás se repite una historia calcada de la otra. Pero la mente humana simplifica y no puede vencer la tendencia a creer que todo volverá a ser igual algo que ya fue. Mucho foristas aquí dicen: se va a repetir tal y tal fenómeno que sucedió en el pasado. Pero el futuro es una mezcla de algo de repetición y mucha sorpresa. Y la sorpresa la producen las novedades. ¿Qué esta pasando en la Argentina? ¿Se esta repitiendo el modelo agroexportador de principio de siglo o se esta repitiendo un intento fallido de reindustrialización de 1940 a 1970?. La Argentina presenta aun hoy claras ventajas comparativas en materia de exportación de ciertos alimentos y materias primas. Y se esta aprovechando de ellas. Pero eso no explica el crecimiento económico durante estos años que fue mucho más complejo de que lo que puede deducirse de ese simple hecho. A principio de siglo, el montaje y desarrollo de la estructura agropecuaria, basada en las exportaciones, corría a la par con un sistema que requería un fuerte endeudamiento del exterior. La dependencia financiera que nuestro país tenía con las metrópolis de aquel entonces generaba una alta vulnerabilidad, de forma tal que los ciclos de la economía argentina estaban ligados a los movimientos de los flujos internacionales de capital. Cuando estos flujos se detenían como sucedió en 1890 (pero también en 1913 y 1930) los mercados se contraían rápidamente, dando lugar a profundas crisis. El período de industrialización por sustitución de importaciones 1940-1970 tiene, a su vez, características propias. El núcleo dinámico de la economía lo constituía la industria orientada al mercado interno. Se trataba de un esquema de economía “cerrada”, debido a la relativa independencia del ahorro externo en que se encuadró esta etapa. Aun así, los ciclos económicos ligados también al sector externo continuaron repercutiendo en nuestra economía. ¿Cómo?. En la etapa de auge del ciclo, ante el crecimiento del consumo y la producción locales, se incrementaban las importaciones para comprar bienes de capital e insumos intermedios, al tiempo que se reducían los productos exportables debido a la mayor demanda interna, consecuencia del aumento de los salarios reales. Los saldos comerciales se tornaban así negativos, obligando a tomar medidas para solucionar la crisis de la balanza de pagos. La receta aplicada se basaba en devaluar la moneda, que llevaba a un aumento del precio de los bienes exportables y los insumos industriales, con la consecuente inflación y recesión de la economía. Era un circulo vicioso del que no pudimos salir y explica el fracaso de ese intento que dio lugar al funesto y lamentable modelo rentístico-financiero implantado por la fuerza en 1976, tras el golpe militar de ese año. Bajo este esquema, el núcleo dinámico de la economía estuvo constituido por el sector financiero. Los capitales internacionales ingresaron a nuestra economía en búsqueda de ganancias rápidas, aprovechando políticas de apertura irrestricta y, más adelante, la compra de los activos estatales a precios realmente irrisorios. El funcionamiento de la economía se encontraba atado a la entrada de capitales y al mantenimiento de un seguro de cambio llamado convertibilidad, y el principal responsable de conseguir las divisas necesarias para mantener el modelo fue el Estado, a través del endeudamiento externo. ¿Qué esta sucediendo hoy?. En primer lugar, el crecimiento de los últimos años estuvo basado exclusivamente en el ahorro interno de la economía, es decir, crecimos sin necesidad de pedir plata prestada en el exterior. ¿Puede alguien negar que constituye esto una novedad y una grata sorpresa?. Otra sorpresa: los superávits fiscales favorables diferencian netamente este proceso de los anteriores, dejando un margen apreciable para hacer frente a futuras turbulencias y sostener el crecimiento. Además hoy se crece y se exporta al mismo tiempo, y eso es algo que nunca se logró en el periodo 1940-1970. ¿Qué es lo que no ha cambiado?. Todavía padecemos una alta dependencia de las divisas obtenidas por los productos primarios y a los niveles de compromiso creados por el endeudamiento externo previo. Esto constituye una riesgo ya que en el caso de que las tendencias cíclicas se reviertan, pueden volver a producir restricciones en la balanza de pagos.

martes, 6 de junio de 2006

Elogio del gasto publico

Para que crezca la economía, hay que contar con bienes que tengan capacidad de fabricar otros bienes. Y si no alcanza con los que hay, es necesario invertir. La inversión en la Argentina hoy ronda el 23% del PBI, y el Estado es uno de los actores principales de este proceso: en los primeros cuatro meses de este año, se invirtieron 3.200 millones de pesos en la ejecución de obras públicas. La cifra es dos veces y media superior a la del año pasado, cinco veces la de 2004 y diez veces la de 2003. Las obras viales y la construcción de viviendas se llevan, cada una, la cuarta parte del total, y si se suman las ejecuciones vinculadas con la energía y los gasoductos, se supera el 70 % de la inversión pública. ¿Para que sirve la obra publica?. Para mucho, es la base de todo lo demás. El mejoramiento de los caminos hace más eficiente el transporte, un transporte fluido favorece el comercio, la construcción de viviendas mejora la calidad de vida del principal insumo de la economía -la mano de obra-, una población sana tiene aptitud y capacidad para trabajar (si esta enferma no solo no produce, sino que gasta para recuperar su salud) y las obras vinculadas con la energía ayudan a reducir la incertidumbre respecto de la capacidad de producción del país porque la industria funciona a base de petróleo, gas y electricidad. A diferencia de otros períodos históricos, hoy la inversión pública no se financia con déficit fiscal, sino con recursos propios del Estado. Argentina tiene el ahorro fiscal más alto de 1993 a esta parte. Entonces, la obra pública, que consume solo una parte de ese superávit fiscal crea empleo y produce bienes que mejoran la calidad de vida de la población, como vivienda y redes sanitarias. DE MANERA INDIRECTA, AMPLÍA LA CAPACIDAD DE PRODUCCIÓN, y esa capacidad ampliada, en un contexto económico favorable, ayuda a mejorar la generación de riqueza.


lunes, 5 de junio de 2006

¿Cómo funciona el modelo?

La Argentina es uno de los pocos países del mundo con "sobrecrecimiento". Al crecer al 9% anual el país integra un selecto grupo de naciones que crecen bastante más que la media expansiva mundial. A medida que este crecimiento se expande en el tiempo se hunde la tesis liberal del “rebote técnico”. De manera similar a otros países con sobrecrecimiento, la matriz estratégica aplicada, en general, pasa por un modelo de crecimiento liderado por las exportaciones, cuyo núcleo duro estriba en la postulación y defensa, dentro de cierto rango, de un tipo de cambio competitivo. La colocación de la producción propia en los mercados externos favorece mucho la productividad, y el aporte de divisas comerciales que este modelo genera da respaldo (en divisas) al desempeño de la inversión, del consumo y del gasto público. El cambio competitivo genera una importante presión de demanda y la oferta productiva se acomoda razonablemente al empuje de esa demanda. La fuerza de la demanda va articulando la oferta congruente. ¿Hemos descubierto la pólvora?. No, ya se sabe, la pólvora la descubrieron los asiáticos. En los últimos tres años, en Argentina la generación de riqueza aumentó un tercio respecto de la generada en 2002. El incremento del PBI fue logrado por la brusca caída del peso, que favoreció la industria sustitutiva de importaciones, y por el aprovechamiento de parte del gobierno de una combinación de factores: bajas tasas de interés internacionales, precios altos del petróleo, la carne y los productos de soja. Como antes Japón, después China mantuvo su moneda local muy baja, para poder vender sus productos baratos, sobre todo a los Estados Unidos. El gigante asiático, asimismo, compró dólares y títulos norteamericanos para mantener el valor de la divisa de la principal economía mundial. En los últimos años Argentina aprendió el camino, que también siguieron otros países del sudeste asiático, y devaluó su moneda. Además, aprovechó el precio en alza de la soja y el petróleo para mejorar su balanza comercial con el exterior. La pregunta del millón es: ¿cómo afectara a la Argentina la gran crisis que se avecina?. Por de pronto algo bueno hay: nos agarra bien parados. ¡¡¡¡¡Gracias a Dios y todos los santos no están los liberales en el poder!!!!!!!


domingo, 4 de junio de 2006

¿Cómo zafar de la que se viene?

La economía estadounidense está entrampada. Se asistirá en el futuro próximo a subas en su tasa de interés, depreciación del dólar y depresión de su economía, cualquiera sea el rumbo que elija para resolver sus problemas financieros. La dinámica viciosa en la cual está inmersa requiere niveles crecientes de financiamiento, que sólo pueden conseguirse pagando tasas en alza y devaluando su moneda, lo cual será contractivo para la economía. Este proceso deberá continuar hasta que la economía deje de ser deficitaria en su relación con el resto del mundo. Sea por suba de tasas o por contracción del gasto público o privado, la recesión es inevitable. Hace rato que los yanquis vienen subiendo las tasas de interés, lo hacen porque necesitan mantener una demanda creciente de sus pasivos para financiar sus déficit (es decir que los giles les compren bonos del tesoro). Lo otro que vienen haciendo es devaluar su moneda, lo hacen para alentar la demanda de activos en dólares, (es decir para que los giles compren exportaciones norteamericanas cotizadas en dólares a mas bajo precio). Es impensado avanzar en esta dirección sin caer, de mínima, en una recesión. Benanke piensa en subir las tasas; otros recomiendan un rol más activo al FMI y una reducción de su déficit fiscal como salida de la crisis. Más allá de que estas visiones no logran salirse del universo de pensamiento clásico, no hay dudas de que cualquiera de estos caminos es también recesivo. Los norteamericanos tienen hoy activos en el resto del mundo por 10 billones de dólares, pero sus pasivos en manos de residentes del resto del mundo suman unos 13 billones de dólares. En stocks debe más de 3 billones de dólares. Por el lado de los flujos, sus números muestran que esta deuda neta crece a pasos agigantados: su déficit de cuenta corriente con el mundo fue de 800 mil millones de dólares en el 2005, mientras que su déficit fiscal superó los 500 mil millones de dólares. Desde 1992 en adelante su déficit de cuenta corriente no paró de crecer. En el ’93 tuvo un déficit cercano al 2 por ciento de su Producto, mientras que en el 2005 superó el 6. Tal como están dadas las cosas todo conduce inevitablemente a una crisis. En las crisis financieras la secuencia de los hechos es la siguiente: primero cae la Bolsa, después los bonos, después se deprecian fuertemente las monedas y por ultimo se valorizan los bienes esenciales. En otras palabras, se desconfía primero de las empresas, luego de los estados y finalmente del sistema, es decir aparece un repudio generalizado por la moneda.¿Qué le puede ocurrir a la Argentina en caso de profundizarse esta tendencia de subas de tasas, devaluación y contracción económica? Resulta evidente en primer lugar que el esquema macroeconómico actual es claramente menos frágil que el que regía durante los ’90. Argentina produce y exporta (bienes agrícolas y agroindustriales) lo que tiene mejores precios, básicamente por la fuerte expansión en la producción industrial por parte de los países asiáticos. Pero, a su vez, nuestros compradores están atados en parte a la suerte de la economía estadounidense. Sin embargo, teniendo en cuenta este escenario futuro, lo ideal sería correrse lo más posible. Cuánto más diversificada sea nuestra estructura productiva y nuestro comercio, y menos dependiente seamos del financiamiento externo, menores serán los efectos de una crisis financiera de gran escala.

Señal de alarma: el oro

Algunos economistas usan el precio del oro como si fuera una bola de cristal. El boom del oro y de la plata, afirman estos economistas, es una señal de que EEUU finalmente va a pagar por los años de dinero fácil, de endeudamiento, de importaciones baratas de Asia y de enorme déficit presupuestario. Desde los tiempos de la Roma antigua, el oro y la plata han confrontado a los gobiernos dispendiosos con la realidad. Empezando por Nerón, los gobernantes romanos empezaron a usar menos metal en sus monedas para poder acuñar más dinero. Cuando el pueblo de Roma se dio cuenta, el valor de las monedas empezó a caer. En 44 años, los precios de los productos cotidianos aumentaron 20 veces. Sólo cuando el emperador Constantino acuñó una moneda nueva llamada solidus se pudo controlar la inflación. Desde entonces, el oro y, en menor medida, la plata, han sido el refugio de los inversores preocupados por la política económica de un país. Un gobierno puede emitir toda la moneda que desee, y así bajar el valor del circulante, pero no puede "fabricar" oro. El oro puro hoy tiene la cotización mas alta de los ultimos 25 años. Una suba del oro es lo mismo que una baja del dólar. Además, existen muchas razones por las cuales los dólares deberían perder valor. Los estadounidenses estuvieron mandando miles de millones al exterior para comprar productos de otros países, lo cual inundó al mundo de dólares. El gobierno viene gastando más dinero del que recauda y la Reserva Federal hace unos años inyectó enormes sumas de dinero en la economía para evitar que se agudizara una depresión. Cuando el oro cambia de precio junto con esas otras materias primas, es una señal de que la dinámica básica de la economía funciona. Los precios aumentan cuando la economía mundial crece y caen cuando hay más oferta que demanda de commodities. Pero, cuando el precio del oro se dispara y los precios de otras materias primas no, eso significa que los inversores consideran al oro como un refugio para su dinero antes de una crisis. Eso fue lo que ocurrió a fines de la década del 70. En los últimos años, los precios del oro y de los demás commodities subieron abruptamente y en forma simultanea. Los fabricantes de computadoras utilizan cobre, los fabricantes de aviones compran más aluminio y el crecimiento de India —el país más fanático del oro— aumenta la demanda de joyas. O sea que se da un extraño fenómeno: el oro sube porque la gente huye del dólar en medio de una economía en crecimiento como lo demuestra el aumento de los demás commodities que demandan industrias que marchan a todo vapor. Si uno mira la curva del precio del oro y nada mas, tiene la sensación de que el mundo se esta yendo al diablo, pero si uno abre el panorama y mira como funciona la totalidad de la economia ve que solo son los yanquis los que se van al diablo.

sábado, 3 de junio de 2006

Ultimo aviso

EEUU recibió la última advertencia de la Organización Mundial de Comercio (OMC): Washington tiene que suspender los incentivos tributarios a las empresas exportadoras antes de tres meses o será sancionado por la Unión Europea. La decisión fue tomada en la sede la OMC en Ginebra y fue bien recibida por la Unión Europea (UE), que originalmente había presentado la demanda. Hace ya tiempo, Bruselas se quejó de que la política fiscal de Washington le daba una ventaja injustificada a sus empresas. La disputa comercial estaba enfocada en una ley conocida como Exportaciones Corporativas, por la cual el gobierno de Estados Unidos otorgaba EXCEPCIONES FISCALES A EMPRESAS EXPORTADORAS. ¿Quienes eran (y todavía son) los beneficiarios de esos subsidios indirectos?: Microsoft, Boeing y General Electric. Si, Señores Liberales, EEUU subsidia a esas industrias. A pesar de que la ley fue anulada, la UE se quejó de que la legislación interina puesta en su lugar sigue permitiendo que las empresas se beneficiaran de estas reducciones. La OMC se ha puesto firme y del lado Europeo: a menos que esos incentivos fiscales sean anulados, las empresas estadounidenses podrían enfrentar sanciones europeas de hasta 4.000 millones de dólares. Así que yanquis, ¡¡¡¡a practicar el libre comercio!!!!. Ya saben los paises sudacas que firman acuerdos con yanquilandia: tienen que enfrentar producciones industriales y agrícolas subsidiadas, lo de libre comercio es puro bla bla bla. Como Europa esta unida no pueden irle con el cuento…

Tengo una botella de champaña guardada

El dólar se desplomó contra el euro, la libra esterlina y contra una canasta de monedas principales después que un reporte sobre la evolución del empleo en Estados Unidos en abril mostró que el crecimiento de los puestos de trabajo fue mucho menor de lo previsto. La economía norteamericana sumó una cantidad de empleos sorprendentemente baja en mayo, señal de que un enfriamiento de la economía ya puede estar extendiéndose entre los empleadores. El aumento de empleo sumo 75.000 puestos en mayo y se esperaban 170.000 puestos. en abril fue de 126.000. Se considera que cualquier número por debajo de los 150.000 empleos nuevos es poco o lento con respecto al crecimiento de la población, de modo que los trabajadores estarían perdiendo terreno. Hay señales en muchos frentes de que la economía yanqui se está enfriando. Y las empresas se preparan para una economía más lenta reduciendo la contratación y arreglándoselas con menos empleados. A los norteamericamos les gusta comparar su país con el imperio Romano pero es trasunta desconocimiento de la historia: Roma cayó cuando no tenía rivales militares serios. Pero sí un desbarajuste económico y financiero de órdago –originado en crecientes gastos bélicos y corrupción-, parecido al del actual EE.UU. El dólar zozobra. El precios de los bonos norteamericanos y sus contrapartidas, las tasas largas, se balancean en un tándem favorable a éstas. General Motors es candidato para la bancarrota. Rusia ataca a este y oeste con su ingente “poder petrolero”. China se prepara para hacerse dueña del océano Pacifico. Irán pone histérico a Bush, aunque –a diferencia de Norcorea- carezca de armas nucleares. Irak y Afganistán se sumen cada días más en la guerra civil. Bernanke se preocupa mucho de la inflación y aumenta intereses hasta ahogar el moderado crecimiento o, alternativamente, se preocupa muy poco. Por tanto, tiene una política monetaria vacilante. Ahí aparece el miedo de los operadores ante un académico que no entiende bien los mercados financiero y de materia primas. Ya es hora que los yanquis muerdan el polvo y dejen de cometer crímenes de guerra, tengo una botella de champaña guardada para brindar ese día...

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