martes, 27 de junio de 2006
Para Tapian
domingo, 25 de junio de 2006
Conclusión
El ajuste
sábado, 24 de junio de 2006
En el fondo, es un problema psicológico
miércoles, 21 de junio de 2006
Clientes de la Argentina
lunes, 19 de junio de 2006
¿Cuánto vale un dólar?: nadie lo sabe
El Ministerio de Petróleo iraní ha registrado una bolsa de petróleo en la isla de Kish, en el Golfo Pérsico, donde se venderá crudo en euros. El mercado será el quinto de petróleo, después de Nueva York, Londres, Singapur y Tokio. Hasta ahora, las operaciones que se realizan en estos centros son en dólares. El pasado 23 de abril, el ministro ruso de Finanzas, Alexei Koudrine, lanzó otro fuerte golpe contra el billete verde cuando en una reunión del FMI efectuada en Washington, afirmó que su país no consideraba al dólar como moneda de reserva de confianza debido a su instabilidad. La inseguridad que existe sobre la fuerza del dólar ha hecho que los grandes productores de petróleo de la zona del Golfo comiencen a dirigir sus inversiones hacia Europa lo cual les llevaría a convertir esa moneda en euros. Siria ya dio los primeros pasos al cambiar paulatinamente desde hace dos años sus reservas por euros; el gobernador del Banco Central de los Emiratos Árabes Unidos, Sultán Al Suweidi, anunció que proyecta convertir en euros el 10% de sus reservas en dólares; Venezuela también ha seguido el camino hacia la búsqueda de monedas más seguras como euros y yuanes chinos, al igual que lo ha hecho Corea del Norte. Un país como Suecia ya recortó sus reservas en dólares a solo el 20% y elevó al 50% las acumuladas en euros. Uno de los integrantes del Banco Central de China, Yu Yongding, comentó en abril pasado que las enormes reservas chinas corrían graves riegos por el declive del billete verde. A su vez, la alerta ofrecida por el Banco Asiático de Desarrollo, en el que participan capitales de 64 naciones, le aconsejó a sus miembros que se prepararan para un posible colapso del dólar. La estampida es alarmante. Desde los acuerdos de Breton Wood, en 1944, Estados Unidos logró que el dólar se estableciera como moneda mundial de reserva y su valor lo garantizaban sus grandes acumulaciones de oro. En la década de 1970, Washington alcanzó un acuerdo con la OPEP por medio del cual todas sus actividades comerciales petrolíferas se efectuarían solo con el billete verde, mientras a la par este le garantizaba un rearme militar a Arabia Saudita y protegería a las monarquías del Golfo de posibles invasiones o amenazas internas. Desde entonces, Washington también separó el dólar de sus reservas de oro y comenzó a imprimir a diestra y sinistra su moneda con lo cual inundó al mundo con esos papeles sin que estos tengan un valor real con las riquezas del país emisor. El consumismo en Estados Unidos no ha estimulado la producción y la productividad sino que por el contrario fomentó las importaciones desde Asia, mucho más baratas que las confeccionadas en esa nación. Por su parte, tanto China como Japón, no cobran la mayoría de sus exportaciones con dinero contante, sino que lo mantienen en Norteamérica como préstamo y una parte importante lo invierten en bonos del Tesoro como reservas internacionales, lo cual beneficia a mantener el soporte del billete verde. Por esa razón, los gobiernos asiáticos y las monarquías del Golfo son las que costean el cada vez mayor consumo de esa población, así como los enormes déficit estadounidenses. EEUU necesita atraer diariamente 2 500 millones de dólares para financiar sus déficit en general y como medida para atraer ese capital, la Fed comenzó a partir de junio de 2004 a subir los intereses hasta situarlos en 5%, y con esa medida ayudó a que su moneda no se depreciara abruptamente. La única solución que tiene la Casa Blanca para pagar a sus proveedores es imprimir más dólares. Desde que este país dejó de garantizar su convertibilidad con el oro, su valor depende de la confianza que se le concede pues ya no esta respaldado por la economía del país emisor. Se estableció entonces que los banqueros podían verificar su adecuación por medio de un índice anual, denominado M-3 que establecía la cantidad de esa moneda en circulación. Al unírsele también los desastres militares y económicos que ha sufrido en Iraq con enormes erogaciones financieras la Reserva Federal suspendió desde finales de marzo de 2006 la publicación del índice M-3 y de todos los subíndices que permitían determinarlo. De tal modo, la cantidad de dólares en circulación se ha convertido en un verdadero secreto y se hace imposible evaluar con precisión su valor.
¿Es EEUU una superpotencia?
Los gobernantes estadounidenses parten del supuesto de que EEUU es una superpotencia y que ese status les da la facultad de dictar las pautas a seguir a todos los gobiernos y habitantes de este planeta, y que apoyados en su extraordinaria e incontestable fuerza pueden violar las leyes impunemente. ¿Es real esta percepción?. No. La capacidad financiera de Estados Unidos se ha reducido dramáticamente. Su gobierno arrastra una deuda enorme al igual que el pueblo consumidor. El déficit comercial alcanzó los 800 billones en el 2005, la cifra más alta en la historia de esa nación. A nivel de esa gigantesca suma, Estados Unidos compra más de lo que vende en el exterior. A lo anterior hay que sumar que el número de empleos que se crean anualmente en aquel país es menor al crecimiento de la población, sin que haya un aumento en términos reales del ingreso de los consumidores. El ahorro es negativo y la economía estadounidense se sostiene sobre la constante alza de la deuda de los consumidores. El déficit presupuestario del país está en cientos de billones de dólares y se sostiene tomando dinero prestado a través de emisiones de bonos, con China y Japón como los grandes acreedores de Estados Unidos. ¿Un país que depende de gobiernos extranjeros para su estabilidad financiera es una superpotencia?. No. A lo antes dicho, hay que añadir que en los últimos años Estados Unidos ha caído en una dependencia de productos manufacturados importados, incluyendo productos de tecnología avanzada. El año pasado, el pago por la importación de esos productos, en término de dólares, fue dos veces mayor que los pagos realizados por petróleo importado. El capital manufacturero norteamericano ha trasladado sus operaciones a otros países donde pueden maximizar sus ganancias. La guerra de Irak, justificada con mentiras e inteligencia fabricada. la destrucción ocasionada a ese país, la tortura a prisioneros y los campos de concentración han despojado a Estados Unidos de todo liderazgo democrático y moral en el mundo, colocando a ese país en un aislamiento casi total desde el punto de vista diplomático. ¿Un país aislado internacionalmente puede ser una superpotencia?. No. Además, desde el punto de vista militar, en Irak toda su poderosa maquinaria bélica le resulta inservible para enfrentar una pequeña fuerza insurreccional. ¿Un país que le teme a pequeños y distantes países y que utiliza la fuerza militar, en vez de la diplomacia, para resolver sus conflictos puede tener categoría de superpotencia?. No. Como consecuencia de esta incapacidad militar para lidiar con insurrecciones no descartan usar armas nucleares. Estados Unidos es el único país que ha usado armas nucleares. Si seis décadas después de bombardear a Japón recurre nuevamente a un ataque atómico, ello significaría el rechazo del planeta entero y LA UNIDAD MUNDIAL CONTRA ESTADOS UNIDOS.
domingo, 18 de junio de 2006
Jaque al dolar
En marzo del 2005, el entonces gobernador de la Fed. Ben Bernanke lanzó una explicación sobre el déficit récord de la cuenta corriente estadounidense: la causa no era un comportamiento dispendioso de los EE.UU. ni la baja tasa de ahorro de su población sino un desequilibrio generado desde el exterior. Los grandes países de Asia y otras economías emergentes (gracias a sus superávits exportadores o a las políticas de ajuste) ahorran más de lo que gastan, y eso asegura un masivo e incesante flujo de dinero hacia el dólar. Según esta explicación, el déficit estadounidense deja de ser un problema si ese dinero superabundante sigue necesitado de colocarse en alguna parte: más allá de las tasas, el dinero del resto del mundo sostendría al dólar. Otros economistas, como Paul Samuelson, arrojaron dudas sobre si esa sobreoferta necesitada de reciclarse en dólares debe ser considerada "una característica permanente de la economía, en la que se pueda confiar". Una utilidad que se le vio a la tesis de Bernanke es que ayudaba a explicar el enigma de por qué las tasas de interés de largo plazo seguían bajas aún cuando la Fed estaba elevando las de corto plazo. Con relación a los desbalances globales, se dice que cuando China e India, países de altos superávit comerciales, dejen de financiar a Estados Unidos, ese país se va a desplomar financieramente. El actual episodio de inestabilidad va en sentido contrario a esta tesis. La gente está más nerviosa y compra bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años que caen por debajo del 5 por ciento, una tasa ridículamente baja, y el dólar se aprecia porque se anticipa que va a haber una tasa de interés más alta. Por otra parte, Ahmadinejad, anunció a mediados de mayo que Irán denominaría sus exportaciones de petróleo y gas en euros. Y parece que en julio comenzará a montarse, por fases, una bolsa de petróleo en Teherán para competir con las de Nueva York y Londres. No es la primera vez que Irán (que importa un 40 por ciento de su gasolina y gas por su falta de capacidad de refinamiento y que ha convertido gran parte de sus reservas al euro) amaga con dar tales pasos, que van directamente contra los intereses vitales de EEUU. Los iraníes saben que el talón de Aquiles de Estados Unidos es el dólar y apuntan sus dardos directamente allí. Destruir el dólar es el equivalente financiero de un ataque nuclear. Hasta ahora sólo en noviembre de 2000, el Irak de Saddam Hussein se atrevió a poner todo su petróleo en euros. Pese a los vaticinios, con la caída del dólar, acabó ganando dinero. Tras la invasión americana, en junio de 2003 el petróleo iraquí volvió a cotizarse en dólares. El caso es que las voces para pasar al menos una parte del petróleo y el gas a euros van creciendo. En la reciente cumbre de la OPEP en Caracas, Chávez volvió sobre este tema, al considerar que hay que acabar con la dictadura del dolar. También los noruegos, buenos aliados de Estados Unidos en la OTAN, desean crear su bolsa y pasar su gas y petróleo al euro. No los británicos, pues los intereses financieros de la city están, en esto, aún con el dólar. Putin quiere impulsar el rublo en sus ventas energéticas y empiezan a crecer las demandas para, al menos, fijar los precios según una cesta de divisas, como hizo China cuando la revaluación del yuan. Para empezar, la cotización en euros no tendría por qué llevar a un aumento del precio del barril en términos reales, sino que, al tratarse de una moneda fuerte en estos momentos, quizás podría ocurrir lo contrario: que no hubiera subido o suba tanto. Si todo el mercado de petróleo (y de gas natural) se pasara al euro, la demanda de moneda europea (para la que físicamente no habría suficiente y para lo que no está preparado el Banco Central Europeo) sería tan brutal como la caída de la cotización del dólar, que se vendría abajo como moneda de reserva. Encarecería las exportaciones europeas fuera de la eurozona. Se produciría una carrera para convertir las reservas nacionales a euros. Un 65 por ciento de las reservas de divisas de los bancos centrales del mundo está en dólares. La decisión no ya de invertir, sino de equilibrar esta situación, llevaría a una caída de la moneda y A LA VENTA MASIVA DE BONOS DEL TESORO DE EE.UU., que están principalmente en manos asiáticas, especialmente de China y Japón. La situación actual lleva a los chinos a prestar dinero a los estadounidense para que éstos compren esencialmente productos chinos. En otras palabras, EE.UU. produce dólares y el resto del mundo, cosas que se pueden comprar con dólares. El resultado es un endeudamiento público y privado excesivo, pero que EEUU logra mantener al beneficiarse de poseer la única moneda mundial. Pero el impacto inmediato sería una quiebra del sistema y un aumento notable de las hipotecas y los préstamos al consumo para las familias americanas o para las empresas. Estados Unidos trataría de evitarlo.
Cinco a dos
sábado, 17 de junio de 2006
Unplugged
La apertura, el ingreso y salida sin barreras de capitales especulativos, el seguro de cambio que brindaba un esquema monetario rígido y un elevado endeudamiento junto a programas de condicionalidades con el FMI generaba condiciones óptimas para las absorción doméstica de crisis externas. Hoy, el panorama es otro. El casi nulo impacto sobre la economía local de los fuertes ajustes de las bolsas mundiales se debe al abandono de la tutela del Fondo y de la política que nos imponían desde afuera. El derrumbe de las cotizaciones, en estos momentos, es un problema de los jugadores del casino global. La Argentina, como todos los castigados por la liberalización financiera ha construido sus particulares diques de defensa, mediante una política de acumulación acelerada de reservas. Con barreras financieras defensivas la atención gira, entonces, hacia el lado de la balanza comercial. Las necesidades de financiamiento para hacer frente a la deuda de corto plazo está despejado: el programa de este año está completado, y el del próximo no es muy exigente. Por lo tanto, el principal canal de trasmisión de un shock externo vendría por el sector comercial, con una caída de los precios de los commodities, retroceso generado por el enfriamiento de la economía mundial a partir del alza de la tasa de interés. Un menor crecimiento de las potencias repercutirá en una menor demanda y, por lo tanto, en una baja de las cotizaciones de las materias primas. Sin embargo, ese esquema tradicional de transmisión de crisis, ya sea por vía financiera o comercial, está siendo cuestionando por la irrupción de China e India. La presencia cada vez más importante de esos protagonistas emergentes en la economía mundial alteran los rumbos esperables de la corrección de desbalances globales de la aún primera (pero no por mucho tiempo) potencia. Ahora no necesariamente una suba de la tasa de interés con el consiguiente andar más lento de la economía de EEUU derrumbaría el precio de los commodities. China e India actuarían de amortiguadores de los efectos negativos que difunde un proceso de ajuste de la economía estadounidense. Argentina esta en una relativa desconexión del mundo financiero global. Estamos mas conectados al mundo por el lado comercial. Y comerciamos poco con EEUU, es decir, los yanquis no son nuestros clientes directos. Pero los yanquis le comprarían mucho a quienes nos compran. Su quiebra nos podría afectar en forma indirecta. Pero nadie es imprescindible, el mundo vivió durante siglos sin EEUU, puede vivir muchos mas también sin ellos.
Que el mea culpa se lo metan en el c....
jueves, 15 de junio de 2006
Las curvas se cruzan ¿y?
En las últimas semanas se observó una fuerte contracción de flujos financieros y precios de activos en los mercados internacionales. Los índices de acciones retrocedieron, incluso los de los países desarrollados y las monedas emergentes se depreciaron frente a las centrales marcadamente. Como contrapartida los bonos de Estados Unidos, considerados uno de los refugios frente a la volatilidad por excelencia, fueron uno de los instrumentos más beneficiados. La tasa del bono a 10 años descendió de 5,14 a 4,99 %. En cambio, la tasa de corto plazo de la economía americana se encuentra en niveles de 5 % con perspectiva de que suba a 5,25 %. De manera de que lo que se ve en los EEUU es un extraño fenómeno que desvela a los economista y que ni yo, ni probablemente ellos (los economistas) tengan la menor idea a que se debe. Las tasas a largo plazo descienden y las de corto ascienden y las curvas que las grafican se cruzan entre si antes de una crisis. ¿Por qué?. ¿Alguien lo puede explicar?. Esta situación no ocurría en la economía americana desde 2000/2001 cuando la turbulencia de los mercados producto de la caída del Nasdaq se había hecho presente. También durante 682 días entre febrero de 1973 y enero de 1975, época de la primera crisis del petróleo, se observó que las tasas de cortos plazo eran mayores que las de largo plazo. Posteriormente entre septiembre del 78 y marzo del 82 hubo dos períodos semejantes uno de 651 y otro de 649 días con un intervalo, siendo esto la antesala y las consecuencias ocasionadas por la segunda crisis del petróleo. Antes y durante la crisis rusa se repitió el mismo patrón, al igual que en los momentos previos a la primera guerra de Irak. El común denominador en todos estos momentos fue que el producto bruto mundial se desaceleró respecto de la trayectoria que mantenía en los períodos precedentes. Parece cosa de mandinga...
miércoles, 14 de junio de 2006
La barquita de Noé argentina
martes, 13 de junio de 2006
La chispa de la que brotara la llama
lunes, 12 de junio de 2006
El oro a 3000 dolares
domingo, 11 de junio de 2006
La crisis de los mercados internacionales, ¿puede afectar a la Argentina?
La insólita sensatez argentina
El creciente déficit de EEUU es financiado en gran parte por los países emergentes asiáticos y los productores de petróleo. Al endeudamiento del Gobierno de los EE.UU se suma el ahorro negativo de las familias yanquis y las rebajas fiscales más allá de lo que yanquilandia se puede permitir. Esto continuará aumentando el déficit en miles de millones de dólares mas. Al mismo tiempo, en el otro extremo del mundo, las economías emergentes asiáticas y Japón tienen el problema contrario, un exceso de ahorro, pero en vez de invertir en su propio desarrollo lo destinan casi totalmente a comprar deuda estadounidense en dólares, un modelo que comparten con los países exportadores de petróleo. Esto no es sostenible ni siquiera a corto plazo. Uno de los principales motivos del enorme déficit estadounidense -que roza el 6 por ciento del PIB de ese país- es la caída del ahorro, tanto público como privado. Por eso, en los dos últimos años, la Fed subió el precio del dinero 16 veces, con intervenciones de 0,25 puntos cada una, hasta llevar la tasa de corto plazo a 5,25 por ciento. Suben la tasa de interés para frenar el consumo, contener la inflación y de paso incentivar el ahorro. Pero resulta que cuando las tasas de interés superan el 5 % las empresas empiezan a quebrar ya que los costos financieros empiezan a superar las ganancias licitas que cualquier empresa en cualquier parte del mundo puede obtener sin salirse de la ley. Increíblemente, Argentina, en medio de este caos y de esta irracionalidad, es uno de los pocos países en el mundo que esta haciendo lo correcto. Tiene superavit fiscal, superavit comercial y aumenta día a día su ahorro manteniendo la tasa de interés lo mas bajo posible. Por ejemplo, los créditos bancarios en Argentina crecieron más de $ 10.000 millones en un año, mientras que la banca privada redujo en $ 8.000 millones la deuda con el BCRA contraída durante la última crisis. Los depósitos totales en los bancos privados se expandieron en $ 10.400 millones, llegando a $ 77.700 millones. O sea, que la Argentina esta ahorrando con baja tasas de interés y baja inflación y lo que ahorra lo usa para invertir aquí, no en la enfermiza economía yanqui como hacen los asiáticos y los árabes. Yo les recomendaría a los argentinos que tienen sus ahorros en el exterior los repatríen rápidamente y los inviertan aquí... Siempre la fuimos de vivos, hoy que raramente lo somos tenemos que aprovechar...
viernes, 9 de junio de 2006
Heterodoxia
jueves, 8 de junio de 2006
Capitalismo de producción
¿Que pautas que caracterizan a un capitalismo de producción?. En el esquema del capitalismo productivo las ganancias surgen porque en la empresa los ingresos son mayores que los gastos, y no se generan a partir de especulaciones financieras. El beneficio empresario debe ser mayor que el interés pagado por el uso del capital, es decir, debe ser mas rentable poner una fabrica que poner plata en el banco. Las partes fundamentales del costo deben ser los insumos, los gastos y la mano de obra; pero el costo financiero debe ser bajo. Durante el auge del neoliberalismo, en la Argentina no se cumplió con este requerimiento básico. Las ganancias mayores se realizaron en el sector financiero y en negocios espurios con el sector público (por ejemplo, contratos de obra pública con cohecho y abultamiento de los precios). Dentro del sector productivo, la posición oligopólica de las grandes empresas les permitió fijar precios a su arbitrio. Los costos de la actividad empresaria eran inviables si estaban endeudadas; porque los costos financieros superaban ampliamente a todos los otros. En el esquema del capitalismo de producción cada agente económico compite y extiende su esfera de acción tanto como puede; pero en caso de quiebra renuncia a todo auxilio. En este planteo debe incorporarse al mercado el mayor número de personas. En el régimen neoliberal argentino, no existía el mercado basado en la libre competencia, ni por el lado de la oferta ni por el de la demanda. La oferta en general era oligopólica y los “formadores de precios” los fijaban teniendo únicamente en cuenta su ganancia inmediata. Si los agentes económicos estaban en dificultades, el Estado acudía en su auxilio (eran usuales los “salvatajes” de empresas y bancos). Tampoco había incorporación masiva de la población al mercado de consumo, pues los programas de estabilización primero y los de ajuste después, provocaron una desindustrialización y una mayor concentración de la propiedad y del ingreso. El esquema de política económica quedaba subordinado a la reducción de la inflación, con descuido de otros factores de mediano plazo como, por ejemplo, el empleo. Se procuraba disminuir la demanda para que no subieran los precios, y entonces se mantenían bajos los salarios y se aumentaba la tasa de interés. Por otra parte, las reducciones presupuestarias hicieron desaparecer las inversiones públicas necesarias para la producción (caminos, viviendas, redes sanitarias, redes eléctricas, gasoductos). La idea de que la economía de mercado se debía aplicar también al sector público minimizaban a la planificación estrategica. Se sostenía que frente a cada situación, el mercado reaccionaría adecuadamente y proveería, espontáneamente, la mejor solución. O sea, que al Estado le estaba vedado hacer lo que cualquier empresa (y cualquier Estado) debe hacer para sobrevivir: tomar decisiones y adoptar planes. El capitalismo sostiene que una parte sustancial de las ganancias empresarias debe destinarse a la inversión y reinversión productivas. Sin embargo, en la Argentina a consecuencias de los eternos programas ajuste se produjo una caída espectacular de la inversión. En el decenio de 1990 la inversión era de alrededor del 19% del PIB, cayó a partir de 2000 y en 2002 fue sólo del 11% del PIB. Cuando se abandonó el esquema neoliberal aumentó de modo sustancial y llegó al 21% del PIB en 2005.
miércoles, 7 de junio de 2006
Hay mar de fondo en Chile
¿Que hay de nuevo y de igual hoy?
martes, 6 de junio de 2006
Elogio del gasto publico
lunes, 5 de junio de 2006
¿Cómo funciona el modelo?
domingo, 4 de junio de 2006
¿Cómo zafar de la que se viene?
La economía estadounidense está entrampada. Se asistirá en el futuro próximo a subas en su tasa de interés, depreciación del dólar y depresión de su economía, cualquiera sea el rumbo que elija para resolver sus problemas financieros. La dinámica viciosa en la cual está inmersa requiere niveles crecientes de financiamiento, que sólo pueden conseguirse pagando tasas en alza y devaluando su moneda, lo cual será contractivo para la economía. Este proceso deberá continuar hasta que la economía deje de ser deficitaria en su relación con el resto del mundo. Sea por suba de tasas o por contracción del gasto público o privado, la recesión es inevitable. Hace rato que los yanquis vienen subiendo las tasas de interés, lo hacen porque necesitan mantener una demanda creciente de sus pasivos para financiar sus déficit (es decir que los giles les compren bonos del tesoro). Lo otro que vienen haciendo es devaluar su moneda, lo hacen para alentar la demanda de activos en dólares, (es decir para que los giles compren exportaciones norteamericanas cotizadas en dólares a mas bajo precio). Es impensado avanzar en esta dirección sin caer, de mínima, en una recesión. Benanke piensa en subir las tasas; otros recomiendan un rol más activo al FMI y una reducción de su déficit fiscal como salida de la crisis. Más allá de que estas visiones no logran salirse del universo de pensamiento clásico, no hay dudas de que cualquiera de estos caminos es también recesivo. Los norteamericanos tienen hoy activos en el resto del mundo por 10 billones de dólares, pero sus pasivos en manos de residentes del resto del mundo suman unos 13 billones de dólares. En stocks debe más de 3 billones de dólares. Por el lado de los flujos, sus números muestran que esta deuda neta crece a pasos agigantados: su déficit de cuenta corriente con el mundo fue de 800 mil millones de dólares en el 2005, mientras que su déficit fiscal superó los 500 mil millones de dólares. Desde 1992 en adelante su déficit de cuenta corriente no paró de crecer. En el ’93 tuvo un déficit cercano al 2 por ciento de su Producto, mientras que en el 2005 superó el 6. Tal como están dadas las cosas todo conduce inevitablemente a una crisis. En las crisis financieras la secuencia de los hechos es la siguiente: primero cae la Bolsa, después los bonos, después se deprecian fuertemente las monedas y por ultimo se valorizan los bienes esenciales. En otras palabras, se desconfía primero de las empresas, luego de los estados y finalmente del sistema, es decir aparece un repudio generalizado por la moneda.¿Qué le puede ocurrir a la Argentina en caso de profundizarse esta tendencia de subas de tasas, devaluación y contracción económica? Resulta evidente en primer lugar que el esquema macroeconómico actual es claramente menos frágil que el que regía durante los ’90. Argentina produce y exporta (bienes agrícolas y agroindustriales) lo que tiene mejores precios, básicamente por la fuerte expansión en la producción industrial por parte de los países asiáticos. Pero, a su vez, nuestros compradores están atados en parte a la suerte de la economía estadounidense. Sin embargo, teniendo en cuenta este escenario futuro, lo ideal sería correrse lo más posible. Cuánto más diversificada sea nuestra estructura productiva y nuestro comercio, y menos dependiente seamos del financiamiento externo, menores serán los efectos de una crisis financiera de gran escala.
Señal de alarma: el oro
Algunos economistas usan el precio del oro como si fuera una bola de cristal. El boom del oro y de la plata, afirman estos economistas, es una señal de que EEUU finalmente va a pagar por los años de dinero fácil, de endeudamiento, de importaciones baratas de Asia y de enorme déficit presupuestario. Desde los tiempos de la Roma antigua, el oro y la plata han confrontado a los gobiernos dispendiosos con la realidad. Empezando por Nerón, los gobernantes romanos empezaron a usar menos metal en sus monedas para poder acuñar más dinero. Cuando el pueblo de Roma se dio cuenta, el valor de las monedas empezó a caer. En 44 años, los precios de los productos cotidianos aumentaron 20 veces. Sólo cuando el emperador Constantino acuñó una moneda nueva llamada solidus se pudo controlar la inflación. Desde entonces, el oro y, en menor medida, la plata, han sido el refugio de los inversores preocupados por la política económica de un país. Un gobierno puede emitir toda la moneda que desee, y así bajar el valor del circulante, pero no puede "fabricar" oro. El oro puro hoy tiene la cotización mas alta de los ultimos 25 años. Una suba del oro es lo mismo que una baja del dólar. Además, existen muchas razones por las cuales los dólares deberían perder valor. Los estadounidenses estuvieron mandando miles de millones al exterior para comprar productos de otros países, lo cual inundó al mundo de dólares. El gobierno viene gastando más dinero del que recauda y la Reserva Federal hace unos años inyectó enormes sumas de dinero en la economía para evitar que se agudizara una depresión. Cuando el oro cambia de precio junto con esas otras materias primas, es una señal de que la dinámica básica de la economía funciona. Los precios aumentan cuando la economía mundial crece y caen cuando hay más oferta que demanda de commodities. Pero, cuando el precio del oro se dispara y los precios de otras materias primas no, eso significa que los inversores consideran al oro como un refugio para su dinero antes de una crisis. Eso fue lo que ocurrió a fines de la década del 70. En los últimos años, los precios del oro y de los demás commodities subieron abruptamente y en forma simultanea. Los fabricantes de computadoras utilizan cobre, los fabricantes de aviones compran más aluminio y el crecimiento de India —el país más fanático del oro— aumenta la demanda de joyas. O sea que se da un extraño fenómeno: el oro sube porque la gente huye del dólar en medio de una economía en crecimiento como lo demuestra el aumento de los demás commodities que demandan industrias que marchan a todo vapor. Si uno mira la curva del precio del oro y nada mas, tiene la sensación de que el mundo se esta yendo al diablo, pero si uno abre el panorama y mira como funciona la totalidad de la economia ve que solo son los yanquis los que se van al diablo.