miércoles, 5 de abril de 2006

Produccion y comercialización

Durante decenios las empresas giraron alrededor de la producción de bienes. Típicas empresas eran Ford, GM, Bayer o Shell que proveían bienes tangibles, concretos, producidos por ellos mismos. Pero esto ha cambiado enormemente, pues las grandes empresas “industriales” ya no se centran en la producción. Cuando compramos una zapatillas puede ser que lleve la marca que consumimos habitualmente, pero no sabemos donde se ha fabricado. Es que las grandes firmas centran su poder en la marca y fabrican en distintos países, generalmente periféricos, donde pagan salarios misérrimos a trabajadores casi esclavos. Las empresas post modernas producen marcas. En 1980 muchas grandes empresas estaban tambaleantes: se llego a la conclusión de que ellas padecían inflación, eran demasiado grandes, tenían demasiadas propiedades y empleados y estaban atacadas a demasiadas cosas. Llego a parecer que el proceso de producción que implicaba gobernar las fabricas y responsabilizarse de la suerte de miles de empleados fijos y a tiempo completo ya no era la ruta del éxito sino un estorbo intolerable. Hacia la misma época aparecieron empresas de un nuevo modelo que disputaron a las antiguas empresas cuotas del mercado: eran Nike, Microsoft, Intel y Tommy Hilfiger. Estos pioneros plantearon la tesis de que la producción de bienes es solo un aspecto secundario de sus operaciones y que gracias a la liberación del comercio y las reformas laborales estaban en condiciones de fabricar sus productos por medio de contratistas muchos e ellos extranjeros. Lo principal que producen estas empresas no son cosas, sino imágenes de sus marcas. Su verdadero trabajo no consiste en fabricar sino en comercializar. Esta formula demostró ser enormemente rentable y fue así como la PRODUCCIÓN, que es quien verdaderamente tiene el poder en lo económico, se fugó a otras latitudes...

China contrataca y los capitalistas se protegen

La idea de China de disminuir su cartera de bonos estadounidenses sacude los mercados de riesgos alrededor del mundo. Después de Japón, China es el máximo tenedor de letras y bonos de la Tesorería norteamericana. Pero marcha al frente en volumen de reservas internacionales de libre disponibilidad. Esto es una réplica a las crecientes presiones de EE.UU. y la Unión Europea para que Beijing deje subir el yüan contra el dólar (en medio del cimbronazo, el euro avanzaba de US$ 1,204 a 1,217). Tanto Washington como Bruselas reclaman por el creciente superávit comercial chino a costa de ellos. China puede dejar de comprar valores en dólares, dejar importar bienes de ese origen estadounidense e ir reduciendo tenencias de esos sucios papeles llamados bonos de la Tesoreria norteamericana. Cualquier venta importante de China impulsará hacia arriba los tipos de interes que tendrán que pagan los yanquis para seguir atrayendo compradores, lo cual encarecerá el crédito a empresas y personas en EE.UU, generando desempleo y recesión. En tanto, los metales preciosos, en especial el oro y la plata, registran las cotizaciones mas elevadas de los últimos 25 años, al figurar hoy como el destino preferido para diversos fondos de inversiones. Los capitales, que no son tontos, están buscando refugio ante la mayor debilidad del dólar estadounidense. Por otra parte, los bancos centrales se muestran favorables a mantener una porción importante de sus reservas en oro, lo cual otorga atractivos adicionales a los metales preciosos. El dólar retrocede respecto a monedas como el euro y el yen, debido a que la Casa Blanca se inclina por una política de debilitar la divisa norteamericana con vistas a favorecer el empleo. Cosa que evidentemente no logrará: al debilitar el dólar aumentarán sus tasas de interés y eso desplomará el empleo. Los yanquis están ante un callejón sin salida. Y eso es bueno para la humanidad. Los yanquis están frenando todo el progreso actual en materia de legislación internacional. Hasta los propios popes del capitalismo yanquis se estan preparando para hacer leña del árbol caído. La mayor subida del precio de la plata desde 1979 está beneficiando a los principales inversores en materias primas del mercado, entre ellos Bill Gates, el hombre más rico del mundo. La empresa Cascade Investment, del fundador de Microsoft, es el segundo accionista en tamaño de la minera de Canadá Pan American Silver. Su participación de 3 millones de acciones en Pan American está valorada en unos 85 millones de dólares, tres veces más que su valor en 1999, cuando Gates realizó la inversión. El metal también ha seducido a millonarios como Warren Buffett. Su firma, Berkshire Hathaway compró 129 millones de onzas de plata en 1997, la mayor parte a menos de seis dólares la onza. Buffet no quiso decir si aún mantiene su inversión en este metal. Si tal es el caso, su inversión tendría un valor de 1.390 millones de dólares, unos 700 millones más que cuando invirtió.

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