miércoles, 15 de marzo de 2006

A los yanquis no le cierran las cuentas

Si los inversores extranjeros no residentes moderaran sus compras de activos estadounidenses esto no podría ser compensado con un aumento del ahorro interno. Nadie podría levantar el muerto si los inversores extranjeros se retiran. Y tiene buenos motivos para hacerlo. El déficit presupuestario de Estados Unidos registró en febrero su mayor nivel histórico en un solo mes, al alcanzar los 119.000 millones de dólares. El dato se difunde un día después de que se supiera que el déficit comercial del país marcó un nuevo récord en enero, al alcanzar los 68.500 millones de dólares, un 5,2% más que en el mes anterior, como consecuencia de los desajustes provocados por la importación de petróleo y de productos chinos. El dólar sufrió un nuevo retroceso frente a las principales monedas internacionales, después de conocerse el nuevo aumento del déficit récord por cuenta corriente en Estados Unidos en el cuarto trimestre del año pasado. El déficit por cuenta corriente en el cuarto trimestre del año pasado aumentó 21 por ciento en Estados Unidos y alcanzó la cifra sin precedentes de 224.900 millones de dólares. El año pasado el déficit por cuenta corriente marcó el noveno récord anual en los últimos 10 años al llegar a 804.900 millones de dólares, o sea, 6,4 por ciento del Producto Bruto Interno. Si bien algunos analistas dicen que el déficit en cuenta corriente simplemente refleja el hecho de que Estados Unidos gasta más, ahorra menos y tiene un crecimiento mayor que el del resto del mundo, otros argumentan que hace al país vulnerable al cambiante apetito de los inversionistas extranjeros. Lo principal es que el déficit en cuenta corriente de esta magnitud sin paralelo es insostenible y no hay esperanza de que se resuelva sólo por medio de un aumento de las exportaciones. En cambio, se requerirá una gran depreciación del dólar, junto con una demanda doméstica de importaciones mucho más débil.

domingo, 5 de marzo de 2006

El fin del milagro Japones

Para 1949 el gobierno de los EEUU no estaba satisfecho con los progresos económicos que había impulsado el gobierno de las tropas de ocupación, por lo que mandó a Joseph Dodge, un reconocido banquero de Detroit. En un período breve, de aproximadamente 3 meses, Dodge impulsó una serie de medidas económicas duras que si bien lograron controlar la inflación, empujó al Japón a una mayor recesión económica. Otra cosa que hizo Dodge fue la fijación del tipo de cambio de 1 dólar estadounidense = 360 yenes. El plan era mantener esta relación inalterada por los próximos 22 años, inclusive si las condiciones económicas se tornaban favorables para Japón. La tasa de cambio fijada por Dodge, según varios analistas, DEJÓ AL YEN SUBVALUADO CON RESPECTO AL DÓLAR, lo que le permitió a Japón tener precios competitivos (sumados a la fabricación de alta eficiencia que fue adquiriendo) para los mercados externos. Todo esto termino treinta años despues cuando EEUU presionó a Japón para que apreciara el yen con la excusa que era el culpable de su déficit comercial. En la década de los ochenta las críticas dirigidas a Japón eran un pasatiempo favorito en Washington. El pecado de Japón era su gran “contribución” a un creciente déficit comercial estadounidense. Para resolver este “problema”, EE.UU. demandó que Japón o fortalezca su yen o se enfrente a sanciones comerciales. Japón obedeció de mala gana y apreció el yen. Pero aquella política no consiguió su objetivo. Tanto el déficit comercial estadounidense como el superávit de Japón continuaron creciendo. Sin embargo, el yen “fuerte” no era benigno. Este creó un problema monstruoso en Japón: una depresión deflacionaria. Japón dejo de crecer inmolándose inútilmente ante el capricho yanqui. Hoy, el déficit comercial estadounidense es casi el doble de lo que era cinco años atrás. Japón abandono la política que lo había llevado al éxito: bajas tasas de interés y yen subvaluado. En la época de crecimiento el Banco de Japón, que regulaba el sistema financiero, mantenía UNA TASA DE INTERÉS BAJA. El otro elemento que hacia la fabulosa capacidad exportadora que tenía Japón era su tipo de cambio, fijado en 1947 por Dodge, QUE PUSO AL YEN SUBVALUADO CON RESPECTO AL DÓLAR; y esto permitió hacer más competitivos los productos nipones. El "milagro" japonés se detuvo bruscamente en 1989 cuando presionado por EEUU Japón aprecio el yen y aumento las tasas de interés para “combatir la inflación”. Los resultados fueron para Japón catastróficos. EL INCREMENTO EN LAS TASAS DE INTERÉS DETUVO EL CRECIMIENTO ECONÓMICO. Por consejo de los neoliberales practicaron también una reducción de impuestos para impulsar la demanda interna. Los ponjas pagaron menos impuestos, pero lo que no le entregaron al fisco lo depositaron en los bancos atraídos por las altas tasas de interés. Las inversiones que los neoliberales les pronosticaron no se produjeron. Las japoneses preferian ahorrar a invertir. Entonces, la situación fiscal se deterioró rápidamente, pasando de un superávit equivalente al 3% del PIB a un déficit cercano al 10%. El formula neoliberal que acabo con el milagro japonés fue la siguiente: altas tasas de interés, yen apreciado y descenso en los impuestos.

Japón vuelve

El espectacular desarrollo económico chino de las últimas tres décadas ha sorprendido a la mayoría de los analistas. Lo mismo había sucedido en las tres décadas anteriores con el llamado "milagro" económico japonés que llevó a una sorprendente transformación económica y social de este país. Este éxito se detuvo bruscamente en 1989 y la economía japonesa se estancó durante casi tres lustros. Diversos datos confirman que la inversión y al consumo están mejorando a tal punto que los analistas se preguntarse si no estamos en los inicios de un nuevo florecimiento de la economía de ese país. Japón inició su espectacular crecimiento económico en 1955 y duplicó el tamaño de su economía, de sus exportaciones y su participación en el comercio mundial EN SÓLO ONCE AÑOS. Durante los siguientes veinte años el vigoroso crecimiento económico permitió una nueva duplicación del tamaño de su economía llegando a representar casi el quince por ciento del PIB mundial medido en dólares. El crecimiento de sus transacciones internacionales fue aún mayor, llegando las exportaciones japonesas a representar casi el ocho por ciento del total del comercio mundial. En comparación, China inició su desarrollo en 1979, duplicó el tamaño de su economía también en sólo once años y creció aún más fuerte en los siguientes 15 años. El crecimiento de sus exportaciones durante los primeros años fue muy inferior al del Japón, pero se cuadruplicó durante los siguientes quince años, superando ampliamente el desempeño del Japón. El "milagro" japonés se detuvo bruscamente en 1989 cuando los países desarrollados decidieron detener una incipiente inflación restringiendo en forma colectiva sus demandas agregadas. En esos momentos Japón registraba un superávit tanto en sus cuentas públicas como en sus cuentas externas. La decisión de acompañar las políticas de los demás países industrializados fue claramente errónea. Los resultados para Japón fueron catastróficos. EL INCREMENTO EN LAS TASAS DE INTERÉS DETUVO EL CRECIMIENTO ECONÓMICO, se desplomó la Bolsa de Valores, cayeron los precios de las propiedades y Japón entró en una recesión (acompañada por deflación) de la que recién ahora parecería estar recuperándose. El crecimiento acumulado del PIB entre 1990 y 2004 fue de sólo el 10 %, valores muy inferiores al de la mayoría de los países, incluyendo la Argentina. Los intentos para reflotar la economía japonesa fueron infructuosos. Por consejo de los neoliberales practicaron una reducción de impuestos para impulsar la demanda interna. Los ponjas pagaron menos impuestos, pero lo que no le entregaron al fisco lo depositaron en los bancos atraídos por las altas tasas de interes. Las inversiones que los neoliberales les pronosticaron no se produjeron. Entonces, la situación fiscal se deterioró rápidamente, pasando de un superávit equivalente al 3% del PIB a un déficit cercano al 10%. La caída del sistema financiero y del precio de las propiedades afectó la "riqueza" de las familias y las expectativas de sus ingresos futuros. La población entró en pánico y se volvió extremadamente conservadora en términos financieros. El estancamiento económico fue acompañado por una reducción de precios (deflación) y por un debilitamiento de la confianza con respecto al futuro económico del país. Estos datos pueden aparecer contradictorios cuando se los asocia con el hecho de que Japón tiene al mismo tiempo las reservas internacionales más elevadas del mundo (cerca de novecientos mil millones de dólares), pero esta aparente contradicción es el resultado de que los ingresos privados exceden a sus gastos en cerca de 13% del PIB (600 mil millones de dólares) por año. Esto se explica fácilmente por las altas tasas de interés: los japoneses preferían ahorrar a invertir. Mientras los japoneses ahorraban la economía languidecía, pero eso si, no tenían inflación, es mas, tenían lo inverso: los precios bajaban. Pero algo ha cambiado en la economía japonesa porque los inversores japoneses han comenzado a vender sus bonos extranjeros y a invertir en acciones en Japón. Lo mismo sucedió en 1999 con el resultado de un incremento en el precio de las acciones. Este fenómeno duró dieciocho meses y luego retornó el pesimismo. En esta oportunidad la mejora parece haberse extendido tanto a la inversión como al consumo. El PIB creció a una tasa superior al 2% durante los últimos dos años y algunos analistas consideran que la tasa de crecimiento en el Japón podría superar a la de los Estados Unidos. ¿Habrán vuelto a ser lo que eran?. Tal vez se dieron cuenta que nunca debieron abandonar su vieja política que fue imitada con tanto exito por todo el sudeste asiático y han vuelto a ella.

jueves, 2 de marzo de 2006

Mittal y Arcelor

El hindù Lakshimi Mittal fundó en los años 80 la compañía que lleva su nombre mediante la adquisición de plantas en bancarrota en Indonesia, México y otros países del Tercer Mundo. Después se dedicó a absorber empresas de propiedad pública en Europa del este y la antigua Unión Soviética. No obstante, la gran mayoría de esas plantas venden el acero en estado semiprocesado y no llegan a moldear los productos de acabado fino que son los que requieren la tecnología más avanzada y dan más beneficio a los países donde se localizan las fábricas. Esta estrategia de Mittal Steel, la primera empresa siderúrgica del mundo, es un argumento usado por los que se oponen a su Oferta Pública de Adquisición (OPA) del grupo europeo Arcelor, su mayor competidor. Una OPA es una Oferta Pública de Adquisición de acciones. Se trata de una propuesta que puede ser aceptada o no por la sociedad afectada. La OPA se produce cuando alguien (oferente), quiere conseguir acciones de una sociedad, cuyo capital está, todo o una parte, admitido a negociación en la Bolsa de Valores. Con una OPA, el oferente consigue una participación significativa en el capital con derecho de voto de la sociedad. Si el objetivo es la toma de control, la OPA puede ser pactada con quienes dirigen la sociedad. El problema aparece cuando no hay acuerdo y el comprador quiere tomar el control de forma hostil, de manera que el accionista que lanza la OPA plantea un precio de compra superior al que tiene en Bolsa. Ante un precio más ventajoso que el actual, muchos son los accionistas que deciden vender sus títulos. De esta forma, los gestores que rechazan la OPA están obligados a mantener el apoyo de la mayoría del capital, o de lo contrario perderán el control de la sociedad. Mittal Steel, propiedad del millonario indio Lakshmi Mittal, lanzó recientemente una opa hostil contra Arcelor, valorada en 18.600 millones de euros. La empresa europea ewponsiò prometiendo un fuerte incremento de los dividendos, aumentar el ahorro de costes y estudiar la venta de su negocio de acero inoxidable. Arcelor, la compañía europea que resultó de la fusión hace cinco años de las acerías de España (Aceralia), Francia (Usinor) y Luxemburgo (Arbed), cuenta con el apoyo de Madrid, París y Luxemburgo, en contra de la opa. Por su parte Mittal pretende mostrar que además de las placas toscas de acero llamadas slabs, sí produce las bovinas galvanizadas listas para transformarse en puertas y capós de camionetas de Ford o en lavadoras, y el acero fino que se convertirá en botes de coca cola. Estos productos son los que salen de la cadena de galvanizado de la planta de Burns Harbor, un complejo industrial de más de 1.300 hectáreas localizado en la orilla del lago Michigan en el estado de Indiana, a 80 kilómetros al sureste de Chicago. Burns Harbor es una de sus niñas bonitas, una planta de la que sale acero de la máxima calidad. El acero norteamericano ya no esta en manos yanquis, sino bajo administración de capital hindù. Bethlehem se declaró en bancarrota en el 2002. Sus máquinas no paran nunca y su red de trenes se lleva al año 4 millones de toneladas de productos acabados, muchos de los cuales van directamente a las fábricas de automóviles de Detroit, que a su vez tambien estan a punto de quebrar y serán compradas por Toyota. Mittal Steel quiere hacer lo mismo con las plantas de Arcelor en Europa. Pero Europa se resiste. Los liberales ingleses dicen que si hay un comprador con ganas no importa la nacionalidad, si paga bien hay que vender, por eso le vendieron los puertos yanquis a los árabes. La seguridad es lo de menos, lo que importa es el dinero. La nacionalidad es un prejuicio arcaico. Por eso las industrias hay que dársela a los chinos, los puertos a los árabes y el acero a los hindúes. Esa es la lógica liberal. 'The Economist', el santo patrono de liberalismo, asegura que los argumentos esgrimidos por los políticos de Francia, Luxemburgo y España (países en los que Arcelor tiene mayor presencia) es puro patrioterismo. Sobre el acero como un sector estratégico afirma que, tal vez en la época "de los tanques y los barcos de guerra" el acero sí era militarmente estratégico, pero ahora este argumento resulta "flojo y poco convincente", ya que el acero puede comprarse fácilmente en el "mercado abierto". Esos entupidos patrioteros son los que generan el rechazo generalizado que se produjo cuando la china Lenovo compró la división de portátiles de IBM, cuando la petrolera china CNOOC quiso comprar la estadounidense Unocal y no la dejaron o cuando hubo rumores de que Pepsico iba a comprar la francesa Danone y el gobierno frances se opuso.

¿Cual es la historia?

La historia es que en China no hay un capitalismo liberal, hay un capitalismo dirigido por el estado en funcion de objetivos estrategidos, en China hay una alianza entre los privado y lo estatal, y esta alianza parece ser mas eficiente que el viejo liberalismo ortodoxo. Esa es la historia. China no deja librado al libre mercado donde se deben fabricar los autos mas competitivos, China quiere imponerse en el mercado internacional como fabricante de los mejores y mas baratos autos del mundo, y lucha por eso y el estado chino participa de esa lucha hombro con hombro con los hombres de negocios chinos, y asi van a buscar la tecnologia que necesitan, la compran y se la llevan al "Reino del Medio". Esa es la economia que hoy esta teniendo exito. Esa es la historia. ¿Te parece poco?.

Fuente: Revista Mercado

miércoles, 1 de marzo de 2006

¿Dónde funciona mejor el capitalismo de hoy?

Dana Corporation es otra autopartista norteamericana al borde de la bancarrota. Se especializa en partes de camiones y acaba de admitir que sigue negociando con los bancos opciones financieras, para no acogerse a la ley federal de concursos y quiebras. La semana pasada, temores sobre la suerte de la firma hicieron desmoronar las acciones. Luego se recobraron en Wall Street. Es que los bancos se han tomado un par de semanas para decidir. Esto fue una excusa para acreedores e inversores que habían sobrevendido acciones la semana pasada y se lanzaron a recomprar. Algunos analistas definen eso como “timba”. Esta es la forma en que esta funcionando la “gran economia norteamericana”. Veamos como funciona la China. Beijing sigue una senda novedosa para hacerse de una industria capaz de competir en el mundo. Consiste en comprar complejas fábricas de motores, desmontarlas, llevarlas pieza por pieza y rearmarlas en su territorio. Una gran compañía privada china, una tal Lifan, asociada con ¡oh! al partido Comunista, ha salido a adquirir una unidad DaimlerChrysler/BMW ubicada en Brasil. O sea el partido comunista chino se asocia a una empresa privada china para comprar una fabrica de autos en Brazil y luego transportarla 9.000 kilómetros por tierra y mar pieza por pieza. ¿Qué me cuentan?. Como a los chinos desarrollar tecnologías propias les resulta caro, deciden comprarla en bloque e importarla. Si el plan resulta –todavía está en preliminares-, Beijing podría adelantarse inclusive a Surcorea y acercarse a Japón, Alemania o el propio Estados Unidos en colocar automotores cómodos, pero de menor consumo relativo, en la plaza internacional. En otras palabras, disputarles espacios al Corolla de Toyota y al Civic de Honda. La incapacidad china de desarrollar versiones propias de motores complejos y fiables ha sido el mayor obstáculo técnico para el sector. Éste atraviesa una fase de modernización, con el objeto de exportar a EE.UU. (que hoy importa todo y no fabrica nada) y la Unión Europea. Por ende, comprar tecnología afuera no sólo eliminará una traba, sino que –además- pondrá la industria automotriz local en posición de fabricar autos espaciosos capaces de dar doce kilómetros por litro de nafta. La planta de motores DC/BMW emplazada en Campo Largo, sur de Brasil, es famosa alrededor del mundo y data de fines del siglo XX. Combina las técnicas germanas y norteamericanas más recientes en ese momento para fabricar el motor Tritec de 1,6 litros y dieciséis válvulas. Lifan comprará la planta y su idea es ponerla de nuevo en marcha hacia 2008. Pero en China, claro. Luego los chinos proyectan comenzar a exportar a la UE y EE.UU. en 2009. Los Brasileros, fieles seguidores de la ortodoxia económica, “DEJAN HACER AL MERCADO”. Y los chinos, fieles al pragmatismo, dejan que el partido comunista haga el mercado al que luego los brasileros dejan hacer. Yang Jong, director ejecutivo de Lifan, ha estado un par de veces en Brasil, donde pudo confirmar que ese país NO TIENE RESTRICCIONES A LA EXPORTACIÓN DE TECNOLOGÍA. Cualquier país serio jamás permitirían sacar de su territorio una planta como la de Campo Largo. Brasil si, el mercado manda. Pregunto ¿dónde esta funcionando mejor el mercado? ¿en Brasil? o ¿en China bajo la tutela del PC chino?.....

El enigma del crecimiento económico

El PIB mide el valor de los bienes y servicios finales que se producen en un año. Un crecimiento de buena calidad se ha identificado con tener niveles de ahorro adecuados, realizar inversiones productivas, generar empleos durables, de calidad y mejorar el nivel de vida de las personas. En suma, incrementar la creación de valor de una nación, aunque ello no signifique automáticamente aumento de bienestar. Si no se crece, es más difícil crear empleos, se estancan las inversiones, el PIB per cápita desciende, se deteriora el nivel de vida. Otro de los indicadores más usados y controversiales para medir el bienestar ha sido el ingreso per cápita y su crecimiento. Sin embargo, éste no dice nada de la efectiva distribución del crecimiento o si realmente significa bienestar para todos. En Brasil el 10 por ciento más rico de la población recibe 66 por ciento más que el 10 por ciento más pobre. El PIB per cápita no dice en qué se usa; si para comprar máquinas de hacer cigarros o para construir hospitales, escuelas, carreteras, etc. Según el informe 2003 del Worldwatch Institute, a pesar que el ingreso per cápita en Estados Unidos ha crecido, la gente se sentía tan descontenta como hace cinco décadas. No es extraño que se busque indicadores alternativos para medir el desarrollo de un país. Otros señalan que una larga vida es prueba de un mejor bienestar. Pero mientras Luxemburgo tiene el PIB per cápita más elevado, en Noruega la esperanza de vida de las personas es mas alta. Japón tiene la esperanza de vida más alta del planeta y la mejor distribución de la renta; y no Luxemburgo. La riqueza y la prosperidad pueden causar enfermedades como la obesidad o la aberrada degradación ambiental. El rendir culto al consumo está volviendo a los estadounidenses una SOCIEDAD GRASOSA. Schumpeter postuló que en el acto de la destrucción creativa surgen las innovaciones empresariales, que también pueden promover el crecimiento y la generación de nuevos empleos. Pero la aplicación de la revolución informática en muchos países ha contribuido al crecimiento si, aumento de las ventas también, pero no ha creado más empleos. Se idealiza el crecimiento y se cree que es la medicina contra el desempleo. Pero en muchos países se ha conseguido alta tasas de crecimiento el desempleo no desciende. La realidad es mucho mas complicada de lo que dicen las teorías. Estados Unidos perdió entre 2001 y 2003 unos 2.8 millones de empleos mientras siguió creciendo, modestamente, pero creciendo. Los años noventa se puede considerar una década de buen crecimiento, sin embargo, el desempleo se volvió una epidemia, porque la política de crecimiento no funcionó, no creó empleo duradero, ni de calidad. Esto tiene que ver con de dónde se crece y como. De manera que hasta ahora vimos que se puede crecer y perder empleos, pero ahora veremos que se puede decrecer y aumentar el empelo. ¿Estamos todos locos?. Parece que si. La economía estadounidense creció a un ritmo anual de 1,6% en el último trimestre (el cuarto) de 2005, una actuación mediocre para un país que se precia de ser la primer superpotencia. Es el crecimiento mas modesto en los últimos tres años, especialmente al ser comparado con el 4,1% del tercer trimestre de 2005. La desaceleración en el cuarto trimestre fue atribuida a las secuelas de los huracanes en la costa del golfo de México y a los elevados precios energéticos, que impulsaron a los consumidores a moderar sus gastos. De manera que el triste desempeño económico del último (cuarto) trimestre fue, dicen los yanquis, una ANOMALÍA TEMPORAL, y no una tendencia de consecuencias más funestas. Ahora bien, fíjense algo muy, pero muy interesante: a pesar de que el crecimiento yanqui se viene desacelerando el índice nacional de desempleo retrocedió en enero de 2006 a 4,7%, el más bajo en cuatro años y medio. Fíjense: la economía yanqui crece cada vez menos pero el desempleo ¡¡¡¡¡disminuye!!!!!!..... Hay que ir a los manuales y empezar a tachar mucha de las múltiples mentiras con que nos engañan.

Fuente: La Prensa de Nicaragua

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